Bruce Springsteen acaba de publicar “Streets of Minneapolis”, una canción nacida como reacción inmediata a las muertes de Renée Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti, abatidos en las calles de Minneapolis por disparos de la policía de inmigración de Estados Unidos (ICE). En este artículo analizo las claves de este nuevo lanzamiento y repaso algunos antecedentes históricos de la canción como herramienta de denuncia.
La historia demuestra que la música es probablemente una de las mejores armas para combatir las injusticias y para denunciar todo aquello que nos importa, nos asusta o nos perturba. Sin fuego real ni violencia física, sin munición pesada ni rastro en los dedos, una letra bien tramada y cantada tiene la capacidad de apuntar con precisión, de expandirse como la pólvora y de hacer explotar las conciencias. Especialmente si, quien la canta, tiene una popularidad que asegure una amplia difusión de sus disparos.
Sin ser exclusividad de un género ni formato musical, si es cierto que han sido los cantautores los que mejor han usado esta artillería a lo largo del tiempo. Quizás por el simbolismo de alguien disparando con tan solo una guitarra, una armónica y su voz. Pero, sobre todo, por la fuerza lírica de palabras tejidas por grandes poetas de la música. Artistas capaces de transcribir sentimientos en palabras que hieren y que matan.
La materia de denuncia es tan extensa como la diversidad de hechos sancionables que han existido y existen a lo ancho de la parte más oscura de la condición humana. Siendo, obviamente, la protesta en contra de las guerras y los conflictos armados una de las temáticas más cantadas desde tiempos inmemoriales, cierto es que el dramatismo de explicar la muerte de una o de pocas personas, citándolas con nombre y apellidos, poniéndoles cara y humanidad, ha sido siempre un gran amplificador para denunciar la fotografía entera, el contexto de injusticia en el que se ha producido esa tragedia.
Y si hablamos de cantautores y de canciones trascendentes inspiradas en hechos reales, sin duda Bob Dylan ha sido uno de los mayores exponentes. Podríamos citar varios ejemplos, pero para el contexto de este artículo me cuadra hablar de “The Lonesome Death of Hattie Carroll”. Escrita en el mismo momento que nos hacia notar que los tiempos estaban cambiando, en 1963, para denunciar un asesinato racista ocurrido ese mismo año en Baltimore. El propio título de la canción tiene la fuerza de incluir nombre y apellido y, en sus tripas, el cantautor centró su furia no en el homicidio sino en la impunidad de clase y racial del sistema judicial estadounidense.
Otro ejemplo sería cuando Neil Young escribió “Ohio” en mayo de 1970, apenas unos días después de la muerte de 4 estudiantes bajo el fuego de la Guardia Nacional en una protesta estudiantil contra la guerra de Vietnam. Fue grabada y publicada casi de inmediato por Crosby, Stills, Nash & Young, convirtiéndose en una de las respuestas musicales más rápidas y directas a un suceso político en la historia del rock.
Los ejemplos son múltiples, pero por no extenderme, citaré un último ejemplo de formato muy diferente y más cercano a mi vivir. “Campanades a morts” es una de las canciones más duras y solemnes de Lluís Llach, escrita en 1976 como respuesta directa a uno de los episodios más sangrientos de la llamada transición española: cinco muertos cuando la policía armada irrumpió y abrió fuego en una asamblea de trabajadores en Vitoria. Todo ello cantado a modo de réquiem civil, con una contención que duele y con una música más elaborada en la que las campanadas señalan a un estado incapaz de dejar atrás las prácticas fascistas.
Y toda esta tradición de denuncias cantadas nos lleva a un nuevo y relevante capítulo ocurrido hace tan solo unos días, cuando Bruce Springsteen reaccionó a las muertes de Renee Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti, caídos en las calles de Mineápolis por las balas de la policía de inmigración de los Estados Unidos (ICE). El músico explica que escribió la canción “Streets of Minneapolis” prácticamente en caliente, en cuestión de días. La compuso la tarde del mismo día de la segunda muerte, la de Alex Pretti, el sábado 24. La grabó inmediatamente y la publicó el 27 como una respuesta directa, urgente, nacida de la indignación y pensada para intervenir en el presente, no para revisar los hechos con distancia histórica.
En su letra, Sprinsgteen personaliza el conflicto e insiste en recordar el nombre de las dos personas muertas con sus nombre y apellidos “Recordaremos los nombres de los que murieron”, pero también pone cara a los culpables, citando por su apellido al asesor Stephen Miller o a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem:“Contra las sucias mentiras de Miller y Noem”, o apuntando hasta dos veces directamente contra Trump, describiéndole como un rey con un ejército privado de matones federales. El segundo punto que me parece relevante en la letra del cantautor es el anclaje temporal del conflicto “En el invierno del 26” para dejarlo marcado en el calendario para la posteridad. Es con este tipo de recursos literarios que los acontecimientos tienen trascendencia.
