Festival: Brutal Assault 2025
Lugar: Jaromer – Josefov (República Checa) – 7 de agosto de 2025
Texto y fotos: Oiane Díaz
Llegaba el viernes y, con ello, habíamos sobrevivido al primer y segundo día de festival, jornadas que habían sido, probablemente, las más intensas en lo relativo al line-up, y las menos calurosas según la previsión meteorológica. Amanecíamos con un –cuanto menos– curioso comunicado por parte de la organización del Brutal Assault: la cerveza especial del festival en esta edición, denominada Emperor, estaba a punto de acabarse. El calor y ganas de fiesta de los asistentes habían agotado las reservas de esta IPA en cuarenta y ocho horas de evento y, a lo largo de las primeras horas del viernes, los miembros de la crew se encargarían de cargar los barriles con cuatro nuevas cervezas: Sunrise Ipa 9º, Raise Your Glass 12º, Tiki Ipa 12º y la exclusiva Obscene Extreme Australian Pale. ¿Aguantará esta nueva carga hasta el fin del Brutal Assault?
Con las temperaturas en ascenso, la previsión era otra jornada de no parar de un escenario a otro. En el Brutal es costumbre madrugar, ya que las primeras bandas se ponen las pilas sobre el stage a eso de las diez y media de la mañana. En esta ocasión, los encargados de abrir sería la banda británica Graphic Nature, mezcla de nu metalcore con algunos toques de electrónica. Perfectos para tomarse el cafecito del desayuno. A lo largo de las horas precedentes, grupos como Angelmaker, Pyrexia o los españoles Avulsed, por primera vez en el BA, irían calentando motores para dar el pistoletazo de salida a lo que ya se podía considerar fin de semana.

Unos tremendos Abbie Falls seguidos por el solape de Mnemic y Monolord, abrían paso a los neoyorkinos Prong que, aunque no lo parezca, llevan más de cuatro décadas de carrera a sus espaldas. Decidieron tirar de setlist noventero, siendo casi todos sus temas de sus álbumes Cleansing –1994– y Prove You Wrong, aún más añejo –de 1991–. Sonaron muy bien y para las horas que eran, relativamente tempranas, un buen puñado de fans se acercó a verles. Seguido, quisimos hacer una breve incursión en Sylvaine, el proyecto en solitario de Kathrine Shepard, que tocaban en el Obscure. Un estilo más calmado y delicado, pero con la potentísima voz de su frontwoman que dejó encantados a sus fans.
Pero el día seguía y, sin poder ver el final de Sylvaine, nos trasladamos hasta el Marshall para recibir a Pig Destroyer, que habían colocado una llamativa lona en la que podíamos leer el nombre de la banda en el fondo del stage. Enérgicos a más no poder, hicieron gala de su potente grindcore poniendo patas arriba la fortaleza entera. Cabe hacer una mención especial a Alex Cha que no paró ni un solo segundo mientras aporreaba el teclado. Muy entretenidos.
Después, teníamos curiosidad por volver a ver a Mantar, banda que había visitado nuestro país hace relativamente poco –el año pasado junto a Meshuggah y The Halo Effect– y que destaca por su poco convencional formación: Erinç Sakarya a la batería y Hanno Klänhardt a la guitarra, repartiéndose el trabajo a la voz casi a partes iguales. Con su propuesta tirando al sludge metal consiguieron llenar hasta los topes el Obscure, aprovechando para presentar, además, su álbum más reciente Post Apocalyptic Depression.
Tras este dúo, nos movimos rápidamente a la zona de main stages de nuevo, donde Asphyx ya estaban preparados para repartir tralla. Y así lo hicieron. Un show muy potente en el que sus miembros no pararon de moverse de un lado a otro del escenario, especialmente su guitarrista Paul Baayens, que no descansó ni un solo segundo. Martin Van Drunen, por su parte, bordó cada tema a la voz, logrando que Asphyx siga sonando como el primer día.

Y llegaba la hora de una de las formaciones que más esperábamos en este tercer día: Overkill. Los chicos de Bobby Blitz llegaban a un Sea Sheperd lleno a rebosar que aguardaba con ansia a que comenzase el show. De nuevo con D.D. Verni al bajo –había sido sustituido por David Ellefson durante la gira por Latinoamérica para recuperarse de una operación quirúrgica–, los chicos de Nueva Jersey iban a hacer arder Jaroměř. Aunque Bobby tuvo que tomarse algunos descansos entre canciones, Overkill sonaron a las mil maravillas, mezclando temas nuevos y clásicos que todos conocemos. Abriendo con “Scorched”, el setlist fue un no parar de temazos como “Rotten to the Core”, “Ironbound” o “Elimination”, que fue coreada por todo el festival. Para cerrar, un “Fuck You” por todo lo alto que nos dejó con ganas de más.
Si pensábamos que después de estos thrashers ya no quedaba mucho más para acabar el día, nos confundíamos. Grave serían los siguientes en subirse al escenario, solapándose con Five The Hieropant y Hallas. Después Gaerea y Paradise Lost también se solaparían y decidimos acudir un rato a cada show, para ver al menos cómo sonaban y qué recepción tenían por parte de sus fans. Recordábamos a Gaerea del Summer Breeze de hace dos años, como una banda que sonaba de forma alucinante. Y de nuevo así fue: con su estética misteriosa y mezcla de estilos, volvieron a marcarse un concierto sobresaliente. Sin tiempo que perder, nos movimos hasta el Sea Sheperd, donde Paradise Lost se remontaban hasta 1995 para abrir con “Enchantment” del Draconian Times. Un concierto muy sobrio, con una excelente ejecución en el que todo el conjunto sonó más que bien. El set fue muy equilibrado, con uno o dos temas de cada uno de sus trabajos de estudio, haciendo un repaso completo a su discografía.
Cerca de las diez de la noche llegaba el plato fuerte de la jornada: Mayhem. Sin demasiadas expectativas, ya que habíamos escuchado que en directo sus últimas actuaciones habían sido bastante flojas, Mayhem comenzaron con un vídeo que repasaba año por año su carrera, mientras sus miembros iban subiendo al Marshall poco a poco. Finalmente, tras varios minutos de entretenimiento audiovisual, Attila Csihar apareció a la par que comenzaba “Malum” de su último disco Daemon. A partir de entonces, continuaron con un set de mucho más bagaje, con temas de su De Mysteriis Dom Sathanas alternados con otros de su primer LP Deathcrush y singles más recientes. Un show que nos sorprendió muy positivamente con un gran sonido y una voz a un nivel muy alto. Desde luego, ahora mismo, Mayhem están en un buen estado de forma.
Para cerrar el día, mientras el black metal de Dimmu Borgir resonaba en el Sea Shepard –no sin polémica ya que tuvieron algunos problemas y terminaron el show quince minutos antes de lo esperado–, The Browning, desde Kansas, reventaba el Obsure stage. La zona adyacente al escenario estaba llenísima de fans y apenas se podía acceder a primeras filas. Con Jonny McBee a la cabeza de la banda y como único miembro original que queda, el Brutal Assault se convirtió en una fiesta de manos de The Browning. Una auténtica locura que culminó con una versión de la archiconocida canción “Blue (Da Ba Dee)” pero en versión metal. Nos encantaron. Y con las cosas así, dejando a Cult Of Luna cerrando la noche, nos recogíamos para descansar y afrontar la última jornada del festival llenos de energía.




















