Wacken 2023

Probablemente este último Wacken diste mucho de haber sido su mejor edición. Sin lugar a dudas, podría catalogarse como el más caótico y, sin duda alguna, el más arduo de llevar a buen término. No obstante, a pesar de todas las adversidades, logró llevarse a cabo.

Por primera vez en 32 ediciones, este acontecimiento atrajo la atención mediática a nivel global. Las noticias sobre el festival resonaban en nuestros hogares, llegando incluso a ser mencionado en medios «especializados» que rara vez asignan a un redactor al festival alemán. Curiosamente, estas fuentes se valieron de plataformas como Facebook para obtener información sobre los sucesos. Desde la distancia, había quienes parecían desear la cancelación del evento. Sin embargo, la perspectiva de aquellos que estábamos presentes en el lugar era notablemente diferente, especialmente para aquellos que hemos disfrutado del Wacken Open Air durante casi dos décadas.

Los días previos habían estado marcados por intensas lluvias, y el martes se desató una tormenta severa, aunque breve, que no contribuyó en absoluto. El resultado fue desolador. Algunas áreas de acampada quedaron inundadas debido a que el suelo no pudo absorber más agua. En respuesta, los organizadores tuvieron que recurrir a la improvisación, esforzándose por reubicar a la gente en lugares alternativos en tiempo récord. La comunidad local demostró su solidaridad y colaboración.

De esta manera, miles de metalheads lograron finalmente acampar. Esto ocurrió ya sea en nuevas ubicaciones que aún carecían de servicios debido a la naturaleza improvisada de la situación, o sencillamente en zonas de estacionamiento. Tanto los campistas como los no campistas nos vimos afectados por esta situación. En nuestro caso concreto, la zona de estacionamiento pasó a convertirse en un área de acampada. Estacionar se convirtió en una incógnita diaria que siempre terminó de forma exitosa.

En redes sociales, éramos testigos de desaires hacia el Wacken Open Air, con críticas dirigidas a la organización. Sin embargo, debemos considerar que durante dos días se realizó la labor titánica de remolcar miles de automóviles para permitir su ingreso a las zonas de camping y así posibilitar que la audiencia disfrutara del evento. ¿Se puede etiquetar esto como una muestra de mala planificación? Rotundamente no. Más bien, se trata de una respuesta profesional ante las adversidades y una negativa inquebrantable a rendirse. Aquí hemos tenido cancelaciones porque un viento había tirado el escenario o porque se puso a llover y se mojaron los equipos. Si cae aquí el agua que afectó a Wacken, no hay ni colegio.

Y sí, cerraron los accesos … para los coches. Llegó un momento en el que el martes y el miércoles dijeron, no podemos meter a más coches. Pero el jueves, habiendo dejado de llover, los accesos volvieron a estar abiertos. ¿Lo has visto en alguna parte? Claro que no, eso no daba clics. ¿Atascos? Todos y más. Al tener que ir remolcando uno a uno los vehículos, la tarea de hacer entrar en el camping a los miles de coches fue eterna, tediosa y realmente agotadora. La noche del martes al miércoles fue la más dura en 32 años de historia del festival. Pero al amanecer, todo el mundo descansaba en sus tiendas.

Si nunca has estado allí en los últimos 5-6 años, no entenderás la dimensión de lo que es Wacken. Da igual que estuvieras en 2005 o en 2015, ya no es igual ni de lejos. El recinto es realmente monstruoso y fuera del alcance de todo lo razonable si nunca has visitado aquello en el último lustro. Estuvimos con gente que venía de un grande como es el Graspop y se quedaron impresionados de la magnitud de Wacken. Así son las cosas. El gentío por momentos es tan abrumador que para poder cumplir las estrictas leyes de seguridad alemanas, llamar al circle pit o al wall of death está prohibido bajo amenaza de parar el concierto. ¿Pasó alguna vez algo? Pues no. Pero en su momento los estúpidos pijos del Love Parade se volvieron locos y murió un montón de gente. Ahora lo pagamos los de siempre. Ya sabéis. Los de negro siempre son los malos.

