Manuel Ramil es de esas personas a las que aguardas con anhelo para poder entrevistar. Políticamente correcto y sincero, amable y llano, tan cercano como cualquier persona de bien, pero con un talento que lo diferencia de lo común y que en vez de endiosarlo, le hace aún más humano. Imposible no interiorizarle. Contactamos con él para hablar de su nuevo disco junto a su criatura más personal, Adventus. Fotos: Antonio Sicre
Hola Manuel, es un placer volverte a ver, y sobre todo saber que tu estado de salud es favorable tras los malos tiempos que has tenido que atravesar y que nos han mantenido en vilo. ¿Cómo te encuentras, ya no solo físicamente, sino en tu fuero interno? Los golpes de la vida dejan huella en el alma y esa es más dura de cicatrizar.
Hola Jesús, estoy bien, estoy bien. Gracias. Cuidándome mucho, con vida ordenada, tranquila, medicación y todas estas cosas. Diferente, sí, pero, bueno, encontrándome bien y feliz. Es verdad que hace tiempo ya tuve un susto de salud, estuve al borde, entonces ya son dos veces… Algo así te marca, algo así te cambia, pero yo, de largo, en este caso, me quedo con la parte buena que al final me ha traído este disco, la vida que puedo y que podré llevar. En el disco, hay un fondo de esperanza, porque es así, pero también hay un fondo de aceptación.
Una pregunta sencilla, pero a la vez, como la vida en sí misma, complicada. ¿Cómo defenderías este disco sin tener que hacer mención a los músicos que te acompañan?
Creo que es de largo el disco en el que se nota más la mano de los músicos que lo hemos hecho, pero si no pudiese… ¡joder!, ¡me cuesta no hablar de ellos!, porque, como te digo, han aportado muchísimo. Pero si nos vamos a generalizar lo máximo posible y sin personalizar ni especificar mucho, yo creo que es un disco en el que hay mucha verdad y crudeza.
Con la crudeza de todo lo que has tenido que padecer y con lo que aún tienes que comulgar en el día a día, al revelarse una enfermedad crónica, especialmente me ha abrumado el concepto lírico. La contraposición de los tiempos verbales me ha resultado vital para entender tus mensajes y ponerme en situación, en tus botas. También hay una recurrencia a términos y bellas metáforas que se enfrentan en sus posiciones. Interpreto las subidas y bajadas emocionales de nuestro ser más básico, embellecidas con tu hermosa escritura. ¿Más que nunca catarsis lírica?

Al final es coger una experiencia como esta y volcarla a un disco realmente. Si mi tipo de letras, sobre todo en el disco anterior, ya tenían un tinte como muy personal, es verdad que en este es inevitable que al final todo esté llevado a esta experiencia, a esta enfermedad o a esta condición que ahora me acompaña. Es inevitable que vayan por ahí los tiros.
Después de una experiencia así, creo que cualquier ser humano tiene que vomitarlo, que echarlo afuera, que digerirlo, que masticarlo, que verbalizarlo. Y yo tengo, de algún modo, la suerte de poder volcar eso en canciones, en un disco. Y luego la suerte más inmensa de que “X” gente, sea mucha o poca, está pendiente, de algún modo, de poder escuchar eso. Y para mí ha sido sanador vomitar eso en un disco, pues si no, probablemente lo tendría que vomitar en un diván de un psicólogo, por poner un ejemplo. Si eso vale para que a una persona o a dos o a tres, ayude en una experiencia similar o en momentos comprometidos, pues yo creo que ya está más que conseguida la finalidad, sacar de algo traumático, de algo doloroso, algo tan positivo.
Personalmente y tras seguir de cerca vuestra trayectoria, De Mi Corazón y Otras Miserias, me parece vuestro disco más libre, maduro y emocionante. Evidentemente está muy relacionado tanto por los cambios de formación, como por todos los acontecimientos que te han rodeado. A mi juicio Ramón (Lage) aporta una confección de detalles vocales, de matices de pasión y nostalgia, de cariño hacia la transmisión del enunciado que os transporta más allá de géneros. Siempre has contado con grandes vocalistas, pero en este caso y para la evolución de tus inquietudes, creo que Ramón es un pilar fundamental. ¿Qué sensaciones te ha proporcionado su prodigiosa voz, dicción e interpretación al uniros en tu estudio, con sentimientos que pertenecen a tu ámbito más personal?
Yo soy fan declarado de él y de Avalanch. Es el cantante que ha grabado más y de los mejores discos, de los más grandes que ha hecho esta banda. También hemos compartido mucho en Delalma, pero aquí hay una diferencia importante, que son mis canciones y de mi disco más personal, más íntimo y más intimista, el que más me pueda remover por dentro, sin duda. Cuando empezamos a trabajar con la voz, con Ramón, recuerdo la sensación perfectamente y era algo muy abrumador, muy extraño; este tío estaba siendo capaz de transmitir lo que yo no puedo, pero desde mi propia letra, de mi historia, de una manera que yo no podría ni soñar, pero ni al 1%. Ramón, técnicamente, es un portento, es alguien que es híper consciente de lo que canta, de cómo canta, de hasta dónde puede cantar y de cómo exprimirse más a sí mismo. Y encima es, seguramente, la persona más inconformista con la que yo haya grabado en mi vida. El proceso de grabación ha sido duro y exigente porque los dos somos también muy cabezones y queríamos probar nuestra forma independiente de ver las propuestas, pero ha sido de las experiencias más bonitas que yo recuerde grabando.
