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Left to Die – Initium Mortis: Prepárate, la Legión de la Perdición Está Surgiendo
La historia siempre ha fascinado a muchos de nosotros. Ya sea una antigua civilización enterrada bajo la tierra, un manuscrito olvidado escondido dentro de una vieja biblioteca, o un artefacto perdido hace mucho tiempo esperando ser descubierto, cada hallazgo cuenta una historia. Algunos se conservan dentro de museos, archivos y colecciones para que las futuras generaciones tengan la oportunidad de aprender de su existencia. Otros permanecen olvidados, esperando a que alguien los vuelva a descubrir. Eso es exactamente lo que ha hecho Left to Die. No descubriendo algo nuevo, sino desenterrando algo que siempre había estado ahí. En algún punto de ese viaje no hay solo una única cinta de casete, sino una colección de ellas: antiguas grabaciones de ensayo, demos olvidadas y fragmentos de ideas capturadas entre los años de Mantas y el nacimiento de Death. Al ver cómo se formó Initium Mortis, no pude evitar pensar en el trabajo de los arqueólogos. Ellos no crean la historia; la reconstruyen cuidadosamente a partir de los fragmentos que el tiempo ha dejado atrás. Ese es exactamente el enfoque que ha tomado Left to Die. Han reunido esos fragmentos musicales y han reconstruido un momento de la historia sin cambiar lo que lo hacía importante. En lugar de reescribir el pasado, Left to Die eligió convertirse en sus guardianes. Es simple, en realidad. Los museos preservan pinturas. Las bibliotecas preservan libros. Los archivos cinematográficos preservan el cine. Con Initium Mortis, Left to Die preserva uno de los primeros capítulos del death metal.
Para reseñar este álbum, tuve que pensar fuera de lo convencional y hacer algo un poco diferente, así que decidí tomar prestado el DeLorean de Doc Brown y viajar de vuelta a Florida entre 1983 y 1987 para experimentar esas grabaciones en un momento en el que nadie sabía que estaba siendo testigo del nacimiento de un género completamente nuevo.
El Viaje en el Tiempo
Después de salir del DeLorean, solo había un lugar por donde empezar: las grabaciones originales que inspiraron Initium Mortis. Eso significaba volver a escuchar las cintas de ensayo de Mantas junto con los primeros demos de Death, todos grabados entre 1984 y 1985. Uno de los descubrimientos más fascinantes fue escuchar cómo la identidad de la banda iba tomando forma. A lo largo de esas primeras grabaciones, ya se puede oír a Rick Rozz desarrollando el estilo de guitarra que se convertiría en uno de los sonidos definitorios de Death, creando un nuevo lenguaje sonoro dentro del propio metal extremo, mientras la voz evoluciona gradualmente hasta que Chuck Schuldiner finalmente asume las voces principales en Infernal Death. Escuchando esas grabaciones una tras otra, la diferencia de tono, actitud y dirección general se vuelve sorprendentemente clara. No estás simplemente escuchando demos diferentes, realmente puedes escuchar a la banda evolucionando delante de tus oídos. El sonido crudo de esas cintas me llevó inmediatamente de vuelta a mis propios años de adolescencia. Saber que habían sido grabadas en un simple radiocasete dentro de un garaje hizo que la experiencia fuera aún más auténtica. Me recordó a una época en la que experimentar con la música era parte de crecer, cuando grabar ensayos con cualquier equipo que tuvieras era simplemente parte de la aventura. Pero la nostalgia no fue lo único que escuché. A medida que las grabaciones avanzaban, me di cuenta de que estaba escuchando cómo la música pesada evolucionaba en tiempo real. Podía oír cómo el punk daba paso al thrash metal, y cómo el thrash metal se transformaba gradualmente en algo que, en ese momento, aún no tenía nombre. Hoy tenemos etiquetas para casi todo: death metal, thrash metal, doom metal y un sinfín de otros subgéneros. Pero estos músicos no intentaban encajar dentro de un género. Simplemente seguían sus instintos, inspirados por bandas como Venom, Celtic Frost y Slayer. Sin siquiera darse cuenta, estaban ayudando a crear nuevas direcciones musicales por completo. Y quizá la parte más notable de esa historia es que, durante los años de Mantas, apenas tenían unos quince años. Tomemos “Death by Metal” como ejemplo. Escuchando hoy esa grabación de 1984, no oigo una canción de death metal. Oigo una pieza cruda de punk tocada por un grupo de adolescentes que, sin saberlo, estaban empujando el metal pesado hacia un lugar al que nunca había llegado antes. Eso es lo que más me fascina. No estás escuchando un género ya terminado. Estás escuchando a músicos descubriendo uno. Mirando hacia atrás en esas grabaciones también me recordó que el viaje no fue tan simple como pasar de Mantas directamente a Scream Bloody Gore. Entre esos dos puntos llegaron Death by Metal, la transición de Mantas a Death, Reign of Terror e Infernal Death. Cada grabación empujó la música un poco más lejos, volviéndola más oscura, más pesada y más enfocada. Ese es exactamente el momento que Left to Die decidió revisitar, no la leyenda terminada, sino los años en los que todo aún estaba tomando forma. Es exactamente por eso que estas cintas son tan importantes. No son simplemente viejas grabaciones de ensayo. Son las páginas iniciales de una historia que acabaría cambiando el heavy metal para siempre.
2026: Regreso al Futuro
Ahora hablemos de la grabación recién salida del horno.
En primer lugar, tenemos que mirar la enorme formación detrás de este álbum, no solo en términos de estatus, sino en términos de lo que cada músico aporta al sonido en sí. Desde el principio, Rick Rozz da forma a la base del disco. Más que cualquier otra persona involucrada, él lleva el lenguaje musical original de esas primeras grabaciones. Esos riffs sucios, crudos y solos ásperos e instintivos están profundamente arraigados en el ADN de Mantas y de Death. Da la sensación de que esas ideas siguen siendo extraídas directamente de su espacio creativo original, donde todo era instinto antes de convertirse en estructura. Y lo más importante: esos riffs no se recrean, se viven. Eso es algo que solo puede aportar alguien que ayudó a crear ese lenguaje desde el principio.
En el bajo tenemos a otro exmiembro de Death de los primeros años, el único e inigualable Terry Butler. Su contribución no está en la complejidad técnica, sino en dar peso y estabilidad a la música. El bajo se sitúa debajo de todo como una base sólida, reforzando cada riff sin competir por la atención. Constantemente recuerda su presencia, profunda y pesada, añadiendo potencia en los graves mientras mantiene intacta esa estructura old school inconfundible. Terry entiende cómo debe respirar esta música, y esa experiencia se percibe a lo largo de todo el álbum.
Junto a ellos tenemos a dos músicos que aportan una perspectiva ligeramente diferente pero profundamente conectada con el proyecto. Ambos no son solo intérpretes, sino también admiradores de larga data de esta era temprana del Death. Esa relación con el material es importante: es música con la que crecieron, estudiaron y llevaron consigo mucho antes de entrar en ella como intérpretes. Esto influye de forma natural en su enfoque, sin convertirse en imitación.
En las voces y guitarra, Matt Harvey mantiene su propia identidad mientras sigue profundamente conectado con el espíritu del material. Lo más destacable es cómo su interpretación vocal cambia de forma natural dependiendo de en qué punto de la evolución de la banda se sitúa cada canción. A medida que el álbum se mueve entre los años de Mantas y los demos posteriores de Death, su interpretación se adapta sutilmente. Algunas canciones exigen una agresividad más cruda, casi primitiva, mientras que otras revelan un matiz algo más desarrollado. Sin embargo, en todo esto, su propia personalidad nunca desaparece. Su tono se mantiene firme, agresivo y reconocible. No imita voces del pasado; en su lugar, deja que su propia voz atraviese esos espacios mientras preserva el espíritu y la actitud que definieron aquellas grabaciones originales.
Completando la formación está Gus Rios en la batería. Su interpretación es cruda, directa y basada en un enfoque old school que captura perfectamente la energía del death metal primitivo. En lugar de llevar las canciones hacia un exceso técnico moderno, se encaja con los riffs con una sensación de brutalidad controlada que mantiene todo compacto sin perder la sensación de imprevisibilidad. Más que simplemente marcar el tiempo, empuja constantemente la música hacia adelante, dando la impresión de que cada tema está a punto de desbordarse sin llegar nunca a perder el control. Y ese bombo, el sonido golpea directo al pecho. Puro. Profundo. Cada golpe tiene una fuerza real.
Lo que finalmente da fuerza a esta grabación no es solo su conexión con la etapa temprana, sino lo que estos músicos han llegado a ser con el tiempo. Después de décadas tocando, girando y evolucionando como artistas, ahora aportan un nivel de madurez y control que solo la experiencia puede moldear. Eso no suaviza la música, la refina, dándole mayor enfoque e impacto sin perder su núcleo crudo.
Horror Vision y el Lenguaje de la Oscuridad
La portada del álbum, creada por Dan Goldsworthy, no podría estar más conectada visualmente con la música en sí.
Antes de continuar, debo señalar que algunas de las observaciones de este capítulo son mi propia interpretación de mi imaginación tras volver a escuchar las primeras grabaciones de Mantas y Death mientras miraba la portada del álbum. Si estas conexiones fueron intencionales o no, o incluso completamente precisas, no puedo decirlo con certeza, pero me parecieron demasiado interesantes como para no compartirlas. Con su temática de zombis inspirada en el horror, la obra nos sitúa inmediatamente dentro de un cementerio, atrayendo nuestra atención directamente hacia el centro de la escena. Desde allí vemos a un zombi levantándose del suelo mientras sostiene un cáliz. Uno de los elementos más llamativos es una lápida dañada con las fechas 1984–2026 grabadas en ella. Para mí, esto sugiere claramente una conexión entre la era original de los demos de Mantas/Death y el lanzamiento de Initium Mortis, creando un puente visual entre pasado y presente. Parece una línea de tiempo grabada en piedra, pero en lugar de marcar nacimiento y muerte, sugiere muerte y resurrección. En la misma lápida se pueden identificar las palabras MANTAS y HEROES. MANTAS se refiere inmediatamente a la identidad original de la banda, mientras que HEROES puede interpretarse fácilmente como un homenaje a los pioneros que ayudaron a dar forma a las bases del metal extremo. Otro detalle que inmediatamente llamó mi atención son las frases grabadas “Drifting with the living” y “Joining with the dead”. Estas palabras provienen de “Zombie Ritual” de Scream Bloody Gore. En el momento en que las reconocí, la curiosidad pudo más, así que volví otra vez a las primeras grabaciones disponibles de Mantas para ver hasta dónde podían rastrearse esas letras. Durante la etapa de Mantas, la canción existía simplemente como “Zombie”. En la grabación en vivo de 1984 disponible, hay voces, pero suenan como gritos completamente desesperados e imposibles de entender. Más tarde, en el demo Reign of Terror, la misma composición aparece nuevamente, esta vez instrumental. Para mí, “Zombie Ritual” parece la evolución natural de esa idea original. Si esas letras ya existían en alguna forma temprana o fueron desarrolladas después, no puedo afirmarlo con certeza. Las grabaciones disponibles no permiten una respuesta definitiva. Sea cual sea la verdad, su inclusión en la portada parece otra conexión directa con el ADN creativo más temprano de la banda, casi como si la portada estuviera preservando parte de esa evolución musical. Al observar la composición en su conjunto, la imagen refleja fuertemente el universo lírico del álbum. Los muertos que se levantan, la atmósfera ritualista y la constante sensación de presencia sobrenatural recuerdan inmediatamente canciones como “Legion of Doom” y “Power of Darkness”, donde los muertos regresan y se desatan fuerzas destructivas.
