Medina Azahara en imágenes: Hasta la última nota
La fotógrafa Carmen Molina presenta un nuevo libro Medina Azahara en imágenes: Hasta la última nota, dedicado a la última gira de despedida de la banda. Una obra que combina 250 fotografías, biografía actualizada y una mirada íntima al backstage, las pruebas de sonido y los momentos que habitualmente quedan fuera del foco. Nos sentamos a charlar con Carmen sobre el libro y la cara más real de la gira.
Fotos: Raúl Blanco
Bueno, Carmen, vamos a hablar del libro. ¿Este es el último libro que vas a hacer sobre ellos o en torno a ellos?
No, no. Hay algo ahí que quizá hagamos…
Veo que, además de fotos, hay texto.
Sí, es una biografía actualizada. Además, lo último que hemos añadido es una sección de fans, con gente que ha querido enviar fotos y que hemos querido incluir. Pero, bueno, la parte más importante son las 250 fotos de la última gira, que aparecen. También está documentada la parte de backstage, las pruebas de sonido… es decir, no solo hay fotos de directo, sino que hay una narrativa documental.

¿Cuando surgió la idea?
La idea del libro surgió cuando anunciaron la gira de despedida. Nosotros teníamos pendiente actualizar la biografía desde hacía tiempo. La última era de 2016 y habían pasado muchísimas cosas, incluso la pandemia. Fue a finales de 2024 cuando anunciaron la despedida, creo que en octubre. Ellos tenían claro que querían darle espacio al fan dentro del libro. También queríamos actualizar la biografía y contar con mi trabajo fotográfico. Así que decidimos documentar toda esta gira de despedida desde dentro, para que el fan se llevara un recuerdo de lo que normalmente no se ve.
Yo recuerdo que fui de las primeras en decir: “Esto va a ser como Scorpions, no se pueden retirar”. Es decir, no los veo para grandes giras, pero tampoco puedes retirarte del todo. A lo mejor puedes hacer cinco conciertos al año, repartidos…
Pero es verdad que ellos dijeron que querían retirarse estando bien, por respeto al público. Y claro, nunca sabes cuándo el cuerpo te va a decir “hasta aquí”.
Claro, el problema es ese, no queremos que se retiren, pero también necesitan vivir.
En esta última gira lo están dando todo. Quieren despedirse bien, pasar por muchos sitios. Pero eso pasa factura. De hecho, Manuel tuvo que cancelar algunos conciertos porque enfermó. Está siendo una gira muy emotiva, pero también muy exigente.
¿Cuándo se puso a la venta el libro?
El 20 de abril.
¿Y cómo está funcionando?
Muy bien. Llevamos ya entre 300 y 400 vendidos. La primera presentación fue en Madrid, y nos quedamos sin libros. Vendimos más de 100 ese día. Las colas eran enormes, la biblioteca tenía que cerrar y tuvimos que agilizar la firma para que todo el mundo pudiera llevarse su autógrafo. Fue muy emocionante. La Biblioteca Iván de Vargas nos ayudó mucho, igual que la manager del grupo. Ahora tenemos tres firmas en Andalucía: Córdoba, Almería y Jaén. Sevilla de momento no está, aunque podría salir algo. Es complicado compaginar la gira con la promoción, y a veces voy yo sola a presentar el libro.
Estoy ojeando aquí el libro junto a ti, y la verdad, es que hay fotos impresionantes.
La idea era hacer algo especial, captar lo que los ojos no ven, sin entrometerme demasiado, simplemente recogiendo emociones. Hay fotos muy significativas, momentos importantes que no necesitan explicación. A veces, si explicas demasiado, rompes la magia. Por ejemplo, hay una foto de backstage antes de salir a la Plaza Mayor de Salamanca, donde había 18.000 personas. Esa imagen tiene mucho significado. Ese día Manuel estaba muy enfermo. Estaban todos pendientes de él. Aun así, salió al escenario y dio el concierto entero. Nadie del público se dio cuenta, pero después del concierto acabó en urgencias.
¿Cuántos años tenías cuando los viste por primera vez?
Tenía 16 o 17 años. Fue en Madrid, en la Casa de Campo, en unas fiestas. Fui con mi hermana mayor, que acababa de sacarse el carné de conducir. Ya había escuchado su música, pero verlos en directo me impactó muchísimo. Me parecieron una banda con una personalidad enorme, muy genuina. Tenían ese acento andaluz, esas melodías de teclado… Yo tengo raíces andaluzas por parte de mi padre, que es de Granada, y quizá por eso conecté tanto con ellos. Fue amor a primera vista.
¿Crees que ser andaluces ayudó a Medina Azahara o les cerró puertas?
