Festival: Wacken Open Air 2026
Lugar: Wacken, Alemania — Del 28 de julio al 1 de agosto de 2026
Texto: Larry Runner y Jorge López Novales
Fotos: Sergio Blanco
Cuando eres un auténtico Wackener, cuando ya estás enganchado al festival y acudes un año tras otro, el calendario casi pasa a ser un modo de vida. Los días previos son de nervios, los días posteriores, auténtica depresión. Wacken Open Air no es un festival más, es El Festival. Para un metalhead debería ser como la Meca para un musulmán. Una vez más acudimos al Holstein alemán a ganar nuestra salvación, nuestro lugar en el paraíso a donde no dejan de irse nuestros ídolos cada vez más rápido.
Martes
Llegamos a Alemania de martes. Lo que más guerra nos dio este año fue esperar las maletas. Ese pequeño trámite que debería ser automático acabó convirtiéndose en la primera prueba de paciencia del Wacken. Siempre sufre uno con la angustia de que le pierdan el equipaje. El barro de Wacken sería demasiado duro si la maleta se perdiera. Pero fue este un Wacken soleado, uno de esos soñados, aunque el esperado sol de otros años llegó a ser tedioso y demasiado duro en muchos de los momentos. Resultó casi extraño llegar y encontrarnos con un tiempo agradable. Después de dos años de agua, barro y todo tipo de fenómenos meteorológicos, aquello casi parecía una provocación. Conseguimos hacer todos los trámites rápido, así que nos fuimos al festival.
El martes es uno de esos días previos que la gente no desaprovecha para pasarlo bien. El pueblo y sus alrededores están abarrotados, con el LGH, el lugar donde nació el festival, funcionando a pleno rendimiento con conciertos desde el domingo anterior, día en el que actuaron nuestros Dark Embrace, la primera de las cuatro bandas españolas de este Wacken 2026. Ya se respiraba festival, aunque los grandes escenarios todavía no hayan empezado a funcionar a pleno rendimiento.
El nuevo Welcome to the Jungle Stage
Ya advertimos los primeros cambios en Wacken: Wasteland había sido desplazado al otro lado y, en su lugar, habían instalado el Welcome to the Jungle. ¿Ventajas? Un escenario más grande, con más iluminación y más espacio para descansar en una zona cubierta. Eso les vino bien a nuestros Alien Rockin Explosion durante estos primeros días. Llenos absolutos. El escenario funcionaba y el público respondía. Los madrileños son banda ya residente y a estas alturas de la vida, tras más de 50 conciertos en la Holy Ground, no se entendería un Wacken sin ellos.
¿Inconvenientes del nuevo escenario? Tener el Bullhead City tan cerca complica el sonido. Cuando dos escenarios empiezan a apretar a la vez, las mezclas pueden convertirse en una pelea de gallos que nadie ha pedido. En algunas zonas del festival habían colocado planchas metálicas en varios accesos. Sin embargo, en el Infield no llegaron a instalarlas, pese a que se había anunciado a bombo y platillo. Nos imaginamos que el anuncio de no lluvia haría que se ahorraran el esfuerzo que supondría cubrir el extensísimo recinto.
Una de las principales quejas de este año fue el cambio de cerveza. Con los nuevos dueños llegó la americana Budweiser y no gustó a nadie. A nosotros tampoco. Cuando accedimos al recinto, estaban actuando The Ukeboys. Repartían caña a base de versiones interpretadas con ukelele. Muy divertidos y totalmente acordes con el ambiente festivo en los comienzos del festival. Fuimos hasta la zona del Wasteland para ver uno de esos espectáculos motorizados que se repetían varias veces al día. Un lugar sacado directamente de Mad Max. Una visita ineludible para cualquiera que se acerque a Wacken y quiera recordar que aquí el metal no es lo único que importa.
Y sobre las polémicas… me llegan cosas de grupos de Wacken. Al parecer, hubo incidentes puntuales que no se pueden pasar por alto, relacionados con símbolos antifascistas o mensajes de apoyo a la diversidad y a colectivos marginados. Por lo que vi, en general no había ningún problema en llevar parches alusivos a estos temas. Pero como suele suceder en estos casos, a algún inocente le tocó el segurata estúpido. Estamos cerca de Hamburgo, una de las ciudades más tolerantes que existen. Ese espíritu siempre ha sido una de las señas de identidad del festival y, al menos desde mi experiencia, sigue muy presente. Entre los incidentes registrados durante Wacken hubo una amenaza de bomba —que quedó en nada—, drones no autorizados que lograron colarse en el recinto, un exhibicionista (no fui yo), una pedrada a un coche, algún hurto y una agresión.
