Técnico de sonido de referencia internacional, cantante, guitarrista, melómano confeso y, ahora, alma de November, banda que ha firmado The Long Way Home, uno de los discos de hard rock más sorprendentes del año. Hablamos con él para conocer mejor el proyecto November y el camino que lo ha traído hasta aquí.
Primero vamos a poner en contexto. Vamos a contarle a la gente de dónde sales tú, porque, aunque yo te conozca, te conozco más como técnico que como músico. Así que vamos a repasar un poco tu historia, vamos a resumirla, ¿no? Porque si empiezas desde los 12 años, fíjate si hay recorrido. Tú eres de mi quinta, del 80, más bien del 81. Y has vivido en una época privilegiada de la música. La gente del 80 tuvimos la suerte de ver el final de los 70, de disfrutar lo mejor del heavy metal en los 80 y los 90, y ahora encima contamos con la tecnología. Hemos visto, escuchado y disfrutado muchísimo.
Así que, con todo eso encima de la mesa, cuéntame tu historia.
Pues mira, yo empecé teniendo contacto con la música a los 12 años, a pesar de que mi padre me llevaba enseñando mucha música, muy variada, desde muy pequeño. Pero a los 12 años digamos que oficialmente entré en la música después de haber visto una película que se llamaba Cruce de caminos, en la que al final había un duelo de guitarras en el que participaba Steve Vai. A partir de ahí empecé a tocar la guitarra. Tuve mi primer contacto con un estudio de grabación a los 13 años, si no recuerdo mal. Teníamos cerca de mi casa un estudio y, bueno, conseguimos grabar una maqueta en el estudio. Y recuerdo que me flipó aquello.
Entonces hablé con el técnico del estudio. Le pedí, si no le importaba, que yo apareciera por ahí de vez en cuando… que se acabó convirtiendo en aparecer por allí todas las semanas, a ver cómo grababa cada semana un grupo diferente. Y digamos que por ahí empezó mi pasión por la grabación o por el mundo de los técnicos de sonido. Paralelamente a la música, fui desarrollando grupos locales, grupos regionales, grupos que ya pasaron a tocar por España, grupos que ya empezamos a grabar fuera de España… y bueno, llegamos un poco más o menos al día de hoy, después de unos cuantos grupos y unos cuantos conciertos. Y paralelamente a eso, pues también mi profesión, mi única profesión en toda mi vida, fue ser técnico de sonido con bandas, en el estudio.
Estuviste aquí en Sevilla hace poco con Fabio…
Sí, a Fabio lo conozco desde hace un montón de años. Tuve la oportunidad de trabajar con Turilli/Lione Rhapsody, tuve oportunidad de trabajar con Fabio estando con Angra, giré con Angra. Y ahora me había llamado para la historia está de Fabio Lione’s Victory y cuando pudimos cuadrar agendas, pues trabajamos juntos.
Y, pues bueno, supongo que, como todo, vas creciendo profesionalmente igual que puedas crecer musicalmente o en cualquier aspecto de tu vida. Y por suerte, ahora más o menos estoy en una buena posición en mi trabajo. Trabajo con bastante gente a nivel internacional.

Tienes buena fama. La gente sale muy contenta de los conciertos en los que tú haces el sonido. Es impresionante.
Yo siempre digo que lo hago lo mejor que puedo. A partir de ahí, que el resultado sea mejor o peor, yo siempre intento dar el 200% de mí y, sobre todo, le pongo mucha pasión. Entonces yo creo que eso al final siempre se nota.
Yo voy a mi trabajo todos los días… Hay veces que la gente me dice: “No, es que tu curro es muy duro, porque viajas mucho, porque los aviones, porque no sé qué, porque tal, porque cual…”. Pues fíjate, tú le dices a una persona: vas a trabajar con gente a la que llevas años siguiendo, de la que eres fan, que te llama para trabajar con ellos, que te pagan, que se acaban convirtiendo en tus amigos… y vas a hacer algo tan maravilloso como formar parte de ponerle una sonrisa a la gente todas las noches cuando van a un concierto, o dejar una huella en la vida de mucha gente cuando grabas un disco.
