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Johannes Eckerström (Avatar): “Este disco es lo mejor que hemos hecho, y también lo más distinto”

Con el carisma y la lucidez que le caracterizan, Johannes Eckerström nos recibe para hablar delnuevo álbumde Avatar: Don’t Go in the Forest.Conversar con él es asomarse a un mundo donde lo absurdo encuentra su propio orden, donde un globo rojo puede anunciar el final de una era o el comienzo de otra. (Entrevista realizada en 2025)

Hola, Johannes, me llamo Luci y es un verdadero placer hablar contigo. Gracias por dedicarme este rato.

El placer es mío. Muchas gracias.

Para empezar, hablemos de todo el revuelo que Avatar ha creado entre los fans —yo incluida—, con esos vídeos y teasers que lleváis compartiendo en redes sociales desde enero. Abristeis con uno tuyo en Helsinki, en los Suomenlinnan Studio diciendo que estabais grabando un disco que iba a ser “lo más grande de vuestra carrera”. ¿De verdad crees que es el mejor álbum de Avatar hasta ahora?

Sí. Y podría extenderme mucho sobre por qué. Al final, “lo mejor” es algo que quizá dirá la gente dentro de cien años; no me toca a mí decidirlo. También depende de cuál sea el favorito de cada uno. Dicho esto, creo que cada disco solo se hace una vez —al menos como trabajamos nosotros—, porque intentamos no escribir la misma canción dos veces. Buscamos algo nuevo que nos entusiasme y ser muy, muy honestos con quiénes somos en el momento de hacerlo.

No puedo repetir lo que sentía cuando sacamos Hail the Apocalypse. Tenía 28 años. Para volver a hacerlo tendría que fingir que sigo teniendo 28 para siempre, negar una década de experiencias, de subidas y bajadas, negar formas en las que he sanado y otras nuevas en las que siento dolor. Eso no es bueno para el arte. Así que hay que ser honesto con uno mismo y escribir sobre lo que realmente quieres en ese momento. Como músico, también es importante sentirte principiante otra vez: cambiar cosas de manera que pienses “no sé si aún soy capaz de hacer esto”. Quiero aprender cada vez: sobre mí, sobre la banda y sobre la música. Ese reto crece con cada álbum. Y, quizá lo más importante, como banda necesitamos razones internas: por qué es importante hacer un disco ahora. Claro, es importante para la banda sacar discos porque sin discos nuevos no hay giras nuevas ni camisetas nuevas, y mis perros tienen que comer (ríe). Pero eso no basta: tiene que haber una razón artística.

Este es nuestro décimo álbum, y puedo decir que era muy importante hacerlo. Está lleno de cosas nuevas para nosotros, musicalmente. Como cantante hago un montón de cosas distintas y he encontrado nuevos enfoques, sobre todo en las partes melódicas. Era clave para mí.

Siento que hay canciones —por temática y por música— que no podríamos haber hecho hace diez años, ni hace cinco. Solo podíamos hacerlas ahora. Por todo eso, en muchos sentidos es lo mejor que hemos hecho; y a la vez es diferente a cualquier otra cosa que hayamos hecho, como debe ser cada vez.

Sobre esta promo tan chula del disco: ese globo rojo que vuela de aquí para allá ha generado muchísimo ruido en redes. ¿Hay pistas ocultas en esos clips?