El cáliz que sostiene la figura central también parece simbólico de las imágenes ritualistas y sacrificiales exploradas en temas como “Archangel” y “Rise of Satan”, donde la invocación, la sangre y la autoridad infernal juegan un papel central. El propio cementerio refuerza naturalmente la atmósfera de “Witch of Hell” y “Summoned to Die”, donde la muerte no solo está presente, domina todo el paisaje. Cuanto más miraba la obra y escuchaba el álbum, más me daba cuenta de que las letras siguen exactamente la misma identidad. No intentan ser filosóficas ni excesivamente complejas. En cambio, abrazan la imaginación de jóvenes músicos fascinados por el horror, el gore, los zombis, los no muertos, los rituales y lo oculto. Cada canción parece otro capítulo del mismo mundo oscuro al que la portada nos invita a entrar, haciendo inseparables los aspectos visuales y líricos del álbum. Eso es exactamente lo que hace que el arte de Dan Goldsworthy sea tan exitoso. No se limita a ilustrar canciones individuales; captura el universo entero en el que habitan. En ese sentido, la portada no solo decora el álbum. Lo completa y nos da el primer viaje al mundo de Initium Mortis.
Initium Mortis – El Comienzo de la Muerte
Las primeras canciones presentadas al mundo fueron “Archangel” y “Witch of Hell”. Desde la primera escucha, ambas piezas sonaban increíblemente visuales. La combinación de riffs crudos, una base rítmica precisa, voces agresivas y letras inspiradas en el horror no solo cuenta una historia la crea. Como alguien que ama la fotografía y la narrativa visual, me decepcionó un poco que ninguna de ellas viniera acompañada de un videoclip oficial. Luego me di cuenta de algo… quizá no lo necesitan.
Cada riff, cada grito y cada palabra construye ese mundo horripilante paso a paso, haciendo extremadamente fácil imaginar el universo que crean. Cierra los ojos mientras las escuchas y deja que tu imaginación haga el resto. De repente ya no estás escuchando un disco; estás dentro de una de esas películas clásicas de horror splatter italianas de Dario Argento o Lucio Fulci. La cámara se mueve lentamente por un cementerio cubierto de niebla. La sangre salpica tumbas olvidadas, zombis arañan la tierra buscando a su próxima víctima, criaturas siniestras dominan la noche, y cada riff parece otra escena desarrollándose ante tus ojos. La música pinta esas imágenes con tal intensidad que casi se convierte en la banda sonora de una película. Y entonces, sin romper esa visión, comienza el viaje. La cámara no corta, sigue moviéndose entre la niebla mientras “Legion of Doom” abre el disco. A diferencia de lo que viene después, la canción no explota inmediatamente. En cambio, nos introduce al álbum con una apertura más lenta, casi invitándonos a entrar antes de desatar la carnicería que sigue. A partir de ese momento, hay muy pocas posibilidades de recuperar el aliento. A medida que el álbum avanza, se puede escuchar la evolución en marcha. Cada canción parece una parada en este viaje por los años formativos. En ese punto, el título del álbum cobra total sentido. Initium Mortis: “El Comienzo de la Muerte”, no es solo un nombre; es exactamente el viaje que estamos viviendo. Canción tras canción, presenciamos el cierre de un capítulo y el comienzo de otro, documentando la transformación de Mantas en la primera encarnación de Death. “Archangel” cambia el enfoque hacia el período más temprano de Death, antes de que “Power of Darkness” nos arrastre nuevamente a esos orígenes, recordándonos constantemente que este álbum no sigue una línea recta en la historia, sino que viaja libremente a través de los años. Luego llega “Zombie”. No quiero arruinar la sorpresa para quienes aún están esperando escuchar el álbum, pero puedo decir esto: después de tomar prestado el DeLorean una vez más, esta vez para viajar al futuro, ya puedo ver lo que ocurrirá cuando esta canción se toque en vivo. No tengo ninguna duda de que creará un wall of death capaz de convertir al público en zombis. El ritmo no se detiene cuando entra “Witch of Hell”. La batería implacable, el trabajo de guitarra sucio y las voces agresivas crean una atmósfera que me deja completamente bajo su hechizo. A partir de ahí volvemos a la era Mantas con “Rise of Satan”, un título cuya música y letras encajan perfectamente. Los gritos desesperados, los riffs frenéticos y la energía poseída la convierten en uno de los momentos más oscuros del álbum, antes de regresar una vez más al período de Reign of Terror con “Summoned to Die”.
Y entonces el bajo… ese puto bajo.
Esas notas pesadas se sienten como alguien golpeándote la cabeza contra el suelo mientras la batería no te da ni un segundo de descanso. Escuchándolo al máximo volumen con auriculares, no pude evitar imaginar la brutalidad de la película Hostel. Ese es el nivel de violencia e incomodidad que crea la música. Luego llegamos a “Mantas”, una canción que, para mí, más que contar una historia, suena como una declaración de quién era Mantas en aquellos primeros días. En el momento en que empieza la canción, el ritmo implacable nunca pierde el control, mientras que la base rítmica constante da a la pieza una estructura sólida que mantiene todo avanzando. No intenta impresionar por complejidad. Gana por actitud, confianza y la energía cruda que hizo tan influyentes esas primeras grabaciones. “Slaughterhouse” nos lanza inmediatamente al puro gore. Proveniente una vez más del demo Reign of Terror, grabado durante el período de transición en el que Mantas se estaba convirtiendo en Death, la canción mantiene esa misma actitud cruda e implacable. No hay introducción, no hay tiempo para respirar, solo sangre, violencia y pánico. Las letras crean la sensación de estar atrapado en un lugar del que ya no hay escape, mientras el trabajo desesperado de guitarra y las voces sucias refuerzan esa misma sensación de terror. En lugar de sonar controlados, los riffs casi parecen alguien intentando escapar desesperadamente de la tortura, haciendo todo aún más inquietante. Una vez más, Left to Die no solo tocan estas canciones, recrean la actitud salvaje que las hizo memorables. El álbum termina con “Death by Metal”, devolviéndonos al demo original de Mantas que llevaba el mismo nombre. No podría haber una forma más apropiada de cerrar este viaje. Aunque la nueva grabación mantiene la esencia y actitud del original, la voz de Matt Harvey añade otro nivel de brutalidad que lo hace aún más intenso. Honestamente, no creo que pudieran haber elegido una mejor forma de organizar estas canciones a lo largo del álbum. Desde las primeras notas de “Legion of Doom” hasta el último grito de “Death by Metal”, Initium Mortis me dejó completamente hipnotizado.
Mi Último Suspiro
Publicado el 17 de julio de 2026 a través de Relapse Records, Left to Die ha ofrecido tanto a los fans de toda la vida como a los nuevos oyentes algo muy especial con Initium Mortis. La forma en que abordaron estas grabaciones merece un enorme respeto. En lugar de intentar reinventarlas o modernizarlas más allá del reconocimiento, entendieron exactamente qué hacía importante este material en primer lugar y lo trajeron de vuelta a la luz. Una de las cosas que más me impresionó al escuchar Initium Mortis es que el álbum casi se niega a dejarte descansar. Una vez que las primeras canciones te introducen en su mundo, la intensidad rara vez disminuye. La velocidad, la agresividad y la actitud crean la sensación de que Left to Die no estaban simplemente intentando recrear viejas grabaciones, estaban intentando recrear la energía que las originó. Es casi imposible quedarse quieto mientras lo escucho. Cada vez que lo pongo, solo quiero moverme, hacer headbang y gritar, impulsado por la sensación de que todo el álbum fue diseñado con un único propósito: crear el mosh pit más grande e implacable imaginable. Más que nada, lo que más me quedó fue su abrumador sentido de inmersión a lo largo de todo el disco. En lugar de simplemente escuchar la música, entras completamente en ella. La sección rítmica aplastante, los riffs sucios y los growls agresivos nunca te permiten desconectarte. En cambio, te arrastran más profundamente en la experiencia hasta el momento final. Y más allá de esa sensación de inmersión, lo que más me fascinó es cómo las canciones conservan naturalmente su propia identidad. La banda nunca las fuerza a sonar como algo que no son. En cambio, cada una conserva el carácter del período que le dio vida. Personalmente, siempre he preferido estos sonidos tempranos y crudos sobre muchas producciones modernas. A veces la producción actual está tan procesada que me hace preguntarme si estoy escuchando a los músicos o a la propia producción. Viniendo de un trasfondo como chef, suelo comparar la música con la cocina. En un plato bien equilibrado, demasiados sabores pueden abrumar el paladar. En lugar de disfrutar la comida, tu mente empieza a intentar identificar cada ingrediente. Cuando el equilibrio es el correcto, todo funciona de manera natural. Veo la música de la misma forma. Demasiados efectos pueden ocultar lo que hace especial una interpretación. La batería pierde su impacto natural, las voces pierden parte de su carácter y el sonido general se vuelve menos humano. Initium Mortis va en la dirección opuesta. Abraza ese sonido crudo, agresivo y sucio que muchos crecimos amando, permitiendo que las interpretaciones hablen por sí mismas. El hecho de que esté orientado a un sonido más old school solo refuerza este enfoque, dando al álbum un carácter más orgánico, inmediato y sin pulir que encaja perfectamente con el material. También vale la pena aclarar que, para mí, Left to Die no es una banda tributo. Es una banda formada por músicos directamente conectados con esa historia, interpretando material que, en muchos casos, ellos mismos ayudaron a moldear. La presencia de Rikk y Terry, en particular, refuerza ese vínculo directo con los primeros años en lugar de una reinterpretación externa. La intención no es simplemente celebrar un legado desde fuera, sino continuar trabajando con un material que ya pertenece a esa línea creativa, manteniendo ese espíritu vivo en el presente. El álbum aún no ha sido lanzado, y ya espero que esos cuatro arcángeles decidan escribir material completamente nuevo juntos. No porque quiera que se alejen del pasado, sino porque me encantaría escuchar canciones originales creadas con exactamente este espíritu y exactamente este sonido. Al final, eso es lo que representa Initium Mortis para mí. No se trata solo de vivir en el pasado. Se trata de preservar un momento de la historia que fácilmente podría haber permanecido enterrado para siempre. Estas canciones ya no son reliquias conocidas solo por coleccionistas, traders de cintas o quienes vivieron aquellos años. Ahora pueden ser experimentadas por cualquiera dispuesto a viajar de vuelta al lugar donde realmente comenzó el death metal.

