Leyendas del Rock: Entrevistamos a Mario Rubio

Mario Rubio forma parte de una nueva generación dentro de la organización de Leyendas del Rock. Hijo de Marcos Rubio, ha crecido muy cerca de un festival que ya es parte esencial del verano metalero en España. Pero más allá de los grandes nombres, los escenarios y los horarios imposibles, detrás de Leyendas hay memoria familiar, pasión por la música, redes sociales, booking, decisiones complicadas y una relación directa con un público cada vez más exigente. Con él hablamos de sus primeros recuerdos, de su entrada en el equipo, del peso del apellido Rubio, del streaming con los fans y de todo lo que implica preparar una edición tan especial como la de 2026.
Entrevista por Ricard Altadill y Marta Grimaldi
Fotos: Mario Rubio/Alfredo M. Geisse/Rubén Rosinos

Mario, vamos al origen: ¿recuerdas cuál fue el primer Leyendas del Rock en el que tu padre te dejó corretear por el festival casi como uno más?

Todos (risas). Desde que tengo memoria he estado por ahí.

¿Qué edad tenías y qué recuerdas especialmente de aquel primer contacto real con el festival desde dentro: el ambiente, los escenarios, el backstage, ver a tu padre trabajando…?

No te sabría decir, ya que ha sido desde siempre. Ha sido una constante en nuestras vidas el estar ocupados siempre en verano.

Cuando eras pequeño, ¿lo vivías simplemente como “el festival de tu padre” o ya empezabas a notar que aquello era algo mucho más grande?

Cualquiera que haya estado sabe lo grande que es, así que siempre he notado que es algo poco común.

¿En qué momento empezaste a tomar conciencia de que Leyendas del Rock no era solo una aventura familiar, sino un festival importante dentro de la escena rockera y metalera del país?

Desde que se empezó a desmarcar más de la escena nacional y empezaron a venir bandas internacionales como Volbeat, Within Temptation, Accept, etc. como cabezas de cartel. Ahí es cuando el Leyendas adquirió su faceta de gran festival.

Al crecer literalmente dentro de Leyendas del Rock, ¿en qué momento sentiste que el festival también pasaba a formar parte de tu vida y de tu responsabilidad, y cuándo empezó Marcos a integrarte realmente en el staff?

Desde hace unos años, especialmente después de la pandemia. Al no estar respaldados por una gran multinacional o un fondo de inversión, fui asumiendo tareas que se nos escapaban de las manos por el volumen de trabajo. Mi incorporación al equipo se produjo de forma progresiva y una de las áreas donde más me he implicado ha sido el booking, contribuyendo a la incorporación de bandas de estilos más modernos como parte de la renovación natural del festival.

¿Recuerdas cuál fue tu primera responsabilidad real dentro de Leyendas?

Mi “hijo” dentro del ecosistema del festival siempre ha sido el canal de Youtube. Fue iniciativa mía el empezar a editar y subir los conciertos completos de las bandas que iban actuando en el festival. Mi gran especialidad siempre ha sido la mezcla y la producción, así que me he ocupado yo al 100% de ello. Es algo que los fans del festival valoran mucho (el revivir tus conciertos favoritos desde casa), y nos abre las puertas a ojos internacionales de fans de todo el mundo que se topan con nuestros vídeos.

Entrar en un equipo donde tu padre es una figura tan importante debe tener una parte bonita, pero también cierta presión añadida. ¿Te costó ganarte tu sitio?

Sí. La verdad es que he ido ganando más funciones poco a poco con el tiempo, y siempre me he asegurado de estar capacitado de poder hacerlas bien.

¿Qué es lo más importante que has aprendido de Marcos trabajando a su lado todos estos años?

La templanza y la resiliencia. Aprovechando mi pasado como estudiante de psicología, he de resaltar un concepto relevante aquí llamado “indefensión aprendida”: es el estado en el que entra una persona cuando siente que da igual lo que haga, sus acciones no tienen consecuencias, y se rinde ante sus problemas. Ejemplo: si llamas a un ascensor para subirte, y da igual si le das al botón o no, tienes las mismas posibilidades de que baje a recogerte, al final te das cuenta de que da igual lo que hagas.

