Festival: CA Vilar de Mouros 2026
Lugar: Caminha, Portugal — Del 18 a 22 de Agosto 2026
Texto: Ángel Silva
Fotos: Jesús Figueirido
El lema del festival es simple y conciso «Isto é Vilar de Mouros» (Esto es Vilar de Mouros) y cualquiera que haya asistido alguna vez puede hacerlo suyo. Gran recinto y escenario, excelente organización y un cartel que siempre reúne artistas de altísimo caché, hacen que este evento año tras año se gane la confianza de un afianzado público llegado de todos los rincones de Portugal y la vecina España. El festival cuenta con el honor de ser el más antiguo de la península ibérica, con una primera edición en 1965 centrada en la música popular, si bien fue en 1971 cuando nace el evento de grandes dimensiones que conocemos hoy donde Elton John fue el principal reclamo ganándose el calificativo del «Woodstock portugués». Por el pequeño pueblo de Vilar de Mouros han desfilado artistas de la talla del mencionado Elton John y otros como Bob Dylan, U2, Neil Young, Rammstein o Iron Maiden y aunque hubo algunos años en los que el festival se tomó un descanso, desde hace ya algún tiempo ha ido remontado vuelo con actuaciones de gran afluencia de público como las más recientes de Limp Bizkit o Papa Roach.
No solo de rock vive el CA Vilar de Mouros, en el que no es extraño encontrar cosas más alejadas de los sonidos duros, si bien este año los guitarrazos estuvieron bastante presentes. El menú de los cinco días fue diseñado para un público variopinto, así las jornadas de martes, miércoles y sábado (que son las que cubriremos en este reportaje) fueron más rockeras con los reclamos de Yungblud, President, The Hives, Dropkick Murphys o Body Count y las del jueves y viernes orientadas hacia otro tipo de sonidos destacando nombres como Kasabian, Kaiser Chiefs, Ben Harper o Kaleo.



El martes 18, día inaugural, dos de las bandas acabarían siendo noticia por razones diferentes. Si por algo se recordará esta edición es por la tremenda polémica acaecida tras la actuación de Lambrini Girls. Con su punk británico reivindicativo acabaron levantando una polvareda política en los días posteriores porque las británicas decidieron meter el dedo en el ojo y señalar de forma explícita al partido de extrema derecha Chega con el lema «Fuck Chega» proyectado en las pantallas, siendo esta una de las fotos más repetidas en los medios generalistas portugueses. Hasta el propio presidente del partido salió casi al momento para denunciar públicamente lo que consideró un insulto en toda regla. Ahora que, el punk ha sido siempre un altavoz para distintas reivindicaciones sociales y políticas y Lambrini Girls, que no fue la única banda reivindicativa que actuó este año pero si la más explícita, acabarian llevándose el gato al agua en este sentido. El valiente espíritu del movimiento Riot Girrrl aterrizó en Vilar de Mouros al furioso e intransigente ritmo de las «Company culture» , «No homo» o «Big dick energy» aunque está por ver cómo les funciona todo esto a las de Brighton porque se han situado directamente en el centro del huracán.