Nosotros no estábamos en el camping, pero de igual forma nos vimos atrapados en el lío cuando acudíamos a por nuestra pulsera de acreditación. Éramos tres personas en nuestro coche, dos de prensa y la jurado de Metal Battle Spain. Tres horas para un recorrido de 20 kilómetros. Ni tan mal. Afortunados nos sentimos. Eso sí, ante la adversidad del momento, en cuanto tuvimos la pulsera nos fuimos de Wacken, rumbo a Itzehoe, en dirección inversa al atasco monumental. Cena en un restaurante cercano al hotel, y a dormir. El miércoles íbamos a madrugar para poder disfrutar de la Metal Battle.

Miércoles 2 de agosto

La lluvia se fue y el festival arrancó por fin. El miércoles iba a ser un día un poco de caos, pues la lluvia afectó a la programación. Y es que el chaparrón trajo consigo algunas averías eléctricas y en las comunicaciones que pusieron en alerta a los técnicos. Todo empezó más tarde de lo esperado, con cancelaciones en el Bullhead y cambios de horarios en el resto de los escenarios. Todo ello llevó al desconcierto en la primera jornada y quién más quién menos se perdió alguna que otra actuación.

Nosotros comenzamos la jornada en el Bullhead, sede de la W:O:A Metal Battle. Allí disfrutamos desde el retrasado comienzo de una buena parte de las bandas presentes en la final internacional. Todo dio comienzo a las 13:55 con la actuación de LEFT OVR, el grupo de Puerto Rico que representaba a la Metal Battle del Caribe. Llegaron con su country metal para hacer historia en Wacken, pues son la primera banda de Puerto Rico en pisar Wacken en los 32 años de historia del festival. Veinte minutos a tope cargados de buenos temas como “Not For The Masses” que bien pensé que podrían hacerles meterse entre el top-5 aunque al final no fue así. Por desgracia, contaron aún con poco público. El recinto llevaba casi una hora abierto, pero la incertidumbre y el silencio en los escenarios hicieron que la gente tardara en entrar.

Aneuma fueron los siguientes en actuar. Hubo suerte, y el estrés sufrido de la mañana se esfumó con el primer acorde de “Fall Apart”. Cinco temas y veinte minutos que se nos pasaron volados con una Laura enorme, un Borja que captaba la atención de los más amantes del virtuosismo (sin duda el mejor guitarrista de la mañana) y una banda que sonó muy compacta, a grupo veterano. Lograron el segundo puesto en un concurso que hoy en día reúne a 72 países. Una barbaridad.

Sable Hills , ganadores de Metal Battle 2022 y por supuesto fuera de concurso fueron los siguientes en salir a escena en el Headbangers Stage y con ya una buena afluencia de público. Ser ganadores el año pasado sirvió para que les invitaran a esa actuación actuando como una banda más del cartel. Una hora de show para tocar sus mejores temas con una formación renovada con respecto a la del año pasado, y es que los japoneses presentaron nuevo guitarra solista, con el que ganan en presencia escénica e imagen y no pierden nada en energía, sonido ni calidad. Mientras algunos acudían al homenaje a “LemmyKilmister con consagración de sus cenizas en el Lemmy’s Bar y la presencia de Phil Campbell y Mikkey Dee en el evento, otros seguimos apoyando a los que empiezan.

Metternich, representantes de Austria, son una veterana banda que no suena nada mal, pero cuyos riffs me recordaron en demasía a algunos de Mötley Crüe o Judas Priest. Omnivortex, de Finlandia, fueron los siguientes. Son una fantástica formación procedente de Helsinki, la capital, que hacen un muy buen y contundente Death Metal. Sonaron bien. Krownest de Islandia me gustaron mucho más. Excelente banda de Hardcore Metal de Reykiavik insultantemente joven. Energía pura, buen sonido, buena puesta en escena y muchas ganas de comerse el mundo. Islandia siempre lleva muy buenas bandas y ellos no iban a ser excepción. Strigampire de Canadá me parecieron un quiero y no puedo de Skeletomwitch. No les pillé el punto. Sus esfuerzos no llamaron mi atención y decidimos cambiar de escenario.