En el festival, nos enfrentamos a ciertas situaciones (perder grupos sin merecerlo, situaciones injustas que tienes que asumir sin ser tu culpa, soportar a gente incompetente que perjudica tu trabajo) que, si no estás muy curtido, te puede afectar gravemente al estado mental.

¿Influyes o condicionas mucho en el cartel del Leyendas del Rock?

Sí. Creo que el booking de un festival siempre tiene que contar con más de una persona que aporte su feedback, y en el caso del Leyendas, la combinación de generaciones es perfecta, al conocer cada uno las bandas más exitosas y propensas a venir al festival de cada época.

Leyendas siempre ha tenido grandes nombres clásicos, pero en los últimos años también han entrado bandas mucho más modernas, extremas y actuales como Orbit Culture o Signs of the Swarm. ¿Sientes que esa apertura también refleja un poco tu generación y vuestra forma de entender el festival?

Correcto. Cada vez aparecen más bandas exitosas de metal moderno, las cuales merece la pena que vengan al Leyendas por primera vez. Ha sido el caso de While She Sleeps, Landmvrks, Hanabie, entre otros, los cuales han sido triunfos increíbles entre la audiencia del festival.

El público metalero parece cada vez más dividido entre quienes buscan revivir los grandes nombres clásicos y quienes conectan más con bandas modernas y los sonidos más extremos o progresivos. Leyendas del Rock ha sabido unir ambas escenas sin perder su personalidad. ¿Crees que parte de la identidad actual del festival pasa precisamente por arriesgar con propuestas nuevas y por abrir espacio a una generación diferente de bandas y público?

Aquí es cuando me toca sacar el mazo de realidad: el día que Evil Invaders, Tailgunner o cualquier grupo actual “tipo revival”, que haga heavy clásico o thrash old school, llegue a tener camisetas en Primark, como han llegado a tener este año Bring Me The Horizon, Bad Omens o Sleep Token, seré el mayor advocante de ellos. La realidad: no ocurre porque son estilos muertos, de legado. Géneros como el metalcore o el deathcore gozan de una popularidad sin parangón, que los pelos cardados ochenteros y los brazaletes de cadenas nunca podrán recuperar.

El festival se abre al metal moderno por motivos obvios, es el camino a seguir si quieres que siga sobreviviendo y no muera con el mismo público de siempre.

Además de formar parte de la organización, también gestionas las redes sociales del festival. Hemos visto recientemente los streamings de preguntas y respuestas que habéis realizado para acercar Leyendas del Rock a los aficionados. ¿Cómo ha cambiado la relación entre el festival y su público en los últimos años y qué valoración hacéis de este tipo de iniciativas?

Queremos que siempre haya transparencia en nuestras comunicaciones. Por eso hemos empezado a hacer streamings de preguntas y respuestas, porque creo que es muy beneficioso para el fan medio entender realmente cómo funciona un festival de este calibre. La experiencia ha sido muy positiva. De hecho, se nos quedaron preguntas pendientes de responder por falta de tiempo, lo que demuestra la gran aceptación que han tenido. Eventos así son necesarios para generar confianza y mantener una relación cercana con la gente.

En ese streaming se habló tanto de grandes novedades como de detalles muy cotidianos: bocadillos, cerveza fría, horarios, mejoras, dudas del público… ¿Ese tono cercano ayuda a que la gente entienda mejor todo lo que hay detrás del festival?

Claramente. Queremos que la gente no piense que detrás del festival hay un señor millonario con bigote que solo implementa medidas para fastidiar el festival y complicarle la vida a la gente en pos de enriquecerse. Siempre que hay preguntas del tipo “por qué no hay de esto en el festival” o “por qué esto es así y no así”, damos la respuesta real, sin filtros.

Desde fuera se ven cuatro días de conciertos, varios escenarios y un cartel enorme, pero ¿cuándo empieza realmente a prepararse una edición de Leyendas del Rock?

Con un par de años de antelación. A día de hoy tenemos más de un cabeza de cartel ojeado para 2028, así que eso te dará una idea de cómo van las cosas.

