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Volbeat rescatan a la montaña olímpica de Lady Gaga

Bandas: Volbeat + Busch + Witch Fever
Lugar: Sant Jordi Club – Barcelona – 30 de octubre de 2025
Promotor: Madness Live
Fotos: Alfredo Geisse

Tres años han pasado de la última visita de los daneses Volbeat a España en motivo, en aquella ocasión, de la salida de Servant of the Mind. El ciclo disco-gira se cumple, afortunadamente ya que demasiadas giras en los últimos años no llegan a España, y vuelven casi de idéntica manera para presentar God of Angels Trust repitiendo recintos excepto en Bilbao.

Lo curioso de la fecha de Volbeat en Barcelona es que literalmente era en medio de los tres conciertos de Lady Gaga en el Palau Sant Jordi. En el dia de descanso de la diva los metaleros toman el lugar para poner cordura… Bromas aparte la programación de la montaña olímpica en cuanto a eventos musicales no cesa, eso sí, en estos recintos solo vas a encontrar nombres con una capacidad de convocatoria importante. No nos olvidemos de las salas, donde se cuece de verdad el futuro.

Es curioso como la banda danesa ha sabido, con una propuesta digamos… «ecléctica» dentro de la escena, cosechar un amplio abanico de fans que van desde los que gustan de sus temas más asequibles y melódicos a los más decantados por sonoridades metálicas… que las tienen. Este último extremo especialmente en sus dos últimos trabajos siendo notable el endurecimiento de su sonido en Servant of the Mind.

El Sant Jordi Club acogía la cita catalana, de nuevo, en uno de los lugares que ya hace tiempo me ha convencido como de los mejores para el disfrute de música en directo en Barcelona. La llegada es fácil pudiendo aparcar incluso cerca, ámplios espacios y accesibilidad rápida, distancias humanas para ver a los artistas sin necesidad de pantallas, posibilidad de producciones ya notables y aunque la acústica no sea la mejor por el mismo recinto el resto lo compensa. En esta ocasión además sin telones ni nada que delimitara el espacio. La buena asistencia no lo hacía necesario.

Witch Fever, ¿la evolución del grunge?

Puntualmente a las 19.00h abrían la tarde-noche las británicas Witch Fever que por sonido y en gran parte desconocimiento llamaron la atención a los ya presentes. Su propuesta bascula entre la oscuridad de Black Sabbath al caos de los Nirvana de Bleach. El cuarteto de Manchester salió sin respeto alguno por el hecho de tocar en un gran recinto con dos nombres ciertamente destacados en la escena. Congregation fue su disco de debut del que rescataron «Blessed Be Thy».

Los graves del bajo distorsionado de Alex Thompson se comían buena parte del resto de instrumentos dejando la voz un poco aislada. Daba la casualidad que al día siguiente de la fecha en Barcelona han editado nuevo trabajo, Fevereaten, del que quisieron presentar hasta tres temas, a saber, «Dead to Me!», «Fevereaten» y «The Garden». No perdieron oportunidad de dar soporte a causas como la Palestina, y otras barbaridades en forma de guerra que ocurren hoy día, queriendo dejar claro que no són antisemitas. Actitud no les faltó y cumplieron el papel que debían. ¿Es ésta la evolución del grunge? Puede ser.

Bush buscan rememorar su época dorada

Bush podría ser el ejemplo de una banda que apuntaba a grande en sus inicios y que fruto de parones y desavinencias quedó en un segundo plano. Ahora que parecen haber recuperado una regularidad y con nuevo material bajo el brazo hacía falta comprobar como lo defendían en directo. Los británicos no han variado en demasía su propuesta sobria de rock con raíces clásicas y toque grunge, por decirlo así, muy acorde con las corrientes más en boga durante los años 90.

De hecho, abrir con «Everything Zen» de aquel lejano Sixteen Stone se me antoja toda una declaración de intenciones. No vale perder el tiempo, esto es lo que somos aunque ya en el segundo tema mostraron su actual momento con «Identity» y la aún más reciente «I Am here to Save Your Life» y «The Land of Milk and Honey» de su más reciente obra I Beat Loneliless de la que también tocaron el tema-título. Ciertamente con un sonido ligeramente más contundente aunque todos los temas encajaron perfectamente en el set fueran de la época que fueran.

Gavin Rossdale és el auténtico protagonista y acapara miradas. Igual coge una guitarra que no para de moverse compulsivamente e incluso se dirigió en diversas ocasiones al personal en castellano.

