Bandas: The Latam Pink Floyd Show
Lugar: La Maraka, CDMX – 5 de marzo de 2026
Texto y fotos: Alf Zúñiga
Un apasionante, inmersivo, potente y deslumbrante show fue el que The Latam Pink Floyd Show ofreció la noche del jueves en el centro de espectáculos La Maraka, donde el público comenzaba a llegar desde las 20:00. Y, como era de esperarse, The Latam Pink Floyd Show se apoderó del escenario en esta magna presentación.

Aunque para muchos de nosotros el espectáculo duró un suspiro (queríamos más), tenía que terminar. Eso sí: dejándonos un más que buen sabor de boca con la perfecta recreación atmosférica de la banda británica Pink Floyd y sus clásicos, con una duración final de casi tres horas.
The Latam Pink Floyd Show deslumbró a todos con una celebración, un homenaje, diría quien escribe, ya que tributo, para nada, pues el nivel de estos músicos está muy por encima de nuestras cabezas (como diría Luis Gerardo Salas).
La banda latinoamericana nos dejó sumergirnos en la más profunda precisión sonora y visual “floydiana” aquella velada con temas como: “Wish You Were Here”, “Mother”, “In the Flesh”, “Hey You”, “High Hopes”, “Shine On You Crazy Diamond”, “Run Like Hell” o la emblemática “The Great Gig in the Sky”, que en la voz principal de Sumiko no tuvo nada que envidiar a la sublime cantante y compositora inglesa Clare Torry. A quien todos recordamos por su aparición en aquel simbólico The Dark Side of the Moon de 1973. La aplastante y gozosa versión de The Latam Pink Floyd Show aquella noche fue de un nivel tremendo, y el elogio por parte del respetable no se hizo esperar ante la psicodélica versión de este “temazo”.
Por otro lado, la ejecución y las voces de los demás integrantes de la banda no son de dudosa procedencia, ya que la conforman Federico Di Lorenzo (voz), Luis Huerta (batería), David Sosa (bajo), César Huesca, Mauricio Poblete y David Paredes (guitarras), además de los pianistas Gera Sanz y Brian Serrano, así como Fernando Díaz en el saxo. Y si a eso le agregamos la voz de Pam como parte del coro, ¡de lujo!
Todos ellos nos brindaron una experiencia total recreando los efectos visuales al más puro estilo Pink Floyd. En cuanto a las luces, sin queja; los láseres también estuvieron presentes, como si atravesaran nuestros cuerpos por arriba y por abajo. Por el lado de las proyecciones y las voces, ¡wow! Todo describe una acción, un plan minuciosamente premeditado y ejecutado con frialdad racional, para que así no haya margen de error. Y no lo hubo.