Hablando propiamente del disco, desde las primeras notas de bajo y la realista y dramática voz de la fabulosa Mabel Ribera (Premiada con un Goya por Mar adentro), entramos en un disco de luces y sombras que proporcionan un duelo constante y que exige una musicalidad adicional, menos común que en otras ocasiones, donde probablemente el menos sea más. ¿Me equivoco?
El otro día, por ejemplo, me preguntaba alguien por Sauze, y escucho esos dos discos y escucho la inocencia, son dos discos que me pueden gustar, unas canciones más que otras, es verdad que yo veo mucha frescura pero veo inocencia, carencias. Es inevitable que pase, ¿no? Quizá en Lo que trajo el viento y en De mi corazón y Otras Miserias sean los dos primeros discos realmente en los que yo me gusto, por decir así. Veo una forma de hacer las cosas que me convence, a lo mejor también incluso hay una simplicidad que cuando eres más joven no contemplas. Cuando me he ido a la versión un poco más desnuda de mí mismo como compositor, me reconozco, me encuentro un poco más a mí mismo ahí.
Todo el engranaje musical me encanta, pero entre mis favoritas destaco «Muerte En Espiral», «En Lo Peor», «Esencia» o «Ser Yo», en ellas veo la evolución y el potencial ingreso de la banda a nuevas categorías musicales por explorar, donde la nostalgia inherente a vuestro estilo podría revitalizarse. ¿Has contemplado otro escenario para Adventus? ¿Incluso internacional? En inglés con un Ramón tan capaz por ejemplo…
Bueno, es algo que hemos hablado, sí, que está ahí revoloteando. A mí, si te soy sincero, evidentemente, donde somos de algún modo conocidos es en España y el mercado latino. Pero sí, sí que me gustaría. Me produce mucha curiosidad. De hecho, uno de mis discos favoritos de Avalanch es el Malefic Time. Si miro el trabajo de los instrumentistas y miro el trabajo de Ramón, al final esto es música, es arte, es totalmente subjetivo, pero sí que creo que son canciones que admitirían bien el idioma inglés, nos daría un toque seguramente bonito, por lo menos para nosotros.
Te voy a confesar que mi predilecta del disco es «En Paz», llámame romántico, pero echo de menos ese tipo de baladas tan directas y sentidas, con tanta definición y sin complicaciones épicas. ¿Halla Manuel paz en estas pequeñas muestras de naturalidad?
Es una canción de verdad, o sea, no necesita nada. No necesita subir el tono al final, no necesita explotar, no necesita mega orquestaciones, necesita menos. Al final hay un proceso minimalista, de desnudar cosas, se trata de darle a las canciones lo que las canciones piden. No se trata de hacer las canciones como están en mi cabeza, que también, porque obviamente hay que tener un punto de partida, pero luego las canciones te han de llevar.
No te robo más tiempo, no busco el salseo musical, ambos sabemos a qué me refiero. Tan solo me gustaría saber ¿cómo sería la entrevista perfecta para Manuel Ramil? ¿Qué es lo que crees que falta en la prensa musical hoy en día?
Joder, pues mira, sinceramente, y no es por echarte ahora flores ni nada, pero a mí este tipo de entrevista que hemos hecho. Yo sé que tengo un defecto y es que me cargo un montón de preguntas, porque hablo mucho y entonces voy enlazando cosas, adelantándome a las siguientes preguntas. Y claro, me da un poco de rabia ser así, pero por otro lado creo que es inevitable, cuando tienes un rato para abrirte, cuando tienes a alguien enfrente que te das cuenta de que se ha molestado en escucharte, que te conoce o ha hecho por conocerte… No soy Bruce Dickinson, evidentemente, pero te tratan con respeto y con admiración, cuando yo solo me considero un currante de la música, y siento ese cariño que me proporciona mucha gente. Esa es la entrevista perfecta.
Por último te pediría un saludo para tus seguidores y seguidoras, los de Adventus, y nuestros y nuestras lectoras y un mensaje que les haga reflexionar. Gracias de corazón y mis mejores deseos para ti y los tuyos.
Por supuesto darles las gracias por hacer este trabajo, de escucharnos, de vernos, de leernos con calma, un poquito más relajado de ese ritmo al que vamos hoy en día. Gracias por estar ahí. Pedirles que den una oportunidad al disco, creo que merece la pena echarle un ratito, y luego, bueno, darte las gracias a ti por este rato tan agradable, ha sido, creo que una hora, una hora y algo, y creo que estaría otro tanto, pero bueno, nos podemos citar para continuarlo con un par de cervezas, y charlando de todo esto, porque ha sido una entrevista, una charla realmente agradable y divertida, o sea que te lo agradezco de corazón.

