Joe Satriani y Steve Vai podrían haber convertido su primer álbum conjunto en una exhibición de músculo guitarrístico. Habría sido lo más fácil. Dos músicos con una historia compartida desde la adolescencia, décadas de escenarios a sus espaldas y un lenguaje instrumental que no necesita demasiadas explicaciones. Sin embargo, han elegido otro camino: escucharse, dejar espacio al otro y poner la canción por delante del guitarrista.
Entrevista: Lorenzo Sanz / Fotos: Jen Rosenstein
Joe, ¿cómo estás? ¿Ya estás de vacaciones o todavía de gira?
No, estoy en casa durante un breve periodo de tiempo, buscando volver a tocar de nuevo. Me duele este dedo, así que he estado tocando lentamente y concentrándome principalmente en la pintura, porque tengo un par de exposiciones de arte que van a comenzar pronto.

Lo primero que me llama la atención del proyecto SatchVai es que dos de los guitarristas más reconocidos del mundo finalmente se hayan unido para hacer un álbum juntos. ¿Cómo surgió la idea?
Bueno, es una historia divertida. Mi hijo me llamó y me dijo que tenía la idea de hacer una película centrada en el comienzo de G3. Además, todo coincidió con el momento en que él tenía cuatro años y empezó a viajar con mi esposa y conmigo durante las giras. Ese año, 1996, decidimos que viajaríamos siempre juntos en las giras. La primera de G3 comenzó un par de días después de su cuarto cumpleaños, así que fue un periodo muy interesante para él. Quería hacer una película que tratara sobre dos cosas que estaban sucediendo al mismo tiempo: aquella serie de conciertos que estaba comenzando y su experiencia viajando de gira con nosotros, mientras terminaba teniendo a toda aquella extensa familia de guitarristas locos formando parte de su vida durante las siguientes décadas. Así que necesitábamos reunirlo todo en unos seis meses o menos.
Teníamos que contactar con Eric y Steve, comprobar si estarían disponibles para algún tipo de gira y ver si nuestro agente podía conseguir suficientes conciertos como para que aquello constituyera realmente una gira que ZZ pudiera filmar y en la que eventualmente pudiera participar con nosotros. Y eso nos lleva a la respuesta a tu pregunta. Finalmente llegamos a ese punto, la gira fue un éxito y empezamos a recibir ofertas para continuar durante otros dos meses. Desafortunadamente, como habíamos empezado el proceso bastante tarde, Eric ya había firmado compromisos para el siguiente año y medio y no estaba disponible. Steve y yo pensamos: «Bueno, queremos continuar. No vamos a llamarlo G2». Así que buscamos otro nombre y alguien propuso SatchVai. Creo que fue mi agente. Después, mi agente dijo: «Sería genial que tuvierais una canción que pudiéramos publicar juntos para llamar la atención sobre el hecho de que estáis haciendo una gira». Así que me fui a casa y escribí las partes 1 y 2 de «Sea of Emotion», y decidimos que «Sea of Emotion, Pt. 1» sería nuestra primera canción. ZZ también hizo el vídeo. Así que todo empezó de una manera muy orgánica. Y después, poco a poco, todo el mundo empezó a decir: «¿Por qué no seguís grabando y hacéis un álbum?». Sabíamos que eventualmente lo haríamos en algún momento de nuestras vidas, pero no sabíamos cuándo. Y, de repente, nos miramos y dijimos: «Creo que ahora es el momento. Vamos a hacer ese álbum». El único problema que tuvimos que resolver fue que yo estaba intentando aprender todas aquellas canciones de Van Halen para mis próximas giras con Sammy Hagar y Michael Anthony, mientras que Steve, durante las mismas horas de cada mañana antes de nuestros conciertos, estaba intentando aprender a tocar como Robert Fripp para sus próximas giras con The Beat. Pero, de alguna manera, encontramos la forma de hacerlo. Simplemente tuvimos que grabarnos de manera remota, cada uno desde donde estuviera, durante varios meses. Por eso la gira sucedió primero y después terminamos el álbum. Y ahora está listo para salir. Así que siento que la historia haya sido un poco al revés, pero ahora ya sabes por qué. Realmente empezó de una manera muy sencilla con la idea del documental.