Y el otro protagonista sería Yungblud. La banda del cada vez más popular Dominic Richard Harrison era la más esperada del día, sobre todo por un numeroso público juvenil que se apilaba en las primeras filas desde tempranas horas. Aterrizaba en Portugal tras la reciente lesión en su pierna izquierda y las suspicacias sobre qué nos esperaría al estar el headliner del día condicionado por esta circunstancia. Yungblud le dio la vuelta a la tortilla y Harrison hizo de su lesión parte del show. Dos chicas ataviadas de enfermeras lo sacaron de una ambulancia en silla de ruedas para subirlo al escenario y lo pasearon por el mismo en muchos de los temas sin que el concierto perdiese fuelle y energía. Acabaría incluso con la silla surfeando entre las cabezas de los asistentes. Un show total lo de este tío que además canta y muy bien. Un show corto pero intenso donde destacaron temas como «Fleabag», «My only Angel», «War» , «Loner» o «Zombie» coreados al unísono por el público y que junto a una excelente producción de vídeo hicieron de cada canción un videoclip en monocromo proyectado por las tres pantallas. Un trabajo realmente sorprendente en este sentido y que junto al carisma del vocalista/guitarrista hacen que Yungblud esté triunfando en medio planeta. Banda competente de excelentes músicos con la aportación de dos violinistas que incluso tuvieron su momento de protagonismo aunque es imposible que el concierto no quedase eclipsado por la estrella de la banda. Los más púberes pudieron vivir en sus carnes lo que sus abuelos pueden contar sobre Aerosmith o Guns N’ Roses, así funciona el fandom; una cara bonita, actitud macarrilla y buenos temas rockeros. La formula funciona desde hace más de medio siglo pero solo unos pocos pueden decir «yo he conseguido llegar a lo más alto».
También existía bastante expectación por ver a President, banda que ha nacido casi de la nada, proyectada desde la ingeniería discografica tras el éxito del metalcore moderno y del impacto que están teniendo bandas como Sleep Token, Bad Omens o Bring Me The Horizon. No dejaron que los fotógrafos entrasen al foso para realizar su trabajo y su show fue tan artificial como esta decisión. El concierto metalero de esta edición fue paradójicamente el que sonó más enlatado y menos natural de todos lo que pudimos ver. Buena actuación del vocalista «desconocido» y una performance dotada de cierto dramatismo. Actuación pírrica de apenas cuarenta minutos. Les faltan temas así como breakdowns que levanten polvo pero ahí están, ocupando un lugar en los escenarios principales de cualquier festival.
Entre medias The Molotovs intentaron hacerse un hueco con su punk revestido de pop británico aunque un tanto descafeinado. Pusieron empeño a la hora de desgranar su reciente «Wasted on youth» el cual está obteniendo muy buenas críticas. Curiosa fue la propuesta de unos Cabaret Voltaire que dejaron al personal desencajado con su rollo a lo Kraftwerk pero en versión más turbia, pero que mucho más. Buena rave de punk industrial, veteranos y pioneros de todo este rollo allá por los 70’s pero que metidos antes del plato principal no acabarían siendo del agrado de la mayor parte del público al que le pareció un dolor de muelas este concierto. Todavía había por allí algunos danzando al siniestro ritmo electrónico y unas proyecciones en pantalla realmente paranoicas por lo que tampoco se puede decir que lo de Cabaret Voltaire fuera un fake en toda regla, simplemente no era la hora más apropiada para su actuación.


El segundo día no fue tan noticiable como el primero, estuvo más centrado en lo estrictamente musical. En general se puede decir que fue algo más intenso y fluyó mejor al ser más homogéneo en cuanto a estilos por lo que casi todo el mundo pareció pasárselo bien en todos los conciertos desde el primero al último. La jornada empezó con Grade2 que cumplieron con su punk rock a la hora de calentar motores. Pronto aterrizarían Fishbone y su show fue una fiesta imparable y a una hora inmejorable con el público todavía con las piernas frescas. Con su mezcla de rock, reggae y ska junto con el aura de banda clásica se metieron al público en el bolsillo desde el minuto uno. Todo iba de veteranos este día y Less Than Jake ofrecieron un buen concierto para los nostálgicos del punk californiano que tanto pegó en los 90’s con un rollo parecido a NOFX pero con más protagonismo para los instrumentos de viento al tener estos un componente ska más pronunciado. Algo parecido se puede decir de Ugly Kid Joe, donde hubo una buena cosecha de riffs que inundaron el recinto de sonidos grunge y rock alternativo. El concierto tuvo algunos momentos álgidos con los temas más conocidos «Everything about you», «Neighbor» y una «Cat’s in the cradle» que han hecho suya. La camiseta de Witfield Crane con el retrato de Lemmy era una pista de que algo de Motörhead iba a caer por allí y el «Ace of spades» fue otro de los momentazos del dia.
Las dos bandas gordas del día no defraudaron en absoluto. Por un lado The Hives venían con la vitola de banda fiable. Su directo es un poco austero y me esperaba algo más de producción pero quien ya los había visto en otras ocasiones comentaban que esto es normal y que The Hives lo que hacen es tocar y punto. Y la verdad es que los suecos se tienen la fama bien ganada. Intensos, sonido clásico y bien alto, rock con mayúsculas y un buen compendio de hits como «Tick tick bomb», «The Hives forever forever The Hives» o «Hate to say I told you so» que revolucionan al personal. Se vivieron momentos de auténtica locura colectiva con este concierto.











