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Así vivimos el Rockland Art Fest 2025

Festival: Rockland Art Fest
Lugar: Santo Domingo de la Calzada – 18,19 y 20 de julio de 2025
Texto: Txema Garay
Fotos: Xabi Aresti

Santo Domingo de la Calzada, pequeña ciudad medieval a orillas del rio Oja y enclave relevante para muchos peregrinos, se transforma en julio en núcleo rockero de La Rioja. Entre calles empedradas, plazas históricas y monumentos emblemáticos, surge el Rockland Art Fest, un festival que innova al fusionar bandas de distintos pelajes que se unen para confeccionar un cartel variopinto.

A nivel de infraestructura, el espacio elegido fue amplio, lo que nos permitió desplazarnos cómodamente durante todo el evento. Se dispuso de una cantidad de instalaciones suficiente de sanitarios, puntos de agua y otros recursos sin que se presentaran inconvenientes. Además, había numerosas barras disponibles, con la posibilidad de pagar tanto en efectivo como con tarjeta. Si a esto le sumas un clima ideal sin mucho calor y fresco por las noches, tienes prácticamente los ingredientes perfectos.

Primera jornada: Viernes

El viernes, la energía fue desbordante desde temprano, aunque el sonido no acompañó del todo. Ciclonautas abrieron con fuerza, y PIL.T sufrieron problemas técnicos que mermaron parte de la intensidad del combo vasco. Aun así, el público respondió con entusiasmo, sobre todo en los tramos más acelerados. El plato más desconcertante recayó en los australianos de Battlesnake, que con trajes medievales y riffs densos sorprendieron a la tropa con su propuesta y tono festivo.

The War and The Treaty definieron lo suyo con una actuación cargada de veracidad y genuinidad. Su mezcla de soul, gospel y country sonó arrolladora y apasionante. Michael y Tanya Trotter demostraron una compenetración escénica impecable, con voces que llenaron el recinto y se vieron respaldados continuamente por una formidable banda. El público, al principio curioso, acabó totalmente entregado ante su actuación.

Apelaron a la acción directa Refused con una actuación apabullante. Los escandinavos fueron un auténtico torbellino, insuperables en todos los aspectos y consolidándose como la mejor banda del día. Su frontman lanzó dos poderosos alegatos, uno en el que invitó a quienes disfrutan de una vida cómoda a ayudar a quienes atraviesan momentos difíciles y otro en el que se posicionó contra la guerra de Gaza, mostrando su apoyo a Palestina. Durante el show, la banda enarboló la bandera palestina sobre un amplificador en el escenario y Dennis Lyxzén lució los colores en el micrófono. Esgrimieron cortes de gran calibre como “The Shape of Punk to Come”, “Liberation Frequency” y “Elektra”. Cerraron su descarga al grito de “Free Palestine”. Música y compromiso se dieron la mano en un concierto inolvidable.

Pasaríamos de puntillas por el segundo escenario para ver a Alcalá Norte pero su propuesta aunque fresca, con muchos destellos de pop rock e indie, no encajó en absoluto con mi gusto, pero si que enmaró a los presentes. Entre tanto, agasajaron a sus acólitos con piezas fundamentales en su registro como “Dr Kozhev”, “Superman”, «El guerrero marroquí”, “420N”, “La calle elfo”, “Los Chavales” o “Langemarck”.

Sex Pistols con Frank Carter – más pulidos que punks

El regreso de los Sex Pistols con Frank Carter al frente era uno de los platos fuertes del Rockland Art Fest. Y aunque la expectación era máxima, por la leyenda que arrastran los ingleses y por la potencia escénica del vocalista de los Rattlesnakes, la fusión no terminó de cuajar. Frank Carter, pese a su carisma y entrega, suavizó en exceso la actitud reivindicativa agresiva y confrontacional que definió a los Sex Pistols. Su interpretación rebajó la fuerza incendiaria de las canciones y diluyó la actitud que convirtió a la banda en mito.

Ellos mismos reconocieron que esta es una nueva etapa, más profesional y más revitalizada. El propio voceras reconoce que interpreta las canciones mostrando su propio estilo, más melódico y con más calidez. Pero para quienes entienden Sex Pistols como un acto de rebeldía sin ningún filtro, este nuevo enfoque dejó sensaciones contrapuestas. Las tres primeras canciones incluido el pelotazo Holidays in the Sun”, “Seventeen” y “New York” sonaron con poco fuelle.

El primer gran momento llegó con “Pretty Vacant”, donde el público sí que respondió con fuerza y Frank Carter se entremezcló entre la tropa, conectando de verdad. Steve Jones y Glenn Matlock cumplieron con solidez, mientras Paul Cook brilló con su estilo inquieto y preciso en la batería.

