El Unirock es mucho más

Festival: UNIROCK 2026
Lugar: Puerto de Vega – 28 y 29 de agosto de 2026
Texto: Larry Runner
Fotos: Jorge López Novales

El viento y la lluvia intentaron arruinar la edición 2026 del Unirock sin conseguirlo.

Obviamente, el temporal del viernes estuvo a punto de echar al traste todo el trabajo. Y fue un esfuerzo doble, pues gran parte de la tarea adelantada por la organización durante la jornada del jueves tuvo que repetirse al día siguiente, cuando Eolo mostró toda su furia y se cargó buena parte del montaje ya preparado en la explanada de Puerto de Vega. Durante unas horas, la preciosa localidad del occidente asturiano pareció más bien la oscura y ficticia Tremor de Netflix.

Pero no hay quien pueda con una Asociación Unirock a la que ni la SGAE doblegó. No lo iban a conseguir ni el viento ni mucho menos la lluvia.

Nos plantamos en Puerto de Vega a media tarde del viernes, tan pronto como pudimos. Llegamos a tiempo para disfrutar del taller sobre los orígenes del Rock y del Heavy Metal impartido por Pablo García, guitarrista de WarCry y alguien cada vez más enganchado al Unirock. Detrás vino el tradicional Unirock Radio, programa radiofónico que se realiza en vivo y con público y que este año defendieron los responsables de los programas Diario de un Metalhead y Helvete.

Mientras la jornada del sábado empezaba bien temprano para los trabajadores del festival, otros pisamos el puerto cerca de las dos de la tarde para disfrutar de una magnífica sesión vermú. Una vez más, Blister puso música al momento a base de versiones. Los cabezudos rockeros se sumaron a la fiesta y este año contaban con un nuevo compañero: un triunfal Ozzy que hizo que la gente casi se peleara por hacerse una foto con él. Maravilloso.

La jornada fue intensa, tanto que no encontré ni un momento libre para el avituallamiento personal.

Pronto llegó el primero de los grandes momentos de la velada, cuando una buena parte del crew del festival se subió al camión para homenajear a la recientemente desaparecida Bonnie Tyler. La inglesa habría estado orgullosa de la impresionante interpretación al micro de Carmen.

Fue, sin duda, uno de los momentos más especiales de un Tributo que volvió a tener a muchos pequeños como protagonistas. Una vez más babeamos con los más jóvenes, con esos a los que en Vega llaman los Goonies del Metal.

Los que marcan el futuro no se cortaron a la hora de compartir tablas con los más mayores, algunos músicos por afición y otros de profesión. Y es que no veáis la sensación de contemplar al mismísimo Pablo García rodeado de jóvenes tocando canciones de los mismísimos Green Day. De haberlo sabido, Treecool habría venido encantado a cambio de una tortilla de patata.

Hablando de pequeños, no pude evitar emocionarme viendo a Nacho Void sobre el escenario, al bajo, durante el “All We Are” de Warlock, con su pequeña Manuela al micro. Fue increíble. Tan especial que la gente respondió coreando el estribillo como si aquello fuese el mismísimo Wacken con Doro presente. Pero, por encima de todo, hubo dos momentos que necesitamos destacar y que creo que no sabré describir con las palabras correctas. Porque diga lo que diga, seguro que me quedaré corto.

El primero tuvo lugar en lo alto del pueblo, en el Mirador de la Atalaya.

Ese escenario, ese punto de encuentro del Tributo, pasó en esta edición 2026 del Unirock a tener un nombre propio: Jaime López Gayol.

Jaime nos abandonó hace unos meses y dejó un vacío en la comunidad del Unirock. Nosotros le conocimos formando parte del grupo de gente responsable de aquel maravilloso Luarca Metal Fest que tanto añoramos. Pero Jaime era, además, músico y participaba en el Tributo siempre que le era posible.

Ahora estará siempre presente en el recorrido.

Su imagen en un lateral del escenario y la voz del emocionado Txanti Martínez —que tuvo unas bonitas palabras para Jaime y su familia— hicieron que diéramos gracias a las gafas de sol por permitirnos disimular las lágrimas.

El acto finalizó con un par de temas de los Metallica de los 90 que cantamos con rabia.

El segundo de esos momentos llegó un poco más tarde, cuando el camión alcanzó el Parque Benigno Blanco.

Allí, bajo una lluvia que volvió a ser intensa, se homenajeó de la misma manera a Mario Herrero, de Drunken Buddha, fallecido el pasado mes de enero.

Michael Arthur Long, Diego Riesgo y Fran Fidalgo, quienes fueron compañeros de banda de Mario, interpretaron el “Children of the Grave” de Black Sabbath en honor de su desaparecido amigo. Rober Peláez, a la batería, y Pedro Pravia, a la guitarra, completaron el quinteto que, con su música, hizo los honores de bautizar el punto de encuentro con el nombre de Mario Herrero.

Mario habría estado orgulloso.

Después de esa segunda gran emoción, necesitaba escapar un rato. Me fui a mi alojamiento. Me desahogué a gusto de la pena y, una vez expulsadas las lágrimas, me di cuenta de que aún no había probado bocado en todo el día.

Ya tocaba.

Así que aproveché para comer algo, ponerme ropa seca y, tras recuperar fuerzas, volver a la explanada del puerto.

La lluvia seguía empeñada en formar parte de la fiesta y el camión del Tributo acabó instalado allí para ya no moverse durante el resto de la jornada. Fue a partir de entonces cuando se sufrieron varios apagones. Todos fueron momentáneos, pero nos hicieron temer lo peor. Aunque con la parada de la lluvia los fantasmas desaparecieron.