Llega el momento de comentar que mientras esto transcurría en el Bullhead, en el Louder Stage los horarios habían saltado por los aires y eran un auténtico descontrol. Había que andar tirando de móvil, pero ni así lográbamos enterarnos .Teníamos marcadas las 17:15 en ese escenario para ver a Ankor y hasta allí que nos fuimos, pero … no estaban. Ya en el Bullhead de nuevo, nos enteramos por su facebook de que la cosa se iba para una hora más tarde. Tampoco a las 18:15 estaban. Es necesario apuntar que el Louder Stage está en una de las puntas del festival y que caminando por el barrizal llevaba como veinte minutos largos llegar hasta allí y otros tantos de vuelta. Eso quiere decir que nos hicimos como ochenta minutos de pateada por el barro para nada. Disgustazo y espina clavada para quitar en 2024, porque por suelte ANKOR volverán a Wacken.

Jueves 3 de agosto

Muchas emociones por delante. Las últimas bandas de la Metal Battle y la maravillosa fiesta «A Night To Remember». Además, actividad extrema en el Bullhead. Era demasiado, así que salimos a morir. Estábamos ya para la apertura del Bullhead para ver más bandas de la Metal Battle. Blacksheep, un power trío de Rumanía nos despertó a base de intensidad y melodía. Buena presencia, buenos solos, buen Heavy Metal. Me traje su música a casa y la sigo disfrutando estos días. Grandísimo directo. Detrás salieron Phantom Excaliver , una banda japonesa que suma a su Power Metal elementos del Kawaii metal para llamar poderosamente la atención y divertir. Con su tema “Yasassá” pusieron a todos a cantar y sin duda esa interacción con el público les aupó a la victoria a pesar de que técnicamente probablemente no eran los mejores.

Hungría se presentó con Tiansen, un quinteto de Budapest que lleva al frente a Radó Éden, una fantástica frontwoman que llamaba la atención con su pelo verde, un impactante look para llamar la atención sobre una música moderna, bailonga, de clara influencia pop y con un guitarrista que tocaba muchísimo más de lo que parecían dejar entrever sus ritmos. Quizás demasiado modernos para un festival como Wacken. Estoy seguro de que se plantan en el Resurrection Fest y lo ponen todo patas arriba sin falta de que nadie se conozca sus temas. Independientemente de los gustos, buena banda.

Forastero Western Metal llegaban desde Uruguay con un metal influido por el country del far west y un llamativo look que no esconde las carencias de la banda. Muy flojos. Ghetto Ghouls llegaban con su thrash desde Noruega. Buen show de una banda poco original en el estilo, puro y duro thrash, pero que incorpora a dos vocalistas, lo cual da mucho juego tanto en las voces como a la hora de moverse por el escenario gracias a sus alternancias. Buenos temas y diversión. Diesanera llegaron desde Italia para acabar terminando en el quinto puesto. Metal de carga gótica y look impactante, cargados de unos maquillajes llamativos y en una onda que quizás nos recordase a Powerwolf, quizás con algo de influencia Hämaton o incluso Marilyn Manson. Ritmos maquineros con una música que bebe de muchas fuentes, quizás demasiadas, pero que parece que no disgustó.

