Bandas: The Dread Crew of Oddwood – Trollfest – Heidevolk – Finntroll – Korpiklaani
Lugar: Sala Salamandra L’Hospitalet (Barcelona) 28 de enero de 2026
Promotor: Madness Live!
Texto: Juanjo García
Fotos: Jaime V. “Jaimax”
Después de su parada en Madrid el día anterior, el festival Heidenfest llegaba a Barcelona. Con cinco bandas compartiendo cartel, encima del escenario se pudo escuchar gran variedad de estilos dentro de la etiqueta “folk metal”. Así, los californianos The Dread Crew of Oddwood presentaban su “metal pirata”; Trollfest, su folk metal humorístico; Heinevolk desplegaron sus historias de vikingos y dioses paganos; Finntroll, serían la propuesta más extrema y finalmente, Korpiklaani nos acercaron al folklore finlandés.
The Dread Crew of Oddwood
Puntuales, a las 17.30 (sí, muy pronto para un miércoles laborable pero es lo que tiene meter tantas bandas en un cartel como este) salían disparados al escenario los “piratas” The Dread Crew of Oddwood. Para quien no los conozca, lo suyo es, como ellos dicen y titulan en uno de sus discos Heavy Mahoganby, en otras palabras: heavy de temática pirata con instrumentos tradicionales como la mandolina, el acordeón, el silbato o el contrabajo, sin guitarras eléctricas pero sonando muy metálicos.
La banda se encargó rápidamente de mover al público que ya llenaba a esa hora la mitad larga del aforo con su “medley del hombre muerto”. Caracterizados con vestimenta pirata, sorprendió ver sobre el escenario a su nuevo fichaje Dagna Silesia con su pesado contrabajo, marcándose unas coreografías con sus compañeros. Basaron sus 35 minutos de descarga en su álbumes más recientes Lawful Evil de 2016 y Rust & Glory, de 2024. No pararon de moverse, consiguieron que la gente bailase como un cangrejo en “Giant Fucking Demon Crab”, que saltaran en la rápida “Give me Your Beer”. Vimos a un “espontáneo” salir al escenario con la barriga al aire para bailar con ellos e incluso pudimos asistir a un solo de flauta tocado con la nariz. Diversión sin pretensiones de los californianos que sirvió para avisar a la gente que el Heidenfest ya había comenzado.



Trollfest
La fiesta no había hecho más que comenzar cuando los flamencos rosas de Trollfest salieron a escena. Disfrazados de flamencos, no dejaron a nadie indiferente con su propuesta tan divertida. Para ello la banda cuenta con algunos himnos poco ortodoxos dentro del metal como la inicial “Dance like a Pink Flamingo”, “Flamengous” o “Piña Colada”.
Al igual que las otras formaciones, a excepción de Korpiklaani, sólo dispusieron de la mitad delantera del escenario con la batería posicionada detrás sobre una plataforma y el resto de la escenografía lateral tapada por sendos carteles, esto les restaba movilidad y es que Trollfest son una tropa y no paran de moverse. Los noruegos dejaron algo apartados sus temas en Trollspråk (ese idioma que mezcla noruego y alemán) para dedicar gran parte del repertorio a las canciones en inglés de su disco Flamingo Overlord, de 2022. Tras un inicio arrasador venía el momento de brindar con el público en catalán con un “Salut i força el canut”, antes de interpretar “Happy Heroes”, mientras por la gran pantalla trasera veíamos los dibujos animados del vídeo del tema.
Con “Kaptein Kaos” llegó la locura colectiva de la sala y la participación en un especial Wall of Death consistente en hacer sentar y levantarse a saltar a cada una de las dos mitades de la sala. Así, derecha e izquierda iban sentándose o saltando según el turno. Por si esto no fuera suficiente en “Piña Colada” montaron una gran conga por todo el local, para continuar con todos saltando al ritmo de la gamberra “All Drinks On Me”. Los dibujos animados de “Kjettaren mot strømmen” ponían punto final a 45 minutos de pura juerga gamberra, acabando la parte más festiva de la noche que volvería más tarde con Korpiklaani.



Heidevolk
Con Heidevolk comenzaría una especie de segunda parte del festival, ya sin disfraces y con un giro en cuanto a la sobriedad del escenario y la temática de las letras. Al ritmo de “Ontwaak”, los neerlandeses aparecieron, bandera en alto, con sus dos cantantes Jacco y Daniëlen el centro alternando voces e idas y venidas de un lado a otro. Sus registros vocales dan una sensación de “gravedad” a los himnos del grupo, que en directo suenan muy bien.
Desde el primer tema hicieron corear al público y se mantuvieron muy comunicativos. Desplegaron toda la energía de la banda en un setlist con apenas 9 temas, dándole mayor protagonismo a temas de la década anterior como “Ostara” o “A Wolf in my Heart” y apenas tocando la pesada “Oeros” como representante de su último disco Wederkeer, de 2023.
Con “Ontwaak” aparecían los primeros “eieieie”; para “Ostara”, la sala Salamandra ya estaba botando “Barcelona, Jump with us”. Montaron un primer Wall of Death en “Walhalla Watch”, desatando la locura en el centro de la pista. Los tambores resonaron antes del recitado coral de “Yngwaz’ Zonen”. Tras una magnífica “A Wolf in my Heart” tocaba brindar con los cuernos que tenían colgados Jacco y Daniëlen la batería.
La recta final llegó con toda la sala coreando “Valhalla” antes del tema “Drink with the Gods” (Valhalla”), sin duda el punto álgido de su concierto. Ya sólo quedaba avisar de que estarían en el merchandising después de la actuación, antes de atacar su versión del tema “Vulgaris Magistralis” de sus compatriotas Normaal. Y rápidamente otro de sus clásicos, “Nehalennia”, con la bandera de nuevo ondeando en señal de despedida. 50 minutos de folk metal vikingo que pasaron como un vendaval por la sala Salamandra.




