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Vhäldemar, Cains Dinasty y Delenda Est reúnen varias generaciones de metaleros Alicantinos

Bandas: Vhäldemar – Cain´s Dinasty – Delenda Est
Lugar: Sala Marearock Bable Live Stage, Alicante – 25 de abril de 2026  
Texto y fotos: Rubén Rosinos

Sábado atípico en Alicante a pesar de que la escena alicantina vuelve a despertar; durante mucho tiempo fue una ciudad proscrita de las giras de bandas nacionales y de unos años hasta ahora está recuperando su esplendor. Esta noche, Vhäldemar, Cain’s Dynasty y Delenda Est reúnen varias generaciones de metaleros y metaleras alicantinas.  

Los primeros llegan a Alicante en plena gira de reedición de su álbum Against All Kings, acompañados por Delenda Est, que se lanzan a la carretera para ir presentando el que será su segundo trabajo, The Last First Step, y por los locales Cain’s Dynasty, que, tras la publicación de Dinastía de Cain, disco en el que repasan los principales temas de la banda con una nueva edición mejorada y en castellano, celebran el inicio de su 20.º aniversario.

A las 22:30, con la iluminación en marcha, aparece en escena Delenda Est, una joven banda de metal alternativo originaria de Vitoria-Gasteiz. Arrancan con “Pandora’s Gift”, primer sencillo de su próximo trabajo, producido y grabado por su vocalista, Irenka Pastor. Riffs pesados combinados con melodías de guitarra y un sonido muy fiel al metal alternativo de finales de los 90 y principios de los 2000. Sin perder pie y sin apenas presentaciones, la batería de Víctor Ruiz marca el inicio de “First Not To Spend”, alternando riffs potentes en los interludios y estribillos melódicos con estrofas a medio tiempo. Siguiendo el mismo estilo, presentan otro de los temas que formarán parte de su nuevo trabajo, “At Any Cost”.

Tímidamente, el público se va contagiando de la energía de la banda sobre el escenario. Irenka pide ayuda para el estribillo del siguiente tema, otro estreno, “Human”, en el que Sara Mauleón y Javi Martínez alternan sus melodías y riffs de guitarra como una conversación más rítmica que virtuosa. Saliendo Irenka del escenario, suena el tema principalmente instrumental “Therapy” de su primer trabajo, con el bajo de Sergio Ocio y batería de Víctor; conforman un muro rítmico en el que las guitarras de Sara y Javi juegan con melodías distorsionadas que terminan en una catarsis melódica más propia del post rock. Llegando casi al final, la voz de Irenka, como soprano operística, fue uno de los aspectos que más me impactaron del concierto.

Con cada vez más afluencia de público, nos presentan otro tema nuevo, “Exorcise”, con tintes cercanos al rock alternativo, en el que Sara y Javi acompañan a las voces. Tras la descarga agresiva, el arpegio en limpio de la guitarra de Javi da entrada a la que será la balada de su próximo trabajo, “Butterfly”. Siguiendo con la presentación de temas nuevos, llega “One Last For Hope”, donde se confirma cuál es el pilar de la banda: las melodías, el mensaje y la alteración de los patrones rítmicos priman por delante del virtuosismo. En “Orin’s Balcony”, Javi muestra la melodía del estribillo con su guitarra para que el público la cante junto a Irenka. La magia de la música se contagia y la sigues, aunque sea la primera vez en tu vida que escuchas una canción. Para cierre recuperan “No Longer Blind” uno de los temas principales de su primer disco The Odd One Out, volviendo al estilo de rock alternativo melódico.    

Es la segunda vez que veo a la banda en directo, y la evolución es enorme. Arriesgarse a montar un concierto con más de la mitad del repertorio con material sin publicar es arriesgado, pero creo que han despertado curiosidad en el publico alicantino en su propuesta.  

Aprovechando un cambio de equipos, decidí acercarme al coche a por baterías extra para las cámaras. Y cuál fue mi sorpresa: si ya en la sala rondaba el centenar de personas, la entrada de la Marearock estaba abarrotada de público recién llegado, conocidos de Castellón, Almansa, Murcia, Valencia y de diferentes puntos de la provincia.

Para muchos fue una sorpresa que Vhäldemar pasara a escena en segundo lugar, cuando estaban programados como cabezas de cartel. Enfrascados en la gira celebrando la reedición de uno de sus discos más exitosos, Against All Kings.

Tras salir a escena durante la introducción y con solo el grito de Pedro Monje de “¿A muerte o qué?”, arrancan con “Dreambreaker”, con el doble bombo de Jandro poniendo a prueba los subwoofers de la Marearock. Con Carlos Escudero sin parar por el escenario, blandiendo el pie de micro como un martillo de guerra. Sin perder pie y sin cuartel se lanzan con “Devil’s Child”, con ese estribillo pegadizo que las primeras filas se desgañitaban en corear. Tras un breve saludo, no dudan en continuar con un clásico de Against All Kings, “Metalizer”. Tema en el que Carlos no duda en saltar del escenario para juntarse con el público, compartiendo empujones, micrófono y cervezas. Así es la cercanía de la banda con sus seguidores. De vuelta al escenario y con una buena ronda de chistes, Carlos presenta otro temazo, “Death To The Wizard”, donde los teclados de Jonkol despuntan con su solo compartido con la guitarra de Pedro Monje. Otro de los estribillos míticos de la banda resuena en la sala alicantina.

Tras una breve pelea de Carlos con su micro, que se solventa rápido ante el apoyo del público, arrancan con fuerzas renovadas “Heavy Metal”, tema coreadísimo y donde el solo de Pedro suena apoteósico. Sea en escenario pequeño, festivales o en una sala grande, este tipo suena pulcro siempre.