Middle Grounds llegaban ni más ni menos que de Sudáfrica y gracias a la ayuda económica de la Wacken Foundation. Metalcore totalmente extremo con un gran frontman, Brandon Render. Israel se trajo como representantes a Andrelamusia , banda de Haifa de Symphonic Deathcore. Muy buena puesta en escena, todos de negro y verde fosforito y con un par de barriles con el logo del material tóxico a modo de atrezzo para dar más visibilidad a un show muy bien preparado. Quedaron cuartos. Por cierto, si bien su nombre es de difícil pronunciación, la traducción es bien sencilla. Andrelamusia significa caos.

Tras los israelitas, rumbo al Infield. Comenzaba la “A Night To Remember” de Wacken, la noche del jueves, el día de las leyendas, algo que uno nunca se puede perder. Estuvimos en la apertura y fue glorioso. Con media hora de retraso saltaron a escena Skyline. La primera vez que veo retrasos en el Infield en 17 años que llevo acudiendo al festival. Comenzaron atronando con su himno “W:O:A” para luego meterse ya con sus covers. Van Halen, Led Zeppelin, AC/DC … y con la aparición de Simon Olsen de Baest como invitado. Buen arranque de una noche que acabaría siendo alucinante.

Las bandas como Vixen siempre te traen buenos recuerdos. Siempre las asocias a algún momento de tu vida y siempre que suena una de sus canciones acabas tirando de nostalgia. Nunca las había podido ver en vivo y han tenido que pasar casi cuatro décadas para quitarme una espina que ya hacía daño. Poco queda de aquella formación original, apenas Roxy Petrucci en la batería. Hoy son una especie de mezcla entre Vixen y Femme Fatale, otra formación glam de los 80 con la que también vibrábamos, aunque no recuerdo haber tenido nunca un póster de Lorraine Lewis, su vocalista y ahora frontwoman de Vixen. Y como tal fue el concierto ofrecido por el cuarteto en Wacken, pues además de temas de Vixen, también sonaron algunos temas de Femme Fatale. El «Yankee Rose» de David Lee Roth sonó a modo de intro antes de arrancarse con «Rev It Up» tema que abría su segundo álbum y en el que colaboró Ron Keel en la composición. Buen trallazo para comenzar y para quedar ya desde el principio embobados con una Lorraine Lewis muy bien en la voz y en lo físico a pesar de sus 64 años, que hasta se atrevió a tirarse al público y surfear por encima de las cabezas de los fans. «Waiting for the Big One» fue la primera que hicieron sonar de Femme Fatale, con Britt Lightning luciéndose a la Jackson de lo lindo, a la que por cierto, puedes adivinar más que ver en el directo de Alejandro Sanz «La Música no se Toca – En Vivo». Algo de lo que me di cuenta en seguida es que en vivo suenan mucho más duras que en aquellos edulcorados discos suyos con la Petrucci dándole a morir a pesar de que también tiene sus buenos 61 años. «How Much Love», «Cruisin» y la maravillosa «Crying» fueron de seguido. No faltó por supuesto «Edge of a Broken Heart», uno de los momentos más geniales de Wacken 2023. Maravilloso.

Uriah Heep repetían en Wacken. Siempre es genial verlos, y allí estuvimos para ver la primera parte del show. Abrieron con “Against the Odds’ y continuaron “The Hanging Tree”. Disfrutamos de “Between Two Worlds” y más aún con “Stealin’”, pero en mente teníamos que Baest tocaban en el Bullhead, y tras haberles visto en gira no nos los queríamos perder bajo ningún concepto. Así que tras apenas veinticinco minutos volvimos al barro para ver a los extremos daneses.

El sol pegaba de lleno y castigaba a los miles de metalheads que acudimos a la cita con Baest . No éramos pocos los que ya los habíamos visto (Olsen lo preguntó al público) y allí estábamos para repetir. Canciones como “Marks of the Undead” o “Crosswhore” suenan a menudo en el reproductor de cualquiera que les haya ya descubierto. Si a eso le sumas que temas como la reciente “Ecclesia” son ya hits, lo tienes. Mucha gente en el W:E:T Stage para verlos con un sonido impresionante y un Olsen muy comunicativo haciéndose entender e incluso soltando algún “gracias” en perfecto castellano. A la apisonadora danesa ya no hay quien la pare. Bandaza.

