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Guns’n’Roses vs. La prensa: Del combate abierto al control estratégico

Lo han vuelto a hacer. Guns’n’Roses están dejando fuera de su actual gira, Because What You Want & What You Get Are Two Completely Different Things Tour, toda cobertura mediática. Han vetado el acceso a la prensa y, por tanto, no será posible ofrecer crónicas en los medios especializados o generalistas de lo que suceda, en la fecha que nos atañería en Barcelona. Eso no impedirá que el público grabe, comente y comparta. Incluso algún periodista en modo fan seguro que será capaz de adquirir un ticket. Eso no quita que los Guns se comporten, una vez más, como una banda engreída y arrogante que con un solo disco editado en un momento dulce de la industria y la música rock les haya encumbrado a leyenda. Evidentemente que algún adepto acérrimo le parecerá que la decisión del grupo es la correcta y diga «que se jodan los plumillas», sin darse cuenta que el principal perjudicado precisamente es el público que no podrá informarse de lo que dé de si el concierto y los diferentes puntos de vista de los medios que pudiesen asistir. Además de ser una muestra de hacia dónde va el mundo, al más puro autoritarismo y censura.

Pocas bandas en la historia del rock han tenido una relación tan intensa, volátil y prolongadamente conflictiva con la prensa como Guns N’ Roses. Desde su irrupción en la escena angelina a mediados de los 80, el grupo —y en especial su líder Axl Rose— se ha enfrentado con periodistas, editores, críticos musicales y medios masivos, construyendo una narrativa de confrontación constante que marcó su carrera tanto como sus discos legendarios… o disco legendario para ser fiel a la verdad. La existencia del grupo se ha basado en su legendario e inspiradísimo debut, a partir de ahí mediocridad creativa.

Intentemos analizar cómo esa enemistad se forjó, escaló y, en años recientes, ha dado paso a una relación más controlada y estratégica, especialmente tras la reunión de su formación clásica en 2016 aunque siguen los vetos como sucede en el concierto de Barcelona de este 2025.

I. Orígenes del conflicto: paranoia y fuego cruzado

Desde sus primeras giras, Guns N’ Roses mostró una desconfianza profunda hacia los medios. Si bien su álbum debut Appetite for Destruction (1987) necesitó el impulso de revistas y televisión para romper en los rankings, Axl Rose rápidamente desarrolló una visión hostil hacia la crítica musical, a la que acusaba de tergiversar sus declaraciones y buscar escándalos más que arte.

La gota que colmó el vaso fue la cobertura, ciertamente quizá sensacionalista, de los excesos de la banda durante la gira de Use Your Illusion. Esa relación alimentó la «leyenda» del grupo y lo puso en todos los medios musicales del globo. Incluso los mismos Metallica tuvieron sus más y sus menos con los Guns en 1992 emprendieron una ambiciosa gira conjunta por estadios de América del Norte, acompañados por bandas como Faith No More y Skid Row. Aunque inicialmente se presentó como un evento histórico para los fans del rock, la gira estuvo plagada de incidentes que deterioraron la relación entre ambas bandas. Y Metallica dudamos que tuviesen ninguna intención de criticar ni tergiversar declaraciones ni comportamientos de la banda de las pistolas. Nunca, ni entonces, les llegaron a la suela de los zapatos.

Quizá uno de los eventos más notorios ocurrió el 8 de agosto de 1992 en el Estadio Olímpico de Montreal. Durante la actuación de Metallica, James Hetfield sufrió graves quemaduras debido a un error con la pirotecnia, lo que obligó a la banda a interrumpir su presentación y trasladarlo al hospital. Tras una espera de más de dos horas, Guns N’ Roses subió al escenario, pero su actuación fue breve y problemática. Axl Rose, alegando problemas vocales y de sonido, abandonó el escenario después de interpretar solo nueve canciones, lo que provocó la indignación del público y desencadenó disturbios en el estadio y sus alrededores. La falta de profesionalismo percibida por parte de Guns N’ Roses generó tensiones con Metallica. Miembros de Metallica expresaron su descontento públicamente, y la relación entre ambas bandas se deterioró considerablemente. La banda enfrentó críticas por su comportamiento impredecible y la falta de consideración hacia los fans y otras bandas. El incidente reforzó la imagen de Guns N’ Roses como una banda problemática y difícil de manejar.

La reacción fue brutal: Axl canalizó su ira en la incendiaria canción “Get in the Ring” (1991), en la que nombra y ataca directamente a varios periodistas —incluidos Andy Secher (Hit Parader), Mick Wall (Kerrang!) y Bob Guccione Jr. (Spin)— desafiándolos a pelear físicamente y tachándolos de mentirosos.