Analizando la parte más musical e interpretativa, destacaré que Bruce canta enfatizando la palabra final de cada verso al más puro estilo Dylan. Empieza con esa fuerza dramática del cronista solo junto a su guitarra, de manera que la entrada de la batería en la segunda estrofa tiene más fuerza dramática. El coro se suma para darle un tono épico a los estribillos o para gritar ese “ICE out now!” que precede a un fragmento con sonido ambiente de manifestación. Tanto esas segundas voces como la instrumentación acercan el tema al estilo más Sprinsgteen, con un órgano que viste con elegancia todos los pasajes más corales. Necesaria en toda canción protesta la armónica, que aparece tras el segundo estribillo para dar paso a un nuevo momento de él solo que rápidamente vuelve a la dinámica global. Una canción al más puro estilo del cantante de New Jersey, sin sorpresas y con un sabor a que esta canción ya la hemos escuchado antes, pero con todo su magnetismo habitual y con toda la trascendencia del contexto.
En el momento de escribir estas líneas me llega la noticia que el viernes 30 de enero se organizó un concierto en Minneapolis para recaudar fondos para las familias de los dos fallecidos, con la participación de Bruce Sprinsgteen entre otros invitados. Fabulosa ocasión para estrenar esta nueva canción en las mismas calles donde ocurrieron las tragedias que inspiraron su denuncia.
El mundo está sumergido en una preocupante ola reaccionaria que parece recordarnos que la historia es cíclica y que no aprendemos de errores del pasado. Por eso, canciones como la de Bruce Springsteen no solo son bienvenidas, son necesarias para que la gente despierte y para que encontremos mecanismo que nos permitan parar los pies a personajes más que siniestros que, con total impunidad, son responsables de decisiones y acciones globales de tonalidades demasiado oscuras.
Ingés
Through the winter’s ice and cold
Down Nicollet Avenue
A city aflame fought fire and ice
‘Neath an occupier’s boots
King Trump’s private army from the DHS
Guns belted to their coats
Came to Minneapolis to enforce the law
Or so their story goes
Against smoke and rubber bullets
By the dawn’s early light
Citizens stood for justice
Their voices ringing through the night
And there were bloody footprints
Where mercy should have stood
And two dead left to die on snow-filled streets
Alex Pretti and Renee Good
Oh our Minneapolis, I hear your voice
Singing through the bloody mist
We’ll take our stand for this land
And the stranger in our midst
Here in our home they killed and roamed
In the winter of ’26
We’ll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis
Trump’s federal thugs beat up on
His face and his chest
Then we heard the gunshots
And Alex Pretti lay in the snow, dead
Their claim was self defense, sir
Just don’t believe your eyes It’s our blood and bones
And these whistles and phones
Against Miller and Noem’s dirty lies
Oh our Minneapolis, I hear your voice
Crying through the bloody mist
We’ll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis
Now they say they’re here to uphold the law
But they trample on our rights
If your skin is black or brown my friend
You can be questioned or deported on sight
In chants of ICE out now
Our city’s heart and soul persists
Through broken glass and bloody tears
On the streets of Minneapolis
Oh our Minneapolis, I hear your voice
Singing through the bloody mist
Here in our home they killed and roamed
In the winter of ’26
We’ll take our stand for this land
And the stranger in our midst
We’ll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis
We’ll remember the names of those who died
On the streets of Minneapolis
Castellano
A través del hielo y el frío del invierno,
por la avenida Nicollet,
una ciudad en llamas luchó contra el fuego y el hielo,
bajo las botas de los ocupantes,
el ejército privado del rey Trump, del Departamento de Seguridad Nacional,
con armas ceñidas a sus abrigos,
llegó a Minneapolis para hacer cumplir la ley,
o al menos eso dice su versión.
Contra el humo y las balas de goma,
a la luz del amanecer,
los ciudadanos se levantaron en nombre de la justicia,
y sus voces resonaron en la noche.
Y había huellas de sangre
Donde debería haber habido misericordia
Y dos muertos abandonados en las calles cubiertas de nieve
Alex Pretti y Renee Good
Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Cantando a través de la niebla sangrienta
Defenderemos esta tierra
Y al extranjero que se encuentra entre nosotros
Aquí, en nuestro hogar, mataron y vagaron
En el invierno del 26
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis.
Los matones federales de Trump le golpearon
En la cara y en el pecho.
Entonces oímos los disparos
Y Alex Pretti yacía en la nieve, muerto.
Afirmaron que fue en defensa propia, señor.
No te fíes de lo que ven tus ojos.
Es nuestra sangre y nuestros huesos.
Y estos silbatos y teléfonos
Contra las sucias mentiras de Miller y Noem.
Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Llorando a través de la sangrienta niebla.
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis
Ahora dicen que están aquí para hacer cumplir la ley
Pero pisotean nuestros derechos
Si tu piel es negra o morena, amigo mío
Puedes ser interrogado o deportado en el acto
Con cánticos de «ICE, fuera ya»
El corazón y el alma de nuestra ciudad persisten
A través de cristales rotos y lágrimas sangrientas
En las calles de Minneapolis
Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Cantando a través de la niebla sangrienta
Aquí, en nuestro hogar, mataron y vagaron
En el invierno del 26
Defenderemos esta tierra
Y al extranjero que se encuentra entre nosotros
Recordaremos los nombres de aquellos que murieron
En las calles de Minneapolis
Recordaremos los nombres de los que murieron
En las calles de Minneapolis.