Sí: hay pistas enormes. Algunos de esos vídeos contienen partes de canciones nuevas, pero presentadas de una forma muy distinta. Si ves todos los clips, cuando salga el álbum dirás “¡ah, era esto!”. En realidad, ya os hemos puesto mucha música sin ponérosla, lo cual ha sido divertido. Y seguramente hay más. Con cada disco, el proceso cambia. Aproximadamente con cada dos álbumes, sabemos exactamente qué va a ser el disco cuando empezamos a grabar. Si miras desde Feathers & Flesh, por ejemplo, no lo sabíamos: lo fuimos comprendiendo en el estudio, escribiendo la historia y todo en paralelo, y al final dijimos “vale, es esto”. Luego llegó Avatar Country, y ahí sí sabíamos exactamente lo que iba a ser antes de grabar. Después vino Hunter Gatherer, que otra vez fue más de “vamos a escribir canciones y ver qué ocurre”. Llegó la pandemia, hubo tiempo para pensar, y Dance Devil Dance también evolucionó conceptualmente antes de grabar: símbolos, la parte ritual, todo estaba ahí desde pronto. Fue otro álbum en el que teníamos que entender lo que hacíamos mientras lo hacíamos. Así que vamos rebotando entre un plan clarísimo y el dejarse llevar. En ambos casos hay méritos. Con este nuevo disco hemos trabajado mucho bajo esa idea que siempre se repite en lo creativo: “confía en el proceso”. A veces te sientas pensando “voy a escribir una canción sobre X”, y otras simplemente haces música y empiezas a poner palabras para descubrir qué cantar. No siempre parece que estés escribiendo “sobre algo” desde el minuto uno, pero el subconsciente va trabajando. Dejar que esa intuición guíe la escritura —sobre todo las letras— lo hice bajo el mantra de “confía en lo que es bello. Si en el momento de hacerlo me parece bello, probablemente hay algo ahí. Y funcionó la mayoría de las veces.

Es un álbum onírico por eso, nace de sueños o de un lugar parecido, aunque estemos despiertos. Tiene más surrealismo y más capas que desentrañar. Algunas canciones son directas, otras no. Trabajamos de muchas maneras a la vez: somos varios compositores; a veces colaboramos muchísimo, otras uno termina la canción solo. Eso lo cambia todo cada vez. Pero la estética nos iba diciendo: “esto es lo que esta canción necesita”. Y cuando terminas y relees/reescuchas, te das cuenta de que todo estaba ahí. Me gusta mucho cuando una obra transcurre en una realidad a unos pocos grados de la nuestra. Tienes historias totalmente realistas —una novela policíaca en una ciudad real— y, al otro lado, mundos fantásticos como Narnia o El Señor de los Anillos. En medio está algo como Twin Peaks o los libros de Haruki Murakami: Tokio, años 80 quizá, y de pronto hay una segunda luna y, desde que apareció, algo cambió. Me encanta ese lugar extraño que vive puerta con puerta con el nuestro. Creo que este álbum ocurre en ese lugar. Y lo del globo que vuela… estéticamente es esa rareza. No es un dragón, es un globo, pero vuela de forma extraña y dice algo. En un nivel básico significa, “Avatar es un circo del metal y está llegando a tu ciudad. ¿Quieres una entrada? Te vas a divertir”. Pero también habla de cómo lo extraño irrumpe en tu mundo en un sentido más profundo, igual que hacen las canciones.

AVATAR – Captain Goat (Official Music Video)

Hablemos del vídeo de “Captain Goat”. Me dejó hipnotizada: las imágenes, las historias, las referencias a la mitología nórdica…

En parte sí, hay mitología nórdica. Jonas, por ejemplo, es el castigo de Loki. Tomamos prestado de varios sitios. La figura de John —no recuerdo exactamente de dónde la sacamos— me hace pensar un poco en El Señor de los Anillos, esos soldados muertos que tiran de Frodo hacia abajo en el agua; esa clase de figura aparece en distintas tradiciones. En Suecia sería un likgubbe, creo, pero existen en muchos folclores. Henrik como tritón sexy es un guiño a las sirenas de la mitología griega, porque canta e intenta apartarme de mi camino: eso es la Odisea, claro. Y Tim es un Näcken, una figura muy extendida, ese tipo desnudo que toca música junto al agua. Es una leyenda para advertir a los niños y que no se acercaran al arroyo, los atrae para que se ahoguen. Es parecido a una sirena, pero de agua dulce. Jonas sí es más de mitología nórdica. El viaje en sí y el propio “goat” —la cabra— simbolizan lo opuesto a la oveja, un icono luciferino/satánico. Y como va en la barca conmigo, también me convierte en Caronte cruzando la laguna Estigia, otra vez mitología griega. En resumen, es un “grandes éxitos” del folclore y la mitología europea.

Por cierto. Enhorabuena por haber sido elegidos como teloneros de Iron Maiden en su gira The Future Past Tour. Creo que os lo habéis ganado de sobra. ¿Cómo surgió y qué sentiste ante esta gira?