Steve y tú os conocéis desde hace muchísimos años y ambos tenéis personalidades musicales muy fuertes. ¿Alguna vez os preguntasteis hasta qué punto seríais compatibles trabajando juntos o fue algo que descubristeis durante el proceso?
Bueno, hemos pasado muchísimo tiempo juntos, quizá unos tres años sentados en una habitación o en mi patio, cuando yo era su profesor de guitarra y éramos jóvenes. Cuando éramos adolescentes llegamos a conocernos muy bien. Terminamos siendo mejores amigos y permanecimos muy unidos durante las primeras etapas de nuestras carreras. Fue Steve quien presentó mi música a Relativity Records, que finalmente me contrató. Y no pasó demasiado tiempo antes de que yo acudiera a él y le dijera: «Mira, estoy empezando algo llamado G3. Quiero invitarte a ti y a Eric para que seáis los dos primeros guitarristas que salgan conmigo de gira». Hemos estado tocando juntos profesionalmente desde 1996. Pero nuestra historia se remonta mucho más atrás, a cuando él tenía 12 años y yo casi 15. Tenemos una historia muy larga juntos. Y es una locura. Cada vez que salimos al escenario nos miramos y pensamos: «Wow, esto es una locura. Seguimos aquí. Todavía podemos tocar nuestras guitarras y tocar cualquier nota que queramos».
He hablado con Steve varias veces y sé que es un músico muy meticuloso al que le gusta estar profundamente involucrado en el proceso creativo. ¿Cómo manejasteis esa forma de trabajar cuando ambos teníais que tomar decisiones importantes?
Respetamos la manera en la que le gusta trabajar a cada uno. Como has dicho, tenemos enfoques muy diferentes, pero también tenemos muchas cosas en común. Los dos nos entregamos al cien por cien a cualquier idea que nos guste. Y somos muy rápidos a la hora de decirle a nuestro compañero si algo nos gusta o no nos gusta cuando estamos trabajando en un proyecto. Lo hemos aprendido con el tiempo. Y, como hemos pasado tanto tiempo juntos sobre el escenario, tenemos una forma muy cómoda de darnos el espacio necesario para que cada uno haga lo que quiera. Esa parte es genial. También reconocemos que trabajamos de maneras muy diferentes. Yo escribo mucho y me gusta escribir rápido. Me gusta mover las cosas rápidamente. Steve es todo lo contrario: a él le gusta tomarse mucho tiempo. Puedo darte un ejemplo de por qué eso es importante. Hay una canción llamada «Bronco Freight Train» que comenzó hace muchos años y que realmente solo tenía la introducción y una parte central. Steve me la envió diciéndome que todavía estaba trabajando en ella. Habían pasado muchos años y él la descartaba como algo que probablemente no llegaría a convertirse en una canción. Pero cuando la escuché dije: «De ninguna manera. Esta canción va a estar en el disco. Dame un par de días». Porque reconocí que era Steve Vai en su máxima expresión. Eso fue lo que vi. Llevo observándolo tocar desde que era un niño y dije: «De ninguna manera vamos a dejar esto fuera. Tenemos que llevarlo al mundo». Así que me puse a trabajar para terminarla. Añadí los riffs para los versos y los coros, trabajé aquella extraña parte con el Whammy y se la envié. Él estaba muy contento de que alguien hubiera rescatado aquella idea y reconociera que lo que había hecho era algo muy especial y único. Porque a veces es muy difícil, cuando tienes algo que lleva mucho tiempo ahí, darte cuenta de que es oro. Es como un diamante en bruto, pero estás demasiado acostumbrado a verlo. Sin embargo, cuando escuché aquel riff pensé: «Es perfecto». Es exactamente lo que he visto hacer a Steve durante décadas. Y pensé que gente de todo el mundo iba a querer escucharle tocar esa introducción. Estuve muy contento con cómo funcionó. Y creo que precisamente porque somos tan diferentes, terminó siendo una colaboración muy exitosa. Incluso cuando finalmente llegamos a la sección de solos y yo toqué un solo de guitarra con slide, él me sorprendió completamente. Y eso era exactamente lo que esperaba. Cuando escuchó mi solo de slide, pensó que podía hacer lo que quisiera. Y apareció con el siguiente solo y me dejó completamente sorprendido. Es una colaboración muy satisfactoria porque cada persona inspira a la otra.