Con un ritmo vertiginoso, como si los perros del infierno les fueran detrás, devoran el set con ansia. “1366 (Old King’s Vision Part V)” toma el relevo a toda velocidad, con una precisión técnica impoluta por parte de toda la banda. Eso sí, no olvidamos que otro de los puntos fuertes del directo de los de Barakaldo es su humor sobre las tablas, como demuestran al presentar “Bastards”. Momento en que me doy cuenta de que el bajista no era Raúl Serrano, sin barba, sino su hermano Alfonso. En este punto de la noche, como es habitual, hace aparición la botella de Jack Daniel’s para brindar con el público, y no sería la última vez que invitarían a beber a las primeras filas. Toda actitud y espíritu de heavy metal.

Si ya la noche se había tornado en un total desenfreno, Carlos invita a Aitor “Annihilto” Navarro (ex-Hitten) a acompañarlo en las voces de “Howling at the Moon”. Tema improvisado donde ambos se coordinan de forma formidable, con buen rollo, incluso sacando a Jonkol del teclado para unirse a ellos. Quizá un momento algo caótico sobre el escenario, pero demuestra que incluso en el caos y la improvisación no pierden el pie.

Con la guitarra de Pedro rugiendo, presentan “Old Man”, dedicada al hermano del vocalista. Otro momento en el que Carlos no duda en bajar del escenario, recorrer la sala interactuando con el público y subirse a cantar a la barra, ante la atónita mirada de las camareras. Para luego ser llevado hasta el escenario a hombros. Mientras, Pedro no duda en usar la botella vacía de Jack Daniel’s a modo de slide para el solo. ¡Puro heavy metal! Tras una presentación quizá un poco larga para mi gusto, arranca la recta final con “Dusty Road”, otro de los clásicos de Metal of the World, con el incansable Jandro golpeando la batería sin descanso y los solos gemelos de teclado y guitarra. Pedro no duda en acercar la guitarra al público para que marquen el ritmo mientras ejecuta los acordes y lanza púas.

La traca final llega con “Breakin’ All The Rules” y otro infaltable como es “Energy”, con todos los miembros de la banda intercambiando instrumentos: otra vez caos sobre el escenario… pero así son Vhäldemar.

La noche pasa volando y llega el turno de los locales, Cain’s Dynasty. Las horas han pasado como minutos y, sobre la 01:30 de la madrugada, la banda sale a escena. El bajo de Raúl Canales (que viajó desde Dinamarca para la ocasión) y la batería de Emilio Benavent acompañan los riffs de guitarra de Joaquín Leal y Alex Ramírez en “Después de la Muerte aún Juegas conmigo”. Tras los primeros compases aparece en escena el miembro fundador, voz principal y compositor, Rubén Picazo.

Tras un pequeño saludo, Rubén presenta el segundo corte, “El Diablo Puede Llorar”, tema con sabor a power metal clásico, pero con un fondo oscuro característico de la banda. Con Alex y Joaquín compartiendo solos a velocidad frenética y Rubén alternando registros líricos con guturales, coreados por Alex. Como ya he comentado, la presencia de Raúl llegado desde Dinamarca no sería la única sorpresa de la noche. Rubén recuerda que durante estos veinte años varios músicos han pasado por la formación y presenta a Germán Llorente, guitarrista y compositor de Ansia, y a David Arenas, exbajista de Threat Inside y actual miembro de Mailers. Juntos interpretan “Miss Terror”, única concesión —salvo versiones— al idioma de Shakespeare. Tras años sin tocar con sus antiguos compañeros, estuvieron completamente a la altura.

Siguiendo con las colaboraciones, invitan a la vocalista Ramonchina, en el personaje de la Bruja Constanza, para interpretar a dúo junto a Rubén “Bruja”. Tema muy intenso en el que las dos voces toman el protagonismo. Las orquestaciones y la labor vocal de ambos son un claro ejemplo de la evolución del grupo. Volviendo a registros de power metal moderno, presentan “La llama en la oscuridad”, mostrando de nuevo su estilo propio: guitarras rápidas que cambian de registro y Rubén alternando de tenor a guturales profundos.

Los redobles de Emilio dan paso a “El Viaje”, un tema más relajado donde Rubén demuestra su facilidad para cambiar de registro, desde una voz cercana al hard rock hasta tonos más altos. Uno de los cortes más melódicos, que enlazan con una versión de “I Want Out” de Helloween, acelerada y reinterpretada con personalidad propia.

“Tras veinte años no nos escondemos, no huimos”. Con esta declaración, Rubén presenta “Errante” (“Wanderer”), de su último trabajo conceptual de 2023, The White and the Martyr. Con un estribillo pensado para ser coreado, deja claro su enfoque compositivo hook-driven. Retomando los tintes más melódicos, “Lágrimas de Dolor” pone la nota emocional y marca la recta final. Y no podían elegir mejor cierre: “Pulmones Desgarrados” y “Dinastía de Caín” suenan para disfrute del público que aguanta hasta el final. Como colofón, y saltándose el horario, nos regalan un tema de Children of Bodom en honor a Alexi Laiho: “Silent Night, Silent Bodom”.

De nuevo, es un placer ver a una banda con la que he crecido y convivido en las calles, locales de ensayo y escenarios de mi ciudad. Han desarrollado un estilo propio sin caer en la simple imitación y llevan veinte años defendiéndolo sin rendirse. Así concluye una noche intensa de música, amistad y reencuentros, que reafirma que la escena del metal en la capital levantina sigue viva y con ganas de más.

By Rubén Rosinos Vaamonde

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