Europe – Come This Madness – (LuX)

Discográfica: 

Silver Lining Music

 

Fecha de edición:

25 de septiembre de 2026

 

Componentes:

Joey Tempest – voz, coros
John Norum – guitarra, coros
John Levén – bajo
Ian Haugland – batería
Mic Michaeli – teclados, arreglos orquestales, coros

De cuando un disco necesita de emplazamiento para su asimilación

Para poder expresar con palabras todo lo que se me ha pasado por la cabeza tras escuchar el nuevo disco de Europe, una de las bandas de siempre, le pese a quien le pese, voy a realizar un ejercicio de sinceridad personal y de crítica profesional establecido en diferentes apartados. No me quiero dejar detalles, quiero que todo se entienda a la perfección, aunque duela.

Punto número 1, ficha técnica:

Duodécimo álbum grabado en el RVM Studio, estancias de alta gama creadas por Benny Andersson (Abba) y su hijo Ludvig Andersson en 2009. Está ubicado en una pintoresca isla en pleno centro de Estocolmo y en él han grabado artistas de renombre mundial como Coldplay, Celine Dion y The Hives.

Ha sido producido por Tom Dagelty, cuyo legado será recordado por facturar grandes actos en botas de Rammstein, Pixies o The Cult, pero que se ha despachado a gusto tanto en composiciones como en las grabaciones de las mismas. La mezcla de este lanzamiento ha sido ejecutada por Mike Fraser, legendario en sus tareas con AC/DC, Metallica, Van Halen o Loverboy.

No solo ha sido decisiva la labor de Dagelty a los controles técnicos, sino que su proximidad curricular y personal con los universos Ghost y Opeth, se ha traducido en la colaboración del líder de los Nameless Ghouls y de Mikael Åkerfeldt (cerebro híper activo de Opeth) y su compañero a la guitarra Fredrik Åkersson. Tamnién destaca la dirección orquestal y arreglos del mismo pelaje de Erik Arvinder.

El arte gráfico ha sido confeccionado por los Storm Studios, asociados a bandas como Pink Floyd, Muse o Led Zeppelin.

Punto número 2, crítica ¿profesional?:

Casi una década ha pasado desde que Europe dejara claro que sus aspiraciones musicales habían transgredido ya los cánones del clasicismo más estoico. Evidente me resultó que no se conformaban con ser los hijos tardíos de los patriarcas del rock sicodélico, no estaban conformes con el título nobiliario de familiares adoptivos del hard rock de cámara conservadora británica, y, por supuesto, que no iban a dar a torcer su brazo ante la predicción ambigua o de forzosa intuición e intención.

Europe han roto el molde. Habiéndose graduado para su nuevo ciclo con insinuantes visos y claros avisos en la recreación de amparos de cinematografía auditiva, bautizándose en los meandros del hijo bastardo del rock y las raíces del blues, y, como logro personal no tirando la toalla ante la intransigencia de los que no corren ni con la cuenta del cumpleaños de sus retoños, ¡cómo para pedirles que compren un Cd o un vinilo!

Han vencido a la tiranía de los que les han increpado en incontables ocasiones, los ultras del melódico que, atascados en Prisioners In Paradise, no paran de cargar innecesariamente el nombre de la banda con los más que manidos posts en cada red social, intentando hacernos ver que la música se paró quizás tras un recopilatorio posterior o, quizás, cuando esos mega fans decidieron que sus músicos predilectos no tenían derecho a curtirse. Esta afrenta venía incluso de antes, de cuando a sus supuestos escuderos se les desafinó por completo el oído en un mundo con demasiados volúmenes, exactamente cuando se les cayeron los cojones ante el necesario avance de la música, para el que realmente ama la música y quiere explorarla. Ahora es cuando el quinteto se ha hecho más eco de su entorno, sin necesidad alguna, y ha destilado, tomando lecciones de sí mismos, posiblemente, su mejor disco de este milenio, quizás uno de los cinco más importantes de su existencia, por no aventurarme a decir más y urgir al papanatas de turno al exabrupto por la espalda, o peor, en un comentario en la secreta sociedad binaria.

Los principales protagonistas de este aguardado comeback son, a mi entender el teclista y corista Mic Michaeli y el hacha de las seis cuerdas John Norum.

El primero firma junto al omnipresente Tempest, ocho de los cortes de esta larga duración, bien sea en formato dúo o con más acompañantes. Ya no se limita a que el Hammond sea la referencia para sentirse anteriores, porque dentro de su más rabiosa actualidad, desde los desnudos pianos hasta los teclados y sintetizadores retro con pinceladas ochenteras, amén de un sinfín de recursos amaestrados por la experiencia, crean un sonido dulce o epopéyico, o incluso ambos a la vez, entrelazados, a merced del reclamo de la escritura. “Scandinavian Eyes”, con toda su literatura nórdica, es irracionalmente caprichosa con nuestra voluntad. Hasta podemos escuchar claramente los gruñidos del alma de Opeth. ¿Lo hubieses imaginado hace cuarenta y tres años?