El repertorio fue ganando enteros con “Bodies”, “Silly Thing”, la potente “Liar” y una de sus piedras angulares, “God Save the Queen”, coreada por todo el recinto. A partir de ahí, el show redujo marcha con “Satellite” y en ralentí una versión de The Stooges “No Fun”, donde aprovecharon para presentar a la banda, prologándose más de la cuenta.

En pantalla, las imágenes de los viejos tiempos avivaron la nostalgia, recordando cierres históricos como el bolo de los propios Sex Pistols del Azkena Rock Festival donde ocurrió casi de todo o proyectos que disfrutamos a tope como Generation Sex. Ya en la recta final, rescataron la artillería con “No Feelings”, “Problems”, una inevitable “My Way” donde recordamos al gran Sid Vicious y la inquebrantable “Anarchy in the UK”, con la colaboración de Frank Carter y de Dennis Lyxzén (Refused) uniéndose para poner el broche por todo lo alto.

La presencia de una banda de este calado siempre es un aliciente. La actuación brindó momentos brillantes, pero también dejó la sensación de que la rabia original de los Sex Pistols se ha transformado en algo más pulido. Y es que si algo quedó claro es que Sex Pistols sin John Lydon ya no suenan desafiantes.

Los Zigarros

Después de semejante retahíla de clásicos, necesitábamos algo motivador y los que venían no les iban a la zaga. Otros que suelen cumplir en todos los contextos son los madrileños que desplegaron su arsenal de rock and roll directo, descarnado y sin artificios confirmando por qué son una de las bandas más sólidas del panorama nacional. Con su actitud gamberra, convencieron al público desde los primeros acordes.

Temas como “Aullando en el desierto”, “Hablar, hablar, hablar” o “Dentro de la ley” sonaron con fuerza y magnetismo, mientras Ovidi despedazaba el micro con su voz áspera. La banda sonó engrasada, contundente y entregada, dejando entrever la buena labor que cimenta su música. Un golpe de autenticidad protagonizado por una banda que nunca defrauda.

Jet

Tener la oportunidad de coincidir con los australianos es un privilegio. Regresaron con fuerza y destilando ese estilo singular en el que destacan riffs envolventes, actitud clásica y un puñado de himnos que aún son capaces de desatar la locura. Abrieron con solidez y fueron ganando terreno tema tras tema, demostrando que su música desprende actitud por los cuatro costados.

Así lo atestiguaban cortes como “Hurry Hurry”, la versión de AC/DC “It’s a long way to the top (if you wanna rock’n’roll)” que sonó salvaje, “Are You Gonna Be My Girl” donde se desató la locura colectiva y “Look What You’ve Done” que se convirtió en el momento más coreado de la noche. Y mucha relación guarda con los comienzos un sonido compacto y su postura bien engrasada, con la que certificaron un concierto efectivo, vibrante y lleno de cortes impepinables de su catálogo. Un triunfo para los amantes del rock sin postureos que disfrutaron aquellos que permanecieron hasta el final.

Segunda Jornada: Sábado

La jornada arrancó con el empuje animado de Tobogán, que despertaron al público con su punk rock bien rodado. Les siguieron los incombustibles Flying Rebollos, que pusieron el toque gamberro y desenfadado en los comienzos. Kokein, incorporados a última hora como sustitutos, no defraudaron empleándose a fondo, demostrando oficio y entrega sobre el escenario.

Los veteranos Delirium Tremens en una faceta diametralmente opuesta ofrecieron un directo sólido y sin fisuras, combinando su punk rock con su marcada identidad vasca. Con firmeza, repasaron temas clásicos como «Boga boga» o «Ni naiz naizena», ante una audiencia atenta. Su sonido es rudo pero bien compensado, demostrando que el paso de los años no ha limado ni un gramo de intensidad. Una actuación en su línea.

La banda indie británica The K’s, venida directamente de Earlestown (Merseyside) ofrecieron en Rockland un directo brillante, con un sonido que mezcla indie británico y post punk, recordando en algunos tramos a bandas como The Smiths. Conectaron de inmediato con el público gracias a temas como “Glass Towns” o “Sarajevo”, creando un ambiente cercano. Su propuesta, directa y bien plantada con un buen elenco de músicos, demostró tablas pese a su juventud. Presentaron canciones de su nuevo disco Pretty On The Internet, que enfervorizaron a toda la concurrencia reunida. Se apearon de forma algo brusca evaporándose a la sueca.

Morgan se ha convertido en un potente foco y en cuanto pisaron el escenario desvelaron un show con una propuesta elegante y excepcional, lleno de sensibilidad y calidad interpretativa. La voz de Carolina «Nina» de Juan, espectacular y con mucha clase, apoyada en una banda bien ensamblada, compuesta por un montón de músicos, transmitió emotividad desde el primer momento. La banda madrileña desplegó un repertorio cargado de joyas de su catálogo y siempre contó con un gran apoyo de la concurrencia.

