Bandas: Lacuna Coil – Nonpoint
Lugar: Sala Apolo, Barcelona – 20 de octubre de 2025
Fotos: Albert Perera
Texto: Edu A. Crime
Ha sido necesario esperar nada menos que seis años para volver a tener a Lacuna Coil en un escenario barcelonés. Efectivamente, desde su última visita pre-pandemia, en 2019, en la cual presentaban el descomunal Black Anima, no habíamos vuelto a ver a los milaneses en la Ciudad Condal. Pero por fin los hados nos han sido propicios, y Lacuna Coil se han vuelto a acercar a nuestros escenarios, como parte del periplo europeo de presentación de su reciente álbum, el notable Sleepless Empire. Y vive Dios que Cristina Scabbia et al se resarcieron por tan prolongada ausencia, y ofrecieron un show absolutamente incendiario ante una audiencia bastante numerosa. Uno de esos shows que se te queda grabado en la retina y en la memoria durante mucho tiempo. Y la demoledora descarga de la banda telonera, Nonpoint, no hizo más que poner la proverbial guinda al pastel.
A Nonpoint se les queda pequeño el escenario
Si bien este que suscribe, e imagino que la mayoría de los asistentes, no teníamos prácticamente ninguna referencia sobre Nonpoint, la trayectoria de esta banda norteamericana con raíces portorriqueñas abarca casi tres décadas, y funciona con el nombre actual desde 1997, contando, además, con un nutrido catálogo discográfico. Los únicos miembros originales de la banda son el excelente frontman, Elias Soriano y el batería Robb Rivera. No obstante, la formación que se presentó en la sala Apolo lleva funcionando ya unos cuantos años. Y fue una absoluta sorpresa para quien firma estas líneas encontrarse con semejante demostración de actitud, energía, tablas y, sobre todo, buena música.

Amigos, cuando una banda se sube a un escenario con el ímpetu y la seguridad con que lo hicieron Nonpoint, tiene hecha la mitad de la faena. Y es que nadie pudo sustraerse a la irresistible actitud de los cinco miembros de la banda. Bastaron un par de temas tan incontestables como las iniciales “Breaking Skin” y “What A Day” para tener al público comiendo de la palma de su mano. Nonpoint fueron un absoluto vendaval durante todo el show. Soriano no paró ni un momento, y estuvo excelente en el apartado vocal, muy bien acompañado en los coros por el guitarrista Rasheed Thomas. La sección rítmica formada por Adam Woloszyn y el imponente Robb Rivera fue inexpugnable. Mención aparte para el guitarra solista, Jaysin Zeilstra, que estuvo letal tanto en el apartado rítmico como en las partes solistas. La propuesta musical de Nonpoint es un metal muy de principios de siglo (me resisto a catalogarlos como “nu metal”) que amalgama el “groove” más genuino, partes “funkys”, algún arranque hardcore, mucha melodía y excelentes temas, que tan pronto podían recordar a los primeros Disturbed, con esos fraseos vocales disparados de Elias Soriano, pasando por unos P.O.D., e incluso a los mismísimos The Mars Volta en los momentos más “étnicos” del show, como fueron “Rabia” y, sobre todo, “Buscàndome”. La banda tuvo botando a toda la audiencia en no pocas ocasiones, como durante “Dodge Your Destiny” y, sobre todo en la inmensa “Ruthless”, mi tema favorito de su actuación, con un “breakdown” central de los que parten cuellos. La eufórica “A Million Watts” contrastó con una atmosférica (y con cierto aire tribal) versión del clásico de Phil Collins, “In The Air Tonight”. “Alive And Kicking” y la machacona “Bullet With A Name” pusieron punto y final a cuarenta y cinco ardientes minutos de show, que dejaron a la audiencia a puntito de caramelo para el plato principal de la noche.
El regreso triunfal de Lacuna Coil encandila a la audiencia barcelonesa
Vaya por delante que siento una total y absoluta debilidad por Lacuna Coil. Son una banda muy especial para mí, y desde que escuché su EP homónimo de debut, en el ya lejano 1998, su música me ha acompañado desde entonces. Pero no es menos cierto que, si bien a lo largo de los años he podido verlos en directo en unas cuantas ocasiones, por un motivo por otro, tan solo en una ocasión se ha tratado de un evento del que eran los máximos protagonistas. En el resto de ocasiones han sido dobles carteles, -lo cual acortaba notablemente su set-, en festivales patrios, -tocando en horario casi matinal-, o como banda soporte, en los principios de su carrera.

No debe extrañar, pues, que quien suscribe, estuviera del todo expectante por asistir de nuevo a un show completo de Lacuna Coil. Y más aún si la excusa era la presentación de un trabajo tan destacable como Sleepless Empire, editado este mismo año. Un trabajo que continúa la senda iniciada en 2016 con el, en mi opinión irregular, Delirium, y que se consagró con la publicación del incomparable Black Anima, en 2019. Esta última etapa también ha comportado un llamativo cambio en cuanto a la presentación en directo de Lacuna Coil, que desde entonces se ha convertido en una banda mucho más visual, incluyendo maquillajes personales para cada miembro, y “uniformes” a juego, siempre basados en el “artwork” del álbum objeto de cada gira.
Así pues, antes de las 20:30 de la “noche”, la formación actual de Lacuna Coil se posicionó en el escenario, como ya viene siendo habitual, de manera paulatina. Primero, el batería Richard Meiz que saludó con su ya habitual gesto con las baquetas. Flanqueándole, el histórico bajista Marco “Maki” Coli Zelatti y el nuevo guitarrista -que releva al “despedido” D.D. Cavallotti-, Daniele Salomone, ataviado con su enigmático atuendo encapuchado. Y, por último, cómo no, los maestros de ceremonias, el siempre afable Andrea Ferro y la simpar Cristina Scabbia. Una breve “intro” y nos pasan por encima “Layers Of Time” y “Reckless”, la inigualable dupla que iniciaba Black Anima. Banda pletórica y público entregado. Ese iba a ser el binomio a partir de ese momento. Es indudable que, pese a que Lacuna Coil siempre ha sido una potente banda en directo, las incorporaciones de Richard Meiz y tanto D.D. como Daniele han supuesto un notable salto cualitativo tanto en ejecución como a nivel estético. Musicalmente, Lacuna Coil han encontrado una fórmula que les funciona a la perfección; y esta es la formación ideal para ejecutar esa fórmula. En el apartado vocal, Andrea ha encontrado un registro vocal en el que se encuentra muy cómodo, lo cual se nota en sus evoluciones en directo, que se han vuelto mucho más dinámicas. Y, amigos míos, a Cristina Scabbia forzosamente hay que darle de comer aparte, porque tanto en entrega física como a nivel vocal, es una auténtica fuerza de la naturaleza.

