Myseria es un proyecto que se materializa en octubre de 2024, pero arrastra años de experiencias en la escena underground. Su primer disco, Todas Las Bestias, se publicó el pasado mes de noviembre. Doce canciones y doce piezas audiovisuales que dan forma a un relato íntimo, creado desde la honestidad y la valentía, donde se expresan con absoluta libertad.
Fotos: Ingrave Estudio
La banda nace en octubre de 2024. ¿Qué cambia para que Myseria deje de ser una idea y se convierta en un proyecto real? En ese mismo gesto, os definís como “espacio artístico” y “comunidad”. ¿Qué implica eso en la práctica diaria del grupo?
La idea de Myseria se fue formando muy poco a poco durante dos años, y el momento en el que pasa de ser un pensamiento a materializarse en realidad llega cuando empieza a resultar extremadamente emocionante y comienzas a verla como un escenario ideal en el que llamas a tus amigos para formar una banda con el propósito de crear algo especial.
El proceso de creación del grupo ha estado siempre basado en hacer las cosas pensando en que lo más importante es la música. Cuando los cinco encontramos esa sintonía en torno a nuestra pasión, es cuando se crea una pequeña familia, donde se genera un entorno creativo muy favorable, donde te sientes seguro y donde sabes que lo que vas a contar a los demás importa. Eso es algo precioso que hemos conseguido partiendo de la premisa de dejarnos fluir.
Myseria está formada por Mario y Kiko a las guitarras, Iván al bajo, Yoni a la batería y Víctor a la voz. ¿Cómo os repartís las labores y cómo os escucháis entre vosotros al crear?
En ningún momento hacemos de menos a nadie, eso es lo más importante. Tenemos un proyecto que los cinco amamos profundamente y sabemos que, en todo momento, la intención es hacer lo mejor para Myseria. Evidentemente existen discrepancias y es muy difícil estar completamente de acuerdo en todo, pero partiendo de la base de que creemos en quien tenemos al lado, todo se hace mucho más fácil. De hecho, creo que si en un grupo no se rema en la misma dirección hacia un objetivo común, es algo que acaba cayendo por su propio peso.

Cuando las canciones salen de experiencias difíciles, ¿cómo las convertís en música sin hacerlo demasiado explícito? ¿Hubo algún momento en el que escribir pasó de ser una forma de desahogo a algo que realmente os ayudó a sanar?
Algo que dio mucho vértigo al principio, pero que creo que ha sido clave para conseguir un disco tan potente en este aspecto, fue plantearnos las letras desde la destrucción total de filtros y vergüenzas a la hora de escribir. Todas Las Bestias es un ejercicio de sinceridad, de abrirte en canal y sacar aquello que más te persigue. Si hubiéramos coartado esos sentimientos, habría sido hipócrita por nuestra parte, teniendo en cuenta lo que queríamos representar con el disco.
Y sí, hacer este álbum ha sido algo catártico en muchos aspectos, pero no vamos a engañarnos: hay problemas que requieren mucho más tiempo y recorrido para sanar del todo.
El título Todas Las Bestias suena muy rotundo. ¿Qué significa para vosotros esa “sentencia”? ¿Algo que pesa, que define, o con lo que simplemente hay que aprender a convivir?
Todas Las Bestias es un disco extremadamente personal, y la lectura de su significado para nosotros es la de una evolución torpe y humana que parte de sentimientos muy oscuros. Emprende un viaje a través de doce canciones en el que uno aprende que estar mejor implica un camino imperfecto, lleno de obstáculos, y en el que muchas veces es necesario dar dos pasos atrás para poder dar uno adelante.
Cuando una canción sale de algo tan personal, ¿la pensáis con un sentido muy definido o dejáis que cada cual la interprete a su manera?
Yo pienso que uno escribe siempre desde su propia experiencia, tanto si decides inventar historias o contar vivencias de otros como si hablas de ti mismo. Al final, la forma de plasmar esos sentimientos en el papel es siempre algo muy personal, pero sin duda este disco está escrito, en su gran mayoría, para que tu saques tus propios aprendizajes y conclusiones.
En la producción participan Diego Teksuo, la propia banda y Pablo Senator. ¿Qué aporta cada uno al resultado final? Dentro del estudio, ¿qué fue más difícil de decidir?
