Bandas: The Hangmen – John Dealer and the Coconuts
Lugar: Sala Groove, Portugalete – 26 de abril de 2026
Fotos: Xabi Aresti
Texto: Txema Garay
La Sala Groove de Portugalete vivió una noche inesperadamente vibrante este domingo con la actuación de The Hangmen junto a los locales John Dealer & The Coconuts. Contra todo pronóstico para el cierre de la semana, la respuesta del público fue masiva, llenando el recinto y demostrando que el buen rock no entiende de calendarios. Entre guitarras cortantes y una energía incombustible sobre el escenario, la velada se convirtió en una cita imprescindible para los amantes del directo. Y es que la celebración de cuarenta años en el tajo de los californianos bien merecía un esfuerzo de asistencia. Tal como fue.
John Dealer & The Coconuts
Los guipuzcoanos John Dealer & The Coconuts salieron a calentar el ambiente, y bien que lo consiguieron a base de cañonazos abrasadores. Les teníamos fichados desde hace tiempo y su comparecencia no nos decepcionó. Instruidos en el rollo más auténtico del hard rock, con retazos garage y esos aires escandinavos que encajaban perfectamente en el cartel, ya dejaban entrever que aquello solo podía sonar bien. Y es que además llegaron dispuestos a sudar y dejarse la piel en escena, con una actitud apabullante y una conexión total con una concurrencia que vibró con cortes tan abrumadores como “Stop Now!”, “Cold Shock” o “Tell Me Why”.



A estas alturas, nadie diría que han descubierto la penicilina, pero tampoco lo necesitan, lo suyo se sostiene sobre una sólida colección de riffs siempre muy afilados y directos, más que suficientes para meterse a la concurrencia en el bolsillo y ganarse el respeto de todos los presentes. Y con esos alardes tan combativos se despidieron de una tropa ávida de más leña desbordante.



The Hangmen
Llegaba el turno de los californianos, que son toda una institución en su país y gozan de cierta repercusión por esta zona. Hay que resaltar que estos tipos llevan cuatro décadas atronando al personal con material de primer nivel, en donde el rock de corte californiano se fusiona con dosis de punk o cowpunk. En lo estrictamente humano, cabe destacar la buena sintonía de una formación que desprende buen rollo entre todos sus integrantes.
La actuación de The Hangmen en la Groove de Portugalete fue de menos a más, arrancando con un tono contenido que fue creciendo en intensidad a medida que avanzaban los minutos. El carácter cercano y estrecho de la sala jugó a favor, elevando la conexión con el público y haciendo que el concierto ganara en intensidad y complicidad. Hubo mucha espontaneidad sobre las tablas, con una banda que se siente cómoda en esta zona, donde cuentan con una notable pegada. Tanto su vocalista Bryan Small como el guitarrista Jimmy James disfrutaron de varios momentos de lucimiento, aunque fue este último quien acaparó gran parte de la atención con su despliegue. Sus compañeros Angeline Congleton y Jorge Disguster reforzaron una solidez completamente intratable.



El repertorio arrancó con fuerza con «Broken Heartland», de Stories to Tell (2023), y también intercalaron «Midnight Riders» y la stoniana «Bayou Moon». De su primer álbum homónimo de 1989 sonaron «Coal Mine», «My Way» y «Rotten Sunday», mientras que de su estelar trabajo Metallic I.O.U (2000) cayeron favoritas como «Loners, Junkies & Liquor Stores», «Downtown», «Bent» y la electrizante versión de The Lords of the New Church, «Russian Roulette», original y variopinta en todos sus dominios.
También hubo espacio para East of Western (2012), con «Homesick Blues», «Railroad Man» y «Big Red Rooster», así como para Cactusville, que dejó para el recuerdo «Looking For Blood» y «Man in Black’s Hand».
El repaso a su discografía continuó con Loteria (2003), del que interpretaron la estupenda «Blood Red», y con In the City (2007), representado en los bises mediante un último bloque que expusieron con más pelotazos para poner el broche con la agreste «Train» y su himno «I Will Stay», encargadas de cerrar.
En conjunto, cabe destacar que disfrutamos de un show sólido, cercano y en constante interacción, donde la banda volvió a demostrar su capacidad para conectar con el público y convertir una noche de domingo en una auténtica celebración de rock and roll y autenticidad.