El segundo, aunque solo rubrica dos cortes en las mismas condiciones que Michaeli, se interna en su propia odisea de guitar hero al servicio de cada track, otorgando diversidad y entregando ilusión. Ejemplos: su acometido pasa desde abrir claros entre nubes purpúreas como en el sensacional “One On One” a dejarte en trance con su pulcritud setentera en “In A Different World” (por cierto, su riff es magnético a más no poder); de embrutecerte con el shredding ochentero que nos alucinaba, raqueta en mano, frente al espejo, emulando a estos ídolos, a redimir tu vulgaridad con trucos neoclásicos de corte y confección al alcance tan solo de la élite. Precisamente “One On One” es el corte que abre el trabajo de manera celestial, con la ampulosidad de una orquestación fílmica que queda abierta a pie de taquilla gracias al cortante bajo de un John Levén rejuvenecido por la propia cadencia con la que tiene que remar, siempre bien energizado por la pegada impasible de Ian Haugland, todo un terremoto.

Quien no quiera sentir la vibración de los años ochenta en estribillos clave como en “The Cult Of Ignorance”, en el esquema básico de “Takin´It Back”, uno de los mejores temas de sus últimos treinta años (las armonías Lizzy en el solo eran más que necesarias), o en la preciosa balada “This Time Of Year” (donde los nombres propios han cedido al devenir del minutero, donde ahora se evoca a los viejos amigos, a la familia, a ese amor que no cede…), es que quiere seguir negándole el esfuerzo que ha realizado esta formación por equilibrar su pasado, su presente y, poder así, relanzar su futuro con nuevas garantías. Y

El tema título es una veleta que vira la orientación con el silbido de los vientos de cambio acaecidos en los lustros que han sucedido al cambio de milenio, moderno y a la vez asequible para todos los públicos; intenso en su dramatismo gracias a un Joey preciso y adecuado a su estado de voz actual, mucho más actoral. Sus tonos medios, sin estridencias ni alardes innecesarios, unidos a su inconfundible dicción recuperan la esencia de un frontman adecuado a la realidad. La suya y la de las corrientes que arena se llevan y barro traen.

La producción a lo largo y ancho de estos once temas es abismal, maravillosa, complementaría a la crudeza de un directo y necesaria para que Europe deje al completo su sello de identidad, permitiéndose concretar su agradecimiento por una nueva oportunidad, abriéndose mercado para los fans de unos Ghost menos teatreros, de los Soen más melancólicos, o pasa de todo y quema etiquetas, pasando por encima de quien no quiera comprender que la vida es aprendizaje y adecuación, sin verdades absolutas. Espléndido Tom Dagelty. Escucha nuevamente “In A Different World”; ama sin piedad “Noting Can Follow This”, otro de los indispensables aquí con su efervescencia arábiga y sus múltiples ornamentos de factoría de ficción, o permítete quemar hasta los cimientos de tus creencias con la frontal “The Devil´s Back”.

Ya puestos a mencionar todas las canciones, que creo que hace que no lo hago desde hace más de siete años en una crítica, resulta realmente hermoso el interludio baladístico de “The Absence Of Grace” (con ese ternura nacionalista que Joey ya impuso en su primer disco en solitario), a la que continúa la acunada en Liverpool y educada en la libertad de expresión “The Angel Must Have Flown”, otra demostración de un vocalista que sabe cómo conectar con su redacción y adherirla a sus expresiones.

Sin duda se nota el valor y la determinación por no querer ser un cuento en manos de un niño, sino un diccionario en palmas de un futuro poeta. Grandioso.

Punto número 3: Alegato personal

Como no soy ajeno al entramado de la sociedad y sus conquistas y derrotas en la web, quiero dejar claras tres cosas antes de que te posiciones con este disco si no lo has hecho ya.

Primera: hay muchos errores de nomenclatura cuando algo incomoda. Estoy cansado de oír oscuro cuando, quizás, debieras utilizar la palabra sentimental, maduro o, incluso dramático- Amplía léxico.

Segunda: Si este disco hubiese salido entre Prisioners In Paradise de 1991 y Start From The Dark de 2004, se hubiese considerado una obra de culto con los años, aunque su recepción no hubiese sido fácil igualmente. Se me viene a la mente una comparación; este podría haber sido el puente perfecto entre los Europe de “antes” y los de “ahora”, el Keep The Faith de los suecos a los que todos querían ver competir con los de New Jersey. Una transición que les hubiera dado más oportunidades de envejecer al calor de su público y no en el marco de los que les hemos incluido en nuestro álbum familiar.

Tercera: Si aún sigues pensando que para encender la noche hay que subir el volumen de “Rock The Night”, que el amor murió con tu “Carrie” particular entre los 12 y 19 años, y que tus batallas deberían seguir comandadas por Ninjas y Cherokees, te voy a dar un consejo: no te hagas el interesante con los años que han pasado entre 1986 y 2026 porque, si sigues en esas trece, tienes un problema de crecimiento intelectual. O maduras y dejas fructificar o no vas a encontrar algo más real y cercano a aquel recuerdo que el disco que nos ocupa, evidentemente con canas en nuestras sienes, y con la disposición que merecen por nuestra parte, sin escupir tanta bilis al comparar cuatro décadas después.