Poca cosa para un festival tan grande, con casi 100.000 personas presentes.
Tocaba volver y dormir algo.
Todavía no habíamos empezado.






Miércoles
Arrancamos la jornada del miércoles. Después de dos años de agua y barro, el sol fue bienvenido. Lo que pasó es que no hay término medio. Las temperaturas de 30 grados en Wacken son muy incómodas y poco habituales. Llega un momento en que echas de menos un charco en el que meter la cabeza. Las carreras de la entrada a primera hora eran una buena muestra de que el festival ya estaba oficialmente en marcha. Las paradas para beber agua eran habituales. Muy bien el tema de los grifos para recargar. El polvo empezó a flotar en el ambiente y a hacer amistad con nuestros pulmones. Con la comodidad de unas zapatillas de deporte o unas botas normales, empezamos la jornada en el solitario Louder.
Broken By The Scream
Habíamos tenido la oportunidad de ver a Broken By The Scream en el Resurrection Fest 2025. Son una extraña mezcla de idol —chicas uniformadas incluidas— y metalcore. Juegan con los contrastes: voces melódicas y extremas mientras llevan a cabo una coreografía que, por momentos, parece pertenecer a otro espectáculo completamente diferente. Han dado el salto tras firmar con Metal Blade Records en 2026. Ahora viven un momento dulce, con buena respuesta del público y giras.
No es una propuesta para todos los públicos, pero resulta imposible apartar la vista del escenario. Al menos consiguen algo que no siempre es sencillo: llamar la atención desde el primer minuto.

Visions of Atlantis
A continuación tuvo lugar un cambio de tercio radical: metal sinfónico. Visions of Atlantis confirmó por qué vive uno de los mejores momentos de su trayectoria. El Louder presentaba una estética pirata. El escenario era un barco y la banda parecía haber llegado directamente desde otro océano. Clémentine Delauney y Michele Guaitoli forman un dúo vocal espectacular y consiguen llevar al público de inmediato a su terreno.
En cuanto al sonido… pocas objeciones, y eso puede extenderse a buena parte del festival.
Thundermother
La banda sueca Thundermother aportó un nuevo giro al festival: hard rock clásico. Una inyección de energía sin trampa ni cartón que bebe de los clásicos y escupe adrenalina.
Con una renovada formación, continúan defendiendo Dirty & Divine (2025). Si queréis haceros una idea del sonido de su nuevo directo, tenéis Live’n’Alive, un trabajo que han publicado este año y que refleja perfectamente lo que hacen sobre el escenario. No hay demasiados misterios: guitarras, actitud, estribillos y una banda que sabe perfectamente lo que quiere hacer. Si mantienen esta trayectoria, están llamadas a ocupar un lugar privilegiado dentro del hard rock europeo.
Lovebites
Reconocemos que Lovebites nunca han sido santo de devoción. Les hemos dado múltiples oportunidades a su power metal pero no le pillamos el truco. Sin embargo, en directo nos dejaron buenas sensaciones. Tras su salto internacional con Napalm Records, Lovebites está plenamente integrado en los grandes festivales. Están presentando Outstanding Power, un disco más variado del que interpretaron tres temas junto a sus clásicos habituales.
La formación se encuentra inmersa en su gira The Thin Line Between Love and Hate World Tour 2026. En esa delgada línea también me hallo. Quizá el problema sea mío, pero al menos esta vez consiguieron acercarme un poco más a su propuesta.
Ricky Warwick & The Fighting Hearts
Se hace raro ver a alguien como Ricky Warwick en el Wackinger. Recuerda que en Wacken ningún escenario es secundario; todo es grande.
Ricky asumió la responsabilidad de sustituir a Phil Lynott al frente de Thin Lizzy en 2009. Palabras mayores. Venían presentando su disco Fire & Vengeance (2026). En noviembre llegará una gira mundial. Mientras tanto, teníamos delante una primicia: hard rock con pinceladas de punk y mucha personalidad. Warwick sabe cómo defenderse sobre un escenario y aquí no necesitó demasiado para tener al público de su lado.