Para mí es lo más maravilloso que hay. Es súper, súper bonito. A mí no me cuesta ir a mi trabajo, para nada. Y también te voy a decir que no me cuesta ir a trabajar con prácticamente ningún artista de los que haya trabajado. Yo trabajé con artistas de pop, de rock, metal, latino, de absolutamente todo.
Yo solo intento, en la medida de lo posible, que me guste lo más posible el proyecto, el trabajo. Y a partir de ahí, el tema personal. El tema personal siempre es súper importante. Yo prefiero ir a un proyecto en el que trabajes más, ganes menos, sea menos agradecido o menos lo que tú quieras, pero puedas trabajar con gente con la que personalmente estás muy bien, muy a gusto.
Y, con el paso de los años, vamos a decir que me quedo con alguna serie de trabajos con los que voy repitiendo sin ningún tipo de problema, con una serie de gente. No me gusta llamarles “clientes”, a pesar de que sean la gente que paga mis facturas, pero es gente con la que yo me iría al fin del mundo sin ningún problema. Yo empecé a trabajar, por ponerte un ejemplo, con Gus G. en 2017, y cada vez que Gus me llama, voy con él feliz de la vida.
Bueno, imagino que sois amigos, porque ha colaborado en el disco de November…
Sí, somos muy buenos amigos. De hecho, ya te digo que la mayor parte de la gente con la que acabo trabajando durante mucho tiempo… evidentemente, la música es algo muy poético visto desde fuera. Pero luego la realidad es que dentro tú piensa que sales fuera de casa durante, a lo mejor, mes y medio, dos meses, un mes, lo que fuera, y estás 24 horas al día conviviendo con alguien: viajas con esa persona, estás en el mismo hotel o en el mismo autobús de gira con esa persona, comes con esa persona, trabajas con esa persona. Eso no lo haces normalmente ni siquiera con tu pareja.
Porque con tu pareja esa persona se va a trabajar a un sitio, tú te vas a trabajar a otro, luego tú tienes tus actividades a lo largo del día, esa otra persona tiene otras actividades, aunque hagáis muchas cosas en común, pero no pasas 24 horas al día, 7 días a la semana con esa persona. Entonces pueden pasar dos cosas: o que tengas un muy buen vínculo personal o que acabes explotando por alguna parte.
Las bandas que funcionan, evidentemente, es porque se llevan bien.
Cuando en una banda la gente está durante muchos años, a ver, hay excepciones, ¿no?, pero normalmente suele ser porque la gente se lleva muy bien. Ir a trabajar con una sonrisa en la boca hace que sea más fácil; no llegar a fin de mes hace que sea más fácil cuando hay una cuesta arriba porque sabes que no vas a ser el único que va a empujar hacia adelante. Son una serie de contraprestaciones que te ayudan a que no sea un problema encontrarte una traba.
Bueno. ¿Qué trato tienes con Steve Vai, ya que fue quien te inició, en verdad?
Pues imagínate la situación para mí, el acabar trabajando ahí…
Claro, es que has trabajado para él, pero también has tocado con él, ¿no?
Sí. A día de hoy yo puedo decir que Steve es un amigo. No puedo decir “es mi cliente”. Es mi amigo. Yo he estado en su casa unas cuantas veces, yo estuve en el sofá de su salón comiendo palomitas viendo películas con él…
Un sueño, ¿no? Aunque sea tu amigo, pero tienes que vivirlo como un sueño.
Es que a este tío yo lo vi en la tele, imagínate… Y yo te puedo decir que, a día de hoy, con mucha de la gente con la que trabajo, a veces tienes esa sensación de “me voy a pellizcar a ver si no estoy durmiendo”. Porque, a ver, yo soy muy melómano. A mí me encanta la música. Desde que soy pequeño me inculcaron la música, tengo muchísima pasión por la música y yo cada vez que fui a comprarme un disco en mi vida voy con todas las ganas del mundo y digo: “Esto me gusta, me encanta, lo escucho, lo disfruto muchísimo”.