Hay momentos en el álbum en los que se escucha más tu personalidad y otros en los que Steve parece más prominente. ¿Intentasteis mantener deliberadamente esas diferencias? ¿Queríais que ambas identidades estuvieran presentes en el álbum?
No, creo que al principio no estábamos muy seguros de cómo iba a funcionar todo. Íbamos aportando nuestras partes y también estaba Eric Kody, nuestro productor. Es un gran músico y llevo trabajando con él desde 1996. Hemos hecho muchos álbumes juntos. Es una parte muy importante de este álbum porque le dimos la tarea de ser nuestro productor. Estábamos demasiado ocupados y habría sido muy extraño intentar producirnos el uno al otro. Sabíamos que no iba a funcionar. Necesitábamos una tercera persona en la que pudiéramos confiar, alguien que escuchara las aportaciones de todos y que pudiera crear ese equilibrio entre lo que cada uno aportaba. Pero sabíamos que, si era una canción de Joe, tendría determinados elementos. Y si era una canción de Steve, tendría sus propios elementos. Y te acostumbras a verlo. Es como cuando estás en una banda y alguien toca algo genial y piensas: «Eso debería ser la parte más fuerte». Tienes que dejar el ego a un lado y pensar qué va a hacer realmente grande a la canción. De nuevo, puedo mencionar «Bronco Freight Train». Después de haber escrito la estructura del coro, le dije a Steve: «¿Por qué no pones una melodía?». Él me dio aquella melodía para el verso y asumió que yo iba a armonizarla, doblarla o hacer algo parecido. Pero cuando la escuché dije: «No. Este es un momento perfecto de Steve Vai. No voy a tocar encima de esto». Dejé mi ego a un lado y le dije: «No, este es tu momento. Esto es genial». Es una de mis partes favoritas cuando escucho el álbum, porque es difícil escucharte a ti mismo y reconocer algo así. Pero cuando lo escuché recordé la primera vez que me lo había enviado y pensé: «Oh, ese es Steve. Ese es el tipo que conozco».


Escuchando el álbum, me di cuenta de que un proyecto como este podría haberse convertido fácilmente en una especie de competición entre dos grandes guitarristas. Sin embargo, nunca se siente así. ¿Era importante para vosotros evitar convertir el álbum simplemente en un duelo de guitarras?