The Hardkiss
Los ucranianos, capitaneados por la fabulosa Julia Sanina, ponen el Louder patas arriba. Hace unos años intentaron llegar a Eurovisión para usar el certamen como catapulta. La idea no salió bien y han tardado algo más en darse a conocer a nivel internacional. Su metal con bases electrónicas gustó mucho y acabaron triunfantes. A pesar de no ser nuestro estilo favorito ni de lejos, reconozcemos que tienen un punto y no nos disgustaron.
Hay propuestas que funcionan aunque no estén precisamente en tu zona de confort. Esta es una de ellas.
Noiduin
Finlandia trajo a la Wacken Metal Battle a una banda de dark folk. Una propuesta acústica que carecía de toda esencia metalera. Ni una triste guitarra sobre el escenario. Wardruna abrió la puerta a una música cuya presencia puede estar, en parte, relacionada con la escena metal y que puede cruzarse en nuestro camino, pero en un festival no le vemos demasiado sentido. Aburrieron.
TBS
TBS, en el Faster, no mejoró lo visto hasta entonces. Son como una versión alemana de nuestros Me Fritos and the Gimme Cheetos. Una de esas frikadas alemanas que Wacken nos cuela cada año. Para no repetir.
Elchivo
Llegaban desde México con una maleta cargada de ilusiones y stoner. A pleno sol, lo cual ayudó más bien poco, su actuación se fue diluyendo entre unos temas demasiado apelmazados que ni siquiera la abundante parroquia mexicana parecía saber digerir.

The Gathering
A veces el carisma no puede con todo. La reacción fue bastante más tímida de lo que cabría esperar. La respuesta del público a los holandeses lo decía todo. Quizá Mandylion quede ya muy lejos. La celebración del 30.º aniversario no fue lo que se esperaba. Hasta cinco temas del disco fueron interpretados por la banda junto a la retornada Anneke van Giersbergen. Demasiada sensibilidad para una tierra cada vez más gobernada por el ruido.
Morphide
Los representantes de Letonia no lo hicieron mal del todo, pero no lograron recrear la atmósfera de la final que disfrutamos en la capital letona hace unos meses cuando les visitamos. En Riga, en la oscuridad de la sala, todo parecía tener más sentido y sonar de una forma más especial. Eissa Zhovnerchuk pareció perder el tono en un par de canciones, quizá fruto de los nervios. Su metal moderno arrancó algún que otro circle pit en el Bullhead, pero quizá fue demasiado poco.
Electric Bassboy
No nos esperábamos en absoluto que una banda de “tecno” triunfara en uno de los escenarios principales de Wacken. Tomaron el Faster. No molestó. Al menos había una guitarra eléctrica y no estaba de adorno.
Electric Bassboy es un proyecto paralelo de Electric Callboy en el que se prescinde del bajo y de la batería. Si no fuera por Kevin Ratajczak y Nico Sallach, con la actitud desbordante que ya conocemos de Electric Callboy, el proyecto pasaría bastante más desapercibido. Su repertorio incluye temas de Electric Callboy y versiones de Metallica o Slayer… El resultado es completamente disparatado. Precisamente por eso, funciona.
Lacuna Coil
Nuevamente el Louder nos aguardaba. Una oscuridad plagada de luces rojas nos arrastró a los dominios de Lacuna Coil. Un ambiente apropiado para presentar Sleepless Empire (2025).
¿Qué decir de una banda tan conocida?
Todo estaba cuidado al detalle y repleto de simbología. Hasta la diadema con cuernos de Cristina Scabbia, que representa la alienación provocada por las redes sociales. Simplificando mucho, el álbum habla de cómo estas terminan alienándonos. Todo ese cuidado por el detalle se refleja también en su sonido. No se puede esperar otra cosa. Geniales.
Hämatom
De regreso al Faster para encontrarnos con un grupo venerado en Alemania: Hämatom. Siguen con su gira Cagamania. Poco a poco van extendiendo sus tentáculos por Europa. Ofrecen un gran directo y mucho espectáculo… que, al fin y al cabo, de eso va la cosa. Torsten “Nord” Scharf se lleva todas las atenciones… y también los golpes. Los demás miembros también resultan muy carismáticos, a pesar de los disfraces.