Aunque no tanto como con Dropkick Murphys que desde el minuto uno levantaron intensas nubes der polvo. Los de Boston vinieron a montar una (su) fiesta a base de punk rock y folk irlandés y ya empezaron fuerte con «Cadence to arms», «The boys are back» y «The state of Massachusetts». Lamentablemente un pinzamiento lumbar que dejó seco a uno de los compañeros que asistía con nosotros hizo que ante tal emergencia tuviéramos que salir a la carrera cuando los Murphys llevaban seis o siete temas. Una pena porque el show estaba siendo muy bueno pero lo prioritario en este caso era la salud de nuestro compañero de batallas.
Pasamos al sábado, día de cierre, y curiosamente en el que pareció haber menos afluencia de público, sobre todo en los tres primeros conciertos. Los ecos de Devil Of A Woman, ganadores del concurso de bandas emergentes António Barge, llegaban mientras nos acercábamos al recinto. El día anterior se conocía el ganador por lo que el concierto tuvo un aire de sorpresa. Oportunidad de lujo para los portugueses abriendo el gran escenario del CA Vilar de Mouros aunque ante una escasa concurrencia. Los también lusitanos Travo serían los siguientes en actuar. Banda bastante conocida en Portugal y cuyo estilo le permite estar en festivales variopintos, desde aquellos más metaleros a otros más indie. Se gastan una suerte de rock espacial muy intenso que gana en directo. Otra leyenda a sumarse a las que han tocado en el festival sería el batería Marky Ramone, único miembro de la formación clásica que sigue vivo. Y vaya si lo está porque a sus setenta y cuatro primaveras sigue aporreando su sencillo kit con bastante brío. El concierto fue un desfile constante de temas ya antológicos de los Ramones, apenas faltó alguno que se echara de menos. Las » I wanna be sedated», «Blitzkrieg bop» o «Commando» levantaron los ánimos de los allí presentes. Poco a poco se iba sumando gente a los pies del escenario pero a esas horas era ciertamente preocupante el escaso ambiente con muchas de las personas viendo los primeros conciertos desde las mesas de la amplia zona de comidas. Y de tributo en tributo porque lo de Rudeboy fue un tanto de lo mismo pero con Urban Dance Squad, una de las bandas neerlandesas más populares de los noventa. No fue mal concierto aunque sonó algo apagado y solo cuando dos de los integrantes de Fishbone salieron a escena en una bonita colaboración la gente se vino arriba. Su rap rock fue un buen aperitivo para los dos platos fuertes de la noche.













Salían Body Count a escena con la mítica sirena y con Ice T a los mandos de la nave y Vilar de Mouros se vino abajo. A estas alturas del día ya se notó una mejoría en el aforo y la energía de los americanos hicieron el resto. Concatenaron de inicio el clásico » Body Count’s in the house» con la versión del «Angel of death» de Slayer. Delirio colectivo y por fin primeros circle pits serios de la edición, tanto como que hubo que escapar del centro del meollo. Por supuesto que Ice T acaparaba las miradas pero no hay que desmerecer la actuación de su hijo que además de rapear también nos dejó una buena actuación teatral en casi todas las canciones. Ahora tirándose por el suelo, en otra ensangrentado tras un altercado con la policía o llorando en el ultimo tema «This is why we ride». Todo un crack que además surfeó por entre las cabezas de los asistentes. Buen show y buena producción de luces y vídeo, como no podía ser otra forma para estas leyendas del rap metalizado. «Necessary evil», la versión del «Disorder» de The Exploited, «The Purge» y la esperada «Cop killer» fueron otras de las más destacadas.
Y para acabar la fiesta y esta edición 2026 del festival que mejor que con Skindred que siempre son garantía de diversión. Especialistas en hacer botar al personal, los liderados por Benji Webbe se marcaron un buen concierto aunque con un exceso de parones entre tema y tema. Está bien animar al personal pero perder tiempo en el descuento es otra cosa. Nos presentaron algunos temas de su recientemente editado «You got this» pero fueron los más arrimados al nu metal como «Nobody» y «Kill the power» los que consiguieron una respuesta más efusiva. El concierto se hizo corto, al igual que el de Body Count, síntoma de que lo realmente bueno llegó demasiado tarde en esta jornada.
Las fechas para la edición 2027 de CA Vilar de Mouros se anunciarán a la mayor brevedad según informó el director del festival Paulo Ventura en rueda de prensa, ya que han de coordinarse con el otro festival grande de la zona, Paredes de Coura. También «anunció» estar en contacto con una banda grande que nunca tocó en el festival y que es muy demandada por el público pero obvió dar pistas al respecto. Además dejó entrever que el festival pasará a los cuatro días tal como venía siendo en los últimos años y no de cinco como en esta edición.