Europe «One On One»,  apertura de teclados de una belleza fílmica en un tema con un bajo que nos golpea en el pecho constantemente, el solo de Norum es de una factura muy bella, muy acorde a la introducción. Estribillo pegadizo. «The Cult Of Ignorance» es una maravilla con visos de canción de directo a no separarse de sus años hasta a jubilación. Rock para todos los públicos, una visión evolucionada de unos tíos que podrían rockear toda la noche como hace cuarenta años, pero que ahora prefieren debatir sus inquietudes con espíritu vivaz. Otro solo de enmarcar, muy hímnico. Un inicio de teclado muy retro pero que nos lleva a su primera etapa a principio de los 80.

«Come This Madness» combina las intensidades con inteligencia emocional, abriéndose a un estribillo potente y simple, que deja que el dramatismo se manifieste en las frases de Tempest, replicadas por un filtro agónico. Nuevo despliegue de medios de Norum con mayor peso en el blues, Michaeli no solo añade profundidad sino también tintes cuasi heroicos y mucha densidad de capacidades sensitivas. «This Time Of Year» es una balada plena de sentimiento. Donde hace cuarenta años se apelaba al nombre de un amor perdido, en la actualidad las arrugas del alma apelan a la familia y a los compañeros y compañeras de viaje, de ese duro viaje que es la vida. Un tema fiel a sus composiciones como «Towers Calling»… Magistral.

«In A Different World» se abre la puerta a los medios tiempos, donde un riff etéreo y a la vez con peso para no elevarnos demasiado alto, se intercala con unos sentidos versos de Tempest que se condensan en un estribillo muy cercano a … Con otra overtura de pantalla gigante y belleza desproporcionada se nos cede camino a un potente tema que lleva el sello Purple y que no se distancia de aquellos jóvenes chicos que hace más de cuatro décadas se proponían hacer historia. Un corte tan anímico como grandilocuente en sus coros más cercanos a Asgard que a la tierra media. De nuevo Michaeli aborda «Scandinavian Eyes» desde diferentes frentes para que Norum culmine una experiencia instrumental tejida con la destreza que da la persistencia. El Growl de Opeth en el puente que va en crescendo para enamorarnos en la recta final no lo hubiéramos imaginado nunca.

«Takin’ It Back» es un tema roquero, muy en la línea de «Ready Or Not de Out Of This World», envejecido con los años que han traído los nuevos desgastes vitales y con uno de los mejores estribillos de toda su carrera. Nuevo solo doblado de guitarras al viejo estilo Lizzy que honra tanto a sus influencias como a sus progresiones personales. «InThe Absence Of Grace» se une su poesía anímica, como micro relato,  con su superioridad interpretativa en un tema que podría haber nacido en los años setenta y haberse convertido en un lema de la música sinfónica.

«The Angels Must Have Flown» es un corte de arraigo Beatle en adicción a las culturas más orientales, y con la insoportable levedad del ser como en su día se convirtió «Girl From Lebanon». Una canción hímnica, marcada por su acento Zeppelin y con reminiscencias a una actualidad «fantasmagórica» que llena estadios y rompe charts. Los coros de Mikael y de Tobias Forge como apoyo son magnificentes y otorgan ese grado de novedad retro que tanto contraposiciona pero que engancha con facilidad.

«The Devil´s Back» nos devuelve a los Europe más enérgicos (su estribillo es matador) y a la vez a los más creativos en cuanto a juegos corales, atmosféricos y prolíficos en sus arreglos. Nuevo cambio de estilo de Norum, más cercano al año 86 que nunca para los nostálgicos intransigentes. «Nothing Can Follow This», nos trae otro estribillo que hubiese podido enmarcarse tanto en los primeros ochenta como en los finales de esa misma década. Un ejercicio de composición majestuoso donde cada pieza ornamental es necesaria para entender la grandeza que han adquirido con los años esta banda. Los suspiros armónicos de las voces, las guitarras de contraste arábigo en los finales de la estructura de contundencia y espacios abiertos, los cambios de tempo e intensidad, la urgencia de coros centrales que se aglutinan en comuna y la serpenteante belleza que transmite la base de la canción, junto a un estribillo aplicable solo a la nobleza del rock. Una de las piezas claves de toda su carrera.

Temas:

1. One on One
2. The Cult of Ignorance
3. Come This Madness
4. This Time of Year
5. In a Different World
6. Scandinavian Eyes
7. Takin´ It Back
8. In The Absence of Grace
9. The Angels Must Have Flown
10. The Devil’s Back
11. Nothing Can Follow This

By J.A.Lux

Amante y coleccionista de música, adorador del Rock y Metal en todas sus vertientes. Apasionado del celuloide y más si es de terror. Defensor irreductible de la cultura, siempre dispuesto a debatir y colaborar para su progreso.

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