Creo que, quizá, al principio les cerró puertas. Hubo una época en la que les decían que no podían cantar con acento andaluz, que tenían que moderarlo, cortarse el pelo… cosas así. Precisamente por eso me parece admirable que hayan mantenido su esencia hasta el final. Han seguido siendo ellos, con su personalidad y su forma de expresarse, sin cambiar absolutamente nada.
Con la fotografía musical ¿cuando arrancaste?
Con veintitantos años, un amigo me animó. Empecé con una cámara muy básica en salas pequeñas. Recuerdo que intenté entrar al foso con esa cámara y me dijeron que no, y claro, tenían razón. Pero yo tenía claro que quería documentar lo que pasaba, disfrutar de la música y capturar esos momentos. Empecé a colaborar con Mariskal Rock, mis fotos empezaron a gustar y di el salto a una cámara profesional. Con el tiempo he evolucionado mucho y estoy orgullosa de mi trayectoria.
También has trabajado mucho con Mägo de Oz.
Sí, estuve unos 12 o 13 años con ellos. Aprendí muchísimas cosas, buenas y malas. Este mundo es completamente paralelo a la vida normal, para lo bueno y para lo malo. Hay amistades verdaderas, pero también muchas relaciones por interés.

Eso lo sabemos todos los que estamos dentro del mundo de la música.
Con el tiempo aprendes a diferenciar, aunque nunca se aprende del todo porque siempre te llevas alguna sorpresa. Lo bueno es que los amigos de verdad permanecen.
Además de los libros musicales, publicaste Madrid en pausa, sobre la pandemia.
Sí. Durante la pandemia me dieron un permiso especial como fotógrafa para salir y documentar Madrid vacío. Fue en los primeros días, cuando todavía no sabíamos bien qué estaba pasando. Iba con mascarilla, escuchando mi respiración, con la mochila y la cámara. Tenía miedo, pero también sentía que tenía que retratar aquello. La Gran Vía vacía, Cibeles vacía, la calle Alcalá vacía… Disparara donde disparara, aquello era irrepetible.
¿Qué conexión ves entre ese libro y este nuevo trabajo?
Creo que se parecen en dos cosas: documentan momentos que no se van a repetir y tienen mucha emoción. En este nuevo libro también he querido construir un hilo conductor, empezar con el backstage vacío, los camerinos, las pruebas de sonido, el concierto… No quería meter 250 fotos sin más. Quería que hubiera una narrativa. Y me alegra que algunas personas ya lo hayan captado.
Mi compañero Raúl Blanco estuvo en la presentación del libro en Madrid me pidió que te preguntara por la dedicatoria.
Es para Javier, el hijo de mi primo, que falleció en noviembre en un accidente. Fue algo muy duro. Quise dedicarle el libro como una forma de hacer algo bonito dentro de la tragedia. Creo que las emociones personales también influyen en cómo eliges las fotos y en lo que transmites.

Raúl es uno de mis fotógrafos favoritos, pero nunca ve sus fotos perfectas, ¿te pasa a ti?
Sí, los fotógrafos solemos ser muy exigentes con nosotros mismos. Nunca vemos nuestras fotos perfectas. Aun así, estoy muy orgullosa de este trabajo. Además, para esta gira utilicé un objetivo nuevo. Primero lo alquilé para probarlo en un concierto, creo que en Zamora, y me enamoré de él. A los dos días ya lo tenía comprado y tiré el resto de conciertos con ese objetivo. Creo que eso también se nota en el resultado
Es impresionante la foto de Salamanca, la de la contraportada. ¿Cómo llegaste hasta ese punto?
Pedí permiso a un restaurante, y por un lateral, me subí y luego fui corriendo de un lado al otro, porque claro, ya habían empezado.
Cuando estás en un concierto, ¿cuánto tiempo pasas fotografiando?
Estoy constantemente. A lo mejor, a mitad de un tema, me siento un poco y descanso, pero sí, suelo estar de principio a fin.
Para mi gusto, los mejores momentos son los finales, en la última tanda de canciones. Y es que, en realidad, a los fotógrafos de crónicas de conciertos solo se les dejan los tres primeros temas. Cuando vas a cubrir un concierto, normalmente te limitan a esas tres canciones o incluso a una, así que nunca llegas a ese punto.
Yo tengo la facilidad de que, cuando voy con el grupo, puedo disparar donde quiera y colocarme como quiera. Y eso se agradece.
¿Dónde se puede comprar el libro Carmen?
Se puede comprar en la librería El Argonauta, que lo envía a cualquier sitio de manera online, incluso al extranjero. Ya sé que se está mandando a México, Colombia y Honduras también.

La verdad es que te dejan sin palabras muchas de las imágenes, es un libro que hay que tener.