“What you pissed off ‘cause your dad gets more pussy than you? Fuck you! Suck my fuckin’ dick!” — Get in the Ring, 1991

II. Vetos, boicots y censura: el control absoluto

Entre 1991 y principios de los 2000, la banda adoptó una política de control total de los medios. En giras como Use Your Illusion y más tarde en los esporádicos shows de la era Chinese Democracy, se impusieron medidas inéditas:

  • Prohibición de acceso a ciertos medios críticos (como Spin, Rolling Stone y Kerrang!).
  • Restricciones a fotógrafos: requerían contratos que cedían derechos a la banda y permitían vetar imágenes (eso no es nada raro hoy en día, que les pregunten a Rammstein, Metallica o Whitin Temptation)
  • Entrevistas canceladas sin aviso, incluso después de haber sido confirmadas (quién suscribe tuvo una concertada con el mismo Slash hace una temporada que nunca se produjo)
  • Censura de preguntas y monitoreo del contenido de prensa escrita.

La banda, liderada por un Axl Rose cada vez más aislado, dejó de participar en programas en vivo, ruedas de prensa o lanzamientos tradicionales, lo que redujo significativamente su visibilidad pública, incluso cuando aún mantenían millones de fans.

III. Efectos colaterales: ventas, legado y aislamiento

¿Esa actitud y trato con la prensa ha podido perjudicarles? Veamos:

Impacto comercial

El aislamiento mediático tuvo consecuencias notables:

  • Promoción casi nula de The Spaghetti Incident? (1993) y el extremadamente retrasado Chinese Democracy (2008), que vendió muy por debajo de lo esperado apoyado este extremo por una calidad más que discutible. Pérdida de espacio en medios clave, que afectó su conexión con nuevas generaciones.
Legado crítico erosionado

Aunque siguen siendo venerados por sus fans, Guns N’ Roses:

  • Fueron excluidos de muchas narrativas dominantes del rock alternativo y el grunge de los 90.
  • Aparecen marginalmente en documentales y rankings históricos, más por sus escándalos que por su influencia.
Conflictos con colegas

Músicos como Kurt Cobain, Eddie Vedder o incluso Sebastian Bach señalaron la postura de Axl como destructiva. La pelea pública con Nirvana en los MTV Awards de 1992 quedó como un emblema de la ruptura entre GN’R y la nueva ola de rock ético y políticamente más comprometido. Solo cabe recordar aquel «Hi Axl! Where’s Axl?» que soltó Dave Grohl al finalizar la actuación.

IV. La era post-2016: madurez, estrategia y redes

La reunión de Axl, Slash y Duff en 2016, bajo el tour Not in This Lifetime…, no solo trajo paz interna, sino lo que parecía un cambio significativo en el manejo de su imagen pública, lo que a todas luces parece haber sido un espejismo ya que se intuyó dos extremos:

Profesionalización mediática
  • Se terminó el veto sistemático a medios.
  • Se permitió cobertura fotográfica normal.
  • Se ofrecieron entrevistas cuidadosamente seleccionadas, como con Classic Rock o Rolling Stone.
Expansión digital
  • Gestión activa de redes sociales oficiales (Instagram, Twitter/X, Facebook), con mensajes institucionales, promoción de giras y contenido nostálgico.
  • Publicación frecuente en YouTube de material restaurado, shows en vivo y videoclips.
  • Mayor presencia de Slash y Duff en medios alternativos, podcasts y entrevistas online.

Las noticias de los últimos tiempos apuntan a que todo esto ha quedado en intenciones o unos pocos pasos certeros. Además de mostrarse contradictorios queda más que demostrado que alargar esta gira de reunión solo puede ser porque creativamente su validez es más que dudosa. Y, francamente, si el resultado debe ser como «The general» o «Perharps», los dos temas que han editado en los últimos tiempos, mejor que lo dejen tal y como está.

El chicle de Appettite for Destruction sigue alargándose ayudado de aún ciertos toques creativos lúcidos de Use Your Illusion pero no tienen nada más que ofrecer. Guns N’ Roses son una banda… más que banda tres músicos, que quieren mantener sus cuentas corrientes repletas a costa de un solo disco y apelando a la poderosa nostalgia que tantos estadios y recintos llena.

By Albert Perera

Live After Death tuvo la culpa de todo y tantos años después aquí seguimos. Si hay algo que me gusta más que escuchar música es hablar sobre ella y difundirla… y en ello estamos durante un cuarto de siglo.

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