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Chris Reifert (Autopsy): «Rompimos todas las reglas grabando Mental Funeral»

Treinta y cinco años después de la publicación de Mental Funeral, Chris Reifert sigue hablando del álbum con la misma honestidad y sentido del humor que lo acompañaron durante su grabación. En esta entrevista repasa el nacimiento de uno de los discos más influyentes del death metal.
Entrevista por Lorenzo Sanz

Han pasado 35 años desde que se publicó Mental Funeral. Cuando lo escuchas hoy, ¿oyes a una banda joven e inexperta o a un grupo que, sin saberlo, ayudó a definir el futuro del death metal?

Mi conexión con ese disco es mucho más personal que cualquier importancia histórica que pueda tener, porque yo estaba dentro de aquella pequeña burbuja de actividad en el estudio junto a Eric, Danny y Steve, además de un montón de nuestros colegas. Es difícil escucharlo simplemente desde la grada, si sabes a lo que me refiero. Y, siendo sincero, todos teníamos ya nuestra propia experiencia y, en realidad, simplemente estábamos continuando con nuestra trayectoria, o como quieras llamarlo. Además… rompimos un montón de reglas durante la grabación. Apenas mezclamos el disco, invitamos a muchísimos amigos a pasarse por el estudio para montar fiesta, lo que creó distracciones constantes, y acabamos colocándonos hasta las cejas junto con la única persona que, en teoría, debía mantener el circo bajo control (Hammy). Dicho esto, para mí sigue siendo un disco muy divertido de escuchar, aunque no haya absolutamente nada en él que transmita diversión. Es oscuro, turbio y opresivo, pero también salvaje y lleno de vida, dependiendo de la perspectiva con la que lo escuches. En cualquier caso, es increíble que todavía estemos hablando de él después de tantos años y décadas.

Hoy en día, Mental Funeral está considerado uno de los discos de death metal más influyentes jamás grabados. ¿Te sigue sorprendiendo que un álbum hecho sin grandes expectativas acabara convirtiéndose en una referencia para generaciones enteras de músicos?

No sé si algún disco de death metal se ha grabado alguna vez con grandes expectativas. ¡Jajaja! Y menos en aquella época. Este estilo de música seguía siendo un territorio prácticamente inexplorado, así que nadie sabía realmente qué pensar o qué esperar. Al final daba igual, porque íbamos a darle vida (o a abortarlo, si lo prefieres) pasara lo que pasara. Eso sí, me alegra muchísimo que la gente siga disfrutándolo. Es una sensación realmente genial.

En aquel momento el death metal todavía estaba construyendo su identidad. No había reglas, fórmulas ni expectativas. ¿Crees que esa libertad fue esencial para que Mental Funeral terminara siendo el álbum que fue?

No lo sé. ¡Pero sí, claro! No pensábamos en lo que debíamos o no debíamos hacer. Simplemente éramos nosotros mismos. Éramos Autopsy, ¿sabes? Era la única forma que conocíamos de existir. Teníamos nuestra visión y nos mantuvimos fieles a ella sin importar las consecuencias. Y eso era todo lo que necesitábamos. ¡Hay cosas que nunca cambian!

Hoy muchas bandas parecen escribir pensando en las plataformas de streaming, los algoritmos y las redes sociales. En aquella época daba la sensación de que los grupos simplemente componían la música más extrema que ellos mismos querían escuchar. ¿Crees que esa diferencia explica por qué tantos discos clásicos han resistido el paso del tiempo?

Sí. Creo que acabas de resumirlo perfectamente. No hace falta decir mucho más.

Mental Funeral no era solo brutal. También tenía atmósfera, groove, terror e incluso un sentido del humor retorcido. ¿Esa combinación fue algo que buscasteis conscientemente o simplemente era la personalidad natural de la banda?

Eso era lo que éramos antes de grabarlo, durante la grabación, después… e incluso seguimos siéndolo hoy en día.Fue un instante capturado en el tiempo y, de forma increíble, todavía sigue siendo relevante. ¿Quién habría imaginado algo así?. Pero que no haya confusión: dejando aparte todo el caos, las fiestas y las locuras del estudio, nuestro objetivo era invocar a los muertos (y a los casi muertos), despedazar a los horriblemente mutilados y cerrar de un portazo el ataúd más oscuro jamás construido con una fuerza capaz de provocar náuseas.¿Qué te parece esa forma de afrontar una grabación?

Genial… Si pudieras volver al estudio y encontrarte con el Chris Reifert de 1991, ¿qué consejo le darías… y cuál crees que ignoraría por completo?

Como no puedo hacerlo de verdad, prefiero no preocuparme por ello. Además, si alterara mi propia mente, el disco —o al menos mi aportación— habría salido completamente diferente. Y luego está el daño que podríamos causar al continuo espacio-tiempo. ¡Podría haber acabado convertido en un mutante con cabeza de mapache y cola de ardilla… o algo todavía peor!. Ya está. Voy a desmontar mi máquina del tiempo cuanto antes.