En las entrevistas que suelo hacer casi siempre coinciden padres, hermanos, hermanas son los que inculcan la música al entrevistado.
En mi caso, yo soy muy afortunado de que siempre tuve apoyo de mis padres y mi pareja dentro de la música. Quizá mi madre siempre fue un poco más reacia, porque, bueno, a lo mejor no veía muy claro cuál podía ser el futuro dentro del trabajo de la música o lo que sea, pero mi padre siempre fue como: “Me voy a lanzar a la piscina. ¿Qué es lo que quieres? Pues trabaja, lucha por ello y hazlo lo mejor que puedas”.
Yo, con 3–4 años, que son los primeros recuerdos que tengo, mi padre me ponía música de Van Halen, de Supertramp, de Cream, de Creedence, de Clapton, de todo.
¡Cómo para no engancharse!
Y luego, claro, cuando llegué a la parte está de Steve Vai, yo vi a este tipo haciendo eso en la película y dije: “Yo quiero hacer eso”. Y casualidades de la vida, pues un montón de años después acabo trabajando con él. No solo acabo trabajando con él, sino que, bueno, él y yo lo hablamos un montón de veces, incluso sus hijos me lo dijeron al principio y todo, que tuvimos siempre muy buena conexión. Desde el principio, estando todo el equipo, toda la banda, todo el mundo en el tour, todos en un círculo hablando, y al final acabábamos siempre él y yo hablando personalmente. Hablamos horas y horas, y luego, pues bueno, surgió también la idea loca de que yo fuera la persona que le pusiera letra y saliera a cantar su mayor éxito instrumental. Fíjate, un tipo asturiano cantando con Steve Vai una canción instrumental, o sea… ¡un chiste de José Mota yo creo que sería mucho más burdo que la historia esta!
Pero también, oye, ¿por qué no?
Sí, sí, sí, a ver, ¿por qué no?
Yo te voy a ser sincero. Me lo dijo, nos estábamos tomando una cerveza, fue un día después de un concierto. Fue después de que el Tour Manager le enseñara a él un vídeo mío cantando ópera, porque yo estudié unos cuantos años de bel canto, de ópera.
O sea, que cantas ópera también.
Bueno, yo prefiero decir que estudié unos cuantos años y ya. El tema de la ópera es bastante íntimo. Nada más que públicamente lo puedo haber hecho un par de veces en alguna boda o alguna cosa así de algún familiar que me hayan pedido que cantara o tal. Y, pues eso, el Tour Manager vio el vídeo, se lo enseñó y justo después de verlo, fíjate lo que pasaba por mi cabeza en ese momento: “Qué políticamente correcto es este tío, que se acaba de tragar 3 minutos y medio de aria de ópera ahí, viéndolo con todo el interés del mundo…”. Y según me devuelve el teléfono, me dice literalmente: “Dani, a partir de mañana te vas a hacer una letra para For the Love of God y vas a salir a cantarla todos los días conmigo”.
Claro, yo soy muy echado para adelante. Prefiero decir que no tengo vergüenza. Yo le dije: “Claro, por supuesto, sí, sí”.
Son oportunidades, no las vas a desperdiciar, ¿no?
Sí, pero yo en ese momento pensé: “Es el calentón del momento, mañana no se va a acordar”. No porque estuviera borracho ni nada, sino… “Mañana no se va a acordar. Algo tan loco como esto no puede pasar y a mí no me puede pasar. Es imposible que algo así me pase”.
Él no tiene pinta de tío loco.
O sea, es muy loco y muy cuerdo. Tiene cosas muy locas, pero luego les da forma a todas. Es probablemente la persona más brillante que conozco.