Lo dicho: hoy fueron los auténticos cabezas de cartel y lo demostraron.
Rose Tattoo
Rose Tattoo era una buena forma de cerrar el día. La banda australiana ha cumplido 50 años y, tristemente, 2026 será recordado como el año de su retirada. Esta es una de las pocas oportunidades de verlos en directo antes de que, en septiembre, emprendan una gira en formato club por Australia. Interpretan íntegramente su álbum Scarred for Life (1982). Para ello cuentan con Rob Riley, guitarrista de su formación clásica. Todo son alicientes. Cuando escribimos estas letras el bueno de Angry está ingresado por problemas repentinos de salud. Pinta mal.
¿Y en directo?
Se retiran porque quieren. ¡Menuda energía! Amparados por la luz roja, muchos quisieron despedirse de una banda irrepetible que, medio siglo después, sigue sonando con una fuerza envidiable.
Y así acabó la jornada.
Jueves
Rostros cansados en el ecuador del Wacken. Público que busca la sombra, como una buena cerveza con la que remojar el gaznate; a poder ser, helada como el corazón de una suegra. Resumiendo: calor de cojones.
Nuestros móviles avisaban de que iba a llover a media tarde. Daba igual, estábamos abrasados. Llegó a caer a base de bien, pero, comparado con otros años … Daría lugar a un cambio: días más suaves, en los que el sol calentaría y a la sombra se estaría fresquito. Las noches ya serían otra historia. Hasta aquí el parte del tiempo. Y aprovechamos para recordar un consejo festivalero: lleva siempre contigo un Fortasec. No lo dejes en casa. Ahorra muchas batallas.
H-Blockx
Empezamos la jornada en el Louder con los alemanes H-Blockx. La banda de metal alternativo ha vuelto a los escenarios desde 2022. ¿Metal alternativo? No es lo más raro que ha pasado por este escenario.
Abrieron con “Move”, la única canción que conocíamos y que ya tiene más de treinta años. No estuvo mal, aunque se aleje de nuestros gustos.
Gidora
Empezamos en el Bullhead con Gidora —nombre sacado del enemigo de Godzilla—, llegados desde El Salvador para representar a su país en la Metal Battle. Metal machacón, sin un solo tema que recordar y sin un aporte de frescura o melodía que llamase la atención. Olvidables.
Rise of the Shadows
La actuación de los representantes españoles en el concurso brilló mucho más que la de sus predecesores. El sonido fue de menos a más con los de Valladolid, que pusieron actitud y ganas, con una puesta en escena elegante: todos de negro, como debe ser. Quizás faltó algo de interacción con el público, pero, aun así, consiguieron que un circle of death apareciera de forma espontánea ya casi al final de su actuación. Fueron de menos a más y pensamos que mejor de lo esperado. Al menos mejor que lo poco del concurso que habíamos visto hasta ese momento.
Rise of the Shadows fueron con la actitud de pasárselo bien y, a fe que lo consiguieron. Sus vídeos de esos días lo muestran bien. Esperamos que todo este revuelo les abra algunas puertas.
Skyline
La banda local nunca antes tocó tantas canciones propias. Bien es cierto que no hemos visto todas sus actuaciones de los treinta y cinco años, pero normalmente, como mucho, soltaban alguna y el resto eran las esperadas versiones. Esta vez tocaron canciones de sus obras más recientes e incluso tiraron de catálogo. La verdad es que tienen buenos temas propios, como “Fireball” o “Hold On”, de Human Monster, o “Black Star”, de su disco debut.
Evidentemente, hubo también versiones, haciendo guiños más a los 90 que a los 80, como pasaba años atrás. El “In the End”, de Linkin Park, la hicieron suya y no faltaron los invitados especiales, como en todas las ediciones.
Alissa White-Gluz y el jefe Thomas Jensen, ex de la banda, estuvieron para el “Heroes” de David Bowie. En definitiva, un show mejor de lo esperado y que rompió esquemas.
Therapy?
Les tocó en el Louder a la vez que a Skyline. Solo vimos el final del show. Con una ininterrumpida trayectoria a sus espaldas desde el 89, bien merecen el reconocimiento, y el público así lo sintió. Respeto.