Iggy Pop – El dragón verde se adapta y captura a sus presas

Lo de Iggy Pop ha alcanzado la categoría de fenómeno social como quedó claro en cuanto irrumpió en el escenario y aunque lo hizo mostrando cierta dificultad al caminar y bailar, pronto disipó cualquier duda con la energía y el dinamismo que le han hecho mítico. Quizás ya ni salte tanto ni se lance al público pero ya les gustaría a muchas bandas jóvenes moverse la mitad que el musico americano.

La iguana estuvo respaldada por una gran banda, que contó aparte de Iggy Pop en sus filas con Nick Zinner a la guitarras, Ale Campos luciendo su jazzmaster, Brad Truax al bajo, Seamus Beaghen a los teclado e incluso incluyó sección de vientos, que noqueó con un sonido compacto y demoledor que tuvo mucho impacto en el desarrollo del show. La batería estuvo en manos de Urian Hackney, cuyo virtuosismo dejó a todos boquiabiertos. Desde el principio, los hits arrasaron con cortes impepinables como “T.V. Eye”, “Raw Power”, “ I Got a Right” o “Gimme Danger”  y pronto el tono fue de fiesta completa. La feroz “The Passenger” subió el nivel a cotas insuperables, seguida de himnos como la incendiaria “Lust for Life”, la sugerente “I Wanna Be Your Dog” y una versión espectacular y electrizante de “Wild One (Real Wild Child)” que desató los ánimos del personal. La participación de la tropa fue constante, cantando, coreando y moviéndose al ritmo frenético del show. La inclusión de piezas menos frecuentes con varios de sus clásicos pone de manifiesto el potencial del grupo para afrontar cualquier jaleo.

Fue el mejor bolo del festival, una experiencia inolvidable y otra auténtica lección del rollo de un tío que sabe mejor que nadie como animar a las masas y puede presumir aún de conservar en optima condiciones la voz en directo.

Kira Mac brilló en el festival capitaneado por su espectacular frontwoman y una rave de su rock alternativo cargado de influencias de muchos palos. La banda británica desplegó un directo sólido y llamativo interpretando temas como “Whiskey on You” y “Hell Fire and Holy Water”. Su estilo cautivo al público, que respondió con entusiasmo. Se consolidaron como una de las propuestas más prometedoras del festival. Sin desmerecer a nadie tras ver su actuación tiene sentido que ocuparan una plaza tan alta en el cartel.

Wolfmother celebró el cumpleaños de su cantante en Rockland con un show poderoso como los que nos tienen acostumbrados. La banda australiana entregó un rock clásico lleno de riffs contundentes que incendiaron el escenario. A mitad del show, sus compañeros le regalaron al gran Andrew Stockdale un pastel y una botella de champagne, que su líder probó entre canciones, contagiando la alegría al público. Su presencia escénica fue una mezcla de potencia y dinamismo que conectó de inmediato con la concurrencia, destacando especialmente en cortes como “Woman”, “White Unicorn” y “California Queen”. Sin duda, una actuación memorable para poner el broche a la segunda jornada y a esta edición por nuestra parte.

En este punto, acabamos una edición muy versátil en lo musical y en la que quedó claro el esfuerzo del evento por traer bandas punteras tanto de propuestas cercanas a la juventud como de bandas de enorme legado que compartieron protagonismo entre ellas. Al día siguiente la fiesta continuó pero a nosotros no nos quedó otra que plegar y esperar a la próxima edición.

Sex Pistols

Setlist

-God Save the Queen (The Great Rock ‘n’ Roll Swindle» orchestral version)
-Holidays in the Sun
-Seventeen
-New York
-Pretty Vacant (Sex Pistols song)
-Bodies (Sex Pistols song)
-Silly Thing (Sex Pistols song)
-Liar (Sex Pistols song)
-God Save the Queen (Sex Pistols song)
-Satellite (Sex Pistols song)
-No Fun (The Stooges cover) (with Band introductions)
-No Feelings (Sex Pistols song)
-Problems (Sex Pistols song)
-My Way (Claude François cover)
-Anarchy in the U.K.(Sex Pistols song) (with Dennis Lyxzén)

Iggy Pop

Setlist

-T.V. Eye
-Raw Power
-I Got a Right
-Gimme Danger
-The Passenger
-Lust for Life
-Death Trip
-I Wanna Be Your Dog
-Search and Destroy
-Down on the Street
-1970
-Some Weird Sin
-Frenzy
-L.A. Blues / Nightclubbing
-Modern Day Rip Off
-I’m Bored
-Real Wild Child (Wild One) (The Dee Jays)
-Funtime

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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