No nos movimos del lugar. Immolation eran los siguientes, y aunque no son una banda que yo pueda presumir de seguir, sí que quería verlos un rato antes de volver al Infield y retomar la noche de leyendas. “An Act of God” de su último disco “Acts of God” sirvió para arrancar un show que se apoyó precisamente en el álbum referencia del momento. Vimos como veinte minutos súper intensos que no dieron respiro salvo cuando “Harnessing Ruin”, que casi sonó a balada entre tanto derroche de blast beat. Me encantaron.

En el Infield esperaban Hammerfall, pensábamos ver sólo parte del show y que al final por el retraso en los horarios lo vimos completo. Concierto de karaoke donde nos hinchamos a cantar sus estribillos, y es que no hay como disfrutar de un buen concierto de Heavy Metal en “el festival del Heavy Metal”, que dijo Cans. La “A Night To Remember” transcurrió sin agua y pudimos disfrutar de la música en plenitud. La lluvia, fue de hits, incluyendo incluso un popurrí de temas del “Crimson Thunder”. La banda sonando a gloria bendita y con un repertorio de temazos al alcance de pocos. En nada irán desapareciendo los nombres legendarios y Hammerfall se encuentran en buena forma para estar al quite en el relevo. De momento les tenemos ahí.

Kreator en Wacken provocan hasta que la gente surfee con barro y no parezca importar a nadie. Siempre que les veo en vivo cuesta trabajo pensar que pueda haber una banda mejor. Tonos rojos en el escenario e himnos como “Satan is Real” para volvernos locos y no querer que nunca terminase. Sin duda uno de los conciertos del Wacken 2023, con incluso su “Violent Mind” presente. Que toquen siempre.

Una vez más, tenía la oportunidad de ver a Helloween . La ocasión era inmejorable, en Wacken y encabezando la noche conocida como “A Night To Remember”, casi nada. En el set list, presencia de temas antiguos y también nuevos cuyo resultado fue un concierto de altibajos, con momentos auténticamente gloriosos, otros un tanto olvidables y un final de impresión. “Skyfall” sirvió para abrir. Demasiado larga para mi gusto. Un tema creado buscando conseguir la atmósfera de temas del pasado que no llegan a conseguir tal y como reacciona el público. Pasó también con “Mass Pollution” y “Best Time”, la respuesta fue gélida. De todas formas, ante cada bajonazo, venía luego un subidón. Tras “Skyfall”, “Eagle Fly Free”, tras el coñazo de “Mass Pollution”, “Future World”, tras “Best Time”, “Dr. Stein”, así nos las íbamos tragando con un muy buen sonido y una excelente labor sobre el escenario por parte de todos. Kai Hansen fue el primero en dirigirse al público, recordando que estábamos en “A Night To Remember” y que ellos venían dispuestos a que así fuera, que iba a ser una maravillosa noche para recordar. Lo hizo en inglés, a pesar de estar en su país. No todas las bandas alemanas tuvieron ese detalle. Soltaron medio “Walls of Jericho”, una maravilla. “How Many Tears” me puso la carne de gallina. Para el bis quedaron “Perfect Gentleman”, “Keeper of the Seven Keys” y un “I Want Out” que escucharíamos prestando más atención al cielo que al escenario. Y es que 400 drones dibujaron en el cielo de Wacken el logo de la banda y la calabaza. Precioso final. De verdad, una noche para recordar.

Viernes 4 de agosto

Acudí a esta edición en Wacken también como Promotor de Metal Battle Spain. Eso se tradujo en tener que acudir a algunas reuniones y actos del concurso que me impidieron disfrutar de los conciertos del viernes. Mientras mis compañeros sacaban fotos o se paseaban por los escenarios, yo estaba en el LGH y me perdí toda la mañana. Pero iba a aprovechar el resto de una jornada que comenzó para mí en la presentación a prensa del nuevo disco de Doro (portada de Metal Hammer España en el pasado número de septiembre). Hasta nueve temas escuchamos en primicia en compañía de la alemana para llegar a la conclusión de que “Conqueress: Forever Strong and Proud” es un discazo.