El primer rescate de su flamante Sleepless Empire, llegó con “Hosting The Shadow”, que en su versión de estudio contó con la colaboración a las voces de Randy Blithe (Lamb Of God) y que fue defendida a la perfección por Ferro. No puede decirse que el sonido acompañara en exceso durante la velada, ya que estaba bastante saturado en cuanto a bajos, lo cual restó brillo al trabajo de un sobrio Daniele Salomone quien, no obstante, cuajó una gran actuación, ejecutando los solos de sus predecesores con gran finura. Afortunadamente, la banda ha escarbado un poco en su catálogo y así, pudimos disfrutar de piezas como la demoledora “Die And Rise”, la dinámica “Spellbound”, de su injustamente olvidado Shallow Life (jamás entenderé qué problema puede haber con un disco tan rotundo), y, especialmente la escalofriante “Intoxicated”, un tema que nunca pensé que vería en directo y que sonó a gloria. Estos temas más añejos se intercalaron con más rescates del nuevo álbum, como la letal “In The Meantime”, que también contó en su versión de estudio con artista invitada (en este caso Ash Costello, cantante de New Years Day) Una vez más, Cristina estuvo intratable en su interpretación.
A partir de aquí el show se centró en la etapa más actual de la banda, comenzando por una atmosférica “Downfall” que redujo las revoluciones durante unos minutos. Me duele un poco que Lacuna Coil hayan relegado al olvido álbumes tan especiales como son In A Reverie o Unleashed Memories, y mi tema favorito de la banda siempre será “Senzafine”, pero hay que entender que los actuales Lacuna Coil poco tienen que ver con los de esos primeros discos. La esencia está ahí, pero su evolución musical les ha llevado por un camino muy diferente. Precisamente por ello, sorprende que el disco que realmente supuso el inicio de ese sonido, Karmacode, quedase condenado al más absoluto ostracismo. Pero como uno suele decir: no hagamos un drama de ello, y más teniendo en cuenta la exhibición de poder que estábamos presenciando por parte de la banda. En mi opinión, el único momento “flojo” (el entrecomillado es necesario) del set fue la interpretación de “Heaven’s A Lie” en su versión “XX” (la regrabación del aclamado Comalies, que la banda publicó en 2022). Hay temas tan emblemáticos y perfectos, que no soportan variaciones de este calibre, y lo que en Comalies XX funciona a la perfección, como en el caso de “Tight Rope” o, como veremos un poco más adelante, “Swamped”, se queda en tierra de nadie con “Heaven’s a Lie”. La banda la ejecutó a la perfección, eso por supuesto, pero esta nueva rendición palidece ante la original.

Habiendo pasado ya el ecuador del show, pudimos disfrutar de algunos de los mejores momentos del mismo de la mano de la arrolladora “The House Of Shame” y la ya clásica “Blood, Sweat, Dust” que el público recibió enfebrecido. Y para continuar, dos de los mejores cortes de Sleepless Empire, las endiabladas “Gravity” y “Oxygen” elevaron considerablemente la temperatura de la sala. El final de la parte principal del show solo podía ser “Nothing Stands In Our Way”, que se ha convertido en todo un himno, con toda la audiencia coreando aquello de “We! Fear! Nothing!. Poco hubo que esperar para volver a tener a la banda en el escenario, visiblemente agradecidos y satisfechos. Para iniciar los bises la escogida fue “The Siege” que, igualmente abre el nuevo álbum. A continuación, la pegajosa “I Wish You Were Dead” que recupera un poco el tono más frívolo de Shallow Life y que, en mi opinión, peca de ser un poco demasiado simple. Aunque debo decir que la audiencia la disfrutó ¡y yo mismo me sorprendí tarareando el dichoso estribillo! Estábamos llegando al final de la velada, y la interpretación de “Swamped”, en su versión “XX” (¡aquí sí!) volvió a poner la sala patas arriba. Y como colofón, resultó sorprendente (aunque plenamente satisfactoria) la elección de la atmosférica “Never Dawn”, tema que cierra Sleepless Empire y que sirvió, en su versión instrumental, para presentar el vídeo juego «Zombicide: White Death».
Puedo decir que este ha sido el mejor show de Lacuna Coil que he visto hasta ahora. En parte, probablemente, por haberse tratado de un show completo, con un setlist muy variado. Pero por otra parte, también porque estamos ante la mejor formación de la historia de la banda. Una formación que ha alcanzado un nivel de engrase absolutamente incontestable, y que indudablemente tienen aun mucho que decir tanto a nivel discográfico como en lo que respecta a actividad en directo. Tan solo pido no tener que esperar otros seis años para volverlos a ver. Ben fatto, ragazzi!!!