Uli Jon Roth
Hemos perdido la cuenta de las veces que hemos visto a Uli Jon Roth. En Wacken han sido unas cuantas, pero esta vez llegaba bajo la etiqueta del 50.º aniversario de Virgin Killer, de Scorpions y, contra todo pronóstico, el repertorio sí fue especial. Llegó a sonar “Hell Cat”, un tema poco emblemático escrito por el propio Uli hace medio siglo, y el guitarrista se encargó incluso de la voz solista en “Polar Nights”.
Virgin Killer es su disco fetiche, el álbum del que siempre ha tocado más canciones, y quiso hacer algo diferente. De fondo, una pintura del propio Uli, que el día anterior había estado firmando láminas en la carpa de la Wacken Foundation. Más parlanchín que de costumbre, aunque hablando en alemán, ofreció una “Pictured Life” gloriosa, un auténtico puñetazo en la mesa que demuestra que las buenas canciones son inmortales aunque pasen cincuenta años.
También hubo espacio para viajar por otros momentos de la historia de Scorpions: “Sun in My Hand”, de In Trance, o “All Night Long”, de Tokyo Tapes, esta última encargada de abrir el concierto con un siempre cumplidor Niklas Turmann a la guitarra y voz, ejerciendo de lugarteniente de Uli. Y si algo tuvo de especial la tarde fue la cantidad de invitados. Mark St James, de Inglorious e Iconic, apareció para ofrecer una aniquiladora versión de “Catch Your Train” y regresó para “Virgin Killer”, con Lucky, de Rage, a la batería. Roland Grapow se pasó para contar cuánto le había influido la música de Scorpions y cómo le cambió la vida, aunque no se quedó inicialmente; sí reaparecería después para “In Trance”. Petrozza, de Kreator, también tuvo su momento, mientras que Joanna Platow, de Lucifer, se incorporó casi al final para “The Sails of Charon”, aunque el tono de la canción no terminaba de ser el suyo.
Para cerrar, recurrió una vez más al tradicional “All Along the Watchtower”, de Bob Dylan.
Una celebración de medio siglo de Virgin Killer que estuvo lejos de limitarse a repetir el repertorio habitual y dejó muchas imágenes para el recuerdo. A finales de agosto visita España para actuar en el Unirock asturiano.
Yngwie J. Malmsteen
Yngwie salió a plena luz del día. Fue bastante espectacular. Motivado, con ganas de música. Todo lo que esperaba de alguien a quien llegamos a idolatrar. Sus dedos parecen los de siempre. La actitud sigue ahí. Él es el auténtico protagonista. Tiene voz para llevar adelante alguno de sus temas. Destroza su guitarra al final. Sigue fiel a lo suyo.
Europe
¿Qué decir de Europe a estas alturas?
Da gusto verlos en directo y, encima, siguen sacando temazos que funcionan muy bien. Podían vivir de las rentas, pero siguen trabajando sin arrastrarse por los escenarios. “The Cult of Ignorance” tuvo una pequeña performance con alguien envuelto en rollos de papel. Pasaría un poco desapercibido entre la cantidad de gente que había. No me puedo quitar la canción de la cabeza.
¿Quién no cantó “The Final Countdown”?

Savatage
Savatage. Plato fuerte en el Faster.
Prelude to Madness Tour se mueve con músicos que llevan mucho tiempo en la banda. Había hambre de Savatage tras dos décadas sin tocar —excepto por un show único en 2015—. Un regreso necesario. Aunque Jon Oliva, por motivos de salud, no puede girar, sigue trabajando activamente en las composiciones de la banda. A ver qué sale. Hay ganas. Zak Stevens se echó de lleno el directo a sus espaldas. Sabe estar sobre el escenario y tiene mucho carisma. Ya con “Jesus Saves” nos metimos de lleno en el concierto.
Después de tantos años esperando volver a ver a Savatage, había poco que explicar. Había que disfrutarlo.
Turbonegro
Tocaba ir al Louder a los clásicos Turbonegro. Otro de esos giros de Wacken que permiten ver joyas de todos los géneros.