«Machinehead» dio paso a una curiosa versión del «Come Together» de los Beatles seguida de «Swallowed» en la que Gavin pide las luces de nuestros móbiles e inicia el tema solo al final de la pasarela-escenario que se adentraba entre el público con una iluminación blanca posterior blanca al más puro estilo de una divinidad. Justo al acabar el tema el escenario se inunda de personas con carteles, una tarta y globos para felicitar el cumpleaños al mismo Gavin, los cumplía ese día. No fue la única vez que recibiría felicitaciones…

En «More than Machines» Gavin acapara miradas como nunca en medio de los efectivos riffs del tema. Cerraron con «Flowers on a Grave» una buena actuación y mostrando una bandera, me atrevería a decir que de algún club de fans español, con el nombre del grupo y los colores de la bandera en sus letras. No tendrán una gran repercusión por estos lares, veremos como les va en su país natal y el resto de Europa. Su propuesta aguanta el paso del tiempo y el nuevo material está acorde, aunque quizá su tren pasó…

Volbeat, en plena forma

Un gran telón con las figuras de los miembros de Volbeat tapó el escenario mientras lo preparaban para los daneses. El inicio fue apostar a caballo ganador. Con las primeras notas de «The Devil’s Bleeding Crown» cae el telón y aparece la banda en medio de una, no espectacular, pero si efectiva iluminación. Por cierto, destacó y llamó la atención por su disposición piramidal con una líneas móbiles a lo largo de todo el trust que se adentraba entre el público. Éstas provocaban una «caída» de luz con gran efecto en algunos temas. La verdad, de alguna manera me recordó a la disposición de Maiden en Live After Death. Además, si la segunda en caer es «Lola Montez» la fiesta ya empieza por todo lo alto.

Por otra parte, si no se trata de toda una declaración de principios que me expliquen el hecho que Michael Poulsen llevara una camiseta del Them de King Diamond, el guitarra Flemming C. Lund del Triump and Agony de Warlock y el batería Jon Larsen de Napalm Death. Otra cosa que llama la atención es que una banda ya de este nivel no lleve dentro de su montaje ningún tipo de pantallas. Telón de fondo al más puro estilo Maiden y cañones de humo. Nada más, el resto debía hacerlo la música.

Hablando de música y del sonido, molestó un poco un bombo poco orgánico y acaparador aunque no llegó a eclipsar del todo las guitarras. Lo que sí tiene todo el protagonismo es la voz de Poulsen, potente y peculiar a partes iguales con todo el protagonismo en la mezcla.

Hablando de Poulsen, rápidamente deja de manifiesto que se desenvuelve perfectamente como frontman. Se dirije al personal, lo lleva y conduce donde quiere con efectividad. Ya de entrada hace gritar a todo el mundo y antes de «Sad Man’s Tongue» nos pregunta si durante estos tres años que han tardado en volver hemos estado escuchando a Johnny Cash en lugar de meternos en la malditas redes sociales. Por cierto, confiesa que otros se inspiran en Cash, ellos le han robado directamente…

Lo cierto es que con los temas que acredita la banda igual te pones a saltar festivamente como en la citada «Lola Montez», «Fallen» o «Heaven nor Hell» como empiezas a hacer headbanging a lo loco con «Demonic Depression» o «Shotgun Blues». Uno de los momentos divertidos fue la presentación de «In the Barn of the Goat Giving Birth to Satan’s Spawn in a Dying World of Doom» desafiándonos a decirlo de forma rápida. Para «By a Monster’s Hand» cayó el telón de fondo y queda a la vista otro que estaba detrás al más puro estilo ochentero Maiden.

Nadie daba muestra de no estar pasando un buen rato pero parece que para el amigo Poulsen no era suficiente ya que nos «recriminó» que todo lo estábamos haciendo muy bien pero que no había habido aún crownsurfing. Lo hubo finalmente, pero tímido y sin continuidad. Cayeron «The Devil Rages On» y » Die to Live» antes del respiro que supuso «Time will Heal» con todos los presentes dando palmas. Durante «Black Rose» mencionó al resto de bandas de la noche felicitando de nuevo a Gavin Rossdale haciendo que el público cantara el «Happy Birthday».

En la parte final dedicaron «For Evigt» a la vida en sí misma y el propio Poulsen quedó sorprendido de como el personal cantaba las partes en danés incluso en la parada del tema arrancándose sin estímulo alguno. La fiesta acabó con «Still Counting» con la gente iniciando la letra del tema y la contundencia de «Warrior’s Call / Pool of Booze, Booze, Booza».

No dieron opción a más, ni bises ni opción que la gente pidiese. Las luces se encendieron truncando de repente una gran noche en la que Volbeat demostraron que en otros tiempos serían aún más grandes y con mayor reconocimiento del que gozan actualmente, las cosas están como están.

By Albert Perera

Live After Death tuvo la culpa de todo y tantos años después aquí seguimos. Si hay algo que me gusta más que escuchar música es hablar sobre ella y difundirla… y en ello estamos durante un cuarto de siglo.

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