Banda: Rebrote
Lugar: Sala Malandar, Sevilla – 9 de mayo de 2026
Fotos: Marta Grimaldi
Texto: Nono Suárez
Resulta difícil no mirar con cierta ilusión conciertos como el que Rebrote ofreció el pasado 9 de mayo en Malandar. Porque más allá del lleno absoluto, lo verdaderamente importante fue comprobar cómo una banda puede seguir defendiendo el rock con honestidad y personalidad propia.

No tardó demasiado la sala en entrar por completo en la dinámica del concierto. Rebrote equilibró los temas de su debut homónimo con varios detalles que golpeaban directamente la memoria sentimental de buena parte del público, por no decir absolutamente de todos los que estuvimos presentes. Sobre el escenario apareció una de las grandes virtudes de Rebrote, la química entre guitarras. Jaime Moreno, Iñaki “Uoho” Antón y Jaime Tejedor construyeron un juego constante, entre la delicadeza y el golpe eléctrico, dejando solos que sonaban tan medidos como espontáneos.
Jaime Moreno dominó el escenario desde la voz principal, aunque buena parte de la riqueza del concierto apareció precisamente en esos momentos donde las voces de Iñaki “Uoho” Antón se cruzaban con la suya. Debajo de todo eso, José Ignacio Cantera fue construyendo una base rítmica elegante que hizo que cada tema creciera de manera muy orgánica. También destacó muchísimo el trabajo de Íñigo López «El Profe» desde los teclados y los coros, dándole otra dimensión al directo, y luego Miguel Colino estuvo brillante al bajo, dejando líneas muy reconocibles y con muchísimo gusto. Merece una mención aparte cómo sonó el concierto de principio a fin. Todo estaba perfectamente definido, desde las guitarras hasta los teclados o el bajo, permitiendo apreciar cada pequeño matiz.



El repertorio dejó algunos de los momentos más celebrados de la noche con canciones como “Hay Poco Rock’n Roll” o “Voy a Acabar Borracho”, donde la respuesta del público fue arrolladora. La interpretación de varios temas de Extremoduro y Platero y Tú provocó algunas de las ovaciones más fuertes del concierto. Especialmente emotivo fue ver a Iñaki tocando aquella icónica Danelectro azul regalada por Fito, un detalle que no pasó desapercibido entre los seguidores más veteranos.
El tramo final acabó convertido en una auténtica celebración del rock and roll del bueno, sí, ese que tanto nos gusta. El público cantó, bailó y acompañó prácticamente cada estribillo hasta el cierre definitivo, y os aseguro que allí nadie quería que aquello terminara. Como broche final, la banda cerró con “Ama, ama, ama y ensancha el alma”, poniendo el colofón perfecto a una noche cargada de sentimiento.
Fue precioso ver a una banda que, más allá de la música, subió al escenario simplemente para regalarnos un rato de felicidad, complicidad y buen rollo.






