Con casi tres décadas de trayectoria a sus espaldas, Insomnium no necesita demostrar quién es. La banda finlandesa regresa el próximo 16 de octubre con Netherworlds, su décimo álbum de estudio, un trabajo que vuelve a sumergirse en esa combinación de melancolía, oscuridad y melodía que ha definido su sonido, pero buscando nuevas texturas y dinámicas. Fotos: Terhi Ylimäinen
Hablamos con Ville Friman, guitarrista y uno de los principales compositores de la formación, sobre el proceso creativo detrás de Netherworlds, la influencia de Shadows of the Dying Sun, el trabajo junto a Miiro Varjus y Jens Bogren, la colaboración con varios miembros de Amorphis, su doble vida entre la ciencia y el metal y, por supuesto, el futuro de Insomnium.
Netherworlds es ya el décimo álbum de Insomnium. ¿Lo sientes como un nuevo capítulo para la banda o más bien como una evolución natural?
Diría que un poco de ambas cosas. Hicimos algunas cosas de manera diferente en este álbum, especialmente en la grabación, y tratamos de romper un poco con lo establecido. Pero, siendo realistas, a estas alturas tampoco estamos intentando reinventar la rueda.
Hemos encontrado nuestro estilo y ahora tratamos de mejorarlo, centrándonos en escribir las mejores canciones y hacer el mejor álbum posible. En cierto modo, Netherworlds reúne muchos de los elementos que mejor representan nuestra música, pero también queríamos trabajar más los arreglos, la grabación y la producción, y contar con productores externos que pudieran aportarnos nuevas ideas y puntos de vista.

En el comunicado de prensa se habla de vuestro álbum más dinámico y cinematográfico hasta la fecha. ¿Qué diferencia a Netherworlds de Anno 1696?
Muchos de nuestros discos han tenido siempre un componente bastante cinematográfico. Utilizamos muchos teclados y hemos trabajado con diferentes músicos para esas partes. En Anno 1696 tuvimos a Coen Janssen, de Epica, mientras que ahora Aleksi Munter ha vuelto a encargarse de los teclados.
Creo que Anno 1696 tenía una historia especialmente oscura y también más influencias de black metal. Su tono era, en general, más sombrío.
Este disco quizá suene algo más al Insomnium tradicional. Algunas personas nos han dicho que parece una vuelta a nuestras raíces, aunque yo diría que estamos regresando a algún punto intermedio de nuestra carrera.
Para mí, por ejemplo, tiene bastante de Shadows of the Dying Sun. Probablemente el hecho de haber hecho el año pasado la gira de aniversario de ese disco, tocándolo entero, terminó influyendo de forma inconsciente en la composición y en la atmósfera. Volver a tocar aquellas canciones se sintió muy bien y quizá eso acabó entrando en el nuevo álbum sin que nos diéramos cuenta.
Hay mucha oscuridad también en títulos como Shadowlife, Pathways of the Night o Ethereal Sleep. ¿Existe algún tema común detrás de todo el álbum?
Esta vez no tenemos un contexto histórico concreto ni una historia que conecte todas las letras. No existía una trama principal desde el principio. Simplemente nos centramos en escribir las canciones individualmente. Pero Netherworlds representa, de alguna manera, una especie de inframundo. Hay cierto misticismo, esa sensación de estar ante algo que no comprendes completamente.
También hemos jugado con la idea del mundo de los sueños: sueños que pueden parecer muy reales, pero cuyo significado o procedencia realmente desconocemos. Nos interesaba movernos dentro de ese tipo de paisajes. Es casi como crear un escenario en el que después pueden suceder diferentes historias. El artwork ayudó mucho también a dar vida a todo ese universo.
Las letras no están conectadas directamente entre sí, pero sí aparecen temas bastante habituales en nosotros, como el amor perdido, la oscuridad… aunque también existe cierta esperanza. Hay contrastes, y esos contrastes de las letras también están presentes musicalmente.
El propio título es muy evocador. ¿Qué representa Netherworlds para ti?
Para mí representa una especie de más allá, un mundo de sueños, algo desconocido y místico. La propia palabra puede referirse al inframundo, a la tierra de los muertos, y además creo que suena muy bien. No es una palabra que se utilice constantemente, así que tenía algo fresco e interesante.
Como suele ocurrir con nuestros discos, el título apareció a partir de las letras. Normalmente primero tienes las canciones, las letras y prácticamente todo el álbum terminado, y entonces llega la pregunta: «¿Cómo vamos a llamar a esto?».