Algunos descubrimientos cambian la historia. Otros simplemente nos recuerdan dónde comenzó. Initium Mortis pertenece a la segunda categoría, y por eso mismo merece ser escuchado.
Side DEATH
Legion of Doom
Archangel
Power of Darkness
Zombie
Witch of Hell
Side METAL
Rise of Satan
Summoned to Die
Mantas
Slaughterhouse
Death By Metal
Terry Butler – Bass
Rick “Rozz” De Lillo – Guitar
Gus Rios – Drums
Matt Harvey – Guitar, vocals
Portugués
Left to Die – Initium Mortis: Prepare-se, a Legião da Perdição Está Surgindo
A história sempre fascinou muitos de nós. Seja uma antiga civilização enterrada sob a terra, um manuscrito esquecido, escondido dentro de uma velha biblioteca, ou um artefato há muito perdido, esperando para ser descoberto, cada descoberta conta uma história. Algumas são preservadas dentro de museus, arquivos e coleções para que as futuras gerações tenham a chance de aprender com a sua existência. Outras permanecem esquecidas, esperando alguém as redescobrir mais uma vez. É exatamente isso que o Left to Die fez. Não ao descobrir algo novo, mas ao desenterrar algo que sempre esteve lá. Em algum ponto dessa jornada, não existe apenas uma única fita cassete, mas uma coleção delas: antigas gravações de ensaio, demos esquecidas e fragmentos de ideias capturados entre os anos de Mantas e o nascimento do Death. Ao ver como Initium Mortis foi construído, não pude deixar de pensar no trabalho dos arqueólogos. Eles não criam a história; eles a reconstroem cuidadosamente, a partir dos fragmentos que o tempo deixou para trás. Essa é exatamente a abordagem que o Left to Die adotou. Eles reuniram esses fragmentos musicais e reconstruíram um momento da história sem alterar aquilo que o tornava importante. Em vez de reescrever o passado, o Left to Die escolheu se tornar seu guardião. É simples, na verdade. Museus preservam pinturas. Bibliotecas preservam livros. Arquivos de cinema preservam o cinema. Com Initium Mortis, o Left to Die preserva um dos primeiros capítulos do death metal.
Para revisar este álbum, precisei pensar fora da caixa e fazer algo um pouco diferente, então decidi pegar emprestado o DeLorean do Doc Brown e voltar para a Flórida, entre 1983 e 1987, para vivenciar essas gravações em um momento em que ninguém sabia que estava testemunhando o nascimento de um gênero completamente novo.
O Retorno no Tempo
Depois de sair do DeLorean, havia apenas um lugar para começar: as gravações originais que inspiraram Initium Mortis. Isso significava revisitar as fitas de ensaio do Mantas, junto com os primeiros demos do Death, todos gravados entre 1984 e 1985. Um dos descobrimentos mais fascinantes foi ouvir a identidade da banda tomando forma. Ao longo dessas gravações iniciais, já é possível ouvir Rick Rozz desenvolvendo o estilo de guitarra que se tornaria um dos sons definidores do Death, criando uma nova linguagem sonora dentro do próprio metal extremo, enquanto a abordagem vocal evolui gradualmente, até que Chuck Schuldiner eventualmente assume os vocais principais em Infernal Death. Ouvindo essas gravações uma após a outra, a diferença de tom, atitude e direção geral se torna surpreendentemente clara. Você não está simplesmente ouvindo demos diferentes; você realmente pode ouvir a banda evoluindo diante dos seus ouvidos. O som cru dessas fitas imediatamente me levou de volta aos meus próprios anos de adolescência. Saber que elas tinham sido gravadas em um simples gravador cassete, dentro de uma garagem, tornou a experiência ainda mais autêntica. Isso me lembrou de uma época em que experimentar com música fazia parte de crescer, quando gravar ensaios com qualquer equipamento que você tivesse era simplesmente parte da aventura. Mas a nostalgia não foi a única coisa que ouvi. À medida que as gravações se desenrolavam, percebi que estava ouvindo a música pesada evoluindo em tempo real. Eu podia ouvir o punk dando lugar ao thrash metal, e o thrash metal gradualmente se transformando em algo que, naquela época, ainda não tinha nome. Hoje temos rótulos para quase tudo: death metal, thrash metal, doom metal e inúmeros outros subgêneros. Mas esses músicos não estavam tentando se encaixar dentro de um gênero. Eles estavam simplesmente seguindo seus instintos, inspirados por bandas como Venom, Celtic Frost e Slayer. Sem nem perceber, eles estavam ajudando a criar direções musicais completamente novas. E, talvez, a parte mais notável dessa história seja que, durante os anos do Mantas, eles tinham apenas cerca de quinze anos. Pegue “Death by Metal” como exemplo. Ouvindo hoje essa gravação de 1984, eu não ouço uma música de death metal. Eu ouço uma faixa crua de punk, tocada por um grupo de adolescentes que, sem saber, estavam empurrando o metal pesado para um lugar onde ele nunca havia estado antes. É isso que mais me fascina. Você não está ouvindo um gênero já finalizado. Você está ouvindo músicos descobrindo um. Olhando para essas gravações também me lembrou que a jornada não foi tão simples quanto ir de Mantas diretamente para Scream Bloody Gore. Entre esses dois pontos vieram Death by Metal, a transição de Mantas para Death, Reign of Terror e Infernal Death. Cada gravação empurrou a música um pouco mais longe, tornando-a mais sombria, mais pesada e mais focada. Esse é exatamente o momento que o Left to Die decidiu revisitar: não a lenda finalizada, mas os anos em que tudo ainda estava tomando forma. É exatamente por isso que essas fitas são tão importantes. Elas não são simplesmente velhas gravações de ensaio. São as páginas iniciais de uma história que acabaria mudando o heavy metal para sempre.
2026: De Volta para o Futuro
Agora vamos falar da gravação recém saída do forno.
Antes de tudo, precisamos olhar para a enorme formação por trás deste álbum, não simplesmente em termos de status, mas em termos do que cada músico traz para o próprio som. Desde o início, Rick Rozz molda a base do disco. Mais do que qualquer outra pessoa envolvida, ele carrega a linguagem musical original dessas primeiras gravações. Aqueles riffs sujos, crus e solos ásperos e instintivos estão profundamente enraizados no DNA de Mantas e do Death. Dá a sensação de que essas ideias ainda estão sendo puxadas diretamente do seu espaço criativo original, onde tudo era instinto antes de se tornar estrutura. Mais importante ainda, esses riffs não são recriados; eles são vividos. Isso é algo que apenas alguém que ajudou a criar essa linguagem desde o início pode realmente trazer de volta. No baixo, temos outro ex-membro do Death dos primeiros anos, o único e inigualável Terry Butler. Sua contribuição não está na complexidade técnica, mas em dar peso e estabilidade à música. O baixo fica abaixo de tudo como uma base sólida, reforçando cada riff sem nunca disputar atenção. Ele constantemente lembra da sua presença, profunda e pesada, adicionando peso nos graves, enquanto mantém intacta aquela estrutura old school inconfundível. Terry entende como essa música deve respirar, e essa experiência pode ser ouvida ao longo de todo o álbum.
Ao lado deles, temos dois músicos que trazem uma perspectiva ligeiramente diferente, mas profundamente conectada ao projeto. Ambos não são apenas performers, mas também admiradores de longa data dessa era inicial do Death. Essa relação com o material é importante: é música com a qual cresceram, estudaram e carregaram consigo muito antes de entrarem nela como intérpretes. Isso naturalmente influencia sua abordagem, sem se transformar em imitação.
Nos vocais e guitarra, Matt Harvey mantém sua própria identidade enquanto permanece profundamente conectado ao espírito do material. O que mais se destaca é como sua entrega vocal muda naturalmente, dependendo de onde cada música se encaixa na evolução da banda. À medida que o álbum se move entre os anos de Mantas e os demos posteriores do Death, sua performance se adapta sutilmente. Algumas músicas exigem uma agressividade mais crua, quase primitiva, enquanto outras revelam um lado um pouco mais desenvolvido. Ainda assim, em tudo isso, sua própria personalidade nunca desaparece. Seu timbre permanece firme, agressivo e reconhecível. Ele não imita vozes do passado; em vez disso, deixa sua própria voz atravessar esses espaços, enquanto preserva o espírito e a atitude que definiram aquelas gravações originais.
Fechando a formação está Gus Rios, na bateria. Sua performance é crua, direta e enraizada em uma abordagem old school que captura perfeitamente a energia do death metal primitivo. Em vez de levar as músicas para um excesso técnico moderno, ele se encaixa nos riffs com uma sensação controlada de brutalidade que mantém tudo firme, enquanto ainda parece imprevisível. Mais do que simplesmente marcar o tempo, ele constantemente impulsiona a música para frente, dando a impressão de que cada faixa está à beira de sair do controle, sem nunca realmente perder a direção. E esse bumbo… o som atinge direto no peito. Puro. Profundo. Cada batida tem força real.
O que realmente dá força a essa gravação não é apenas sua conexão com a era inicial, mas o que esses músicos se tornaram ao longo do tempo. Depois de décadas tocando, fazendo turnês e evoluindo como artistas, eles agora trazem um nível de maturidade e controle que só a experiência pode moldar. Isso não suaviza a música; ela a refina, dando mais foco e impacto, sem perder seu núcleo cru.
Horror Vision e a Linguagem da Escuridão
A capa do álbum, criada por Dan Goldsworthy, não poderia estar mais conectada visualmente com a música em si.
