Bandas: Point of No Return – Molykote
Lugar: Nave 9, Bilbao – 22 de octubre de 2026
Texto y fotos: Xabi Aresti
Metal de Rekalde para abrir las hostilidades
Molykote fueron los encargados de prender la mecha el pasado 22 de octubre en la sala Nave 9 de Bilbao, bajo la imponente sombra del Palacio Euskalduna. Los de Rekalde subieron al escenario dispuestos a dejar claro que aquello no iba a ser una noche de contemplaciones. Metal contundente, sin concesiones y con suficiente mala leche como para hacer temblar los cimientos de la sala.


Jebo castigaba los parches desde la batería, marcando el terreno a golpe de baqueta; Iñako levantaba una muralla de guitarras afiladas y Aitzol, al bajo y la voz, ponía el peso y la garganta a una descarga que convirtió el escenario en una pequeña zona de guerra.
Tres músicos, una misma dirección y una propuesta que apostaba por la contundencia como principal argumento. Sin necesidad de artificios ni grandes discursos, Molykote fueron calentando el ambiente a base de riffs pesados, ritmo y actitud, preparando el terreno para lo que vendría después.
Una primera embestida de factura local que abrió las hostilidades en Nave 9 y dejó la maquinaria bien engrasada para la posterior descarga de los brasileños Point of No Return.


Hardcore brasileño, experiencia y conciencia social
Tras la descarga inicial de los bilbaínos, llegó el turno de Point of No Return. La formación brasileña tomó el relevo con una propuesta de hardcore construida alrededor de tres vocalistas, guitarra, bajo y batería. Alexandre «Kalota» Fanuchi, Frederico «Fred» Freitas y Ruy Fernando compartieron las voces, acompañados por Paulo «Juninho» Sangiorgio Jr. a la guitarra, Leonardo Cantifras al bajo y Luciano «Lobinho» Juliato a la batería.



No eran precisamente unos recién llegados a esto de dejarse la piel sobre las tablas. La edad y los kilómetros de carretera se hacían notar, pero lejos de convertirse en un lastre, aportaban ese poso de quienes llevan tiempo defendiendo una misma manera de entender el hardcore. Aquí no había necesidad de demostrar juventud ni de perseguir modas: había actitud, experiencia y ganas de seguir haciendo ruido.

Pero Point of No Return no se limitaron a descargar decibelios. Durante toda su actuación fueron introduciendo constantes reivindicaciones políticas y sociales. Los derechos humanos, la lucha por los derechos de las mujeres y la crítica al capitalismo formaron parte del discurso que acompañó a su música. Un posicionamiento estrechamente ligado a su identidad como banda vegan straight edge que en el caso de los brasileños incorporan también el rechazo al consumo de productos de origen animal. Una filosofía que, para muchas bandas de esta corriente, va más allá de las decisiones individuales y conecta con el compromiso social, político y la lucha contra diferentes formas de explotación.
Con tres voces al frente, la banda desplegó una descarga de hardcore directo y combativo, alternando las intervenciones vocales sobre una base instrumental contundente. La música y el mensaje caminaron de la mano durante todo el concierto, dejando claro que para ellos el hardcore sigue siendo también una herramienta de expresión, reivindicación y resistencia.
Point of No Return cerraron así una noche que había comenzado con la maquinaria metálica de Rekalde y que terminó mirando hacia Brasil. Una actuación en la que experiencia, contundencia y conciencia social compartieron protagonismo, recordándonos que el hardcore va mucho más allá de la velocidad, los riffs y los golpes de batería.