Sí, creo que los dos queríamos ese tipo de álbum. Es algo interesante. No es necesariamente malo que un músico quiera avanzar y demostrar lo que puede hacer. Es muy difícil vivir como músico, así que nunca voy a criticar a alguien por hacer un álbum más centrado en la demostración de sus habilidades que en las composiciones. A algunas personas les gusta escuchar a otros músicos demostrando sus habilidades más que desarrollar una melodía o una improvisación. Y es su decisión. Pero, con toda la experiencia que tenemos y teniendo en cuenta nuestros gustos y lo que no nos gusta, puedo hablar por mí mismo: siempre he amado más las armonías únicas, las melodías fuertes y los grandes arreglos que cualquier otra cosa. Desde muy joven, cuando empecé a enseñar, sabía que cada día iba a aparecer un nuevo prodigio capaz de tocar más rápido, más fuerte o lo que fuera. Pero esa no es la cuestión. La gente no se preocupa por eso. Si puedes escribir algo como «Moonlight Sonata», que es relativamente fácil de tocar y muy lenta, pero que puede durar y capturar los corazones de millones de personas durante cientos de años, para mí eso es lo que quiero hacer. Eso es lo que me mueve. Y todos los guitarristas que me gustan hicieron precisamente eso sin centrarse en su técnica. Creo que Jimi Hendrix es probablemente el ejemplo perfecto. Cuando escuchas aquel primer álbum, es como si hubiera siete guitarristas diferentes en el disco. Él no utilizaba los discos que hacía para promocionarse como guitarrista. Simplemente tocaba para la canción. A veces era lento, otras veces era una locura, otras muy limpio o natural, con la guitarra conectada directamente al amplificador. Otras veces utilizaba todos los procesos que estaban disponibles en aquel momento. Pero nunca dejó que la idea de avanzar como guitarrista interfiriera con la parte artística de la canción. Eso es también lo que me gustaba de los Beatles, los Stones, The Who y Led Zeppelin. Ellos no estaban obsesionados con eso. En los años 80 las cosas cambiaron un poco. Los guitarristas se volvieron más agresivos a la hora de demostrar quiénes eran. Hacían álbumes en los que parecía que el objetivo era demostrar que podían tocar cada canción más rápido que cualquier otra persona. Y odiaba esos álbumes. Los odiaba muchísimo. Fue interesante que eso ocurriera al mismo tiempo que yo estaba enseñando a Kirk Hammett, Larry LaLonde, Alex Skolnick y muchos otros grandes músicos que estaban creando nuevos tipos de música. Eso reafirmó mi sensación básica de que las nuevas composiciones y las composiciones fuertes son lo verdaderamente importante. Esa es la cuestión fundamental. La técnica es simplemente un conjunto de herramientas. Y cualquier cosa técnica que hagas será aprendida por el resto del mundo muy rápidamente. Y hoy, en 2026, estamos hablando de pocas horas.
Sí. Con plataformas como Youtube, la técnica está al alcance de cualquiera….
Y ha sido un gran golpe en la cara para muchos músicos porque les recuerda que, si piensas que has conseguido algo físicamente extraordinario, quizá solo tengas unas ocho horas. Después verás a alguien en Quebec City, Shanghái, Mumbai, París o São Paulo haciéndolo mejor. En ocho horas. Pero también es un recordatorio de que eso es genial. Los seres humanos somos buenos haciendo estas cosas. Es lo que hacemos. Destacamos. Empezamos con lo que sea nuestra base en casa y enseguida pensamos: «Esta es mi técnica básica. Ahora tengo que llevarla más lejos». Pero una gran canción va a durar para siempre. Y para mí eso es lo más emocionante. Es algo que Steve y yo compartimos y queríamos asegurarnos de que el resultado fuera una colección de composiciones realmente interesantes. Y si eso significaba que teníamos que tocar un poco más despacio, eso es lo que hicimos.
El primer single del proyecto salió hace dos años. Para un álbum como este, ¿crees que habéis tardado demasiado en publicar el álbum completo o necesitabais todo ese tiempo para desarrollar las ideas de la manera que queríais?
La respuesta es sí y no. Definitivamente ha tardado más de lo que yo estoy acostumbrado. Normalmente escribo durante un mes, grabo durante uno o dos meses y publico el álbum. Es lo que he hecho durante más de 40 años. Pero cada vez que aparecía una nueva canción, el proceso continuaba. Hubo un par de canciones que empecé y después terminé. «The Extremist» fue una de ellas. Y resultó que aquella fue la pausa más grande que tuve, porque el resultado final era realmente bueno. Así que fueron sucediendo todas esas cosas. Pero realmente no pudimos evitarlo. Creo que empezamos pensando que sería genial poder ir a Ocean Way con la banda y grabarlo allí. Pero, como he explicado antes, la idea de hacer un álbum juntos nos sorprendió. No lo habíamos planeado. Simplemente ocurrió una cosa, tuvimos que escribir una canción y la grabamos rápidamente. Y entonces alguien dijo: «Hagamos un álbum». Y dijimos: «Sí». Pero ya estábamos preparados para los siguientes dos años. Entonces tuvimos que preguntarnos: «¿Cómo vamos a grabar un álbum?». Y creo que la otra cosa es que todavía no puedo creer que hayamos terminado este álbum. Es increíble que lo hayamos hecho teniendo en cuenta las dificultades de agenda que tuvimos. Es bastante extraordinario.
