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The Cult, el sol de medianoche no calienta

Bandas: The Cult
Lugar: Poble Espanyol (Alma Festival) – Barcelona – 27 de junio de 2025
Promotor: Concert Studio
Fotos: Luca Apperti

Uno no acaba de tener en cuenta eventos como el Alma Festival por el tipo de músicos y estilos que alberga habitualmente (siempre que seas prioritariamente aficionado al rock duro y metal) pero ciertamente hay sorpresas agradables en ocasiones. Sorpresas que ya son habituales. Entre su propuesta cada año asoma algún rutilante nombre rockero que llama la atención. Sin ir más lejos en 2024 pudimos disfrutar del mismísimo Alice Cooper y este año se repite jugada con un nombre ciertamente también legendario, The Cult.

El contexto dista mucho de los festivales rockeros de este país, fuera es otra cosa… El marco es el Poble Espanyol de Barcelona. Cualquiera que lo conozca mínimamente sabe del atractivo del lugar. Accedes por los jardines posteriores, si no vas directamente al concierto del artista, a la zona del Village en donde encuentras diferentes espacios para sentarte, restauración e incluso una banda (siempre acorde con el estilo del artista principal) para calentar los ánimos musicales. Todo ello con césped artificial y diferentes comodidades. Ciertamente agradable. Entidades bancarias, aseguradoras, la ticketera por excelencia… todos ellos bien representados como patrocinadores. Ya sabemos qué significa eso… se trata de gente de bien. Y, como no, precios por las nubes incluso del agua con la dichosa tomadura de pelo del vaso no retornable que te cobran.

Más allá del contexto centrémonos en lo musical… En el village pudimos ver a New Wave Kill, banda madrileña que discurre de manera ecléctica entre cierto toque gótico y un punk suavizado. Poco, quizá, pueden cautivar a un público puramente rockero pero los fans de formaciones como Joy Division y The Smiths pueden quedar satisfechos. Están presentando su debut Stitches for the Soul y ciertamente se pusieron en faena.

Una vez abierto el acceso al escenario principal del interior del Poble Espanyol nos dirigimos a él y tras la oportuna espera salieron The Cult a escena con unos minutos de retraso. Como era de esperar no forzaron la máquina al inicio, ni en casi ninguna parte del concierto, e “In the Clouds” fue el tema elegido para abrir. De hecho no variaron ni un ápice el set que vienen haciendo en esta gira.

Parcos en palabras y directos al grano enlazan con “Rise” y antes de “Wild Flower” un tímido saludo. Con ésta el personal reacciona ligeramente, se trata de uno de los clásicos, pero la frialdad que provenía de escena evitó una reacción mayor. “The Witch” y “Hollow Man” transcurren con todos a la expectativa y tan solo un “cómo estáis” de Astbury antes de “War (The Process)” rompe la dinámica de encadenar temas. El vocalista durante todo el concierto pareció importarle poco el público presente. Se limitó a alternar pandereta (instrumento que voló innumerables veces por el escenario dándose contra el suelo una y otra vez) y maracas en sus interpretaciones, además de algunos movimientos de entrenamiento de boxeo. Ciertamente bizarro.

Era el momento idóneo para un clásico e intentar elevar a todos. Si no lo conseguía “Edie (Ciao Baby” ya era motivo para ir perdiendo esperanza. No me atrevería a decir que la destrozaron pero obviaron partes y Billy Duffty se limitó a acordes limpios sin algunas de las partes guitarreras más representativas. El comentario general fue que la canción no lo merecía. Sobre Duffy, no vamos a descubrir aquí sus virtudes pero aparecieron en cuentagotas. Solo en la final “Love Removal Machine” le dio a las cuerdas como sabe y el sonido de su instrumento (al menos desde mi posición) no estuvo todo lo potente que merecería, más teniendo en cuenta que es el único guitarrista. Eso sí, lució algunos modelos dignos de ver en función del tema. De hecho, la banda en general sonó pulcra y limpia, quizá se echó en falta un poco de garra no ya tan solo en la actitud sino en el sonido. Me llamaron la atención algunas maneras “old school” como que tanto la guitarra de Duffy como el bajo de Charlie Jones iban conectados a sus amplis (microfoneados cómo no, nada de moderneces) con cable y tampoco me pareció que llevaran In Ears. Donde haya un monitor de cuña… Sólo Atsbury que se los quitó en los bises.

La introspección de material más reciente como “C.O.T.A” o “Mirror” no acabó de encajar tampoco, ni “Ressurection Joe” más por cierta pasividad del grupo que nada. A partir de ahí sí se animó la cosa. No podía ser de otra manera si enlazas “Rain”, “Spiritwalker” y “She Sells Sanctuary”. Son los temas que busca un público con mayoría aplastante rodeando los 50 años y su reacción contagió de alguna manera al grupo. La cosa duró poco ya que el set finaliza aquí y solo dos bises con “Fire Woman” y “Love Removal Machine” dan continuidad.

Para acabar Atsbury dando las gracias y con una especie de ritual con unas señas al personal y arrodillado (en la típica postura de rezo musulmán) durante unos segundos. ¿Mal concierto? No me atrevería a decir tanto, podemos dejarlo en correcto pero si siguen así se te quitan las ganas de volver a verlos.

By Albert Perera

Live After Death tuvo la culpa de todo y tantos años después aquí seguimos. Si hay algo que me gusta más que escuchar música es hablar sobre ella y difundirla… y en ello estamos durante un cuarto de siglo.

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