Bandas: Kabrönes
Lugar: Live Las Ventas – Madrid – 26 de diciembre de 2025
Promotor: ZLive On Tour
Fotos: Héctor Sanfer
El pueblo ha hablado: SOLD OUT. Un pueblo habituado a errar en las decisiones colectivas, pero al que hay que escuchar ante las evidencias tan claras. Un llenazo quizás no tan histórico como el de hace dos décadas, pero que marca un punto de inflexión en la historia de MÄGO DE OZ. No, no me he equivocado: el que quiera entender, que entienda. José Andrea, Frank y Carlitos regresaban al templo que les vio triunfar en los años donde la banda gozaba de su mayor popularidad. Cierto que esta vez fue dentro de una terrorífica carpa instalada dentro de la plaza de toros, indigna hasta para las fiestas populares más chabacanas. Tan indigna que aún con cientos de personas en la calle, estaba todo lleno. Preferí ver los toros desde la barrera antes de pasar agobios innecesarios.

Apenas seis minutos pasaban de las nueve de la noche cuando Joaquín Arellano, Ismael “Filtho”, Santiago Vokram y Víctor Manuel Conde aparecían sobre el escenario de las Ventas. A ellos se unirían las claras estrellas de la noche: por un lado Salva, por otro los ya citados Carlitos, y José Andrea. Frank se uniría más adelante. Supongo que aún sigue en fase de recuperación, por lo que esperemos verle pronto de forma continua sobre las tablas. El público ya estaba volcado con ellos aún sin haber interpretado un solo acorde. “Maritornes” fue la elegida para romper el hielo y sembrar muchas dudas a los que nos cruzábamos con ellos después de mucho tiempo. A mí no me convenció como sonó, aunque, como reitero en cada crónica, quizás fuese debido a la adaptación de la banda en su primera canción.
Poco a poco todo se iría estabilizando. A medida que avanzaba el repertorio todo iba sonando mejor. O no, pero lo cierto es que con unas canciones que todo el mundo deseaba ver poco importaban los matices. Un listado lleno de sencillos como “La Costa del Silencio”, “El lago”, “Molinos de viento”, “La posada de los muertos” o “Fiesta Pagana”. Implacable para los fieles seguidores de MÄGO DE OZ. Pero no solo de singles se vive, por lo que también hubo hueco para “La Santa Compaña”, “Astaroth”, “El fin del camino”, “Gaia” o “Finisterra”. Y “Satania”, destacada por el sonido infame del doble bombo en ese también infame recinto. Un repertorio apoyado por las imágenes proyectadas en una pantalla gigante que trataban de darle el contexto adecuado en cada uno de los momentos.
Por el escenario apareció Frank, creo recordar que con la acústica en “Hasta que el cuerpo aguante”, aunque luego haría como el Guadiana. Fue recibido con el gran cariño que se merece. Me gustó verle, siempre enérgico, derramando hasta la última gota de sudor sobre su guitarra. Mi tocayo hizo un trabajo excepcional, sí, pero es evidente que Frank es el alma de la banda. Lo ha sido siempre, no está de más recordarlo. Junto al bueno de Frank también fueron apareciendo gente de otras bandas como José Pardial (Avalanch), Dani y Zarach de Lépoka o Kike Fuentes (Nurcry). A la fiesta también se uniría Chema Alonso, primer guitarrista de MÄGO DE OZ, o Diego, hijo de Sergio Cisneros “Kiskilla”, tocando el teclado en un emotivo homenaje a su padre y Fernando Ponce León. Sin duda, el momento álgido de la noche.

He hablado de Frank, pero el resto de los ex-mago también estuvieron a la altura. Salva, al que le perdí la pista hace muchos años, creo que cumplió con su cometido de una forma más que digna. A Carlitos no le vamos a descubrir ahora mismo. Con sus aciertos y errores, siempre trata de hacer su trabajo lo mejor posible y ayer no fue una excepción. Le vi bastante motivado, un SOLD OUT así tiene que llenarte de razones para ello. Y José Andrea, el siempre polémico no por su forma de ser, sino por su interpretación en directo. Le vi muy centrado, algo que siempre es positivo. Tuvo sus momentos donde pudo demostrar su mejor cara, aunque los combinó con alguno de sus patinazos habituales. El balance es positivo, muy lejos de aquellos fatídicos días donde mostró su peor cara.
Fue una noche llena de recuerdos, nostalgia, cargado de muchas, muchas emociones. Y diversión, porque si hay algo a lo que fue el público es a divertirse. Una ristra interminable de invitados, casi tres horas de concierto, y las caras de un público satisfecho, entregado en cuerpo y alma a una música que marcó su juventud. Y no nos engañemos, sigue marcando, dado el grandísimo número de gente joven que allí se concentró. La versión más fiel a lo grabado en aquellos discos recibió el apoyo y cariño que quizás necesitaban para reivindicarse. Quizás se una llamada de atención, quizás sea una llamada de la Madre Gaia. Lo cierto es que hacía tiempo que no veía tanta euforia en un concierto. Tal vez la fatídica carpa contagió el espíritu de fiestas mayores, o simplemente se quiso dar el cariño a los que en su día fueron banda sonora en su vida diaria.
De esta forma se baja el telón de conciertos en este 2025. Un fantástico año en el cual nos han visitado muchísimas bandas internacionales, donde los nuestros tienen que hacer encaje de bolillos para poder encontrar una semana libre para sus actuaciones en una agenda tan apretada en ciudades parada de esas giras. La apuesta de hacer un concierto en estas vacaciones navideñas fue arriesgada, y a KABRÖNES le salió la jugada de una forma excelente. Había mucha gente desplazada desde fuera de Madrid, algo quizás apoyado por las ya citadas vacaciones. Lo cierto es que nadie se quiso perder una fecha tan señalada e importante para la banda. Una banda a la que le espera una gran agenda de conciertos para el próximo año. Viendo el apoyo recibido y la euforia desatada, no cabe duda que 2026 será el año donde cosecharán muchos grandes éxitos.



