Fue una experiencia increíble. Desde la perspectiva de fan y de quiénes somos, era una locura. Ya nos había pasado una vez: fuimos con ellos a Brasil, y fue alucinante. Poder hacerlo de nuevo fue como ver caer el rayo dos veces en el mismo sitio. Increíble. El primer viaje que hicimos como banda, antes incluso de tocar fuera de nuestra ciudad, cuando teníamos quince o dieciséis años, fue a Estocolmo para ver a Iron Maiden. Su música ha estado presente en algunos de nuestros momentos más especiales, como banda y como personas. Maiden siempre ha sido parte de nuestra vida; y ahora, de otra manera, lo sigue siendo. En Brasil, antes del primer concierto, no estábamos tan nerviosos desde que éramos adolescentes y tocábamos juntos por primera vez. Yo ya no suelo ponerme nervioso antes de salir al escenario, pero aquel día sí. Éramos niños otra vez, enfrentándonos al mundo. Sobrevivimos al primer show, y en el segundo y el tercero ya pensamos: ‘Vale, este es nuestro escenario, podemos hacerlo’. Hemos abierto para muchas bandas a lo largo de los años, pero lo máximo eran diez o doce mil personas, no sesenta mil. Eso es otra bestia. Aun así, cuando estás sobre el escenario, sigues siendo Avatar haciendo lo tuyo. Da igual si te ven sesenta mil o seiscientas personas: solo puedes ser tú mismo.

Para mí, además, hubo detalles personales muy bonitos. Mi madre es alemana, de Gelsenkirchen, y allí tocamos con Maiden por primera vez. Fue nuestro debut en esa ciudad. En esa zona del noroeste industrial de Alemania hay muchas ciudades pegadas, y lo normal es que las bandas europeas toquen en Bochum, que está al lado, en la sala Matrix, con sus tres espacios según el tamaño del grupo. Nosotros siempre pasábamos por allí, pero nunca habíamos tocado en Gelsenkirchen. Poder subir al escenario en el pueblo de mi madre (y también de la banda Sodom), ¡además en su estadio de fútbol! Fue una manera preciosa de estrenarnos allí.

AVATAR – Tonight We Must Be Warriors (Official Music Video)

Pasasteis por Madrid el 5 de julio.

¡Sí! Hacer estas aperturas tan grandes en el sur de Europa, y en España en particular… Tengo un recuerdo muy bueno, la primera vez que abrimos para alguien grande fue para Avenged Sevenfold en Madrid. Lo alucinante fue cómo os comportáis con las bandas, la gente llega a la hora para ver al telonero. Vais a pasarlo bien con quien sea. Eso hace que sea más “fácil” ser telonero; te diviertes desde el minuto uno.

Cambiando de tema: Holy Shit Hot Sauce. Sé que ya sacasteis dos salsas picantes antes. No las he probado y tengo muchas ganas. ¿De verdad esta nueva pica tanto?

Sí, es la más picante que hemos hecho. Ya habrás visto que tenemos la tradición de que yo me bebo un buen trago delante de la cámara y grabamos mi reacción… y es gracioso. Eran muy picantes. Pero el picante es algo muy personal, depende de lo acostumbrado que estés. Grabamos un disco en Tailandia, estuvimos un mes allí cuando Hail the Apocalypse, y lo que para nosotros era “muy picante” no tenía nada que ver con lo que pensaba el ingeniero tailandés del estudio. También en casa, lo que me pica a mí no es lo mismo que a mi mujer. Pero, en general, diría que con la nueva hay que tener más cuidado (en el buen sentido). Y lo importante, además de picar, sabe bien. El chile es sabroso y hay que encontrar el equilibrio y la cantidad justa para el plato. Está muy buena. Lo único, esta no puedo bebérmela en una copa de martini (ríe).

Tu técnica vocal es impresionante. Imagino que la salsa picante no forma parte de tu rutina de cuidado de la voz.

No (ríe). Pero tampoco hace daño, porque no la respiro, va al estómago, no a los pulmones.

¿Tienes un método o ejercicios concretos para mantener la voz sana?

