Banda: Ashaine White – HotWax – Nova Twins
Lugar: O2 Forum Kentish Town, Londres – 18 de octubre de 2025
Fotos: Jesús Figueirido
Texto: Emilio Ortega
El pasado sábado 18 de octubre,el O2 Forum Kentish Town fue testigo de un concierto que reafirmó a Nova Twins como una de las fuerzas más innovadoras del rock británico actual. En su paso por Londres, haciendo la última escala de su actual gira y, como tal, reforzando su fuerza en su tierra natal, el dúo formado por Amy Love (voz y guitarra) y Georgia South (bajista) ofreció un espectáculo que no sólo consolidó su propuesta híbrida de punk, metal y grime, sino que también articuló una poderosa declaración de identidad, inclusión y rebeldía estética.
Su presentación formó parte de la gira Parasites & Butterflies, una serie de fechas que han redefinido el sonido alternativo con una mezcla de agresividad sonora y activismo político, que puso el colofón y la clausura ante la atención de sus más fieles seguidores, allí reunidos: más de dos mil almas, en su mayoría jóvenes y muchas chicas que animaron sin cesar durante el concierto.
Dos visiones del futuro alternativo
La velada inició con Ashaine White, cuya propuesta de grunge-soul conjugó melancolía y la fuerza justa. Su potente voz, rebosante de pasión, encontró un eco perfecto en un público ávido y realmente atento, dispuesto a explorar nuevos matices antes del estallido del acto principal.
Le siguió HotWax, trío de Hastings que inyectó velocidad y crudeza con una ejecución feroz de guitarras distorsionadas. Su presencia escénica, con carácter y sin adornos sirvió como preludio ideal para el caos con el que nos iban a deleitar a continuación Nova Twins.
Ambas bandas, pese a sus estilos contrastantes, compartieron una profunda ética de autenticidad y coherencia artística que fortaleció la narrativa general de la velada. Y aunque sus presentaciones fueron breves, de apenas media hora cada una, lograron conquistar, emocionar y dejar plenamente satisfecho al numeroso público que colmó el recinto.








El directo de Nova Twins confirma la evolución del rock alternativo
A las 21:20, el dúo londinense irrumpió en el escenario entre destellos eléctricos y el retumbar grave de un bajo que hizo vibrar cada rincón del recinto. La escenografía, cuidadosamente concebida, generaba una atmósfera que amplificaba su universo musical: flores monumentales emergían entre los amplificadores dispuestos a ambos lados, componiendo una puesta en escena tan valiente y provocadora como su sonido.
Desde los primeros acordes de “Black Roses” qué ciertamente es una gran canción para abrir boca, el público respondió con una entrega total. Lo que siguió fue un recorrido hipnótico por su repertorio más incendiario. Cada tema funcionó como una declaración distinta dentro de un mismo manifiesto.

Gran conexión con un público ávido y fervoroso gracias a los temas “Sandman” y “Cleopatra”, en los que reescriben la mitología del poder femenino con ironía y distorsión. El punto álgido llego con “NOVA”, donde el público respondió con entusiasmo, acompañándolas y manteniendo la fiesta en su máximo nivel. En “K.M.B.” (Kill My Boyfriend), Love transformó la violencia emocional en una catarsis compartida, mientras que “Choose Your Fighter” convirtió el escenario en un espacio de resistencia.
El sonido sólido, denso, agresivo y milimétricamente articulado evidenció el dominio técnico de South, cuyo bajo actúa como un monstruo polifónico capaz de sostener riffs, melodías y percusión simultáneamente; toda una showwoman de gran nivel, a la altura de las grandes estrellas del rock.
Musicalmente, el directo de Nova Twins confirma la consolidación de un lenguaje propio. La banda ha logrado sintetizar influencias diversas del punk londinense al hip-hop, pasando por el nu-metal y el funk, sin caer en la desidia. El bajo de Georgia South actúa como eje gravitacional: una máquina de distorsión que desafía la función tradicional del instrumento y genera el efecto de una banda completa. La voz de Amy Love, oscila entre el rap combativo y el grito melódico, un registro que mantiene la tensión entre el control y el desborde.
Si algo distingue a Nova Twins es su dimensión política. Desde sus inicios, el dúo ha reivindicado la representación de las mujeres negras en el rock alternativo, un territorio históricamente excluyente. Esa militancia no se expresa con discursos, sino con presencia, actitud y coherencia estética.

El ambiente del O2 Forum reflejó esa filosofía: inclusivo, diverso y profundamente participativo. Entre saltos, gritos y abrazos, el público encarnó la visión de un espacio alegre y seguro donde la energía del punk se convierte en comunión, no en confrontación.
En tiempos en que la industria musical tiende a la homogeneización, Nova Twins se levanta como una reacción orgánica al conformismo, esta banda entiende el ruido como lenguaje y el escenario como trinchera. El rugido no cesa y, cuando tocan la apoteósica canción “Piranha”, se desata un estallido de bajos saturados, luces rojas y un público convertido en un solo cuerpo rítmico. Fue entonces cuando los teloneros subieron a la tarima para tocar todos juntos, devolviendo la gratitud a las artistas principales, mientras ellas se mezclaban en la parte central del foso, para regocijo de quienes estaban en primera fila.
Terminaron con “Hummingbird” y se marcharon del escenario saludando para regresar a los dos minutos para el bis, aclamadas una vez más por todo el mundo. Con “Glory” clausuraron su gira y bajaron el telón con confeti blanco como punto final, agradeciendo nuestra presencia al mismo tiempo que expresaban su gratitud a su batería, Jake Woodward, por más de seis años de colaboración con ellas, y se despidieron a lo grande.
Cuando las últimas notas se disolvieron, la sensación general era la de haber asistido a algo más que un concierto: una declaración de principios, una reafirmación de que el rock sigue siendo un territorio fértil para la innovación, la rabia y la belleza. Nova Twins demostraron que no buscan imitar a nadie. Lo suyo no es reescribir la historia ni rememorar la nostalgia: es el presente del rock en su forma más híbrida, libre y combativa, como la vida misma que estamos viviendo.
Una auténtica bocanada de aire fresco, realmente de agradecer en los tiempos que corren.














