Artista: Moby
Lugar: Icónica Santalucía Sevilla Fest, Plaza de España (Sevilla) – 7 de julio de 2026
Fotos: Virginia Marín
Texto: Pablo Martínez Pastor
Desde el 7 de julio de 2026, en el cielo de Sevilla brilla una estrella más: Moby. Hay noches, como la de ese martes en la Plaza de España de Sevilla, en las que el escenario, el clima, el artista y el público deciden firmar un pacto de absoluta complicidad y convierten una noche calurosa en una catarsis de electrónica, color y calor. Moby se reivindicó como uno de los grandes arquitectos sonoros de las últimas décadas y lideró una ceremonia colectiva con un público entregado de todas las edades que abarrotó la Plaza de España de Aníbal González.
El artista neoyorquino recorrió su carrera con un set list diseñado para hacer bailar, recordar a otros hitos de la música, remover conciencias y, sobretodo, despertar en los seguidores que le acompañaron desde el principio de su carrera la nostalgia de la escena techno y rave. Demostró la vigencia de la música electrónica y la cromaticidad de su propia obra. Moby y su banda salieron a romper el hielo sin preámbulos ceremoniosos. Arrancaron con varias canciones de los primeros discos, «Bodyrock» (Play), «Go», «Next is the E» (Moby) en las que combinan a la perfección guitarras distorsionadas y ritmos electrónicos y hip hop con las que consiguieron igualar a la temperatura ambiente y poner a bailar a todo el público. Los ritmos frenéticos y la cultura rave de los noventa resonaron contra los ladrillos modernistas, creando un ambiente exquisitamente magnético. Tras el Moby energético con la guitarra eléctrica y los timbales el público asistió a un giro de guión, no por esperado, menos impactante. Moby volvió a tomar el micrófono para reflexionar sobre la conexión humana y el misticismo de la música, sirviendo a su público un triplete conmovedor de su LP 18 en el que los coros de India Carney y Nadia Christine Duggin sustituyeron a los ritmos electrónicos en «In this World», «In my Head», «We are all made of stars».


Acto seguido, llegó uno de los momentos más íntimos y sobrecogedores de la velada, el tema «Memory Gospel» (B Sides), actualmente denominado Jane Goodall Memory Gospel como homenaje a la célebre etóloga británica defensora de los animales como seres sintientes. No en vano Moby es un activista y defensor de los derechos de los animales y un vegano convencido. Tras estos momentos de paz y recogimiento, el artista neoyorquino nos trasladó a la intimidad de su apartamento y a la compañía de su añorado amigo David Bowie, para regalarnos una versión del tema «Heroes» protagonizado por India Carney que puso el vello de punta a los asistentes.
Y, a partir de este momento, descarga tras descarga de adrenalina hasta hacernos creer que las noches de los 90 habían regresado al presente: «Why Does My Heart Feel So Bad?» (Play), «Raining Again» (Hotel) y un «Disco Lies» (Last Night) aderezado con potentes ritmos electrónicos para aumentar su temperatura. Otro breve momento de respiro con «Flower / Find My Baby y Honey» (Play) condujeron el show a su potente recta final.
La interpretación de «Extreme Ways» (18) sorprendió a los asistentes por su potencia demoledora. El cierre antes de los bises no pudo ser más perfecto: «Natural Blues» (Play), una pieza que en directo adquiere una dimensión casi mística y que dejó al público exhausto, flotando en una atmósfera de absoluta plenitud.

Moby alternó muchos momentos de conversación con el público, a pesar de repetir en varias ocasiones que él era simplemente un inculto estadounidense como disculpa por su mal español. Conectó con el público al compartir el mensaje de su música y agradeció a la organización en varios momentos del show, pero el momento de mayor comunión con la audiencia fue cuando dijo, literalmente, que Trump era el peor presidente de los EEUU de la historia.
Y llegó la hora de los bises, y las notas de piano más famosas del ambient moderno empezaron a sonar. «Porcelain» (Play) envolvió la Plaza de España en una nostalgia que congeló el tiempo por unos minutos. Pero Moby no había venido a Sevilla a despedirse con melancolía y la banda se soltó con «Lift Me Up» (Hotel), uno de los temas más versionados del artista y un cañonazo de pop electrónico que puso a saltar hasta la última fila del auditorio.
El broche de oro final fue una auténtica declaración de intenciones, «Feeling So Real» (Everything is Wrong). Llevando los tempos al límite del techno de la vieja escuela, Moby despidió la velada en un clímax de luces estroboscópicas, ritmos acelerados y una energía tan desbordante que resultaba difícil creer que el concierto estuviera terminando.
Moby pasó por Sevilla y no dejó prisioneros. En una noche mágica de julio, el Icónica Santalucía Sevilla Fest fue testigo de cómo la electrónica, cuando está dotada de alma, mensaje y memoria, puede transformar un monumento histórico en un templo de pura catarsis humana. Un concierto que tardará mucho tiempo en borrarse de las pupilas y los oídos de la capital andaluza.