Sí. Para las voces extremas, en el fondo todo se construye sobre lo mismo que para cualquier técnica vocal, abrir, ser flexible, respirar bien, controlar el flujo de aire… Da igual si es death metal u otro estilo, los fundamentos son los mismos. Pero si vas a gritar mucho, no hay atajo, la única forma de estar en forma para ello es gritar mucho. Hay un punto de resistencia y fuerza que debes desarrollar. Con los años y según lo que añadimos a la música, también cambia cómo practico. Mi último descubrimiento fueron unos “pajitas de canto” que me regaló mi mujer por Navidad. Es una pajita más estrecha que una normal. Usarla en ciertos calentamientos crea una presión y un estiramiento en la garganta que te abre de forma muy eficiente y te obliga a reducir el flujo de aire. Ese es un gran “secreto” para no destrozarte: usar los músculos adecuados en la cantidad adecuada, no pasarte. Como en el gimnasio con el peso muerto, levantas con las piernas, no con la espalda. La pajita te “bloquea” en la postura correcta, pero aplicado al canto. Además de eso, sigo desarrollando cosas que aprendí de niño en el coro del colegio. Todo está conectado. Y, como en todo, si quieres hacerlo bien tienes que hacerlo mucho y con constancia. Después del estudio y de una gira me va bien descansar un poco, pero si paro demasiado —y a veces ha pasado—, volver a construir la voz es duro. Es un equilibrio de intensidades. En la carretera, hidratarse, dormir y callarse. Dormir se me da muy bien; hidratarme también; lo de callarme… fatal (ríe). Ese es el reto.

Este es vuestro décimo álbum, con una gran gira por EE. UU. y Europa, y pronto llegará el 25º aniversario de la banda. ¿Qué le dirías al Johannes de hace 25 años sobre todo lo que habéis conseguido?

Creo que una de las razones por las que seguimos aquí es que, casi siempre, tuvimos la actitud correcta. Da un poco de vértigo, porque estuvimos dispuestos a sacrificar otras oportunidades en la vida e invertir todo el tiempo en esto, en vez de tomar decisiones quizá más sensatas en algún momento. Pero sabíamos que esto era lo nuestro. Hoy me pillas en un día en el que siento que las cosas encajan, así que diría: sigue haciendo lo que haces”. Claro que ahora también cometemos un millón de errores, porque así es la vida. Miro atrás y veo errores míos y del grupo, cosas que aprendimos y que, si las hubiéramos sabido desde el principio, ¿dónde estaríamos hoy? Si pudiera enseñarme algo sería a quién escuchar y a quién no, y a escucharme a mí mismo antes. No tanto en lo artístico como en lo empresarial, con quién trabajas, con qué sello te acuestas, qué contratos firmas y cuáles no… Ojalá hubiéramos sido más listos entonces. Pero no podíamos, porque no teníamos la mentoría ni la experiencia vital.

Si pudiéramos volver atrás para mentorearnos sobre contratos… Cada banda tiene esa historia: Black Sabbath, Helloween, At The Gates… todos. Nosotros la tuvimos especialmente dura en algunos aspectos. Aun así, me siento muy bien con lo que hacemos ahora. Es la suma de decisiones buenas y malas, de equivocarnos y aprender, y de disfrutar mientras lo hacemos. Siempre fuimos buenos en disfrutar del camino, no solo trabajar pensando que “lo bueno está al final”. Nos lo pasábamos bien incluso donde no había razones para pasarlo bien, porque amamos esto. Ese, creo, es el secreto de por qué seguimos aquí.

Para finalizar ¿Algo que quieras decir a los lectores de Metal Hammer antes de despedirnos?

Gracias por seguir queriendo hablar conmigo y con nosotros después de tanto tiempo. Es un gran momento para la banda y espero que disfrutéis de nuestro nuevo álbum, Don’t Go in the Forest. En especial con España, siempre hemos sentido un cariño enorme desde el principio, y eso nos ha ayudado muchísimo. Estamos deseando devolverlo cuando volvamos a tocar en febrero, para que sintáis que vuestro apoyo ha merecido la pena.

Avatar + Alien Weaponry + Witch Club Satan

Avatar regresa en 2026 con una nueva y ambiciosa producción en directo que recorrerá Europa y el Reino Unido. La banda sueca promete el espectáculo más grande y contundente de sus 25 años de carrera, con un repertorio que combinará nuevos temas y clásicos.

La banda actuará junto a Alien Weaponry y Witch Club Satan en España, estas son las fechas:

24 de febrero – Razzmatazz 1 (Barcelona)
25 de febrero – La Riviera (Madrid)
28 de febrero – Santana 27 (Bilbao)

By Luci Louro

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