Detrás vino la gala de la Metal Battle y su ceremonia de entrega de premios. Phantom Excaliver de Japón recibieron el premio de ganadores de sus compatriotas Sable Hills, vencedores de la pasada edición. Nuestros Aneuma fueron segundos. Terceros %0 Mercury de Ucrania. Israel con Andrelamusia fueron cuartos y el quinto lugar lo ocuparon los italianos Diesanera. Tras la gala y posterior fiesta, al Infield.

Santiano nos recibió con su alegre música. Nos echamos unos bailoteos. No es que pueda presumir de ser muy fan suyo o de escucharlos mucho, pero sí que con el paso de los años tengo controlados algunos de sus hits, así que disfruté de lo lindo con temas como “Hooray for Whiskey”, “The Irish Rover” y sobre todo con “Auf nach Californio”. Fiesta total.

Megadeth habrían sido perfectos en Wacken si no fuese porque la voz de Mustaine pende de apenas un hilo, como la de Carlos de Castro. Tal es su escasez de fuerza en la tarea, que por momentos parecía que su música era instrumental. Eso sí, me lo pasé en grande de igual manera, y es que el set-list se vino cargado de hits, y las canciones son lo que cuenta. Empezar con “Hangar 18”, “Wake Up Dead”, “In My Darkest Hour’ y ese nuevo clásico que es “Dystopia” es salir a ganar. Sonaron “Sweating Bullets’ , mi favorita “Angry Again” y “A tout le monde” puso a cantar a todo el Wacken presente. Pero lo mejor aún estaba por suceder. Y es que fue entonces cuando apareció Marty Friedman en escena, que sin casi cruzar miradas con el pellirrojo, estuvo aportando sus seis cuerdas en “Trust”, la mágica “Tornado of Souls” y “Symphony of Destruction”. Curiosamente sonó el “aguante Megadeth” originario de Argentina allí en la mismísima Alemania. Enorme. “Mechanix”, “Peace Sells” y como colofón en modo bis el “Holy Wars… The Punishment Due” de nuevo con Marty Friedman presente. Bolazo a pesar de lo comentado de la voz del jefe.

Llegaba el momento más esperado de la noche. Iron Maiden de nuevo en Wacken. Cuarta vez de los londinenses en el festival, que abrieron de forma magnífica con “Caught Somewhere in Time”. Desde el primer solo de Adrian Smith ya observamos que el guitarrista a día de hoy es más de media banda. Sus solos son los mejores, su guitarra suena mejor que la de ninguno de sus compañeros, su presencia en escena es top y además canta muchísimo y bien. Tras “Stranger in a Strange Land” vino el primer parón, con la charleta de un Dickinson que probablemente las alargue para dar respiro a los compañeros, pero que rompen el ritmo de un concierto, que como siempre contó con una maravillosa escenografía y la aparición de Eddie en diferentes versiones, siendo mi favorita sin duda alguna la nueva de “Senjutsu”.