Antes de ir mais longe, preciso destacar que algumas das observações deste capítulo são a minha própria interpretação da minha imaginação, após revisitar as primeiras gravações de Mantas e Death enquanto encarava a capa do álbum. Se essas conexões foram intencionais ou não, ou até mesmo completamente precisas, não posso afirmar com certeza, mas as achei interessantes demais para não compartilhar. Com seu tema de zumbis inspirado no horror, a arte imediatamente nos coloca dentro de um cemitério, atraindo nossa atenção diretamente para o centro da cena. A partir daí, vemos um zumbi surgindo do chão enquanto segura um cálice. Um dos elementos mais marcantes é uma lápide danificada, com as datas 1984–2026 gravadas nela. Para mim, isso claramente sugere uma conexão entre a era original dos demos de Mantas/Death e o lançamento de Initium Mortis, criando uma ponte visual entre passado e presente. Parece uma linha do tempo gravada em pedra, mas, em vez de marcar nascimento e morte, sugere morte e ressurreição. Na mesma lápide, podem ser identificadas as palavras MANTAS e HEROES. MANTAS refere-se imediatamente à identidade original da banda, enquanto HEROES pode facilmente ser interpretado como uma homenagem aos pioneiros que ajudaram a moldar as bases do metal extremo. Outro detalhe que imediatamente chamou minha atenção são as frases gravadas “Drifting with the living” e “Joining with the dead”. Essas palavras vêm de “Zombie Ritual”, do Scream Bloody Gore. No momento em que as reconheci, a curiosidade tomou conta, então voltei novamente às primeiras gravações de Mantas disponíveis para ver até onde essas letras poderiam ser rastreadas. Durante os dias de Mantas, a música existia simplesmente como “Zombie”. Na gravação ao vivo de 1984 disponível, há vocais, mas eles soam como gritos completamente desesperados e impossíveis de entender. Mais tarde, no demo Reign of Terror, a mesma composição aparece novamente, desta vez instrumental. Para mim, “Zombie Ritual” parece a evolução natural dessa ideia original. Se essas letras já existiam em alguma forma inicial ou foram desenvolvidas depois, não posso afirmar com certeza. As gravações disponíveis não permitem uma resposta definitiva. Seja qual for a verdade, sua inclusão na arte parece outra conexão direta com o DNA criativo mais antigo da banda, quase como se a capa estivesse preservando parte dessa evolução musical. Ao observar a composição como um todo, a imagem reflete fortemente o universo lírico do álbum. Os mortos que se levantam, a atmosfera ritualística e a constante sensação de presença sobrenatural lembram imediatamente músicas como “Legion of Doom” e “Power of Darkness”, onde os mortos retornam e forças destrutivas são liberadas. O cálice, segurado pela figura central, também parece simbólico das imagens ritualísticas e sacrificiais exploradas em faixas como “Archangel” e “Rise of Satan”, onde invocação, sangue e autoridade infernal desempenham um papel central. O próprio cemitério reforça naturalmente a atmosfera de “Witch of Hell” e “Summoned to Die”, onde a morte não está apenas presente; ela domina toda a paisagem.
Quanto mais eu olhava para a arte e ouvia o álbum, mais percebia que as próprias letras seguem exatamente a mesma identidade. Elas não tentam ser filosóficas ou excessivamente complexas. Em vez disso, abraçam a imaginação de jovens músicos fascinados por horror, gore, zumbis, mortos-vivos, rituais e o oculto. Cada música parece um novo capítulo do mesmo mundo sombrio que a arte nos convida a entrar, tornando inseparáveis os lados visual e lírico do álbum. É exatamente isso que torna a arte de Dan Goldsworthy tão bem-sucedida. Ela não apenas ilustra músicas individuais; ela captura o universo inteiro em que elas existem. Nesse sentido, a arte não apenas decora o álbum. Ela o completa e nos dá a primeira viagem ao mundo de Initium Mortis.
Initium Mortis – O Início da Morte
As primeiras músicas apresentadas ao mundo foram “Archangel” e “Witch of Hell”. Desde a primeira audição, ambas as faixas soaram incrivelmente visuais. A combinação de riffs crus, condução rítmica precisa, vocais agressivos e letras inspiradas no horror não apenas conta uma história; ela cria uma. Como alguém que ama fotografia e narrativa visual, fiquei um pouco desapontado por nenhuma delas ter vindo acompanhada de um videoclipe oficial. Depois percebi algo… talvez elas não precisem de um. Cada riff, cada grito e cada palavra constrói esse mundo horrível passo a passo, tornando extremamente fácil imaginar o universo que criam. Feche os olhos enquanto escuta e deixe sua imaginação fazer o resto. De repente, você não está mais ouvindo um disco; você está dentro de um daqueles clássicos filmes de horror splatter italianos de Dario Argento ou Lucio Fulci. A câmera se move lentamente por um cemitério coberto de neblina. Sangue jorra sobre túmulos esquecidos, zumbis arranham a terra tentando alcançar sua próxima vítima, criaturas sinistras dominam a noite, e cada riff parece outra cena se desenrolando diante dos seus olhos. A música pinta essas imagens de forma tão vívida que quase se torna a trilha sonora de um filme. E então, sem quebrar essa visão, a jornada começa. A câmera não corta; ela continua através da névoa enquanto “Legion of Doom” abre o disco. Diferente do que vem depois, a música não explode imediatamente. Em vez disso, ela nos introduz ao álbum com uma abertura mais lenta, quase nos convidando a entrar, antes de liberar a carnificina que se segue. A partir desse momento, há muito pouca chance de recuperar o fôlego. Conforme o álbum avança, é possível ouvir a evolução acontecendo. Cada música parece uma parada nessa jornada pelos anos formativos.
Nesse ponto, o título do álbum faz total sentido. Initium Mortis: “O Início da Morte”, não é apenas um nome; é exatamente a jornada que estamos vivendo. Música após música, testemunhamos um capítulo se encerrando e outro começando, documentando a transformação de Mantas na primeira encarnação de Death. “Archangel” então muda o foco para o período mais inicial do Death, antes de “Power of Darkness” nos arrastar novamente para aqueles primórdios, lembrando constantemente que este álbum não segue uma linha reta pela história, mas viaja livremente pelos anos. Então vem “Zombie”. Não quero estragar a surpresa para quem ainda está esperando ouvir o álbum, mas posso dizer o seguinte: depois de pegar emprestado o DeLorean mais uma vez, desta vez para viajar ao futuro, já consigo ver o que vai acontecer quando essa música for tocada ao vivo. Não tenho dúvidas de que ela vai criar um wall of death capaz de transformar o público em zumbis.
O ritmo não desacelera quando “Witch of Hell” entra em cena. A bateria implacável, o trabalho sujo de guitarra e os vocais agressivos criam uma atmosfera que me deixa completamente sob seu feitiço. A partir daí, retornamos à era Mantas com “Rise of Satan”, um título cuja música e letras se encaixam perfeitamente. Os gritos desesperados, riffs frenéticos e energia possuída fazem dela um dos momentos mais sombrios do álbum, antes de voltarmos mais uma vez ao período de Reign of Terror com “Summoned to Die”.
E então o baixo… esse porra de baixo.
Essas notas pesadas parecem alguém martelando sua cabeça contra o chão, enquanto a bateria não dá um único momento de descanso. Ouvindo no volume máximo com fones, não consegui deixar de imaginar a brutalidade do filme Hostel. Esse é o nível de violência e desconforto que a música cria.
Então chegamos a “Mantas”, uma música que, para mim, mais do que contar uma história, soa como uma declaração de quem o Mantas era naqueles primeiros dias. No momento em que a música começa, o ritmo implacável nunca perde o controle, enquanto a base rítmica constante dá à faixa uma estrutura sólida que mantém tudo avançando. Ela não tenta impressionar pela complexidade. Ela vence pela atitude, confiança e pela energia crua que tornou essas primeiras gravações tão influentes. “Slaughterhouse” imediatamente nos joga em puro gore. Vinda novamente do demo Reign of Terror, gravado durante o período de transição em que Mantas estava se tornando Death, a música carrega a mesma atitude crua e implacável. Não há introdução, não há tempo para respirar, apenas sangue, violência e pânico. As letras criam a sensação de estar preso em um lugar do qual não há saída, enquanto o trabalho desesperado de guitarra e os vocais sujos reforçam esse mesmo senso de terror. Em vez de soar controlado, os riffs quase parecem alguém tentando desesperadamente escapar da tortura ao redor, tornando tudo ainda mais perturbador. Mais uma vez, o Left to Die não apenas toca essas músicas; eles recriam a atitude selvagem que as tornou memoráveis. O álbum termina com “Death by Metal”, nos levando de volta ao demo original do Mantas, que carregava o mesmo nome. Não poderia haver uma forma mais apropriada de encerrar essa jornada. Embora a nova gravação mantenha a essência e a atitude do original, a voz de Matt Harvey adiciona outro nível de brutalidade que torna tudo ainda mais intenso.
Sinceramente, não acho que poderiam ter escolhido uma forma melhor de organizar essas faixas ao longo do álbum. Das primeiras notas de “Legion of Doom” ao último grito de “Death by Metal”, Initium Mortis me deixou completamente hipnotizado.
Meu Último Suspiro
Lançado em 17 de julho de 2026 pela Relapse Records, o Left to Die entregou tanto aos fãs de longa data quanto aos novos ouvintes algo muito especial com Initium Mortis. A forma como eles abordaram essas gravações merece enorme respeito. Em vez de tentar reinventá-las ou modernizá-las além do reconhecimento, eles entenderam exatamente o que tornava esse material importante em primeiro lugar e o trouxeram de volta à luz. Uma das coisas que mais me impressionou ao ouvir Initium Mortis é que o álbum quase se recusa a te deixar descansar. Depois que as faixas iniciais te introduzem ao seu mundo, a intensidade raramente diminui. A velocidade, a agressividade e a atitude criam a sensação de que o Left to Die não estava apenas tentando recriar gravações antigas; eles estavam tentando recriar a energia que deu origem a elas. É quase impossível ficar parado enquanto ouço isso. Toda vez que coloco para tocar, só quero me mover, bater cabeça e gritar junto, guiado pela sensação de que o álbum inteiro foi feito com um único propósito em mente: criar o maior e mais implacável mosh pit imaginável. Mais do que isso, o que mais ficou comigo foi o seu senso avassalador de imersão ao longo de todo o disco. Em vez de simplesmente ouvir a música, você entra completamente nela. A seção rítmica esmagadora, os riffs sujos e os vocais agressivos nunca te deixam se desconectar. Em vez disso, eles te puxam cada vez mais fundo na experiência, até o momento final. E, além desse senso de imersão, o que mais me fascinou é como as músicas preservam naturalmente suas próprias identidades. A banda nunca força as faixas a soarem como algo que não são. Em vez disso, cada uma mantém o caráter do período que lhe deu vida.
Pessoalmente, sempre preferi esses sons mais antigos e crus em vez de muitas gravações modernas. Às vezes, a produção atual se torna tão processada que me faz perguntar se estou ouvindo os músicos ou a própria produção. Vindo de uma formação como chef, costumo comparar música com culinária. Em um prato bem equilibrado, sabores demais podem sobrecarregar o paladar. Em vez de apreciar a refeição, seu cérebro começa a tentar identificar cada ingrediente. Quando o equilíbrio está certo, no entanto, tudo funciona naturalmente.
