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La nueva encarnación de Lucifer hechiza a una Upload abarrotada

Bandas: Lucifer
Lugar: Sala Upload, Barcelona – 13 de abril de 2026
Texto: Edu A. Crime
Fotos: Alfredo M. Geisse

Han sido meses convulsos en el seno de Lucifer. De hecho, la banda tal como la conocíamos en estos últimos años, dejó de existir en 2024. Pero una resiliente Johanna Platow (antes Sadonis) ha vuelto a conseguir renacer de sus cenizas, y ha montado una nueva configuración de Lucifer, la cual, como veremos a continuación, consiguió borrar de un plumazo cualquier atisbo de duda que alguien pudiera tener acerca de la continuidad y validez de la banda. Las guitarristas Coralie Baier y Rosalie Cunningham, la bajista barcelonesa Claudia González Díaz, -estas dos últimas, ya conocidas de nuestros escenarios-, y el batería Kevin Kuhn no han hecho otra cosa que insuflar nueva vida a una banda que parece salir reforzada de cada percance.

Lucifer: la elegancia de lo «retro» bien entendido

No recuerdo la última vez que pude ver una Sala Upload tan repleta como en esta ocasión. El reclamo de un único show en España a cargo de Lucifer pareció ser suficiente para movilizar al público, que acabó llenando la sala barcelonesa hasta la bandera. Efectivamente, la audiencia se dio cita en la entrada de la sala desde bien antes de la apertura de puertas, y el ambiente en el interior era el de las grandes ocasiones. Allí no cabía ni un alfiler, amigos.

Esta aparición de Lucifer en la Ciudad Condal supone el primer show de la banda en 2026, y ha servido como preludio a una serie de fechas en Latinoamérica, periplo en mitad del cual se encuentran ahora mismo Platow y las suyas.

Así, muy puntualmente a las 21 horas de la noche, la formación actual de Lucifer se posicionó sobre las tablas de la Upload. La pequeña “decepción” de la noche fue comprobar que Rosalie Cunningham no formaba parte del “line up” de la noche. Por motivos que desconozco, en su lugar tuvimos al sueco Max Eriksson, guitarrista de The Mothercrow (banda en la que también militó Claudia González) y Saturna, y que cumplió con creces, ejecutando los solos con “feeling” y convicción. El recital de Lucifer dio comienzo con una primigenia “Anubis” (primer sencillo editado por la banda allá por 2015) Una pieza atmosférica, cercana al Doom, que no fue necesariamente la idónea para comenzar el show. Pareciera que Johanna Platow quería rendir un pequeño tributo a sus inicios para, a continuación, adentrarse en las etapas más recientes de la banda. No obstante, desde el primer minuto ya quedó meridianamente clara la capacidad de esta nueva encarnación de la banda para el directo.

La siguiente, “Ghosts” puso las cosas en su sitio, con el público ya totalmente encandilado con la arrebatadora presencia escénica de Johanna Platow. Esta mujer es una “frontwoman” de las que ya no quedan. Una especie en vías de extinción, que comanda el escenario sin el menor esfuerzo. Si a eso añadimos su inigualable e hipnótico tono vocal, el resultado solo puede ser óptimo. Durante las siguientes “Crucify (I Burn For You)” y “Riding Reaper”, la banda funcionaba ya a toda potencia. Debo mencionar expresamente a la sección rítmica; el batería germano Kevin Kuhn posee un estilo nada ortodoxo, tocando un kit diestro siendo zurdo, y estuvo magnífico durante todo el show. Y qué decir de ese vendaval llamado Claudia González, intratable con su bajo, con una presencia escénica arrolladora, y llevando a cabo unas voces de apoyo que dan una nueva dimensión al cancionero de Lucifer.

El setlist de Lucifer estuvo mayormente orientado hacia sus dos últimos trabajos, IV y V, sin duda alguna los álbumes más completos de la banda hasta el momento. La banda ha conseguido un distintivo sonido “retro” pero nunca apolillado; aunando lo mejor de Sabbath, Blue Öyster Cult, los Scorpions de In Trance o Taken By Force, e incluso los mismísimos KISS (sigan leyendo, sigan) Algo que quedó patente en las piezas que dominaron la parte central de la actuación. La apoteósica “Wild Hearses” fue uno de los mejores momentos de la noche, con su atmósfera netamente Doom, y con unas rítmicas aplastantes a cargo de los dos guitarristas. Acabando la parte principal del, vamos a decirlo ya, breve show, Lucifer se sacaron de la manga tres de los mejores temas de su más reciente álbum. Así “At The Mortuary” fue toda una exhibición de poder a cargo de una banda en total sintonía con la audiencia. Y la bellísima “Slow Dance In A Crypt” contrastó con la más contundente “The Dead Don’t Speak”, con unas agresivas voces de apoyo a cargo de Coralie Baier.

Todos la estábamos esperando, y no faltó. Me refiero, por supuesto, a la frenética “California Son” que se ha convertido, con ese tempo muy deudor del “Easy Living” de los incomparables Uriah Heep, en un auténtico clásico de la banda. Cincuenta minutos escasos de concierto, y Lucifer abandonaban el escenario. Si bien hubo tiempo para tres temas más, es lo único que se le pudo reprochar a la banda en esta velada: la escasa duración del show. Algo que ya sucedió en su anterior visita a la ciudad, en esta misma Sala, hace tres años. Pero ya conocen mi máxima: ¡no hagamos un drama de ello! Lucifer nos tenían reservada una agradable sorpresa para el final, y tras la demoledora “Bring Me His Head”, la banda acometió una estremecedora rendición del “Goin’ Blind’ de KISS. Unos de esos “deep cuts” que tanto nos gustan a los KISS “freaks”, y que se convirtió casi en tema propio en las manos de Lucifer. Para el final, una apabullante rendición de “Fallen Angel”, tema de apertura de su último trabajo, y que puso a la sala patas arriba con su irresistible ritmo galopante.

No hubo más. Tras apenas setenta minutos de show, Lucifer se despedían definitivamente esa noche entre aplausos, mientras se encendían las luces de la sala. Como siempre en estos casos, cada uno elucubrará acerca de ese par de temas que podrían haber añadido para redondear un concierto que, en cuestión de entrega y ejecución fue de sobresaliente. En mi caso, “Mausoleum” y “Midnight Phantom” hubieran convertido el setlist en algo absolutamente perfecto, pero no pudo ser. Desafortunadamente, Lucifer se han prodigado muy poco por nuestro país en su década larga de carrera. Esperemos que con esta nueva singladura esto cambie y podamos disfrutar de la banda mucho más a menudo.

By Edu A. Crime

Adicto al rock desde los 13 años. More Than a Feeling de Boston es el origen de todo. No dejéis que nadie os diga nunca que tenéis demasiados discos.

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