Festival: Brutal Assault 2025
Lugar: Jaromer – Josefov (República Checa) – 7 de agosto de 2025
Fotos: Oiane Díaz
Después de haber superado con éxito una primera jornada intensísima y llena de bandazas, llegaba el segundo día de Brutal Assault, que no iba a ser menos. Suponíamos que, de nuevo, no pararíamos de un stage a otro, a lo que añadíamos una previsión de aún más calor que el miércoles. Desde las diez y media de la mañana, para los más madrugadores, formaciones como Mammoth Grinder, Fulci, Gutslit o Psychroptic serían los encargados de animar el ambiente. Estas primeras bandas, como viene siendo habitual en el Brutal, suelen alternarse entre los escenarios Marshall y Sea Sheperd, los principales y, ya más avanzada la jornada, comienzan a sumarse los shows del resto de stages: Obscure, Octagon y KAL, con estilos más específicos.
Artistas como Car Bomb, High Parasite o Green Lung, con un broche por todo lo alto de la mano de Gutalax, dieron paso a unos Kublai Khan Tx que pusieron patas arriba los terrenos de Josefov. La banda texana, llegó con una fuerza tremenda al Marshall stage frente a una cantidad inmensa de público que, para ser primeras horas de la tarde, nos sorprendió. Quizás tras el fiestón de los checos Gutalax, los asistentes se habían animado y comenzaron a llenar cada uno de los shows que se iban sucediendo a lo largo de las horas.
Volviendo a Kublai Khan Tx, como una de las bandas más esperadas del día, ya que no resultan fáciles de ver por Europa, trajeron un sonido destructor, presentando además gran parte de su último álbum Exhibition of Prowess. Matt Honeycutt como frontman es capaz de mover hasta al más pausado y esta vez no fue menos. Un conciertazo de principio a fin en el que no faltaron temazos como “Low-Tech” o “Self-Destruct”, cerrando con el combo “Antpile” y “Antpile 2” para alegría de sus fans, que no pararon ni un solo segundo.

Tras ellos, la tarde sería un no parar. En el escenario contiguo, sin tiempo casi ni para respirar, comenzaban a eso de las cinco y media pasadas los neoyorkinos Suffocation, que llegaban directamente del Leyendas del Rock. Abriendo con la tremenda “Catatonia”, de nada más y nada menos que su EP Human Waste de 1991, el concierto fue un auténtico repaso a prácticamente toda su carrera, que no es precisamente corta. Ricky Myers, a la cabeza, con sus característicos gestos que todos conocemos si hemos tenido ocasión de ver a Suffocation en alguna ocasión, fue desgranando el set en lo que nos resultaron unos cincuenta y cinco minutos cortísimos. Aunque nos hubiese gustado, era imposible quedarnos hasta el final de los americanos ya que August Burns Red aterrizaban sobre el Obscure stage algo antes de las seis de la tarde.
Según nos acercábamos al alejado escenario, las notas nos resultaban familiares: “Chop Suey!” de System of a Down interpretado por los chicos de Jake Luhrs sonaba a las mil maravillas mientras los que se habían acercado hasta allí coreaban la canción. Una apertura que sirvió como calentamiento a un show cargado de energía. Los de Pennsylvania estaban dispuestos a dejarse la piel sobre el escenario y soltar toda su artillería pesada en el rato que disponían para ello. Sin duda, uno de los conciertos con más energía del día: sus miembros no pararon de moverse de un lado para otro; tampoco de incitar a sus seguidores para que organizasen mosh pits y crowdsurfing. Agradecidos hasta la saciedad, se despidieron de su público dejando una buenísima sensación. Pero ya sabemos que el BA no da tregua y seguido venían bandas como Landmvrks y Leprous, además de Fit For A King, que tomarían el relevo a August Burns Red.
También habiendo visitado el día anterior el Leyendas, tal y como su frontman Ryan Kirby indicó, Fit For A King llegaba al Obscure para continuar con la línea metalcore de la jornada. Y es que, en este Brutal Assault, ha sido bastante evidente esa diferenciación de géneros por días, más incluso que en anteriores ediciones. Los texanos venían con nuevo trabajo recién salido del horno el pasado uno de agosto, Lonely God, y decidieron que era la ocasión perfecta para presentar algunos de sus temas, además de alternarlos con otros cortes de anteriores discos. Un concierto súper completo que serviría para abrir boca para el triple solape que se produciría a continuación: Wayfarer, Drowning Pool y Obituary.

En esta ocasión nos decantamos por acudir al Marshall donde Obituary estaba ya a punto de salir. Rondaban las nueve de la noche y John Tardy saludaba a sus fans, que recibían a la banda con una fuerte ovación. Con apenas luces y ya anocheciendo, Obituary decidieron tirar de clásico y, además de repasar diferentes fases de su dilatada carrera, centrarse en el Cause of Death, que este año cumple nada más y nada menos que 45 años. Cerrando con la añeja “Slowly We Rot”, nos dejaron con ganas de más.
Y si Obituary habían estado a un nivelazo, lo que nos esperaba después era algo de otro planeta. Los hermanos Duplantier llegaban a Jaroměř para hacer arder la Fortaleza de Josefov. Y es que así fue de manera literal, ya que no escatimaron en pirotecnia y fogonazos; tampoco en tiras de confeti rojas –sí, por un momento temimos que fuesen a arder, pero no ocurrió–. Pero lo importante no fueron todos esos estímulos: Gojira fue, por el momento, y sin hacer de menos a ninguna otra banda, lo mejor del Brutal. Un sonido estupendo, que fue de menos a más; una voz de Joe Duplantier que parece que mejora con los años; un Mario a los platos que parece que va a hacerlos volar por los aires. Y todo ello unido a un montaje sencillo pero resultón, con una plataforma por la cual podían moverse y ser vistos por todo el Brutal Assault. Un show al que no se le puede sacar ni un solo, pero; con una ejecución perfecta y un setlist equilibrado, en el que incluyeron todos los temas importantes de su carrera, desde “Backbone” hasta “Flying Whales”, pasando por una espectacular “L’Enfant Sauvage”. Un diez.
La noche acabaría a las tantas con el plus de Fear Factory y Blood Fire Death, que pusieron el broche final a una segunda jornada brillante. Llegábamos al ecuador del festival casi sin darnos cuenta, así que era hora de marcharse a descansar y reponer energías para continuar.