Vejo a música da mesma forma. Efeitos demais podem esconder o que torna uma performance especial. A bateria perde seu impacto natural, os vocais perdem parte do seu caráter, e o som geral se torna menos humano. Initium Mortis vai na direção oposta. Ele abraça esse som cru, agressivo e sujo que muitos de nós crescemos amando, permitindo que as performances falem por si mesmas. O fato de ter sido direcionado a um som mais old school apenas reforça essa abordagem, dando ao álbum inteiro um caráter mais orgânico, imediato e sem polimento, que combina perfeitamente com o material. Também vale esclarecer que, para mim, o Left to Die não é uma banda tributo. É uma banda formada por músicos diretamente conectados a essa história, executando material que, em muitos casos, eles mesmos ajudaram a moldar. A presença de Rikk e Terry, em particular, reforça essa ligação direta com os primeiros anos, em vez de uma releitura externa. A intenção não é simplesmente celebrar um legado de fora, mas continuar trabalhando com um material que já pertence a essa linhagem criativa, mantendo esse espírito vivo no presente.
O álbum ainda nem foi lançado, e eu já espero que esses quatro arcanjos decidam escrever material completamente novo juntos. Não porque eu queira que eles se afastem do passado, mas porque eu adoraria ouvir músicas originais criadas com exatamente esse espírito e exatamente esse som. No fim, é isso que Initium Mortis representa para mim. Não se trata apenas de viver no passado. Trata-se de preservar um momento da história que poderia facilmente ter permanecido enterrado para sempre. Essas músicas não são mais relíquias conhecidas apenas por colecionadores, traders de fitas ou pelas pessoas que viveram aqueles anos. Agora podem ser experimentadas por qualquer pessoa disposta a viajar de volta ao ponto onde o death metal realmente começou.

Algumas descobertas mudam a história. Outras apenas nos lembram onde a história começou. Initium Mortis pertence à segunda categoria e, por isso mesmo, merece ser ouvido.
Side DEATH
Legion of Doom
Archangel
Power of Darkness
Zombie
Witch of Hell
Side METAL
Rise of Satan
Summoned to Die
Mantas
Slaughterhouse
Death By Metal
Terry Butler – Bass
Rick “Rozz” De Lillo – Guitar
Gus Rios – Drums
Matt Harvey – Guitar, vocals
English
Left to Die – Initium Mortis: Brace Yourself, the Legion of Doom Is Rising
History has always fascinated many of us. Whether it’s an ancient civilisation buried beneath the earth, a forgotten manuscript hidden inside an old library, or a long lost artefact waiting to be discovered, every finding tells a story. Some are preserved inside museums, archives and collections so future generations have the chance to learn from their existence. Others remain forgotten, waiting for someone to uncover them once again. That’s exactly what Left to Die have done. Not by discovering something new, but by uncovering something that had always been there.
Somewhere along that journey lies not just a single cassette tape, but a collection of them: old rehearsal recordings, forgotten demos and fragments of ideas captured between the Mantas years and the birth of Death. Looking at how Initium Mortis came together, I couldn’t help thinking about the work of archaeologists. They don’t create history; they carefully reconstruct it from whatever fragments time has left behind. That’s the approach Left to Die have taken. They have gathered those musical fragments and reconstructed a moment in history without changing what made it important. Instead of rewriting the past, Left to Die chose to become its caretakers.
It’s simple, really. Museums preserve paintings. Libraries preserve books. Film archives preserve cinema. With Initium Mortis, Left to Die preserve one of the earliest chapters of death metal.
To review this album, I had to think outside the box and do something a little different, so I decided to borrow the DeLorean from Doc Brown and travel back to Florida, between 1983 and 1987, to experience those recordings at a time when nobody knew they were witnessing the birth of an entirely new genre.
The Journey Back in Time
After stepping out of the DeLorean, there was only one place to begin: the original recordings that inspired Initium Mortis. That meant revisiting the Mantas rehearsal tapes, alongside the earliest Death demos, all recorded between 1984 and 1985.
One of the most fascinating discoveries was hearing the band’s identity taking shape. Across those early recordings, you can already hear Rick Rozz developing the guitar style that would become one of the defining sounds of early Death, carving a new sonic language within extreme metal itself, while the vocal approach gradually evolves until Chuck Schuldiner eventually takes over the lead vocal duties on Infernal Death. Listening to those recordings one after another, the difference in tone, attitude and overall direction becomes surprisingly clear. You’re not simply hearing different demos; you can actually hear the band evolving before your ears.
The rough sound of those tapes immediately brought me back to my own teenage years. Knowing they had been recorded on a simple boombox inside a garage made the experience feel even more authentic. It reminded me of a time when experimenting with music was part of growing up, when recording rehearsals with whatever equipment you had was simply part of the adventure. But nostalgia wasn’t the only thing I heard. As the recordings unfolded, I realised I was listening to heavy music evolving in real time. I could hear punk giving way to thrash metal, and thrash metal gradually becoming something that, at the time, had no name. Today we have labels for almost everything: death metal, thrash metal, doom metal and countless other sub genres. But these musicians weren’t trying to fit inside a genre. They were simply following their instincts, inspired by bands such as Venom, Celtic Frost and Slayer. Without even realising it, they were helping create entirely new musical directions. And perhaps the most remarkable part of that story is that, during the Mantas years, they were only around fifteen years old. Take «Death by Metal» as an example. Listening to that 1984 recording today, I don’t hear a death metal song. I hear a raw punk song, played by a group of teenagers who were unknowingly pushing heavy music somewhere it had never been before. That’s what fascinates me most. You’re not listening to a finished genre. You’re listening to musicians discovering one. Looking back at those recordings also reminded me that the journey wasn’t as simple as going from Mantas straight to Scream Bloody Gore. Between those two points came Death by Metal, the change from Mantas to Death, Reign of Terror and Infernal Death. Every recording pushed the music a little further, becoming darker, heavier and more focused. That’s exactly the moment Left to Die decided to revisit: not the finished legend, but the years when everything was still taking shape. That’s exactly why these tapes matter so much. They’re not simply old rehearsal recordings. They’re the opening pages of a story that would eventually change heavy music forever.
2026: Back to the Future
Now let’s talk about the freshly baked recording.
First of all, we have to look at the tremendous line-up behind this album, not simply in terms of status, but in terms of what each musician brings to the sound itself.
Right from the start, Rick Rozz shapes the foundation of the record. More than anyone else involved, he carries the original musical language of those early recordings. Those dirty, raw riffs and rough, instinctive solos are deeply rooted in the DNA of Mantas and early Death. It comes across as if those ideas are still being pulled directly from their original creative space, where everything was instinct before it became structure. More importantly, those riffs aren’t recreated; they are lived. That is something only someone who helped create that language in the first place can truly bring back.
On bass, we have another former member of Death from its early years, the one and only Terry Butler. His contribution isn’t about technical complexity, but about giving the music its weight and stability. The bass sits underneath everything like a solid foundation, reinforcing every riff without ever fighting for attention. It constantly reminds you of its presence, deep and heavy, adding low-end power while keeping that unmistakable old school structure intact. Terry understands how this music should breathe, and that experience can be heard throughout the album.
Alongside them, we have two musicians who bring a slightly different but deeply connected perspective to the project. Both are not only performers, but also long time admirers of this early era of Death. That relationship with the material is important: this is music they grew up with, studied, and carried with them long before ever stepping into it as performers. It naturally informs their approach, without turning into imitation.
On vocals and guitar, Matt Harvey carries his own identity while remaining deeply connected to the spirit of the material. What stands out most is how his vocal delivery shifts naturally, depending on where each song belongs in the band’s evolution. As the album moves between the Mantas years and the later Death demos, his performance subtly adapts. Some songs demand a rawer, almost primitive aggression, while others reveal a slightly more developed edge. Yet through all of this, his own personality never disappears. His tone remains grounded, aggressive and recognisable. He doesn’t imitate voices from the past; instead, he lets his own voice move through them while preserving the spirit and attitude that defined those original recordings.
Completing the line-up is Gus Rios, behind the drums. His performance is raw, direct and rooted in an old school approach that perfectly captures the energy of early death metal. Rather than pushing the songs towards modern technical excess, he locks into the riffs with a controlled sense of brutality that keeps everything tight while still feeling unpredictable. More than simply keeping time, he constantly drives the music forward, giving the impression that every song is on the verge of spinning out of control, without ever actually losing direction. And that kick drum… the sound of it hits straight to the chest. Pure. Deep. Every strike lands with real force.
What ultimately gives this recording its strength is not only its connection to the early era, but what these musicians have become over time. After decades of playing, touring and evolving as artists, they now bring a level of maturity and control that only experience can shape. That doesn’t soften the music; it refines it, giving it greater focus and impact without losing its raw core.
Horror Vision and the Language of Darkness
The album cover, created by Dan Goldsworthy, could not be more visually connected to the music itself.
Before going any further, I should point out that some of the observations in this chapter are my own interpretation of my imagination, after revisiting the early Mantas and Death recordings while staring at the album cover. Whether these connections were intentional or not, or even completely accurate, I can’t say for certain, but I found them too interesting not to share.
With its horror inspired zombie theme, the artwork immediately places us inside a cemetery, drawing our attention straight towards the centre of the scene. From there, we see a zombie rising from the ground while holding a chalice.
One of the most striking elements is a damaged tombstone with the dates 1984–2026 carved into it. To me, this clearly suggests a connection between the original Mantas/Death demo era and the release of Initium Mortis, creating a visual bridge between past and present. It feels like a timeline frozen into stone, but instead of marking birth and death, it suggests death and resurrection.
On the same tombstone, the words MANTAS and HEROES can be identified. MANTAS immediately refers to the band’s original identity, while HEROES can easily be interpreted as a tribute to the pioneers who helped shape the foundations of extreme metal.
Another detail that immediately caught my attention are the engraved phrases «Drifting with the living» and «Joining with the dead.» Those words are taken from «Zombie Ritual» on Scream Bloody Gore. The moment I recognised them, curiosity got the better of me, so I went back once again through the earliest Mantas recordings available to see just how far those lyrics could be traced.
During the Mantas days, the song existed simply as «Zombie.» In the available 1984 live recording, there are vocals, but they come across as completely desperate, impossible to understand screams. Later, on the Reign of Terror demo, the same composition appears again, this time as an instrumental.
To my ears, «Zombie Ritual» feels like the natural evolution of that original idea. Whether those lyrics already existed in some early form or were developed later, I simply can’t say with certainty. The available recordings don’t allow a definitive answer. Whatever the truth may be, their inclusion on the artwork feels like another direct connection to the band’s earliest creative DNA, almost as if the cover itself is preserving part of that musical evolution.
Looking at the composition as a whole, the imagery strongly reflects the lyrical universe of the album. The rising dead, the ritualistic atmosphere and the constant sense of supernatural presence immediately recall songs such as «Legion Of Doom» and «Power Of Darkness», where the dead return and destructive forces are unleashed.
The chalice held by the central figure also feels symbolic of the ritualistic and sacrificial imagery explored in tracks like «Archangel» and «Rise Of Satan», where summoning, blood and infernal authority play a central role. The graveyard itself naturally reinforces the atmosphere of «Witch of Hell» and «Summoned to Die», where death isn’t simply present; it dominates the entire landscape.