Claro, la historia está en que, al día siguiente, estamos en el montaje del concierto. Paso por delante de su camerino con la puerta entreabierta y el tipo, que es súper, súper educado, me dice: “Dani, perdona”. Me acerco, asomo la cabeza por la puerta y le digo: “Dime, Steve”. Y me dice: “¿Tienes 5 minutos?”. Y le digo: “Lo que necesites, eres el jefe, ¿cómo le voy a decir que no?”. Y me dice: “Vamos a practicar”.
Ahí sí me puse muy nervioso, porque me di cuenta de que eso iba a pasar. Entonces, practicamos un par de días, hice un borrador de una letra, un amigo italiano me ayudó a corregirla y así me hice casi 200 conciertos por el mundo cantando con Steve. Es un sueño, vamos. Una auténtica locura.
De hecho, fíjate, pequeña anécdota: yo creo que fue el año pasado. El año pasado yo estaba girando por Estados Unidos con Firewind y el penúltimo día, en Houston, teníamos un día libre y tocábamos al día siguiente. Y coincide justo que teníamos el día libre y estaban tocando en Houston Joe Satriani y Steve Vai.
Siempre me ha gustado más Joe Satriani.
Son estilos totalmente diferentes. Es como decir, qué te gusta más, yo qué sé, tus padres o tu pareja… Son estilos muy diferentes. Sí que es verdad que Joe es mucho más asequible para todo el mundo porque hace algo mucho más… Steve es muy marciano.
Pues estaban tocando en Houston y dije: “Hostia, voy a avisar a alguien del equipo para pasarme por allí”. Hablé con su hijo Julian y nada, me fui después de las pruebas de sonido. Me metió por allí sin que nadie lo supiera y me metieron en el camerino de Steve mientras él estaba en el baño, sin que lo supiera.
Y cuando salió te puedes imaginar la torcedura de cerebro. Su hijo, de hecho, lo estaba grabando en vídeo. Yo luego eso lo colgué en mi Instagram. Tengo un vídeo supermajo de ese día, que salgo con una sonrisa durante todo el vídeo, la cara de Steve de “¿qué coño está pasando aquí?”, el abrazo y el beso tan enorme que me da…
Y yo recuerdo aquel momento en el que, literalmente, nos sentamos, poso mi culo en el sofá para hablar con él y lo primero que me dice, cruza las piernas y me suelta: “Bueno, ¿entonces sales a cantar hoy, ¿no?”. Y le digo yo: “¡Claro que no! A ver, llevamos más de un año sin hacer aquello, no habíamos ensayado, yo no había ido a la prueba de sonido…”. Y me dice: “No te lo estoy preguntando”.
Y entonces nada, allí hicimos ese último show en Houston que fue… yo tengo un recuerdo súper maravilloso de eso, porque bueno, pues eran momentos de amigos.
Yo creo que, con Steve, después de unas cuantas conversaciones que tuvimos, llegamos a un punto muy cercano de amigos.
La verdad es que es una historia muy bonita, de verdad. Oye, entiendo que tu género favorito, imagino, que es el hard rock, ¿no?
Sí. A pesar de que yo llevo toda la vida más vinculada al heavy y al power, que me gusta, pero mi grupo favorito son Guns N’ Roses. Entonces, a partir de ahí…
En las críticas del nuevo álbum de November, sobre todo os comparan con Bon Jovi, Guns N’ Roses o Skid Row. Al escucharlo yo también noto influencias de Mötley Crüe, e incluso bandas más rebuscadas como Ten, incluso Slaughter… Me han surgido un montón de referencias en distintos momentos y pensaba. Así que le he dado vueltas al disco hasta que he encontrado dos temas en los que dije: este no se parece a nada, y este tampoco.
Bueno, yo te puedo decir que, así como en otras bandas en las que yo he estado o estoy, como es, por ejemplo, Last Days of Eden, sí hay más una intencionalidad en “vamos a estar dentro de este estilo, vamos a hacer esta canción enfocada a que suene de esta manera, vamos a hacer esta canción con una idea de que sea de esta manera”.
Con el disco de November te puedo decir que hice el disco que en realidad podría haber sido un disco triple, porque hice más de treinta y pico canciones en una semana.