¿La gente es consciente de que organizar un festival así implica prácticamente un año entero de trabajo?

Evidentemente no. La gente solo pregunta que por qué X grupo toca el miércoles y no el sábado, sin tener en cuenta la ruta de la gira, la logística, el resto de festivales europeos, etc.

Con cuatro días y varios escenarios, ¿qué es lo más complicado a la hora de cuadrar horarios, bandas, viajes, producción y logística?

Los solapes nunca son fáciles. Todos los años hay alguien que se queja de que le coincide un grupo de deathcore con otro de hard rock melódico en el otro escenario, por poner un ejemplo, lo cual es demencial. Es una de las muestras de que, da igual cómo se organicen, habrá quejas.

La edición de Leyendas del Rock 2026 es muy especial. ¿Se nota una ilusión o una presión diferente dentro del equipo?

Definitivamente. Al ser la edición más grande y multitudinaria del festival, tenemos especial ilusión de que salga todo bien. La presión de cómo iba a quedar el cartel ya pasó hace meses, al asegurarnos los grandes cabezas de cartel, los cuales le han encantado al público.

Estamos viendo cancelaciones y dificultades económicas en muchos festivales europeos. ¿Sientes que el sector está entrando en una etapa complicada?

Guarda mis palabras: un gran número de bandas y festivales nacionales e internacionales van a echar la persiana en los próximos años. Existe una enorme saturación de música nueva, eventos nuevos, etc. a la que la población española no está preparada para afrontar. No hay bolsillo para ir a todos los conciertos de bandas, festivales de verano, ni atención para estar al día de todos los grupos que van saliendo y apoyarles.

Desde fuera mucha gente piensa que “si un festival llena, todo va bien”. ¿Qué parte del negocio de un festival crees que el público desconoce completamente?

Los kilómetros que impiden que mil bandas actúen cada año en el Leyendas por mera logística y prefieran quedarse en Centroeuropa. Te diría algunos ejemplos de los últimos años, pero sé que esto lo están leyendo ciertos “agentes del FBI”, si entiendes por dónde voy.

De todo lo que se está preparando para este año, ¿qué es lo que personalmente te hace más ilusión?

La actuación de Slaughter To Prevail. Es la primera vez que el festival cuenta con un cabeza de cartel de deathcore y estamos expectantes de ver uno de los puntos clave de cada concierto suyo: el gran wall of death que hay al comenzar la canción “Bratva”. Confiamos en que probablemente sea el wall of death más grande de la historia de un festival español.

¿Hay alguna banda de esta edición que para ti tenga un significado especial, ya sea por gusto personal, por dificultad de contratación o por lo que representa para el festival?

Llevo escuchando a Northlane desde hace unos 8 años. Pudimos verlos en el conciertazo que se marcaron en el Resurrection Fest en 2025, pero tenerlos en Villena me parece irreal todavía. Fuera de eso, el caramelito de esta edición es sin duda el show especial de Stratovarius, centrado en sus 4 álbumes más míticos.

¿Qué te gustaría que la gente entendiera mejor sobre Leyendas del Rock y sobre el trabajo que hay detrás?

Que es prácticamente imposible que exista un festival de metal exitoso en el sur de España, y que valoren que el Leyendas siga celebrándose año tras año gracias a nuestro maravilloso público.

Muchísima gente vive Leyendas como una reunión anual de amigos. ¿Crees que el verdadero éxito del festival está más en la comunidad que en los propios cabezas de cartel?

Esas son las palabras que nos llegan de muchos grupos de amigos, que la comunidad trasciende muchas veces al cartel de ese año concreto, y a cualquier otro tipo de particularidad.

Para acabar: si tuvieras que definir Leyendas del Rock en una imagen, un sonido y una sensación, ¿cuáles serían?

Imagen: el remo vikingo del público en las actuaciones de Alestorm y Amon Amarth en 2024.

Sonido: la canción “Valhalla” de Blind Guardian.

Sensación: pelos de punta.

By Ricard Altadill

Explota, explota, cabró !, que tot el que escups, torna en forma de cançó.

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