The more I looked at the artwork and listened to the album, the more I realised that the lyrics themselves follow exactly the same identity. They don’t try to be philosophical or overly complicated. Instead, they embrace the imagination of young musicians fascinated by horror, gore, zombies, the undead, rituals and the occult. Every song feels like another chapter from the same dark world the artwork invites us into, making the visual and lyrical sides of the album inseparable.
That’s exactly what makes Dan Goldsworthy’s artwork so successful. It doesn’t simply illustrate individual songs; it captures the entire universe they inhabit. In that sense, the artwork doesn’t simply decorate the album. It completes it and gives us our first trip into the world of Initium Mortis.
Initium Mortis – The Beginning of Death
The first songs introduced to the world were «Archangel» and «Witch of Hell». From the very first listen, both songs felt incredibly visual. The combination of raw riffs, tight rhythmic drive, aggressive vocals and horror inspired lyrics doesn’t simply tell a story; it creates one. As someone who loves photography and visual storytelling, I was slightly disappointed that neither of them was accompanied by an official music video. Then I realised something… maybe they don’t need one. Every riff, every scream and every word builds that horrifying world step by step, making it remarkably easy to imagine the world they create. Close your eyes while listening to them and let your imagination do the rest. Suddenly you’re no longer listening to a record; you’re inside one of those classic Italian horror splatter films by Dario Argento or Lucio Fulci. The camera slowly moves through a fog covered cemetery. Blood sprays across forgotten graves, zombies claw their way out of the earth searching for their next victim, sinister creatures take control of the night, and every riff feels like another scene unfolding before your eyes. The music paints those images so vividly that it almost becomes the soundtrack to a film. And then, without breaking that vision, the journey begins. The camera doesn’t cut; it continues moving through the fog as «Legion of Doom» opens the record. Unlike what follows, the song doesn’t explode immediately. Instead, it eases us into the album with a slower introduction, almost inviting us to step inside before unleashing the carnage that follows. From that moment onwards, there is very little chance to catch your breath. As the album progresses, you can actually hear the evolution taking place. Every song feels like another stop along the journey through those formative years. At that point, the album’s title suddenly makes perfect sense. Initium Mortis: ”The Beginning of Death”, isn’t simply a name; it’s exactly the journey we’re experiencing. Song after song, we witness one chapter closing and another beginning, documenting the transformation from Mantas into the earliest incarnation of Death. «Archangel» then shifts the focus towards the earliest Death period before «Power of Darkness» drags us back once again to those primitive beginnings, constantly reminding us that this album isn’t following a straight line through history, but travelling freely across the years. Then comes «Zombie». I don’t want to spoil the surprise for those still waiting to hear the album, but I will say this: after borrowing the DeLorean one more time, this time to travel into the future, I can already see what will happen when this song is played live. I have no doubt it will create a wall of death capable of turning the crowd into zombies themselves. The pace refuses to slow as «Witch of Hell» takes over. The relentless drumming, dirty guitar work and vicious vocal delivery create an atmosphere that leaves me completely under its spell. From there, we return to the Mantas era with «Rise of Satan», a title whose music and lyrics fit together perfectly. The desperate screams, frantic riffs and possessed energy make it one of the album’s darkest moments before we move once again into the Reign of Terror period with «Summoned to Die».
And then the bass… that fucking bass.
Those heavy notes feel like someone hammering your head into the ground while the kick drums refuse to give you a single moment to recover. Listening to it at full volume through headphones, I couldn’t help picturing the brutality of the film Hostel. That’s the level of violence and discomfort the music creates. Then we arrive at «Mantas», a song that, to me, more than telling a story, it sounds like a statement of who Mantas was in those early days. The moment the song begins, the relentless pace never loses control, while the driving rhythm underneath gives the whole song a solid foundation that keeps pushing everything forward. It doesn’t try to impress through complexity. It wins through attitude, confidence and the raw energy that made those early recordings so influential. «Slaughterhouse» immediately throws us into complete gore. Coming once again from the Reign of Terror demo, recorded during the transitional period when Mantas was becoming Death, the song carries that same raw and uncompromising attitude. There is no introduction, no time to breathe, only blood, violence and panic. The lyrics create the feeling of being trapped inside a place where escape no longer exists, while the desperate guitar work and filthy vocal delivery reinforce that same sense of dread. Rather than sounding controlled, the riffs almost feel like someone desperately trying to escape the torture surrounding them, making the whole experience even more unsettling. Once again, Left to Die don’t simply play these songs; they recreate the savage attitude that made them so memorable in the first place. The album closes with «Death by Metal», bringing us back once again to the original Mantas demo that carried the same title. There couldn’t be a more appropriate way to end this journey. While the new recording keeps the spine and attitude of the original, Matt Harvey’s voice adds another level of brutality that makes the whole song feel even more intense. I honestly don’t think they could have chosen a better way to organise those tunes throughout the album. From the opening notes of «Legion of Doom» to the very last scream of «Death by Metal», Initium Mortis had me completely hypnotised.
My Final Breath
Released on the 17th of July via Relapse Records, Left to Die have given both longtime fans and newcomers something very special with Initium Mortis. The way they approached these recordings deserves enormous respect. Rather than trying to reinvent them or modernise them beyond recognition, they understood exactly what made this material important in the first place and brought it back into the light. One of the things that impressed me most while listening to Initium Mortis is that the album almost refuses to let you rest. Once the opening tracks have introduced you to its world, the intensity rarely drops. The speed, aggression and attitude create the feeling that Left to Die weren’t simply trying to recreate old recordings; they were trying to recreate the energy that gave birth to them.
It’s almost impossible to stand still while listening to it; every time I put it on, I just want to move, headbang and scream along, driven by the feeling that the entire album was designed with one purpose in mind: to create the biggest and most relentless mosh pit imaginable. More than anything, what stayed with me was its overwhelming sense of immersion across the entire album. Rather than simply listening to the music, it becomes something you enter completely. The pounding rhythm section, filthy guitar work and aggressive growl delivery never allow you to disconnect from it. Instead, they drag you deeper into the experience until the final moment. And beyond that sense of immersion, what fascinated me even more is how naturally the songs preserve their own identity. The band never forces them to sound like what they are not. Instead, each one retains the character of the period that brought it ti life. Personally, I have always preferred these early, raw sounds over many modern recordings. Sometimes today’s production becomes so processed that I find myself wondering whether I’m listening to the musicians or to the production itself. Coming from a chef’s background, I often compare music to cooking. In a well-balanced dish, too many flavours can overwhelm the palate. Instead of enjoying the meal, your brain starts trying to identify every ingredient. When the balance is right, however, everything works together naturally.
I feel the same about music. Too many effects can hide what makes a performance special. The drums lose their natural impact, the vocals lose part of their character, and the overall sound becomes less human. Initium Mortis goes in the opposite direction. It embraces that raw, aggressive, dirty sound that many of us grew up loving, allowing the performances to speak for themselves. The fact that it was aimed at a more old school classic sound only reinforces this approach, giving the whole album a more organic, immediate, and unpolished feel that suits the material perfectly. It’s also worth clarifying that, to me, Left to Die is not a tribute band. This is a band made up of musicians directly connected to that history, performing material that, in many cases, they were originally involved in shaping. Rikk and Terry’s presence, in particular, reinforces that direct link to the early days rather than an external reinterpretation. The intention is not simply to celebrate a legacy from the outside, but to continue working with material that already belongs to that creative lineage, while keeping that spirit alive in the present.
The album hasn’t even been released yet, and I’m already hoping these four archangels decide to write completely new material together. Not because I want them to move away from the past, but because I would love to hear original songs created with exactly this spirit and exactly this sound. In the end, that’s what Initium Mortis represents to me. It isn’t only about living in the past. It’s about preserving a moment in history that could easily have remained buried forever. These songs are no longer relics known only by collectors, tape traders or the people who lived through those years. They can now be experienced by anyone willing to travel back to where death metal truly began.

Some discoveries change history. Others simply remind us where history began. Initium Mortis belongs to the second category, and for that reason alone, it deserves to be heard.
Side DEATH
Legion of Doom
Archangel
Power of Darkness
Zombie
Witch of Hell
Side METAL
Rise of Satan
Summoned to Die
Mantas
Slaughterhouse
Death By Metal
Terry Butler – Bass
Rick “Rozz” De Lillo – Guitar
Gus Rios – Drums
Matt Harvey – Guitar, vocal
Italiano
Left to Die – Initium Mortis: Preparati, la Legione della Rovina Sta Sorgendo
La storia ha sempre affascinato molti di noi. Che si tratti di un’antica civiltà sepolta sotto la terra, di un manoscritto dimenticato nascosto dentro una vecchia biblioteca, o di un artefatto perduto da tempo in attesa di essere scoperto, ogni ritrovamento racconta una storia. Alcuni vengono conservati all’interno di musei, archivi e collezioni affinché le generazioni future abbiano la possibilità di imparare dalla loro esistenza. Altri restano dimenticati, in attesa che qualcuno li riscopra ancora una volta. È esattamente ciò che hanno fatto i Left to Die. Non scoprendo qualcosa di nuovo, ma dissotterrando qualcosa che era sempre stato lì.
Da qualche parte lungo quel viaggio non c’è solo una singola cassetta, ma una collezione di esse: vecchie registrazioni di prove, demo dimenticati e frammenti di idee catturati tra gli anni dei Mantas e la nascita dei Death. Guardando a come si è formato Initium Mortis, non ho potuto fare a meno di pensare al lavoro degli archeologi. Non creano la storia; la ricostruiscono con cura, a partire dai frammenti che il tempo ha lasciato indietro. È esattamente l’approccio adottato dai Left to Die. Hanno raccolto quei frammenti musicali e ricostruito un momento della storia senza alterare ciò che lo rendeva importante. Invece di riscrivere il passato, i Left to Die hanno scelto di diventarne i custodi.
È semplice, in realtà. I musei conservano dipinti. Le biblioteche conservano libri. Gli archivi cinematografici conservano il cinema. Con Initium Mortis, i Left to Die preservano uno dei primi capitoli del death metal.
Per recensire questo album, ho dovuto pensare fuori dagli schemi e fare qualcosa di un po’ diverso, quindi ho deciso di prendere in prestito il DeLorean di Doc Brown e tornare in Florida, tra il 1983 e il 1987, per vivere quelle registrazioni in un momento in cui nessuno sapeva di stare assistendo alla nascita di un genere completamente nuovo.
Il Viaggio nel Tempo
Dopo essere uscito dal DeLorean, c’era solo un punto da cui iniziare: le registrazioni originali che hanno ispirato Initium Mortis. Questo significava tornare alle cassette delle prove dei Mantas, insieme ai primi demo dei Death, tutti registrati tra il 1984 e il 1985.
