Banda: Wolfmother
Lugar: Sala But, Madrid – 19 de julio de 2026
Texto y Fotos: Enrique Bernaola
Wolfmother llegó a Madrid con una doble y difícil misión. Por un lado, competir con la final del Mundial de fútbol, donde España se jugaba el título. Y, por otro lado, intentar resurgir tras una carrera con ciertos altibajos discográficos. Goleó en ambos objetivos: adelantó su concierto a las 19:00 horas para no solaparse con el partido y ofreció un recital que dejó a todos más que satisfechos.

Con bastante puntualidad saltaron al escenario los tres miembros de la banda, de gira por nuestro país para celebrar el 20º aniversario de su debut homónimo. Un disco que los catapultó a lo más alto de la escena con su refrescante sonido rockero de los 70: claras influencias de Led Zeppelin o Black Sabbath fusionadas con bandas noventeras como Soundgarden. Dos décadas sobre los escenarios que se notaron desde el primer acorde.
Un sonido muy limpio y pulido sin renunciar a la potencia que muestran pese a ser solo tres integrantes. Abrieron con «Dimension», tema de su primer disco, el cual tocaron casi al completo. El aniversario era la excusa, pero también lo que pedía la lógica: ese álbum fue el que los puso en el mapa antes de que su ubicación se fuera diluyendo debido a los continuos cambios en la formación, siempre con Andrew Stockdale como único superviviente. Tanto es así que desde entonces se ha instalado una puerta giratoria de músicos de acompañamiento junto al vocalista, quien en su día probó suerte en solitario pero, apenas un disco después (Keep Moving, 2013), se dio cuenta de que no tenía sentido renunciar al reclamo comercial de una marca como Wolfmother.
Siguieron con «White Unicorn» y llegó «Woman», uno de los temas que los disparó al estrellato y que provocó el delirio del público madrileño. Acto seguido, Stockdale agradeció la presencia de los asistentes pese a coincidir con la final. Con «Where Eagles Have Been» regaló un genial solo de guitarra para continuar con «Apple Tree», donde la gente se puso ya en modo fiesta. «Midnight Train» y su batería atronadora, el inicio de bajo de «Pyramid» y la bailable «Mind’s Eye» sirvieron de antesala para «New Moon Rising», otro de los temas estrella que volvió loca a la gente y que se salió de su debut para resaltar su segundo álbum, Cosmic Egg.
Lo mismo hizo con la frenética «California Queen», que sirvió para dar el pitido inicial al partido, con Stockdale dando toques a un vaso de cerveza. La gente le animó tanto que no dudó en ponerse la camiseta de España que le lanzaron desde las primeras filas, con bandera incluida que terminó decorando la batería. «El rock nunca defrauda», decía Stockdale, quien luego desveló que al día siguiente era su 50º cumpleaños, coincidiendo con el de Chris Cornell, líder de Soundgarden, al que luego rindió homenaje tímidamente con algunos acordes de «Spoonman», que sonó tras «Vagabond», algo más tibia de lo que uno esperaba.



«Colossal» volvió a servir para que el vocalista se gustase a la guitarra y, tras dar hasta cuatro toques con el pie a otro vaso, cerraron con «Joker & the Thief», donde explotó la fiesta. La intro en modo The Who antes del pegadizo riff de guitarra y un final de tema tocando con una mano mientras con la otra grababa al respetable. Los asistentes estaban tan entregados que habían olvidado el partido de fútbol. Pero no todos, porque algunos abandonaron la sala para irse corriendo a ver el desenlace del Mundial.
Graso error, porque el partidazo se estaba jugando en la sala But, donde todavía sonarían la genial «Love Train» y versiones de sus grandes referentes: «Paranoid», de Black Sabbath, y «Rock and Roll», de Led Zeppelin. También un solo de batería y algo parecido a una versión de «Lucy in the Sky With Diamonds». Un cierre sensacional para una banda que demostró que nunca debió dejar de estar en el candelero y que salió victoriosa con un golazo por la escuadra.