“The Writing on the Wall” es uno de mis temas favoritos del momento. El comienzo de Smith, con ese riff que se inventó para la canción, que tiene su sello 100% es pura magia y una auténtica gozada. Vino entonces la parte muermo del concierto. El grupo baja las revoluciones a tope, probablemente por el problema de salud de Nicko que ya sabréis de sobra, pues el salseo manda hoy en día. El caso es que soltaron de seguido “Days of Future Past”, “The Time Machine”, la siempre prescindible “The Prisoner” -donde Smith se comió literalmente al solista en los coros- y “Death of the Celts”. Sonaron muy bien, pero casi sin darme cuenta estaba bostezando, algo que jamás me había pasado con ellos. La historia mejoraría luego, pero muy al final. Y es que tras el “Can I play with Madness” llegó la desgastada “Heaven Can Wait”, tema cansino donde los haya y creo que la única canción que odio de la que es mi banda favorita. Fue genial escuchar “Alexander the Great” en vivo, pero tampoco es que sea para muchos botes. “Fear of the Dark” y “Iron Maiden” sirvieron por fin para espabilar, pero ya se estaban despidiendo. Para el bis “Hell on Earth” que sirve para alargar el tiempo de actuación sin forzar la maquinaria en demasía y por fin, dos auténticos hits para acabar dejando buen sabor de boca “The Trooper” y “Wasted Years”. Nos volvimos locos.

Tras Maiden, desbandada. La gente se fue disipando luego poco a poco del Infield con la actuación de WARDRUNA, una maravillosa propuesta de música vikinga en acústico abanderada por Kvitrafn, ex miembro de bandas emblemáticas de la escena noruega como Gorgoroth. Fue como ponerse a escuchar la banda sonora de la serie “Vikings”, y si bien la música es totalmente hipnótica, bien es verdad también que querer disfrutarla tras toda la jornada, con los pies enterrados en el barro, no es la situación ideal. Antes de que terminasen, abandonamos.

Sábado 5 de agosto

Llegábamos al sábado con las piernas rotas. Los kilómetros pisando barro se notaban. Por suerte el último día pudimos dejar las botas de agua aparcadas y calzar una botas más normales, lo cual nos iban a agradecer nuestros cansados pies. Aprovechamos la mañana para otra reunión de Metal Battle, visitar el pueblo y hacer las compras de rigor. También para comer sentados por una vez. Un fugaz paso por el coche para dejar todo en el maletero, y a trabajar. Ya dentro, nos dirigimos directamente al Bullhead, donde nos pasaríamos toda la tarde hasta casi el anochecer. Teníamos por delante una velada muy interesante, variada en estilos y con bandas poco habituales por estos lares o que en nuestro caso, verlas significa siempre tener que hacerse una buena matada de kilómetros con el consiguiente elevado costo en los desplazamientos. También algunos grupos de moda que sobre el papel interesaba ver.

Elegimos a The Answer para arrancar. La magia del Hard Rock siempre está bien, y en Wacken no se disfruta menos. Coincidieron con The Halestorm, que tocaban en el Infield, una de las bandas de moda. Nosotros preferimos la calidad de la música de los irlandeses con alma de blues. Temas como “Blood Brother”, “Under Sky” o “Sundowners” siempre están bien. Si para el final te meten algo de música tradicional y cierran con “Preachin’”, pues todo perfecto.

Tenía curiosidad por ver a Empire State Bastard. El interés enseguida desapareció. Una tropa de lo más extravagante metiendo un ruido insoportable por momentos que dudo mucho que tenga algo que ver con el heavy metal ni en cuerpo ni en alma. Para pijos que quieran sentirse malotes. En España van a triunfar.

Be´kalor se están haciendo todos los festivales del norte de Europa. Nunca , antes los había visto en vivo y la ocasión era la mejor. Sonidazo, una puesta en escena de lo más profesional y una banda que sabe lo que se hace. Death melódico llegado desde Melbourne de una calidad infinita con un fantástico equilibrio entre la caña bruta y la melodía. Desde el primer acorde de “Venator” ya me ganaron y ya sabía que no me quería mover del sitio. Muy buenos solos y un equilibrio total en las armonías para ofrecerme personalmente uno de los mejores momentos de la semana. Realmente buenos, con temazos como “Abeyance” o “Roots to Sever” cargados de épica vikinga aunque su tierra esté en el otro lado del mundo.