Sí, enhorabuena por eso. Bueno, quería preguntarte por «I Wanna Play My Guitar». Creo que hay más de una voz en la canción, pero la voz de Glenn Hughes es inconfundible y él participa en el tema. ¿Cómo surgió la idea de incluir una canción vocal en un álbum que, en principio, no está centrado en las voces?
Empecé a escribir esa canción unos meses antes de enseñársela a los demás. Tenía esta fantasía de un cantante como Marc Bolan o David Bowie viviendo la vida de una estrella de rock, subiéndose a un avión. Era una idea muy antigua. Él está cantando algo para todos los guitarristas que podrían cantar con él: «I wanna play my guitar». Y todo tiene que ver con su vida. Cuando dice que ve diamantes y perlas, está hablando de la gente que sostiene sus teléfonos y sus cámaras. Eso es lo que ve cada noche cuando sale y toca en directo. Y después se sube a un avión y viaja por todo el mundo. Es una estrella de rock. Y les dice a todos: «Voy a subirlo, voy a llevarlo demasiado lejos. Soy como un guitarrista de rock loco». Así que pensé: «Bueno, esto es exactamente lo que he sentido durante toda mi vida y lo que quería cantar con la gente». Es una canción bastante extraordinaria cuando la explicas de esa manera a músicos serios. Pero he aprendido que la única manera de hacer realidad tus ideas es simplemente hacerlas y después enseñarlas en el estado más terminado posible. Y si a alguien le gusta, entonces has conseguido algo. Pero tiene que ir más allá de lo que estás contando. Así que estaba trabajando en esta canción y estaba en Monsters of Rock Cruise, y Glenn Hughes y Mr. Hawkins estaban allí conmigo. Y pensé: «Quiero que estos dos chicos canten esta canción». Son perfectos para ella. Tienen la historia, tienen un cierto sentido del humor, pero al mismo tiempo son músicos increíbles, absolutamente legítimos. Al final, Mr. Hawkins iba a publicar un nuevo álbum y una canción durante la misma semana en la que nosotros íbamos a publicar la nuestra, así que pensó que no era una buena idea. Glenn, en cambio, estuvo todo el tiempo diciendo: «Quiero hacerlo. Solo dime cuándo. Esto es perfecto». Y nosotros ya habíamos trabajado juntos. Hicimos un nuevo álbum juntos hace unos años, así que estábamos muy unidos.
El truco fue que, cuando envié la canción a Eric, nuestro productor, y a Steve, tenía que convencerlos
de que primero podía funcionar. Les decía: «Sé que suena un poco gracioso, pero va a funcionar». Les envié la mayor parte de la demo. Estábamos tocando, y Eric grabó las baterías y la base. Tuvimos un día en el que podíamos hacer las voces. Un día. Y teníamos dos partes de letra. Yo había escrito las letras originales y Steve decidió aportar algo ligeramente diferente a lo que yo había escrito. Mi idea era que el cantante cantara junto con todos los guitarristas del público. Steve dijo: «Creo que el cantante debería decirle a la gente que quiere tocar su guitarra». Era algo conceptual. Y entonces nos dimos cuenta de que no somos cantantes. Nos divertimos, pero ¿qué sabemos nosotros de escribir letras?. Dijimos: «¿Por qué no enviamos nuestras letras a Glenn?». Él es un cantante de verdad. Sabe qué hacer. Así que lo hicimos. Aquella mañana apareció en el estudio de Steve y había pensado en ello por nosotros. Dijo: «Voy a cantar las letras de Joe. Vamos a utilizar la idea de Steve». Y después estuvimos trabajando online y le dejamos editarlo. Porque él era quien tenía que cantarlo. Fue muy interesante ver a un verdadero cantante editar un conjunto de letras. He visto a Sammy Hagar hacerlo muchas