Solo unos pocos elegidos pudieron tomar fotos de Def Leppard con un telescopio. Nada merece quien dice no querer nuestra atención. ¿Lejos de focos? Lejos de pluma también. Nos vamos a otra cosa. Era la primera vez que venían a Wacken y no desperdiciaron la oportunidad: dieron un concierto a lo grande según nos contaron. Nosotros fuimos a otros asuntos.
Misþyrming
No teníamos muchas esperanzas de ver algo bueno en el W:E:T Ya habíamos visto otras colaboraciones de Nergal. Esto era otra historia. Black metal del bueno, tocado con actitud, que engancha desde la primera nota.
Misþyrming es un grupo de referencia en Islandia. Sí, es obvio que el vocalista acaparaba las atenciones, aunque la sección rítmica mostraba un buen nivel. Y llegó el momento de marchar. El Wacken todavía tenía mucho que contar, pero por hoy ya había sido suficiente. Toca descansar, recuperar fuerzas y asumir que al día siguiente volveremos a empezar como si nada hubiera pasado.
Viernes
Jornada de viernes algo más templada. El suelo está un pelín húmedo por el día anterior, pero no se necesitan botas de agua. La primera banda era para rebozarse. Pero no había barro.

Gutalax
Gutalax. Demuestran músculo congregando a un montón de fieles. Del cielo de Wacken cayó una lluvia de rollos de papel. El medicamento laxante para tratar el estreñimiento… digo, la banda checa de goregrind, triunfó con sus trajes de protección biológica y sus temas ultrarrápidos. Arrojaron escobillas de váter.
Martin “Maty” Matoušek imitó sonidos de cerdo, de pedos… de todo lo que se le puso por delante. El público enloqueció con ellos. Y es que Gutalax tienen algo que funciona especialmente bien en Wacken: no se toman en serio absolutamente nada y, precisamente por eso, consiguen que miles de personas se entreguen a la fiesta desde primera hora. Una propuesta muy divertida que pone patas arriba un festival a cualquier hora del día. Y eso que acabábamos de empezar.
Vreid
Después, Vreid. Una propuesta más seria. Black Metal melódico en el Harder.
¿Serio? La que armó Chris Pontius, de Jackass, cuando salió en tanga y corpse paint mientras interpretaban “Loving the Dead”, con Agnete, de la banda Djerv, como invitada. Por lo demás —sin los primeros planos del tanga grabados a fuego en mis pesadillas—, su sonido es muy introspectivo y atmosférico y, en directo, encandilan. La banda noruega sabe construir esa sensación de oscuridad y melancolía que necesita su música, incluso con un Wacken completamente iluminado por el sol.
Paradise Lost
Había ganas de Paradise Lost. Su último trabajo, Ascension (2025), es una maravilla. Una vuelta a los orígenes que demuestra que todavía tienen mucho que decir. No importaba que fueran las 14:30 en el Infield; un poco de oscuridad no les habría venido mal. Empezar con “Serpent of the Cross” ya deja clara la fe que tienen en este nuevo trabajo. No todo fueron clásicos. Buena noticia: una banda como Paradise Lost no vive únicamente de recordar lo que hizo hace treinta años. En su momento, “One Second” me pareció aborrecible. Con el paso del tiempo me fue gustando más. Y pude disfrutarla en directo.
Siempre es interesante cuando una banda consigue reconciliarte con canciones que en su día no entendiste. Paradise Lost lo hizo.
Danko Jones
Danko Jones se presentó con su Rising Tour 2026. Siguen presentando Leo Rising, publicado en 2025. Su sonido encaja en cualquier festival. Para ser un trío, tienen una potencia y una personalidad arrolladoras. Danko lleva tantos años haciendo lo mismo que podría parecer sencillo, pero conseguir que un formato tan reducido suene así de grande tiene bastante mérito. Rock directo, sin demasiadas vueltas y con la actitud necesaria para que nadie mire el reloj.
Black Label Society
Black Label Society tiene trece discos a sus espaldas. Este año han sacado Engines of Demolition. Zakk Wylde no necesita presentación. Acojonante cómo toca. Su personalidad atrae toda la atención. No llegaron a interpretar “Ozzy’s Song”, aunque se marcaron un pequeño homenaje con “No More Tears”.