Nestor eran los siguientes en el escenario de la izquierda. Tras la descarga australiana, quizás no era el mejor momento para pasarse a la música con aires AOR.. Nube de teclados y de música edulcorada hasta la extenuación. Derroche de música azucarada apoyada en buenos riffs y estribilleros a tope, con esos solos que tanto recuerdan al sonido de Jon Norum. Buenos temas como “Stone Cold Eyes” que te hacen vibrar sobre todo si viviste los 80, que es la música que ellos rememoran sin faltarles un punto hortera. Para “Tomorrow” contaron con la fabulosa Lollo Gardtman.

Evergrey era el último nombre que tenía marcado con resaltador en mi personal running order. Por una u otra razón, nunca había podido verlos aún en vivo y eso que siempre me han gustado. Así que lo gocé desde el principio, cuando arranaron con “Save Us”, aunque no sonaba aquello demasiado bien. Apoyados en algunos temas por algunos samplers, que no sé hasta qué punto les hacen falta, sinceramente, sonaron mejor a partir de “Call Out the Dark”, tercer tema de los diez que acabaron ofreciendo. Los suecos cerraron con “King of Errors” y me dejaron realmente contento. Una muesca más en el rifle. Una cuenta pendiente menos.

Tras Evergrey, quedaba saber cómo queríamos cerrar nuestro paso por Wacken 2023. Tenía que ser realmente especial y así lo hicimos. Nos trasladamos hasta el último rincón del festival, al Welcome to the Jungle Stage. Allí, como todas las noches, actuaban nuestros amigos de Alien Rockin’ Explosion, y tras varios días sin atrevernos a ir hasta allí por culpa del barrizal, esta vez con el terreno ya transitable no había excusas. Así que fuimos a disfrutar del Maschine Late Night Show del que los madrileños forman parte todas las noches desde ya hace cinco ediciones.

Llegamos con tiempo y pudimos saludar a los músicos. El show de media hora fue realmente divertido, mezclando temas propios con versiones, con el cuarteto cuidando la puesta en escena con el apoyo de una pantalla gigante en el fondo del escenario. En dicho video world iban apareciendo imágenes del grupo cuando lo que sonaban eran himnos de otros y pasaba a realizar la función de karaoke con los temas de la banda.

De este modo, lo pasamos de miedo con el arranque de “We Will Rock You” en versión alienígena y sobre todo con el cover que se hicieron del “Entre dos Tierras” de Héroes del Silencio que tan bien conocen los alemanes. Pero fue genial también acompañar al grupo cantando su “No Pressure” del «Paint it Green» o su último single “Noch Ein Mal”, evidentemente en modo alemán figurado por mi parte. El jefe Maschine también se sumó a la fiesta, entrando en acción en un par de ocasiones para con sus pistolas inundar la zona de pompas de jabón.

Mientras el grupo se vaciaba sobre el escenario, su vocalista Red-Trysha se bajaba y se movía entre el público del beergarden que acompaña a este escenario, para animarlos y sumarlos a la fiesta, algo realmente complicado. Y es que tras cuatro días de festival, el que se sienta ya desea no volver a levantarse, más en una edición rompe piernas como la que acaba de concluir, donde el esfuerzo de moverse por el barro agota a cualquiera. Pero el grupo no se arrugó y acabó entre aplausos.

Para nosotros fue la mejor de las despedidas del festival. A la conclusión del show, recogida de las bártulos en la taquilla de la oficina de prensa, unos abrazos por la zona y a descansar … sin mirar a atrás.

Y ahora te dirás, que si me perdí a tal o cual banda. Es normal. Cada uno de los 85000 que andábamos por allí lo habremos vivido de forma diferente y habremos visto a grupos distintos. Ni siquiera mi mujer Maitane y yo llegamos a coincidir en Wacken. Es normal. Dirás que estoy loco, un poco sí. Hay que estarlo para ir a la Holy Land y más en un año como este 2023.

Wacken 2023 fue agotador, el más exigente, pero … no vemos la hora de regresar. Rain or shine.

By Larry Runner

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