Finntroll
La propuesta más extrema y oscura de la noche fue una de las más exitosas en cuanto a público, con la sala casi llena. Comenzando ya a una hora más decente, las 20.20, la sala Salamandra ya presentaba un aspecto cálido y sudoroso. Sólo tenías que salir a la calle entre grupo y grupo a fumar o respirar aire fresco y darte cuenta de la diferencia de temperatura.
Con sus largas orejas y todas las bases pregrabadas, sacudiendo los cimientos del local, los finlandeses aparecieron sin su cantante Mathias “Vreth” Lillmåns, quien, debido a una enfermedad, fue sustituido por Mathias “Kistelach” Dahlsveen, de los noruegos Vanvidd. Un descamisado Kistelack contentó sobradamente a los fans de la banda. Los que habíamos venido al festival a disfrutar de la parte festiva fuimos espectadores de excepción de la locura que se desató en el centro de la pista durante toda su descarga. Se sucedieron moshs pits, pogos, etc. sin parar.
Finntroll fue repasando temas de toda su discografía haciendo especial hincapié en los álbumes Nattfödd de 2004 y Blodsvept de 2013. Comenzaron con los paisajes de “Midvinterdraken” y para “Vindfärd / Människopesten” todo el público ya estaba coreando los temas. “Solsagan” destapó la caja del sonido hibrido entre folk metal y ese black/death que practican los finlandeses.
Pudimos escuchar gaviotas sobrevolando l’Hospitalet y ver a los compañeros de Trollfest salir a hacerles coro. Pero donde estaba el protagonismo era en la pista en donde la gente lo estaba dando todo como si esta fuese la última banda de la noche. La última media hora fue una locura. “Mask” sonó muy agresiva, el grito de “Trollhammaren” resonó entre el público mientras que “Skogsdotter” causó más de una baja en el pogo, “Jaktens tid” disparó la velocidad de los saltos, dejando para el final uno de los ´temas más recientes de la banda, Ormfolk de 2020.
Sudor, derroche de energía más en la pista que encima del escenario fueron la tónica de la actuación de Finntroll en Barcelona.




Korpiklaani
Por fin le llegaba el turno a los cabezas de cartel y, personalmente, la gran decepción de la noche. Después de un buen rato preparando el escenario (totalmente vaciado de cualquier elemento de las bandas anteriores), todo el espacio quedó para los seis componentes de Korpiklaani y pudimos ver en la gran pantalla trasera el logo del festival.
El escenario emulaba un paisaje nórdico con dos niveles y una decoración imitando tablas de madera y ramas. En la parte central superior se situaba la batería, mientras a derecha e izquierda se iban subiendo y bajando SamiyOlli. Así, poco antes de las 10 apareció la banda a los acordes de “Hunting Song” y, evidentemente, todo el público gritando aquello de “iaiaiaia”. Pero algo pasaba, la voz de Jonne no se escuchaba bien, el volumen se iba y venía y lo vimos preocupado intentando arreglarlo pero no lo consiguió en todo el concierto y esto desdibujó la descarga de Korpiklaani.
La banda sí sonaba muy bien, los instrumentos muy claros, pero (al menos desde la parte delantera) a él no lo podíamos seguir. Desde el público fuimos haciendo señas a Jonne pero la cosa no acabó de funcionar. De todas maneras, el concierto fue otra fiesta como en las anteriores bandas. Nadie parecía estar cansado ni darle importancia a escuchar la letra en condiciones. La gente se las sabía o eso me pareció a mí y no paró de saltar y de cantar. El setlist fue un resumen a su carrera con una gran cantidad de himnos entre los que destacaron “A Man With a Plan” con sus dibujos animados en la pantalla; la rápida “Happy Little Boozer”, la genial “Aita” con Jonne intentando sonar fuerte y como siempre ataviado con sus trenzas y chistera característica o “Ruumiinmultaa” que sonarían antes de llegar a la versión del tema de Boney M. “Gotta Go Home”.
Como digo, el problema con la voz y el hecho de que tampoco se entendieran las palabras que el cantante nos dirigía en sus discursos fueron para mí la nota negativa de la tarde-noche. Claro que, llegados a este punto, nadie quería irse a casa, nos faltaba la descarga final y saltar con “Saunna” para acabar bebiendo “Vodka” antes de la foto final y el regreso a casa. En total 17 canciones que fueron cayendo una tras otra sin apenas pausa en poco más de hora y cuarto y que sirvieron de karaoke para los fans.