Una delle scoperte più affascinanti è stata sentire l’identità della band prendere forma. In tutte quelle prime registrazioni si può già sentire Rick Rozz sviluppare lo stile di chitarra che sarebbe diventato uno dei suoni definitivi dei Death, creando un nuovo linguaggio sonoro all’interno del metal estremo stesso, mentre l’approccio vocale evolve gradualmente fino a quando Chuck Schuldiner assume infine i ruoli di voce principale in Infernal Death. Ascoltando quelle registrazioni una dopo l’altra, la differenza di tono, atteggiamento e direzione generale diventa sorprendentemente chiara. Non stai semplicemente ascoltando demo diversi; puoi davvero sentire la band evolversi davanti alle tue orecchie.
Il suono grezzo di quelle cassette mi ha immediatamente riportato ai miei anni da adolescente. Sapere che erano state registrate con un semplice registratore a cassette, dentro un garage, ha reso l’esperienza ancora più autentica. Mi ha ricordato un’epoca in cui sperimentare con la musica faceva parte della crescita, quando registrare le prove con qualsiasi attrezzatura disponibile era semplicemente parte dell’avventura. Ma la nostalgia non è stata l’unica cosa che ho ascoltato. Mentre le registrazioni si sviluppavano, mi sono reso conto che stavo ascoltando la musica pesante evolversi in tempo reale. Potevo sentire il punk lasciare spazio al thrash metal, e il thrash metal trasformarsi gradualmente in qualcosa che, all’epoca, non aveva ancora un nome. Oggi abbiamo etichette per quasi tutto: death metal, thrash metal, doom metal e innumerevoli altri sottogeneri. Ma questi musicisti non stavano cercando di entrare in un genere. Seguivano semplicemente i loro istinti, ispirati da band come Venom, Celtic Frost e Slayer. Senza nemmeno rendersene conto, stavano contribuendo a creare nuove direzioni musicali. E forse la parte più notevole di questa storia è che, durante gli anni dei Mantas, avevano solo circa quindici anni. Prendiamo “Death by Metal” come esempio. Ascoltando oggi quella registrazione del 1984, non sento un brano death metal. Sento un pezzo grezzo di punk, suonato da un gruppo di adolescenti che, inconsapevolmente, stavano spingendo la musica estrema verso un territorio in cui non era mai stata prima. Questo è ciò che mi affascina di più. Non stai ascoltando un genere già completo. Stai ascoltando musicisti che lo stanno scoprendo.
Guardando indietro a quelle registrazioni, mi ha anche ricordato che il viaggio non è stato così semplice come passare direttamente dai Mantas a Scream Bloody Gore. Tra quei due punti sono arrivati Death by Metal, la transizione da Mantas ai Death, Reign of Terror e Infernal Death. Ogni registrazione ha spinto la musica un po’ più avanti, rendendola più oscura, più pesante e più focalizzata. È esattamente il momento che i Left to Die hanno deciso di rivisitare: non la leggenda finita, ma gli anni in cui tutto stava ancora prendendo forma. È proprio per questo che queste cassette sono così importanti. Non sono semplicemente vecchie registrazioni di prove. Sono le pagine iniziali di una storia che avrebbe finito per cambiare per sempre il metal estremo.
2026: Ritorno al Futuro
Ora parliamo della registrazione appena sfornata.
Prima di tutto, dobbiamo guardare la straordinaria formazione dietro questo album, non solo in termini di status, ma in termini di ciò che ogni musicista porta al suono stesso.
Fin dall’inizio, Rick Rozz dà forma alla base del disco. Più di chiunque altro coinvolto, porta con sé il linguaggio musicale originale di quelle prime registrazioni. Quei riff sporchi, grezzi e assoli ruvidi e istintivi sono profondamente radicati nel DNA dei Mantas e dei Death. Sembra che quelle idee vengano ancora estratte direttamente dal loro spazio creativo originale, dove tutto era istinto prima di diventare struttura. Ancora più importante, quei riff non vengono ricreati; vengono vissuti. Questa è una cosa che solo chi ha contribuito a creare quel linguaggio fin dall’inizio può davvero riportare indietro.
Al basso, abbiamo un altro ex membro dei primi anni dei Death, l’unico e inimitabile Terry Butler. Il suo contributo non riguarda la complessità tecnica, ma il dare peso e stabilità alla musica. Il basso si posiziona sotto tutto come una base solida, rinforzando ogni riff senza mai competere per l’attenzione. Ricorda costantemente la sua presenza, profonda e pesante, aggiungendo potenza sulle basse frequenze, mantenendo intatta quella struttura old school inconfondibile. Terry sa come questa musica debba respirare, e questa esperienza si sente lungo tutto l’album.
Accanto a loro, abbiamo due musicisti che portano una prospettiva leggermente diversa ma profondamente legata al progetto. Entrambi non sono solo performer, ma anche grandi ammiratori di questa prima era dei Death. Questo rapporto con il materiale è importante: è musica con cui sono cresciuti, che hanno studiato e portato con sé molto prima di entrarci come interpreti. Questo influenza naturalmente il loro approccio, senza trasformarsi in imitazione.
Alla voce e chitarra, Matt Harvey mantiene la propria identità pur restando profondamente connesso allo spirito del materiale. Ciò che colpisce di più è come la sua interpretazione vocale cambi naturalmente, a seconda del punto dell’evoluzione della band in cui si trova ogni brano. Mentre l’album si muove tra gli anni dei Mantas e i demo successivi dei Death, la sua performance si adatta in modo sottile. Alcuni brani richiedono un’aggressività più grezza, quasi primitiva, mentre altri rivelano un lato leggermente più evoluto. Eppure, in tutto questo, la sua personalità non scompare mai. Il suo timbro rimane solido, aggressivo e riconoscibile. Non imita le voci del passato; invece, lascia che la propria voce attraversi quegli spazi mantenendo lo spirito e l’attitudine che definivano quelle registrazioni originali.
A completare la formazione c’è Gus Rios alla batteria. La sua performance è grezza, diretta e radicata in un approccio old school che cattura perfettamente l’energia del death metal primordiale. Invece di spingere i brani verso un eccesso tecnico moderno, si incastra nei riff con una brutalità controllata che mantiene tutto compatto, pur restando imprevedibile. Più che semplicemente tenere il tempo, spinge costantemente la musica in avanti, dando l’impressione che ogni brano sia sul punto di uscire dal controllo, senza mai perderlo davvero. E quella cassa… il suono colpisce dritto al petto. Puro. Profondo. Ogni colpo ha un peso potente.
Ciò che dà davvero forza a questa registrazione non è solo la connessione con la prima era, ma ciò che questi musicisti sono diventati nel tempo. Dopo decenni di suono, tour ed evoluzione come artisti, portano ora un livello di maturità e controllo che solo l’esperienza può dare. Questo non ammorbidisce la musica; la affina, dandole maggiore focus e impatto senza perdere il suo nucleo grezzo.
Horror Vision e il Linguaggio dell’Oscurità
La copertina dell’album, creata da Dan Goldsworthy, non potrebbe essere più connessa visivamente alla musica stessa.
Prima di andare oltre, devo sottolineare che alcune delle osservazioni di questo capitolo sono una mia interpretazione della mia immaginazione, dopo aver rivisitato le prime registrazioni dei Mantas e dei Death mentre osservavo la copertina dell’album. Se queste connessioni fossero intenzionali o meno, o addirittura completamente accurate, non posso dirlo con certezza, ma le ho trovate troppo interessanti per non condividerle. Con il suo tema zombie ispirato all’horror, l’opera ci colloca immediatamente dentro un cimitero, attirando la nostra attenzione direttamente verso il centro della scena. Da lì vediamo uno zombie che si solleva dal terreno mentre tiene in mano un calice.
Uno degli elementi più sorprendenti è una lapide danneggiata con le date 1984–2026 incise sopra. Per me, questo suggerisce chiaramente una connessione tra l’era originale dei demo dei Mantas/Death e l’uscita di Initium Mortis, creando un ponte visivo tra passato e presente. Sembra una linea temporale incisa nella pietra, ma, invece di segnare nascita e morte, suggerisce morte e resurrezione.
Sulla stessa lapide si possono identificare le parole MANTAS e HEROES. MANTAS si riferisce immediatamente all’identità originale della band, mentre HEROES può essere facilmente interpretato come un tributo ai pionieri che hanno contribuito a formare le basi del metal estremo.
Un altro dettaglio che ha immediatamente catturato la mia attenzione sono le frasi incise “Drifting with the living” e “Joining with the dead”. Queste parole provengono da “Zombie Ritual” di Scream Bloody Gore. Nel momento in cui le ho riconosciute, la curiosità ha avuto la meglio, così sono tornato ancora una volta alle prime registrazioni dei Mantas disponibili per vedere fino a che punto quelle liriche potessero essere tracciate.
Durante gli anni dei Mantas, la canzone esisteva semplicemente come “Zombie”. Nella registrazione live del 1984 disponibile, ci sono voci, ma risultano essere urla completamente disperate e impossibili da comprendere. Più tardi, nel demo Reign of Terror, la stessa composizione riappare, questa volta strumentale.
Per me, “Zombie Ritual” sembra la naturale evoluzione di quell’idea originale. Se quelle liriche esistessero già in una forma iniziale o siano state sviluppate successivamente, non posso dirlo con certezza. Le registrazioni disponibili non permettono una risposta definitiva. Qualunque sia la verità, la loro inclusione nell’artwork sembra un’altra connessione diretta con il DNA creativo più antico della band, quasi come se la copertina stesse preservando parte di quell’evoluzione musicale.
Osservando la composizione nel suo insieme, l’immagine riflette fortemente l’universo lirico dell’album. I morti che si rialzano, l’atmosfera ritualistica e la costante sensazione di presenza soprannaturale richiamano immediatamente brani come “Legion of Doom” e “Power of Darkness”, dove i morti ritornano e forze distruttive vengono scatenate.
Il calice tenuto dalla figura centrale appare anche simbolico delle immagini ritualistiche e sacrificali esplorate in brani come “Archangel” e “Rise of Satan”, dove evocazione, sangue e autorità infernale giocano un ruolo centrale. Il cimitero stesso rafforza naturalmente l’atmosfera di “Witch of Hell” e “Summoned to Die”, dove la morte non è semplicemente presente; domina l’intero paesaggio.
Più osservavo l’artwork e ascoltavo l’album, più mi rendevo conto che anche i testi seguono esattamente la stessa identità. Non cercano di essere filosofici o eccessivamente complessi. Al contrario, abbracciano l’immaginazione di giovani musicisti affascinati da horror, gore, zombie, non morti, rituali e occulto. Ogni brano sembra un altro capitolo dello stesso mondo oscuro in cui la copertina ci invita a entrare, rendendo inseparabili il lato visivo e quello lirico dell’album.