Has vivido la evolución del death metal desde su nacimiento hasta la actualidad. ¿Qué crees que ha ganado el género con los años… y qué sientes que ha perdido?

Es una locura pensarlo, pero es verdad. ¡Qué salvajada!. Bueno, a estas alturas ha ganado un par de generaciones nuevas de oyentes, y eso es algo muy positivo. Hoy en día el término «death metal» tiene unos límites mucho más difusos, pero no pasa nada.Lo interesante es que no se considera «música de viejos», si sabes a qué me refiero. No es como: «Uf, no puedo escuchar eso… es la música que oye mi padre». El death metal nació gracias a un movimiento juvenil, formado en su mayoría por adolescentes llenos de energía que necesitaban una vía para canalizarla. Creo que ese espíritu sigue impregnando el género, incluso cuando quienes lo tocamos tenemos mi edad. Yo sigo disfrutándolo exactamente igual. Y oye, los de la vieja guardia algún día nos moriremos, así que alguien tendrá que seguir manteniendo vivo todo esto.Lo único que personalmente echo de menos es aquella sensación de no saber hasta dónde podía llegar el death metal ni quién sería el siguiente en reinventarlo a su manera. Antes no existían planos ni modelos establecidos; ahora sí. Aun así, eso no significa que mañana no pueda aparecer una banda nueva —joven o veterana— capaz de dejar a todo el mundo con la boca abierta e inspirar a otra generación para recoger el testigo.

Muchas bandas actuales intentan recrear el sonido del death metal clásico, pero muy pocas consiguen transmitir esa sensación de peligro e imprevisibilidad que tenían discos como Mental Funeral. ¿Qué crees que falta hoy en día?

Me encanta que hayas mencionado el peligro y la imprevisibilidad. Esa sensación de escuchar algo por primera vez y pensar: «¿Qué demonios va a venir ahora?». Eso es fantástico. En lugar de ponerme a lamentar lo que pueda faltar, prefiero no darle demasiadas vueltas.Al fin y al cabo, el motivo de montar una banda o unirte a una es tener libertad para hacer lo que quieras creativamente. Así que… simplemente hazlo. Escribe riffs demoledores, sube el volumen de tus instrumentos y vuélvete completamente loco.Te sentará bien.

Echando la vista atrás, primero con Scream Bloody Gore de Death y después con Mental Funeral, ¿sentías que estabas ayudando a crear un nuevo movimiento musical o simplemente hacías la música que querías escuchar?

Personalmente estaba demasiado metido en el momento como para pensar en el futuro o en cualquier otra cosa. En ambos casos el objetivo era terminar el disco y esperar con ilusión a que llegara por correo la caja con las copias.A partir de ahí, el destino del álbum ya no dependía de la banda. Al final es el público quien decide el futuro de un grupo.Me siento muy afortunado de que a la gente le gustaran esos discos y de que todavía los siga apreciando.Hemos superado con éxito la prueba del tiempo.

Después de más de cuatro décadas dedicadas a la música extrema, ¿qué sigue impulsándote a escribir nuevos riffs? ¿La pasión, la necesidad creativa o simplemente el hecho de que no puedas imaginarte haciendo otra cosa?

Todo eso junto. Siempre digo que, si no estuviera en una banda, lo primero que haría sería montar una o unirme a una. Llevo haciendo esto desde 1983, cuando tenía 14 años, y jamás se me ha pasado por la cabeza tomarme un descanso.Y, como decía antes, recibir aquella caja con las copias de lo que has creado, con su portada y todo lo demás, sigue siendo una sensación difícil de superar.

Si Mental Funeral se publicara por primera vez en 2026 exactamente igual que fue grabado en 1991, ¿crees que tendría el mismo impacto o acabaría perdiéndose entre el enorme aluvión de lanzamientos actuales?

Por suerte, no tengo respuesta para esa pregunta. Si la tuviera, probablemente ya sería ese mutante con cabeza de mapache y cola de ardilla del que hablaba antes.¡Solo de pensarlo me estremezco!

Para terminar, imagina que alguien descubre Mental Funeral por primera vez dentro de otros 35 años. ¿Qué te gustaría que sintiera esa persona al escucharlo y cuál esperas que sea el legado definitivo del álbum?

Espero que le convierta el cerebro en queso crema derretido. Ese siempre ha sido el nivel máximo al que aspiramos. Eso sí, para conseguirlo hay que escucharlo muy alto. Sí, querido lector: eso es un desafío. En cuanto al legado, eso no depende de mí. No puedo controlarlo ni saber cuál será el lugar que ocupará el disco dentro de la historia del metal en el futuro. Si la gente sigue disfrutándolo con el paso de los años, desde luego no me molestará en absoluto. Ahora mismo ya han pasado 35 años y acaba de salir una reedición remasterizada, así que parece que no va a caer en el olvido demasiado pronto. ¡Uf, menos mal!

    By Redacción Metal Hammer

    Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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