veces. Es increíble cómo saben qué no decir, qué es innecesario y cómo pueden transmitir más utilizando el sonido de su voz en lugar de pronunciar una determinada palabra. Es un talento enorme. Después Glenn entró en la sala y cantó durante unas cinco horas. Cada hora su voz mejoraba. Finalmente tuvimos que detenerlo porque necesitábamos tiempo para encontrar las voces de fondo y hacer algunas otras cosas. Fue un día fantástico. Fue maravilloso volver a trabajar con Glenn. Hicimos un montón de voces de fondo. Steve y yo tenemos la lista aquí. Derek Day, Doug MacArthur y Eric hicieron las voces de fondo. Pero al final no funcionó lo que pensábamos que serían las voces de respuesta. Y había una parte de guitarra que se había quedado ahí, como un espacio para las voces de fondo. Entonces Steve y yo decidimos: «¿Por qué no tocamos la guitarra como si fueran las respuestas?». «I wanna play my guitar». Y Steve y yo tocamos algo completamente loco. Pensamos: «Sí, hagámoslo». Y finalmente no utilizamos las voces de fondo. Ese fue el concepto que terminó funcionando y que finalmente estuvo listo para mezclar. Pero requirió mucho trabajo. Fue muy interesante.
Tengo que preguntarte por la canción “Dancing”. Kenny Aronoff, a quien tuve la oportunidad de conocer en Los Ángeles hace dos o tres años, es, de lejos, el mejor bailarín del vídeo. ¿Hicisteis algún tipo de casting para decidir quién iba a bailar?
Sí. Bueno, esa fue una idea de mi hijo ZZ. Después de hablar con Steve y conmigo sobre lo que podíamos hacer para esto, llegó con este concepto. Dijo: «Vale, tengo una idea. Vamos a llamar a Brendon Small para que sea vuestro mánager y les diga que necesitan un bailarín porque los instrumentos no llegan a la gente. Necesitáis a alguien que encarne la música físicamente». Era simplemente una broma. Entonces fue y encontró un montón de bailarines. Fue un día maravilloso. Alquilamos una iglesia en el centro de Los Ángeles que tenía un gimnasio junto a ella. Y todos tuvieron básicamente media hora para hacer lo que quisieran con su estilo de baile. Fue genial. Cuando llegamos, todos aquellos bailarines estaban en el gimnasio. Había bailarines serios, bailarines cómicos, músicos y amigos nuestros que son geniales delante de la cámara. Todos seguían el guion que ZZ había escrito. Nosotros teníamos el trabajo fácil. Nos dijo a Steve y a mí que simplemente saliéramos a escena e hiciéramos lo que normalmente hacemos. Nos grabó tantas veces que llegó a entender perfectamente cómo actuábamos. Así que terminó siendo una forma estupenda de mostrar el estilo de la canción. Pero lo más divertido fue encontrar el traje de abogado para Kenny. Pensaba que sería más fácil. Todo empezó cuando ZZ me preguntó si pensaba que Kenny estaría de acuerdo con que lo convirtiéramos en abogado, porque no quería ofenderlo. Y yo le dije: «No, no entiendes a Kenny. Kenny hará lo que quiera. Está dispuesto a pasarlo bien». Pero el problema era: ¿dónde encontramos un traje de abogado para Kenny?. Es un tipo muy musculoso. Cuando buscas trajes de abogado en internet o en tiendas que venden ese tipo de ropa, encuentras cosas muy grandes. Porque están hechas para personas grandes, pero también para que puedan trabajar cómodamente. Y es muy diferente de aparecer en un videoclip. Así que tuvimos aquella oportunidad. Tengo que contarte la historia, porque el final es muy divertido. La idea era que, para mostrar bien su personaje, tenía que ser tranquilo, porque tenía que parecer un abogado que pensaba que todo aquello era completamente normal.