Entonces tenemos más discos ¿no? (Risas).
De hecho, yo ya te podría decir que tendríamos el segundo disco entero. Pero soy de esos a los que les gusta, bueno, dar unas vueltas… Pero fue algo así como: “Venga, voy a componer unas canciones porque me apetece hacer un disco de hard rock”. Y, en realidad, no tenía ninguna intención, todo surgió de forma muy espontánea.
Para mí, en aquel momento, fue simplemente: “Voy a hacer unas canciones porque puedo, porque hoy en día es posible hacerlo. Las subiré a Spotify para tenerlas como recuerdo y ya está”.
Pero sí que es verdad que, cuando estaba trabajando con las maquetas, porque primero haces unas maquetas y luego ya lo grabas bien, primero grabas esas ideas, coincidió una temporada en la que hice unas cuantas giras. Le enseñé canciones a unos cuantos amigos. Y fíjate que todos coincidieron en decir, aunque fuera con diferentes palabras pero la misma idea, e incluso algunos lo dijeron con la misma frase: “Si no sacas esto, te vas a arrepentir”.
Eso me animó un poco a decir: “Hostia, pues voy a hacer esto lo mejor que pueda dentro de las posibilidades que tenga”.
Y claro, luego sí que pensé, digo: “Hostia, si saco esto…lo llamaré November…
¿Porque November?
«November Rain»
¿En serio?
Totalmente.
Cuéntame algo más mágico (risas.)
Yo te puedo decir que no es solamente eso. Yo te puedo decir, por ejemplo, que hay unas cuantas historias alrededor de November, como que, por ejemplo, la primera canción que yo hice fue muchos años antes de hacer todo el resto de canciones, que fue una canción que yo hice para la boda de mis cuñados. Fue una canción que yo hice en noviembre. Y es la canción que se llama «All I Need Is You» del disco.
Y fue como… bueno, pues si en aquel momento recuerdo: “Si esto fuera un proyecto de hard rock y hiciera, ¿sabes? Empiezas a pensar, empiezas a soñar, yo soy un soñador… ¿Cómo llamaría esto? Pues bueno, November no está mal”. ¿Por qué? Pues bueno, sí, en parte por «November Rain», en una gran parte por «November Rain». Es una de mis baladas favoritas de toda la historia y, para mí, de uno de mis grupos favoritos de siempre, si no el que más.
Y para mí eso es una especie de tributo. Yo no tengo una banda de tributo a Guns N’ Roses, pero quiero, en cierta manera, hacer un tributo a Guns N’ Roses. Y bueno, pues hay muchos más elementos de Guns N’ Roses de los que la gente se puede imaginar en el disco de November, en el momento en el que empiezas a fijarte en pequeños detalles, en pistas, en cosas.
Claro, es que hay que escucharlo muchas veces para ir viendo el brillo de las inspiraciones, porque yo cada vez que lo he escuchado he encontrado una cosa y otra cosa. Pero me quedo «When the Door Is Closed» y «Tear Down the Kings». En la primera escucha del disco, la que más me gustó fue «One of a Kind».
Es que esa canción es muy de gancho, es muy facilona, muy de rock and roll, muy tal. No hay tampoco ninguna canción especialmente elaborada en el disco. Y ya te digo que salieron todas de manera súper, súper, súper natural. Las letras sí se trabajaron un poco más, porque bueno, yo al no ser bilingüe, a pesar de que por culpa de mi curro llevo bastante bien el inglés, pero al no ser bilingüe quieres hacer las cosas bien y luego tienes que trabajarlas.
Pero ya te digo que no hubo tampoco ninguna canción en la que dijeras: “Quiero que esta canción sea como tal banda o como tal disco o como tal otra canción”. Sí te puedo decir que, en algún momento dado, escuché comparaciones de esas dos canciones con otras bandas o que a gente le sonaban a otras bandas, pero supongo que, como a todo el mundo, siempre puede haber algo que te pueda sonar a alguna otra cosa.
¿Cuál es tu canción favorita del disco?