È proprio questo che rende l’artwork di Dan Goldsworthy così riuscito. Non si limita a illustrare singoli brani; cattura l’intero universo in cui essi esistono. In questo senso, la copertina non si limita a decorare l’album. Lo completa e ci offre il primo viaggio nel mondo di Initium Mortis.
Initium Mortis – L’Inizio della Morte
I primi brani presentati al mondo sono stati “Archangel” e “Witch of Hell”. Fin dal primo ascolto, entrambi i pezzi sono apparsi incredibilmente visivi. La combinazione di riff grezzi, una base ritmica serrata, voci aggressive e testi ispirati all’horror non si limita a raccontare una storia; la crea. Come qualcuno che ama la fotografia e la narrazione visiva, sono rimasto leggermente deluso dal fatto che nessuno dei due fosse accompagnato da un videoclip ufficiale. Poi ho capito una cosa… forse non ne hanno bisogno.
Ogni riff, ogni urlo e ogni parola costruisce quel mondo terrificante passo dopo passo, rendendo estremamente facile immaginare l’universo che creano. Chiudi gli occhi mentre li ascolti e lascia che sia la tua immaginazione a fare il resto. All’improvviso non stai più ascoltando un disco; sei dentro uno di quei classici film horror splatter italiani di Dario Argento o Lucio Fulci. La camera si muove lentamente in un cimitero avvolto nella nebbia. Il sangue schizza sulle tombe dimenticate, gli zombie artigliano la terra alla ricerca della loro prossima vittima, creature sinistre dominano la notte, e ogni riff sembra un’altra scena che si svolge davanti ai tuoi occhi. La musica dipinge queste immagini con tale intensità da diventare quasi la colonna sonora di un film. E poi, senza interrompere quella visione, il viaggio inizia. La camera non taglia; continua a muoversi nella nebbia mentre “Legion of Doom” apre il disco. A differenza di ciò che segue, il brano non esplode subito. Al contrario, ci introduce all’album con un’apertura più lenta, quasi invitandoci a entrare prima di scatenare la carneficina che segue. Da quel momento in poi, ci sono pochissime possibilità di riprendere fiato. Con il procedere dell’album, si può davvero sentire l’evoluzione in atto. Ogni brano sembra una tappa di questo viaggio negli anni formativi. A quel punto, il titolo dell’album ha perfettamente senso. Initium Mortis: “L’Inizio della Morte”, non è solo un nome; è esattamente il viaggio che stiamo vivendo. Brano dopo brano, assistiamo alla chiusura di un capitolo e all’inizio di un altro, documentando la trasformazione dei Mantas nella prima incarnazione dei Death. “Archangel” sposta poi il focus verso il periodo più iniziale dei Death, prima che “Power of Darkness” ci trascini nuovamente a quelle origini, ricordandoci costantemente che questo album non segue una linea retta nella storia, ma viaggia liberamente attraverso gli anni. Poi arriva “Zombie”. Non voglio rovinare la sorpresa a chi sta ancora aspettando di ascoltare l’album, ma posso dire questo: dopo aver preso di nuovo in prestito la DeLorean, questa volta per viaggiare nel futuro, riesco già a vedere cosa accadrà quando questo brano verrà suonato dal vivo. Non ho dubbi che creerà un wall of death capace di trasformare il pubblico in zombie. Il ritmo non rallenta quando entra “Witch of Hell”. La batteria incessante, il lavoro sporco di chitarra e le voci aggressive creano un’atmosfera che mi lascia completamente sotto il suo incantesimo. Da lì, torniamo all’era Mantas con “Rise of Satan”, un titolo la cui musica e testi si incastrano perfettamente. Le urla disperate, i riff frenetici e l’energia posseduta lo rendono uno dei momenti più oscuri dell’album, prima di tornare ancora una volta al periodo di Reign of Terror con “Summoned to Die”.
E poi il basso… quel cazzo di basso.
Quelle note pesanti sembrano qualcuno che ti martella la testa contro il pavimento mentre la batteria non ti lascia un solo secondo di tregua. Ascoltandolo a tutto volume in cuffia, non ho potuto fare a meno di immaginare la brutalità del film Hostel. Questo è il livello di violenza e disagio che la musica crea. Poi arriviamo a “Mantas”, un brano che, per me, più che raccontare una storia, suona come una dichiarazione di chi fosse Mantas in quegli anni iniziali. Nel momento in cui il brano inizia, il ritmo incessante non perde mai il controllo, mentre la base ritmica costante dà al pezzo una struttura solida che continua a spingere tutto in avanti. Non cerca di impressionare con la complessità. Vince con l’attitudine, la fiducia e l’energia grezza che ha reso così influenti quelle prime registrazioni. “Slaughterhouse” ci getta immediatamente nel puro gore. Proveniente ancora una volta dal demo Reign of Terror, registrato durante il periodo di transizione in cui i Mantas stavano diventando Death, il brano mantiene la stessa attitudine cruda e implacabile. Non c’è introduzione, non c’è tempo per respirare, solo sangue, violenza e panico. I testi creano la sensazione di essere intrappolati in un luogo da cui non esiste più via d’uscita, mentre il lavoro disperato di chitarra e le voci sporche rafforzano lo stesso senso di terrore. Invece di suonare controllati, i riff sembrano quasi qualcuno che cerca disperatamente di fuggire dalla tortura, rendendo tutto ancora più inquietante. Ancora una volta, i Left to Die non si limitano a suonare questi brani; ricreano l’attitudine selvaggia che li ha resi così memorabili. L’album si chiude con “Death by Metal”, riportandoci ancora una volta al demo originale dei Mantas che portava lo stesso nome. Non poteva esserci un modo più appropriato per concludere questo viaggio. Anche se la nuova registrazione mantiene la spina dorsale dell’originale, la voce di Matt Harvey aggiunge un ulteriore livello di brutalità che rende il tutto ancora più intenso.
Onestamente, non credo avrebbero potuto scegliere un modo migliore per organizzare questi brani lungo l’album. Dalle prime note di “Legion of Doom” fino all’ultimo urlo di “Death by Metal”, Initium Mortis mi ha lasciato completamente ipnotizzato.
Il Mio Ultimo Respiro
Pubblicato il 17 luglio 2026 tramite Relapse Records, i Left to Die hanno offerto sia ai fan di lunga data che ai nuovi ascoltatori qualcosa di davvero speciale con Initium Mortis. Il modo in cui hanno affrontato queste registrazioni merita un enorme rispetto. Invece di cercare di reinventarle o modernizzarle oltre il riconoscimento, hanno capito esattamente cosa rendeva questo materiale importante fin dall’inizio e lo hanno riportato alla luce. Una delle cose che mi ha colpito di più ascoltando Initium Mortis è che l’album quasi si rifiuta di lasciarti riposare. Una volta che le tracce iniziali ti introducono nel suo mondo, l’intensità raramente cala. La velocità, l’aggressività e l’attitudine creano la sensazione che i Left to Die non stessero semplicemente cercando di ricreare vecchie registrazioni; stavano cercando di ricreare l’energia che le ha generate. È quasi impossibile restare fermi mentre lo ascolto. Ogni volta che lo metto su, voglio solo muovermi, fare headbanging e urlare insieme, spinto dalla sensazione che l’intero album sia stato costruito con un unico obiettivo: creare il mosh pit più grande e inarrestabile immaginabile. Più di tutto, ciò che mi è rimasto è il suo senso travolgente di immersione lungo tutto l’album. Invece di limitarti ad ascoltare la musica, ci entri completamente dentro. La sezione ritmica martellante, i riff sporchi e i growl aggressivi non ti permettono mai di disconnetterti. Al contrario, ti trascinano sempre più a fondo nell’esperienza fino all’ultimo momento. E, oltre a questa sensazione di immersione, ciò che mi ha affascinato ancora di più è come i brani preservino naturalmente la propria identità. La band non li forza mai a suonare come qualcosa che non sono. Ogni brano mantiene invece il carattere del periodo che lo ha creato.
Personalmente, ho sempre preferito questi suoni primordiali e grezzi rispetto a molte produzioni moderne. A volte la produzione odierna è così elaborata che mi chiedo se sto ascoltando i musicisti o la produzione stessa.
Venendo da un background da chef, spesso paragono la musica alla cucina. In un piatto ben equilibrato, troppi sapori possono sopraffare il palato. Invece di gustare il pasto, la mente inizia a cercare di identificare ogni ingrediente. Quando l’equilibrio è giusto, invece, tutto funziona in modo naturale.
La vedo allo stesso modo con la musica. Troppi effetti possono nascondere ciò che rende speciale una performance. La batteria perde il suo impatto naturale, le voci perdono parte del loro carattere e il suono generale diventa meno umano. Initium Mortis va nella direzione opposta. Abbraccia quel suono grezzo, aggressivo e sporco che molti di noi sono cresciuti amando, permettendo alle performance di parlare da sole. Il fatto che punti a un suono più old school rafforza ulteriormente questo approccio, dando all’album un carattere più organico, immediato e non rifinito, che si adatta perfettamente al materiale. Vale anche la pena chiarire che, per me, i Left to Die non sono una tribute band. È una band composta da musicisti direttamente collegati a quella storia, che eseguono materiale che, in molti casi, hanno contribuito a plasmare. La presenza di Rikk e Terry, in particolare, rafforza questo legame diretto con i primi anni, piuttosto che una reinterpretazione esterna. L’intento non è semplicemente celebrare un’eredità dall’esterno, ma continuare a lavorare con un materiale che appartiene già a quella linea creativa, mantenendo vivo quello spirito nel presente.
L’album non è ancora stato pubblicato, e già spero che quei quattro archangels decidano di scrivere insieme materiale completamente nuovo. Non perché voglia che si allontanino dal passato, ma perché mi piacerebbe ascoltare brani originali creati con esattamente questo spirito e questo suono. Alla fine, questo è ciò che Initium Mortis rappresenta per me. Non si tratta solo di vivere nel passato. Si tratta di preservare un momento della storia che avrebbe potuto facilmente rimanere sepolto per sempre. Questi brani non sono più reliquie conosciute solo da collezionisti, tape trader o da chi ha vissuto quegli anni. Ora possono essere vissuti da chiunque sia disposto a tornare indietro fino al punto in cui il death metal è realmente iniziato.

Alcune scoperte cambiano la storia. Altre semplicemente ci ricordano dove la storia è iniziata. Initium Mortis appartiene alla seconda categoria, e per questo merita di essere ascoltato.
Side DEATH
Legion of Doom
Archangel
Power of Darkness
Zombie
Witch of Hell
Side METAL
Rise of Satan
Summoned to Die
Mantas
Slaughterhouse
Death By Metal
Terry Butler – Bass
Rick “Rozz” De Lillo – Guitar
Gus Rios – Drums
Matt Harvey – Guitar, vocals