Zakk sigue siendo uno de esos músicos que parecen vivir en una dimensión diferente cuando tienen una guitarra entre las manos. Puedes estar más o menos cerca de su propuesta, pero resulta difícil no quedarse mirando.

Saxon
Unas cuantas bandas de Wacken ya casi superan los 50 años. Saxon es una de ellas. ¿Qué haremos sin ellos cuando no estén?
Hay que aprovechar para verlos en directo siempre que se pueda. Saxon nunca ha parado y ya son 24 discos. Una barbaridad que adquiere todavía más valor cuando compruebas que siguen saliendo al escenario con ganas de demostrar que no están ahí simplemente por lo que hicieron en los ochenta.
Irrumpieron guiados por un Biff Byford lleno de vitalidad. Un himno tras otro. Así debería ser siempre con Saxon.
In Flames
In Flames… Sentimientos encontrados. Es lo que tienen los prejuicios. ¿Qué queda de los pioneros del sonido de Gotemburgo? Nada. No nos disgustaron en directo, pero escucharlos en casa ya no. Tienen algo que los distingue de todas esas bandas de metal moderno y entiendes por qué están en uno de los escenarios principales de Wacken. Quizá no sea la banda que recordamos, pero sigue teniendo suficiente personalidad como para hacerse respetar en directo. Y eso también cuenta.
Bear McCreary Feat. Alissa White-Gluz
Bear McCreary es un compositor famoso que ha dejado su impronta en numerosas series de televisión y juegos de ordenador. Quizá la más famosa, sin desmerecer el resto, sea The Walking Dead.
Ha sacado The Singularity: Ekleipsis, continuación de The Singularity (2024), con numerosas colaboraciones: Slash, Duff McKagan, Chad Smith, Steve Vai, Tim Henson, Guthrie Govan…
Presentaba este trabajo por la noche en el Bullhead, poco antes que Judas Priest. Un directo que degustamos casi en su totalidad. Metal sinfónico elaborado, interpretado con muy buen gusto. Una de esas actuaciones que quizá no son las que uno tenía marcadas en rojo en la agenda, pero que terminan sorprendiendo por su calidad. Alissa colaboró en el último tema, “Our Kingdom”, el nuevo himno de Wacken que presentaron a la tarde en rueda de prensa. Un buen aperitivo antes de que llegara uno de los grandes momentos de la noche.
Crematory
No esperábamos mucho de Crematory. Quizás por eso los gozamos tanto. Lo que hicieron en el Bullhead sorprendió para bien. Vaya pasada. Nos dejaron con ganas de más. Presentan un Greatest Hits por su 35.º aniversario, con cuatro temas nuevos. Era imposible fallar con toda esa retahíla de clásicos y miles de fans.
Cuando una banda llega con semejante repertorio, lo difícil es equivocarse. Y Crematory no lo hizo.

Running Wild
Y llegó el momento.
La piel de gallina con Running Wild desde la primera nota. Esta era la despedida. Parece que la definitiva. El tiempo dirá si nos han vuelto a engañar. Inevitable entristecerse cada vez que acababa un tema. Cada salva era un clásico. Cada canción recordaba que estábamos asistiendo al último abordaje de una banda que ha construido buena parte de su identidad alrededor de los piratas, los cañones y el heavy metal más reconocible.
Y los cañones dejaron de rugir finalmente.
Se hizo el silencio.
Al menos los piratas pudieron retirarse y no acabaron ahorcados. Llevaron a cabo un concierto mucho más que digno, a la altura de lo que merecía una banda como Running Wild y, sobre todo, de lo que merecía su público. No es sencillo despedirse después de tantos años. Mucho menos cuando has formado parte de la banda sonora de varias generaciones de metaleros.
Tocaba retirada.
Esto ya se iba acabando.
Sábado
Última jornada de Wacken 2026. No queríamos pensar en el avión que saldría a las seis de la mañana del día siguiente y en las apenas dos horas que tendríamos para dormir en el hotel antes de salir hacia el aeropuerto. Al final, iríamos sin dormir nada. Pero, a estas alturas, ni sientes ni padeces.
¿Ha merecido la pena? Sí, joder.