Probablemente “Skyfall”, es una de las tres baladas.
¿Eres el hardrockero romántico o el de las noches locas?
Yo soy más del hard rock de las noches locas probablemente, me gusta la caña, pero esa canción, por cómo acabó en su forma y en su fondo, para mí es muy especial. La historia que hay detrás de la canción, no es algo que yo haya vivido, pero es algo en lo que intenté, sobremanera, ponerme en situación.
Te resumo así un poco rápido: es una pareja en la que ella contrae cáncer y viven los dos juntos desde el principio del proceso hasta el final, acordándose de un montón de cosas. Y la evolución musical de la canción, la interpretación que hice de la canción cantando, o incluso yo grabé muchas partes de guitarra del disco también, el piano, que yo no soy pianista, pero me propuse como reto hacer los pianos del disco… Y el solo que hizo Diego en ese tema es de 10.
Es la que más disfrutaste.
Digamos que, para mí, al final, del disco es una canción… fíjate, pude haber escuchado esa canción, no te exagero nada si te digo que 400 veces, y a día de hoy hay momentos en los que se me acaba cayendo la lágrima escuchándola. Entonces, es una canción que a día de hoy disfruto y ya te puedo decir que podría ponerla en el top 10 de canciones de cualquier banda y cualquier estilo que me gusten, sin ningún tipo de duda.
¿La vas a llevar al directo?
Sí, claro. Ahora la estuvimos tocando en el primer concierto que dimos…
¿Qué fechas tenéis?
Ahora mismo lo único que tenemos es el concierto de Burgos el 28 de febrero. Hemos hecho un par de festivales y presentado el disco en Oviedo. Espero que podamos presentar “The Long Way Home” en muchos sitios!.
Deberíais venir a Sevilla. Aquí hay mucha gente que os admira, uno de ellos es nuestro amigo en común, Fernando, está deseando ver a la banda en directo.
Sí, el punky con estilo, que es un tío súper majo, (risas) Fernando creo que va a tener la mala suerte de que le dé un abrazo y le rompa alguna costilla en febrero.
A él le encanta la banda.
Mira, Fernando es un tipo al que conozco desde hace mogollón de años, que hace relativamente poco que nos conocimos en persona, pero nos conocemos… ya te digo que yo no sé desde hace cuánto, pero creo que desde hace… te podría decir hasta décadas. Tú sabes que Fernando siempre estuvo implicado, de una manera u otra, en la música, y me parece una de esas personas especiales que hay en este país que ayudan a la escena.
Una de esas personas necesarias. No lo hace por postureo, lo hace porque es así. Entonces yo te voy a decir mi opinión, que es que cuando una persona te intenta ayudar, aunque no lo consiga, solamente el empujón que te pueda dar, porque veas que hay alguien que intenta ayudar de manera desinteresada a los demás, eso ya es ayuda.
Porque a última hora esto se puede convertir siempre en lo que yo llamo la cadena de favores: tú me ayudas a mí y no pides nada a cambio, pero la próxima vez que yo pueda ayudar a alguien debería intentar ayudarlo. Y si yo te ayudo a ti, tú ayudas al de más allá, y el de más allá ayuda al de más allá. Pues eso acaba siendo bueno.
Es uno de mis mejores amigos y nunca me ha recomendado a nadie malo.
Bueno Dani, la verdad es que el disco a mí me parece espectacular, tú en sí eres un encanto de persona, y estoy deseando poder disfrutar en directo de estos temas, así que te veré el 28 de febrero en Burgos. Muchas gracias por concedernos tu tiempo. ¿Algo que te gustaría añadir para nuestros lectores?
Gracias a vosotros. Y os recomiendo a todos que le deis una escucha al disco, porque puede sorprender como uno de los grandes trabajos de hard rock del año a nivel internacional. Y, si tenéis tanta suerte como yo, quizá acabe convirtiéndose en uno de los discos de hard rock de vuestra vida.
Un saludo a todos los lectores de Metal Hammer y nos vemos en los conciertos.