Por suerte, tanto con Diego como con Pablo fuimos al estudio con las ideas muy claras. No hubo cambios drásticos en ningún aspecto, esos los habíamos tomado con anterioridad. Lo que hicieron ambos fue coger una muy buena materia prima y elevarla a otro nivel. Es indudable que son músicos espectaculares, pero cuando además eres un buen compañero de trabajo y, en este caso, incluso un amigo, todo fluye de una manera mucho más natural. La aportación de ambos ha sido algo indispensable, hemos sido muy afortunados de contar con ellos.
Hablemos de los tres singles que fueron la antesala del disco. “Fantasmas” abre el recorrido hablando de “coronarnos reyes de la nada”. ¿A qué vacío apunta esa imagen y por qué elegir un inicio tan frontal? En “La Plata”, el amor aparece como entrega y pérdida de control: ¿qué os interesaba explorar del amor entendido como riesgo?
Myseria habla mucho de la muerte y del amor, dos conceptos trascendentales que, si bien pueden parecer conflictivos, creo que están profundamente cohesionados. “Fantasmas” era una apertura evidente por muchos motivos, tan clara que es tanto la primera canción del disco como el inicio de la historia de Myseria, y abraza la idea de la muerte como concepto.
“La Plata” es un rayo de luz, la instrumentalización del amor como un arma para combatir las sombras, pero como toda espada tiene doble filo. Cuando amas algo o a alguien con tanta intensidad, muchas veces no puedes evitar pensar en su final.
“Serpientes” aborda la inseguridad como un veneno lento, que se instala sin hacer ruido. ¿Cómo se traduce esa idea en sonido y estructura? Si este tema cierra la trilogía previa, ¿por qué hacerlo desde el miedo y no desde una resolución más esperanzadora?
Qué pregunta tan bien enfocada, y me alegro de que me la hagas, porque la respuesta define cómo Myseria aborda la forma de hacer música. Somos una banda de discos; los singles no son más que pequeñas pistas de por dónde pueden ir los tiros. Esa resolución esperanzadora existe, solo que, si quieres experimentarla, tienes que escuchar la historia completa.
El proyecto se expande a un trabajo audiovisual con doce canciones y doce videoclips. ¿Qué os empuja a asumir un reto de esta magnitud? ¿Existe el temor de que la imagen condicione o limite la escucha de la música?
Puede haber cierto temor, pero creo que es más una cuestión de preferencia artística. Yo, personalmente, soy diseñador y filmmaker, Kiko es diseñador y valoramos todos mucho a las bandas que dedican mimo a sus artes gráficas y videoclips.
Y qué narices, o hacemos las cosas bien o no las hacemos. Esos doce videoclips, todo el trabajo de diseño, la portada del disco, los títulos, el CD, el merchandising… nuestro propósito es hacerlo todo siempre lo mejor posible. El día que deje de ser así, la gente se dará cuenta.
Mirando el proceso en conjunto, ¿qué os sorprendió descubrir de vosotros mismos como grupo? A nivel personal, ¿qué resultó más difícil? ¿Escribir el material, grabarlo o mostrarlo al público?
Mostrarlo al público sigue siendo una incógnita, ya que empezamos a girar el 6 de febrero, pero probablemente sea lo que más ansiedad nos genera a los cinco: estar a la altura de las expectativas que se han creado. Yo estoy cómodo bajo presión, porque confío mucho en nosotros, y creo que sentir la responsabilidad de responder a todo ese cariño con un directo bestial es algo maravilloso, si no estuviéramos inquietos sería mala señal.
¿Cómo debería escucharse Todas Las Bestias? ¿En soledad, en directo, con un grupo de amigos…?
En directo. Hemos preparado un show muy intenso y creemos que la gente va a conectar con él. Al final, quienes nos dedicamos a esto por pasión tenemos hambre de escenarios. Yo llevaba años sin subirme a uno, igual que algunos de mis compañeros, estamos con muchas ganas y eso se va a contagiar incluso a la técnica de luces de la sala.
Para cerrar, ¿qué es Myseria? Definid la banda en una sola frase.
Somos potencia, intensidad y emoción sostenida.
Gracias por vuestro tiempo. Os deseo todo lo mejor y espero veros pronto en directo. ¿Algo más que queráis añadir?
Muchas gracias a ti, Marta, y al equipo de Metal Hammer por tenernos en cuenta. Y al lector/a que esté leyendo esto, espero que decidas tomarte el tiempo de sentarte a escuchar Todas Las Bestias y ojalá te mueva algo por dentro.