Solemos volver a las letras, leerlas y buscar alguna expresión que pueda funcionar como título o algún elemento que conecte de alguna forma las canciones. Así surgió Netherworlds. Nos gustaba además la idea de que pudieran existir diferentes mundos, diferentes realidades.
Eres uno de los principales compositores de Insomnium. ¿Qué suele aparecer primero cuando escribes: un riff, una melodía, una atmósfera o una historia?
Para mí siempre empieza por la música. Normalmente compongo en casa y los riffs no suelen aparecer de manera tan natural, porque para eso quizá necesitarías un amplificador a buen volumen y un local de ensayo. Así que muchas veces cojo la guitarra acústica y empiezo con algunas progresiones de acordes.
Después aparece algún punteo o una melodía. A veces simplemente la grabo en el teléfono y luego empiezo a construir algo alrededor. Muchas ideas aparecen muy rápido. Puedes pensar: «Tengo dos minutos, voy a tocar un poco la guitarra», y de repente surge algo.
No puedes controlar completamente la inspiración. En mi caso casi siempre comienza con algunos acordes y una melodía. Cuando ya tengo varias ideas, abro el ordenador, empiezo a programar baterías y veo si aquello puede funcionar como una parte acústica o si necesita un arreglo más pesado. Y a partir de ahí empiezas a experimentar y a construir el resto.

Miiro Varjus produjo el disco y Jens Bogren se encargó de la mezcla y el mastering. ¿Qué aportaron ellos que quizá vosotros no habríais conseguido solos?
Miiro probablemente fue quien tuvo una influencia más directa sobre las canciones. Las escuchaba y nos hacía sugerencias. Cogía todas las pistas, las llevaba a Pro Tools, movía partes, probaba cosas y nos presentaba sus ideas. Algunas las aceptamos directamente.
En otras dudábamos entre mantener la versión original o probar lo que él proponía, pero prácticamente en todas las canciones aportó algo nuevo, aunque fueran pequeños detalles.
También sugirió trabajar mucho más los cambios de tempo. Normalmente tendíamos a mantener un único tempo desde el principio hasta el final de una canción, pero esta vez programamos diferentes tempos dentro de los temas. En determinadas secciones puedes acelerar o ralentizar ligeramente dependiendo de la sensación que quieras conseguir. Lo hicimos en prácticamente todas las canciones.
Además, Miiro daba ideas sobre todo: bajo, guitarras, voces… Tenía una visión global. Eso hizo que acabáramos tomando algunas decisiones que probablemente no habríamos tomado sin alguien externo a la banda.
Con Jens fue diferente. Básicamente le dimos libertad para mezclar. Muchas veces grabamos demasiadas cosas. Añades pistas pensando que cuantas más capas tengas, mejor funcionará una parte, pero no siempre es así.
A veces necesitas que otra persona tome la decisión de eliminar elementos para que todo respire y suene más claro. Jens hizo bastante de eso. Había momentos en los que pensábamos: «No escucho esa guitarra», y él respondía: «Sí, porque ya no está». Y entonces dices: perfecto, confiamos en ti.
Nosotros sabemos componer música y tocarla en directo, pero no somos especialistas en ingeniería de sonido. Esa es precisamente su especialidad, así que tiene sentido confiar en ellos durante ese proceso.
Al final todo se basa en la confianza.
Exactamente. Y sonaba bien.
Quiero hablar de The Hour Grows Late. Son ocho minutos y además participan Tomi Joutsen, Tomi Koivusaari y Santeri Kallio, de Amorphis. ¿Cómo surgió esa colaboración?
De nuevo podemos culpar a Miiro. Él no solo trabaja en grabación o producción. También ha trabajado mucho en directo como técnico y tour manager tanto con Amorphis como con Insomnium, así que conoce muy bien a las dos bandas.
Fue él quien sugirió que quizá podríamos pedirle a Tomi Joutsen que hiciera algunas voces limpias en la canción. Nos pareció perfecto porque, además, conocemos a los chicos.
Tomi aceptó y entonces la idea empezó a crecer. Después pensamos en Santeri para los teclados y en Tomi Koivusaari para añadir también algunas partes. Finalmente todos participaron en el tema.
Fue idea de Miiro y él coordinó todo, pero funcionó realmente bien. Tenía muy claro cómo quería utilizarlos dentro de la canción. Creo que sus aportaciones complementan muchísimo el tema y le dan algo especial. Probablemente la canción no sería tan buena sin ellos.
Además, cuando Insomnium empezó, Amorphis era una influencia importante para nosotros. Así que tener ahora a miembros de Amorphis tocando en una de nuestras canciones es algo realmente especial.
