The Gathering celebra el 30.º aniversario de Mandylion en Ciudad de México

Banda: The Gathering
Lugar: Sala Blackberry, CDMX – 10 septiembre de 2026
Texto y Fotos: Raúl Reyes Zúñiga

En medio de un universo tenebroso, las oscuras ráfagas de una guitarra iluminan con su magia el bello canto de una sirena que anuncia su llegada a los templos sagrados de territorio azteca. Todo parece indicar que ha llegado el momento de abrir esos libros sagrados que se han mantenido cerrados durante 28 años para escribir un nuevo capítulo. Los mantos sagrados, envueltos en sangre, han comenzado a escurrir gota a gota. Notas épicas, cósmicas e irreversibles alimentan la fuerza de la doncella. Todo indica que es el momento de dejarse absorber por esa atmósfera desconocida, creada en el centro ceremonial conocido como Auditorio Blackberry. Del mismo modo, resulta necesario escribir esta historia, que lleva por nombre Mandylion Anniversary Tour, o simplemente 2026 Reunion Tour.

Existen argumentos de sobra para celebrar el 30.º aniversario de Mandylion, uno de los álbumes más influyentes y representativos de The Gathering.

Se trata de un trabajo que encierra misterios, cambios y nuevos rumbos en la música de la formación neerlandesa. Un álbum que marcó un antes y un después. Mandylion fue, indudablemente, el disco que abrió el camino hacia la transición de la banda: sus orígenes, impregnados de death-doom metal, fueron dando paso a los senderos espinosos del metal gótico. Además, este trabajo permitió que el mundo conociera a Anneke van Giersbergen, la vocalista que propició un cambio radical en la trayectoria del grupo.

El regreso de The Gathering a tierras aztecas parecía estar escrito. Fue un reencuentro cargado de emociones: contemplar a Anneke van Giersbergen sobre un escenario mexicano después de 28 años de ausencia hacía que la piel se erizara.

La imaginación comenzó a hacer su trabajo con la introducción de «Mandylion», una pieza que abría brechas y se encargaba de escribir una nueva historia. Eran las 20:30 cuando The Gathering absorbió de inmediato a todos los presentes. El acto sagrado se estaba celebrando en el Auditorio Blackberry, donde se respiraba adrenalina pura, mezclada con las coloridas atmósferas que se dibujaban en la mente del público. La música de la banda caía a plomo y nos derretía sin piedad. Los gritos y los puños en alto se multiplicaban entre unos asistentes que solo pedían clemencia.

El poderoso sonido de la formación se imponía ante cientos de puños elevados. Eran momentos sobrecogedores en los que «Eleanor» hacía temblar los cimientos de una sala que amenazaba con desplomarse. Anneke van Giersbergen envolvía con sus hechizos a todos los presentes. Con una sonrisa angelical y sus característicos movimientos de cabeza, la cantante se apoderó del escenario. Su aparición con una camiseta de la selección mexicana provocó que el público cayera rendido a sus pies.

Los ingredientes comenzaban a mezclarse. Era el momento preciso para que Hans y René Rutten, acompañados por Hugo Prinsen Geerligs, Frank Boeijen y Jelmer Wiersma, se acomodaran plenamente sobre el escenario y dejaran escapar el siguiente dardo envenenado.

Entre puños lanzados con furia hacia el cielo y ante un público completamente entregado, llegó «In Motion #1», haciendo estallar el Auditorio Blackberry. Temas brutales y poderosos, que parecían haber permanecido intactos ante el paso del tiempo, comenzaron a fundirse como hierro candente en la mente de todos los asistentes.

No había nada que cuestionar: la banda había acudido a la cita completamente preparada, con una propuesta musical que iba mucho más allá de la interpretación íntegra de Mandylion. The Gathering no escatimó en recursos y, dadas las circunstancias, el momento merecía realizar un recorrido por algunas de las joyas de las distintas etapas compartidas con Anneke.

«On Most Surfaces (Inuït)» y «Leaves» llegaron como una inyección letal, provocando auténticos orgasmos sonoros entre los asistentes. «Broken Glass», «Analog Park» y «Waking Hour» representaron la etapa más experimental de la banda. El público no dudó en recibir con júbilo cada una de estas composiciones, premiándolas con una cascada de aplausos.

The Gathering llegó a la Ciudad de México con un repertorio compuesto por 15 temas, bien estructurado y distribuido a lo largo de aproximadamente dos horas: tiempo más que suficiente para dejar agonizando de emoción a todos sus seguidores. Aquella noche, todos caímos hechizados ante las canciones de la banda. El público cantó, se entregó y llenó el recinto, pero lo más importante fue que se dejó arrastrar por las texturas hipnóticas de un viaje astral interminable.

By Raúl Reyes Zúñiga

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