Creo que es un libro que puede gustar aunque no seas fan de la banda, porque refleja todo lo que pasa alrededor de un artista antes de subirse al escenario, durante el concierto y también en una etapa tan importante como esta gira de despedida. También quería retratar las pruebas de sonido, los camerinos y todo lo que normalmente no se ve. Hay muchísima gente trabajando para que todo esté perfecto cuando ellos dan el primer acorde, y eso también merecía estar en el libro.
Veo un homenaje a los fans aquí.
Sí. Hay fotos de gente de primera fila, seguidores que suelen estar siempre y que son súper fieles. Van a muchísimos conciertos y seguramente más de uno se reconocerá en esas imágenes. También enviaron fotos que incluimos en el libro.
Bueno… y ¿con qué momento del libro te quedas?
Hay varios. Me quedo con la contraportada, pero también con el primer concierto que hizo Manuel después de reincorporarse, en Palma de Mallorca.
En el libro también aparecen niños y momentos muy familiares.
Sí, hay una foto del nieto de Manuel, hijo de Manuel Ángel, que se subió al escenario en Madrid. Manuel lo cogió en brazos mientras cantaba su padre en la pantalla y le iba señalando. Fue una de las partes más emotivas.
También he querido dedicar espacio a quienes están detrás: Mónica Cuesta, la manager; César, Antoñito, el técnico de sonido… He intentado reflejar lo máximo posible todo lo que ha sucedido alrededor de esta gira.
¿Fue difícil escoger las fotos?
Mucho. Son muchas fotos y cuesta seleccionar. Además, no quería saturar el libro. La diseñadora, Esperanza Sanabria, me ayudó bastante. Trabajamos con dos pantallas y fuimos eligiendo con mucho cuidado.
¿Cómo fue el trabajo de impresión del libro?
Lo cuidamos muchísimo. Fui a la imprenta dos veces: una para calibrar color y otra para la prueba de arranque. Me tiraron varios pliegos para comprobar negros, contrastes y detalles. Estoy muy contenta con el resultado. Tanto la imprenta como el comercial hicieron un trabajo formidable.
Tengo curiosidad, ¿tu tema favorito?
Creo que «Córdoba» es una de mis favoritas por cómo la vive la gente y por cómo la viven ellos.
¿Has visto lágrimas en esta gira?
Claro. Esta gira está siendo muy emotiva. Yo conozco muy bien a Manuel, lo admiro y lo quiero muchísimo. Creo que él está notando que esto es el final de Medina Azahara, que ha sido su vida, y eso tiene que entristecer. Pero también tienen una historia enorme. Han disfrutado mucho, han tocado muchísimo y han creado cosas muy bonitas. Se retiran estando muy bien, y eso también es importante.
¿Has podido disfrutar de algún concierto suyo sin cámara?
No. No lo he conseguido. Llegué a Granada y me dijeron: “Vente a Córdoba, que tocamos”. Pero no llevaba cámara y pensé: “¿Dónde voy yo a veros sin cámara?”. Estaría todo el rato pensando que me lo estoy perdiendo. Fotografiar también es una forma de disfrutar, aunque sea diferente.
Hay muchas historias que contar y no pueden quedarse en un solo libro. Tienes que seguir sacando libros, pero no solo de la banda. Lo que necesitamos es tu propia biografía, con todas las bandas con las que has trabajado. Aunque esta sea la más especial, todo el sentimiento y todo lo que puedes contar como referente… porque tú eres una referente para nosotras en la fotografía.
Gracias. Me lo han dicho alguna vez, sobre todo después de Madrid en pausa, que me dio algo más de reconocimiento. Podría ser bonito enseñar esa evolución, desde las primeras fotos, que eran bastante peores, hasta ahora. Siempre hay que aprender de otros. Yo sigo aprendiendo constantemente viendo el trabajo de otros compañeros.
¿Te da pena que se acabe Medina Azahara?
No, no quiero que se vayan. Va a dar mucha pena, pero lo entiendo perfectamente.
Pero tampoco puedes dejar a los fans sin, al menos, cuatro conciertos al año, ¿no?. Al menos, esa es la petición que yo voy a lanzar en la entrevista. Y a ti, lo que te pido es tu propia biografía. Creo que tienes que darte ese lugar y contar tu propia historia. No nos dejes sin eso.
Para terminar, dile a nuestros lectores qué hace especial este libro.
Creo que este libro no es solo para seguidores de Medina Azahara, sino para cualquier amante de la música, de la buena música. Capta esa esencia de las cosas que no se ven y supone el cierre de un legado. Es un libro que la gente debería tener por el sentimiento que hay en cada foto y en cada momento, y creo que eso está muy bien reflejado.
Gracias Carmen, es un libro precioso.
Gracias a ti.