Además vais a girar juntos. ¿Qué relación existe entre ambas bandas? ¿Hay algo de rivalidad finlandesa amistosa?
Creo que una de nuestras primeras giras importantes fue precisamente con Amorphis, en 2007. Éramos sus teloneros en una gira europea.
Los conocemos bastante bien. Markus Vanhala, por ejemplo, tiene una relación especialmente cercana con Santeri porque ambos tocan en Cemetery Skyline y hacen música juntos. Yo también los conozco a todos de haber compartido giras anteriormente. Hemos pasado bastante tiempo juntos.
Así que creo que va a ser una gira muy amistosa. No sé si llamarlo competencia amistosa. Creo que, sobre todo, va a ser muy divertido.

Este es también el primer álbum de Insomnium con Tomy Laisto. ¿Cómo ha cambiado su llegada la dinámica del grupo? Y, desde el punto de vista compositivo, volvéis a tener tres guitarristas. ¿Qué posibilidades os ofrece?
En realidad, la mayoría de las canciones pueden tocarse perfectamente con dos guitarras en directo. En los discos siempre hay más capas, claro, pero prácticamente todo puede adaptarse a dos guitarras. Así que no necesitamos necesariamente tres sobre el escenario.
Aunque, si queremos, podemos ensayar determinados arreglos y preparar versiones para tres guitarras en los conciertos. Además, nunca hemos llevado teclista en directo, así que todas las partes de teclado salen de las pistas de acompañamiento.
En cuanto a Tomy, es un viejo amigo. Lo conocemos desde hace muchísimo tiempo, prácticamente desde la época en la que estábamos trabajando en Above the Weeping World. Ensayábamos en Turku, donde él vivía, y algunos miembros de Insomnium también residían allí. De hecho, compartíamos local de ensayo con su banda y utilizábamos parte del mismo equipo, así que ya nos conocíamos bastante bien.
Por eso no fue una cuestión de buscar a una persona completamente nueva. Fue más bien preguntarle a un viejo amigo: «¿Te interesa unirte a la banda?». Sabes quién es, sabes cómo trabaja y sabes que es buena persona. Eso facilita muchísimo que alguien entre en el grupo.
Por supuesto, cuando empiezas a pasar mucho tiempo de gira con alguien terminas conociéndolo todavía mejor. Habíamos pasado una larga temporada sin vernos demasiado, así que ahora también estamos retomando aquella relación.
Tu situación es bastante particular porque compaginas Insomnium con tu carrera académica. ¿Tu trabajo científico ha influido de alguna manera en tu forma de entender la creatividad o de componer?
Quizá no directamente. Puede que me haya ayudado a trabajar de una manera más eficiente. Pero creo que muchos trabajos necesitan creatividad. Tendemos a asociar la creatividad exclusivamente con el arte, pero no necesariamente es así.
Trabajar en una universidad significa además formar parte de una comunidad muy amplia, con personas muy diferentes. Ahora tengo también más responsabilidades de gestión y dedico bastante tiempo a orientar y ayudar a otras personas. Eso significa que tienes responsabilidades que van más allá de ti mismo.
El mundo de la música puede ser un poco más egoísta en ese sentido. Evidentemente trabajas dentro de una banda y dependes de otras personas, pero también hay una parte muy individual. Una banda funciona casi como una pequeña empresa y tienes bastante libertad, especialmente cuando estás de gira.
Al mismo tiempo, es un mundo menos estable. Tu éxito y tus ingresos dependen de cómo estén funcionando las cosas en ese momento. Si publicas un par de discos malos, quizá de repente a la gente deje de interesarle tu música.
Nunca sabes exactamente qué va a pasar. Aunque, siendo sinceros, pueden despedirte de cualquier trabajo. En ese sentido, nada es completamente seguro.
Llevas haciendo esto casi tres décadas. ¿Qué te sigue emocionando de grabar un disco de Insomnium después de tantos años?
Cuando eres joven todo resulta emocionante porque todo es nuevo. Ahora ya hemos pasado muchas veces por el proceso de hacer un disco. Pero sigue siendo fantástico ver cómo el producto finalmente cobra vida.
Actualmente trabajamos mucho más las demos antes de entrar al estudio, así que tenemos una idea bastante clara de cómo van a sonar las canciones. Aun así, después llegan las voces, la mezcla, el producto terminado…
Todavía ni siquiera he tenido el disco físico en mis manos. Poder ver finalmente el vinilo, el artwork o el producto completo sigue siendo una sensación muy especial.
