Bandas: Madball – Ignite
Lugar: Sala Jimmy Jazz, Vitoria – 4 de mayo de 2026
Fotos: Xabi Aresti
Texto: Txema Garay
Nos desplazamos a Vitoria-Gasteiz para asistir a la descarga de Madball, que llegaban acompañados de Ignite a la sala Jimmy Jazz, donde volvieron a desatar el caos como solo ellos saben. La realidad es que hacía menos de un año que habíamos disfrutado de ellos en el mismo sitio y su incorporación a la gira de este año, que en principio no fue anunciada, fue todo un alegrón para sus seguidores más acérrimos, que no dudan en movilizarse hasta donde sea. Allí se juntó cordialmente un montón de tropa a la que no le importó que cayese en lunes y, desde muy pronto, los aledaños al recinto se encontraron repletos de gente que aguardaba el momento de entrar en la sala para disfrutar de las bandas.
Ignite
El combo californiano tuvo el honor de abrir una sesión especial y es que, como ellos mismos mentaron, se encontraban apoyando a una de las bandas más excepcionales del rollo. A pesar del horario las ocho y media de la noche, eran muchos los que entraron a primera hora.



El cuarteto americano, lejos de aflojar la intensidad ante semejante panorama, desde que irrumpió en escena apretó los dientes para presentar una propuesta potente, en la que repasaron varias de sus etapas mediante cortes tan sugestivos como “Veteran”, “Poverty for All” o “Let It Burn”, ante una concurrencia que abarrotó el recinto, un lugar, dicho sea de paso, idóneo para ese tipo de saraos. Con tal ambientazo era obligatorio preguntarse allí mismo qué habría ocurrido si el evento hubiera caído en fin de semana. La banda celebraba el veinte aniversario de su plástico Our Darkest Days, lo que incidió tanto a la hora de programar el repertorio, copando una gran parte del mismo como en el devenir del bolo, a través de temas impepinables como “Bleeding” o la electrizante “Know Your History”.


Sus temas cortos, contundentes y enérgicos a más no poder, como “Run”, incendiaron a una multitud a la que poco le faltaba para abrir un moshpit. El propio Freddy Cricien no quiso perderse la jarana y apareció en la balconada trasera para disfrutar del concierto.
La recta final acumuló piezas infalibles como “Man Against Man”, “Embrace” de su conocido EP Past Our Means y el broche “Fear Is Our Tradition”. Una forma visceral de cerrar su sesión.



Madball
A la hora estipulada y tras el obligado cambio de material por parte de los propios integrantes de las bandas, llegaba el turno de los neoyorquinos.
El cuarteto entró sigilosamente durante la intro para arrancar con la contundencia que les caracteriza y sería un desatado Freddy Cricien, que saltaba continuamente por los aires, quien con su furia habitual haría que estallase la sala. Incluso se vieron los primeros animados, que comenzaron a subir al escenario para saltar sobre la concurrencia mientras atronaban con temas como la infranqueable “Can’t Stop, Won’t Stop”, capaz de hacer saltar por los aires todo lo que pille por delante. Un estreno completamente desbordante.



El concierto seguiría sin reducir un pistón durante toda su comparecencia para regocijo de sus seguidores, y eso se notó en la potencia de fondo y en la cercanía que esgrimieron con continuos “Love and Respect for the family of Pais Vasco”. El empaque y sonido de cortes como “Set It Off” y “Smell the Bacon” certificaban esas premisas.
La voz de Cricien, como de costumbre, fue un rasgo clave del combo neoyorquino y quedó en evidencia con su efectividad ronca, agresiva y muy reconocible, más cercana al grito de calle que al grito punk clásico, lo que refuerza esa sensación de autenticidad y barrio. De hecho, no tardó en espetar que eso no era un concierto de heavy metal donde tocaban “fuckin’ Metallica”, sino que era un concierto de hardcore y por ello no había barreras entre la banda y la concurrencia, dejando bien claro que el escenario era también un lugar para todos los seguidores, donde podían subir en cualquier momento.



Una sensación de comunidad que elevó los ánimos al máximo. Y es que si algo se puede ensalzar de este género es la capacidad de transmitir valores tan relevantes como los de la comunidad y la familia. El dinamismo se dejó ver en una muchedumbre que confiaba plenamente en ser sujetada antes de aterrizar en el suelo por una concurrencia que se volcaba en apoyarse los unos a los otros.
La banda la conforman su líder Freddy Cricien, que en la actualidad cuenta con Dominik Stammen y Mike Gurnari, quienes llevan ocho y quince años a su lado, y en el bajo destacó especialmente su nueva incorporación, Paul Delaney, otro viejo conocido de la banda.
Otro hecho que también quedó claro fue el sentimiento de arraigo con esta tierra y su vocalista proclamó constantemente lo contento que estaba de volver a tocar por esos lares; no en vano repetían parada tras estar también el año pasado por estas fechas. Algo que seguramente volverán a repetir, ya que nos informaron sobre su próximo lanzamiento previsto para dentro de dos meses. Entre medias, la banda realizó un asalto tremendo a una buena parte de su material más granado, con temas como “Colossal Man”, “Fall This Time”, “Pride”, “For My Enemies” o “Doc Marten Stomp”, que acabaron de poner patas arriba la sala.
Una jornada que se extendió durante poco más de sesenta minutos y que en esta ocasión dejó claro que lo bueno, si breve, dos veces bueno.
En la recta final quedó patente el potente vínculo entre la banda y sus seguidores, llegando muchos a animarse a coger el micro para echar una mano a su vocalista. Especialmente reseñable fue el remate fulgurante de una chica colombiana que puso la puntilla, con sus cánticos y gritos, a una noche que podemos calificar de absolutamente arrolladora.



