Bandas: D.R.I – Fury Helion
Lugar: Sala Upload – Barcelona- 8 de julio de 2025
Promotor: HFMN Crew
Texto: Xavi Martínez
Que sí, que ir a festivales y a conciertos en estadios está bien. De cuando en cuando puede apetecer ir a alguno, pero el rock’n’roll no nació en los grandes recintos. Fue concebido en los bares y en las salas, y está velada con los padres del crossover apuntala todo esto, además con un rotundo sold out.

Pero antes del pase de los de Austin le tocaba abrir las hostilidades a los locales Fury Helion que superaron la prueba con matrícula de honor. El quinteto practica un thrash metal vieja escuela, derivativo si se me apura, pero lo hacen rematadamente bien. Desde el momento en que subieron al escenario mostraron sus cartas que no eran otras que sonido potente y de lujo, pasión y mucha actitud. Tanta que a la segunda canción ya tenían al público recreándose en un furioso mosh pit. Poco más de media hora tuvieron, pero visto lo visto y escuchado lo escuchado deberían estar siguiendo la estela de combos como Crisix o Angelus Apatrida, si van puliendo algunas imperfecciones. Esperemos que todo siga por los derroteros adecuados.
Con la sala ya hasta la bandera y como una olla a presión los protagonistas de la noche dieron inicio a su acelerado recital. Y se desató la segunda ola de calor del verano, con un público que no paró quieto ni un nanosegundo. Mosh pits salvajes y gente volando continuamente desde el escenario. De hecho era tal la que tenían liada que a veces conseguían que la atención por momentos se desviaba más hacia ellos que a la propia banda que les estaba proporcionando la más ideal de las bandas sonoras.
Por supuesto DRI estuvieron a la altura de las circunstancias y ofrecieron un concierto impecable, encadenando un pepinazo tras otro, que por poner alguna pega quizás el sonido estaba algo saturado. Y casi cuarenta años después siguen sonando lesivas y abrumadoras canciones que conformaron un género; “Tear It Down”, “Violent Pacification”, “Mad Man” o “Thrashard” por nombrar algunas. En ningún momento les flaquearon las fuerzas, y los originales Kurt Brecht y Spike Cassidy supieron estar a la altura de semejante tour de force. Como un tren bala japonés el cuarteto se iba acercando al final anunciando que quedaban cinco canciones sin retirarse para los bises. “Abduction” y “The Five Year Plan” ya acabaron de ponerlo todo patas arriba, si es que eso era aún posible. Ochenta minutos de rabia thrashcore que dejó extenuado al público. Y es que estos imbéciles sucios y podridos eran y siguen siendo muy especiales.