A lo que vamos…
Heavysaurus
El festival, el sábado, se llenó de niños. El Harder estaba ocupado por unos dinosaurios muy heavys, a diferencia del año pasado, que fue en el Bullhead y se quedó pequeño. Si ayer abrimos con algo dirigido a un público «especial», hoy estaba completamente orientado a los pequeños. No tenían ninguna restricción para acceder al recinto y las muñecas hinchables y los juguetes sexuales de Gutalax brillarían por su ausencia. Afortunadamente.
Los niños ocuparon las primeras filas. Sus padres aguardaban más atrás. Son nuestros dinosaurios favoritos. Los demás están extintos.
Kim Dracula
Fueron los siguientes… Una performance para arrancar. Mezclar todo tipo de sonidos, hasta un saxofón. Rompen con todo y se ve bien reflejado en directo. Arriesgan demasiado para mi gusto. Un 10 en originalidad, que no es poco en estos tiempos. Kim tiene voz para salir indemne de algo tan caótico. Después de un rato, todo acaba encajando.
Crimson Glory
Visita al Bullhead para ver a los míticos Crimson Glory. En esta nueva etapa se han sumado a los clásicos Jackson, Lords y Burnell el guitarrista Mark Borgmeyer y el vocalista Travis Wills. Presentan nuevo material después de 26 años y de casi 13 años sin girar. Lo que se dice una oportunidad única.

Nevermore
Histórico regreso de Nevermore tras quince años.
¿Cómo sustituir a alguien con la entidad del malogrado Warrel Dane? No haciéndolo. Han encontrado a Berzan Önen con su propia personalidad. Los vídeos de las audiciones lo dejaron claro. El directo acabó por confirmarlo. Deseando ver el nuevo material que está por venir.
Angelus Apatrida
¿Lamb of God o Angelus Apatrida? La elección estaba clara. Conciertazo en el Bullhead de la cuarta y última banda española en actuar en el festival -no podría entenderse de otra manera— y con el buen sonido de Wacken. Fueron al grano porque tocaron solo ocho temas. Fue un visto y no visto. Con munición como “Indoctrinate”, “Cold”, “Give ’Em War” o “You Are the Next” se ganaron a los asistentes y se nos hizo muy muy corto.
Airbourne
Joel O’Keeffe acapara todo. Lleva la interpretación a otro nivel. Cuando empiezan las locuras, te olvidas de que alargan sus temas y acabas queriendo volverles a ver cuanto antes.
Arch Enemy
Hablar de Arch Enemy de todo lo que no sea estrictamente musical, y de su labor de frontwoman, está fuera de lugar. ¿Polémicas? Para el que las quiera. Han acertado al meter a Lauren Hart. Sobre todo, dándoles a los temas una pátina de brutalidad. En directo no fallan y a ella se la ve muy cómoda. Metió su impronta en todos los clásicos que interpretaron. Un repertorio muy «cañero».
Necesitan un disco para acabar con las comparaciones.
Powerwolf
Impresionante lo que hizo Powerwolf en el Faster. Bajaron del techo una estructura que entorpecía la vista y estaba colocada a sus pies (debía ser un depósito de algún líquido inflamable). No podíamos imaginar todo el montaje pirotécnico que traían consigo. Pianos en llamas, teclistas en llamas —entiendo que alguna vez apetezca quemar vivo a algún miembro de la banda—, ángeles con alas ardiendo. Todo ello con un decorado detallado. Más espectacular que lo que hizo Sabaton, y eso que tocaban en el Harder. Llenaron el Infield.
El esperado anuncio para 2027
Esperábamos un espectáculo como el del año pasado para anunciar bandas. En comparación con otros años, quedó muy soso. Ni Tina Guo, ni zombis, ni vikingos… Anunciar bandas cada día no parece que favorezca al festival. Te quedas como… ¿ya está?
Sabaton
Turno de Sabaton. No sorprenden a estas alturas, pero no necesitan hacerlo. Su último trabajo convenció. Parece que su setlist podría incluir otros temas. Eso es una cuestión de gustos y de las necesidades del público. Junto con Powerwolf, son el futuro más inmediato de la escena metalera. Guste o no.
Tocaba despedirse. Y nos fuimos rápido. Muy rápido y sin mirar atrás. Así te evitas la lágrima y pensar que falta un año entero para volver.
See you in Wacken 2027. Rain or Shine.
Fin.






