Para mí, de todos modos, la parte más gratificante continúa siendo crear la música y componer el álbum. El propio proceso creativo es lo verdaderamente interesante. Después ya no puedes controlar demasiado lo que ocurra.
Por supuesto quieres que a la gente le guste, pero lo fundamental es estar satisfecho con el disco que has hecho. Que tenga más o menos éxito viene después. Evidentemente deseas que funcione, pero lo primero es poder escuchar el resultado y sentir que estás contento con él.
Hablando de España, Insomnium volverá a Barcelona y Madrid. ¿Qué recuerdas especialmente del público español?
Siempre hemos tenido conciertos muy buenos en España, tanto en festivales como en salas. He pasado momentos muy buenos allí y también recuerdo muy buenas fiestas después de algunos conciertos.
Además, yo suelo ir prácticamente todos los años a Barcelona, normalmente en enero, porque tengo colaboraciones relacionadas con mi trabajo académico y científico. Me gusta muchísimo Barcelona y siempre tengo ganas de volver. Me gusta mucho España.
En cuanto a los conciertos, seguramente habrá bastantes canciones nuevas en el repertorio, así que creo que será un gran show de Insomnium.
¿Qué canciones de Netherworlds tienes más ganas de escuchar en directo?
Me gustaría escuchar algunas de las canciones más progresivas. «The Hour Grows Late», por ejemplo, recuerdo que era muy divertida de tocar. También temas como Journey’s End, la canción final.
Creo que esa es la única canción del álbum que ni siquiera hemos tocado completa en un ensayo. Hicimos una demo y después la grabamos, así que sería interesante ver cómo funciona en directo.
Pero creo que todas las canciones pueden funcionar muy bien sobre un escenario. Siempre es emocionante tocar material nuevo. Las canciones antiguas de otros discos las has tocado cientos de veces, así que cuando tienes temas nuevos aparece otra vez esa sensación de descubrir algo.
Vamos con unas preguntas rápidas. Define Netherworlds en tres palabras.
Oscuro, pegadizo y conmovedor.
¿La canción más oscura del disco?
Es difícil elegir, pero voy a quedarme con una de las mías: «Ethereal Sleep».
¿Y la más difícil de escribir?
Quizá «Journey’s End», porque es algo diferente. Nos llevó bastante tiempo encontrar el arreglo adecuado y Miiro nos ayudó mucho con eso. Llegar a la versión final requirió tiempo, probablemente precisamente porque era algo diferente a lo que habíamos hecho anteriormente.
Si tuvieras que ponerle una sola canción a alguien que nunca ha escuchado a Insomnium, ¿cuál elegirías?
Creo que «Arch of the Sky» puede ser una buena elección. Tiene prácticamente todos los elementos característicos de Insomnium, así que podría funcionar muy bien como introducción a la banda.
Si Netherworlds fuera una bacteria, ¿sería inofensiva o deberíamos preocuparnos?
Antes he descrito el disco como «pegadizo», así que quizá tendría que ser contagiosa y propagarse. Pero también existen bacterias beneficiosas, así que podría ser algo bueno. Quizá sea algo que la ciencia todavía no ha descubierto.
Lo descubriremos el 16 de octubre. Completa la frase: «Sabes que necesitas escuchar Insomnium cuando…».
…quieres escuchar buena música.
Sauna o bar

Bar
¿Melodía o brutalidad?
Melodía
¿Estudio o escenario?
Esa es difícil… Ahora mismo diría estudio.
¿Día o noche?
Día
¿Nieve o lluvia?
Nieve
¿Death metal old school o metal moderno?
Metal moderno.
¿Componer un riff a las dos de la mañana o escribir un artículo científico a las dos de la mañana?
Componer un riff a las dos de la mañana.
Y una peligrosa: ¿Insomnium o Amorphis?
Si tuviera que elegir una de las dos bandas para escuchar, diría Amorphis. ¿Quién quiere ponerse a escuchar su propia banda?
Después de diez discos y casi treinta años de Insomnium, ¿qué os queda todavía por explorar?
Siempre existen lugares nuevos a los que ir y personas nuevas a las que presentarles nuestra música.
En esencia puedes seguir haciendo lo mismo que llevas haciendo durante mucho tiempo, pero ampliando el alcance. Siempre encontrarás algo interesante, conocerás gente diferente y descubrirás nuevos lugares.
Y aunque el núcleo de lo que haces siga siendo el mismo, continúas acumulando nuevas experiencias. Ahí siempre queda algo por descubrir.
Muchísimas gracias, Ville. Ha sido un placer.
Gracias a ti por la entrevista.