Del resto del Tributo disfrutado quiero destacar el “Blitzkrieg Bop” de Ramones, interpretado por un quinteto al que yo bautizaría como Aneuma de Odio, o algo parecido. Pirri, de Escuela, con casi todos los Aneuma. Impagable.

Con lo del descanso me perdí a Mala Reputación. El punk no es lo mío y tampoco iba a contar gran cosa.

Llegamos para ver la cuarta* actuación de Iron Savior sobre suelo asturiano. Tras pasar hace años por la Quattro de Avilés teloneando a Grave Digger, por Oviedo más tarde, en una fiesta de Diario de un Metalhead, y una más en la Gong*, los de Piet Sielck llegaban a Puerto de Vega.

Son muchos los momentos en los que estos teutones de Hamburgo se han cruzado en mi vida como para que no sean un grupo especial. Celebré su inclusión en el cartel como si fuese algo propio.

Casi con cada canción venía un recuerdo. Y es que los discos de esta banda forman parte de mi colección, algunos en carísimas ediciones limitadas, boxes exclusivos y demás historias que los coleccionistas conocemos bien.

Si serán especiales que tengo la chupa de cuero —esa que todo heavymetalero debe tener— firmada por el mismísimo Piet Sielck desde aquella noche en Avilés.

Con Joachim me crucé en la puerta la primera vez que pisé el Ballroom de Hamburgo y una vez le llevé a Salinas a darse un chapuzón, cuando pisó un Derrame Rock praviano como miembro del crew de los Gamma Ray de su amigo Kai Hansen.

Lo dicho: Iron Savior no es una banda más para mí.

Contadas las batallitas para meteros en contexto, era normal que me volviera un poco loco con ellos, sobre todo cuando sonaron los himnos. Los auténticos himnos: “In the Realm of Heavy Metal” y “Heavy Metal Never Dies”.

Evidentemente disfruté del resto del repertorio, un setlist que abrieron con “Way of the Blade” y “Roaring Thunder”. Llegó entonces una presentación de “cuñao”, hablando de sus visitas a Asturias y del tiempo.

No vi a Piet especialmente inspirado, aunque la banda sí estuvo increíble.

No hubo sorpresas y tampoco adelantaron nada de Deathbringer, el nuevo disco que está a punto de salir vía Frontiers tras mucho tiempo en AFM. El único momento fuera de guión fue el cover de “Breaking the Law”.

Quizás hubiera estado mejor “Fever”, del Screaming for Vengeance, que para eso vendrá de bonus en su nuevo álbum. Pero seguramente en directo funcione mejor su elección, conocida incluso por aquellos que no saben lo que es el Heavy Metal.

Cumplieron.

La última vez que Uli Jon Roth se había subido a un escenario con su banda había sido hacía poco más de un mes, en Wacken Open Air.

Flipante, ¿verdad?

Pues así se lo hizo saber a un Dani G. llegado desde Centroeuropa para sonorizar a las bandas alemanas del festival. Lo sé porque estaba presente en el momento de la charla, al lado de un Óscar Rilo al que cada vez se le quiere más por estas tierras.

El respeto se gana. No se mendiga.

Uli Jon Roth vino a ofrecer un show que creo que fue casi calcado al de Wacken. No estoy seguro al cien por cien porque, a diferencia de lo que hice con Iron Savior, apenas tomé notas de su actuación.

Lo siento por el que no le gustase por no conocer los temas. Scorpions no nacieron con «Still loving you». Antes hubo un buen taco de discos impresionantes y Uli Jon Roth fue el creador de muchas de las canciones que en ellos venían. El que no conozca su legado, se puede poner al día, porque se está perdiendo un buen montón de emociones, de temas que Scorpions dejaron de lado hace largo tiempo, de canciones que el día que falte Uli quedarán, por desgracia, en el olvido.

Abrió con “All Night Long” y en la mesa enseguida le tomaron el tranquillo. Sonó a gloria, con Dani G al mando y con un Uli motivadísimo y un Niklas Turmann —esta vez al bajo— cantando mejor que nunca, al menos de las veces que les he visto juntos, que son unas cuantas.

Como sucediera con Iron Savior, tuve mis momentos de despelurcie.

“Catch Your Train” fue el primero, dentro de un repertorio marcado por Virgin Killer, aunque yo soy más de Fly to the Rainbow y de In Trance.

Por cierto, ¿soy yo o “In Trance” fue el momento de la noche?

Cerró con “The Sails of Charon” y con la habitual versión de Bob Dylan, “All Along the Watchtower”, que volvió a poner punto y final a uno de sus shows.

Skontra salieron detrás, pero yo ya estaba a otras cosas.

Y así llegamos al final de otro Unirock. No, perdón, que el domingo hubo de nuevo sesión vermut. Y allí estuvimos.

Hasta dieciséis fueron los medios de “prensa” acreditados para esta edición de 2026. Nada mal para un evento del que, hasta hace nada solo nosotros y un par de medios amigos dábamos fe.

Esperamos ver esas dieciséis crónicas y comprobar cómo hablan del Tributo, el auténtico Unirock.

Espero que se hable del festival como lo que es y no como una noche más con cuatro bandas, porque eso lo hace cualquiera con un mínimo de interés, incluso sin acudir, que ya sabemos hoy lo que se publica por ahí hablando de músicos que no están y de canciones que no han sonado.

El Unirock es mucho más. Si no es así, no habrán entendido nada. No son cuatro bandas. Es mucho más.

O eso, o vinieron a sacar partido del trabajo de otros. Sería de miserables.

Ver veremos.

By Larry Runner

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