Alfredo, gracias por tu tiempo. Te lo digo claro desde el principio, vengo con infinito respeto. Gracias al servicio militar obligatorio hice la puta mili en Gasteiz, desde el 5 de enero del 83 hasta febrero del 84, por lo que os vi alguna vez en vuestros inicios. Recuerdo especialmente el concierto que se hizo en Mendizorrotza en enero del 84, en el que compartíais escenario con RIP, Hertzainak y Zarama. Una mezcla de cojones, con subidas y bajadas del escenario por parte de los RIP… pero ese bolo me marcó para siempre. Barricada, desde ese día, está en mi mesita de noche. Pero no vengo a hacerte la ola. Me interesa entender qué hay detrás de “El mejor de tus días — ¡Siempre Barricada!”, qué queda de Barricada de verdad y qué queda de Alfredo Piedrafita hoy. Si hay que incomodar un poco, se incomoda… pero con honestidad.
Sin rodeos: ¿esto nace por placer, por necesidad o porque sabes que si no pones Barricada bien grande, la gente entra menos?
Este proyecto nace en principio por casualidad. En realidad, no tenía intención de hacer un disco y menos aún una gira. Empecé con una canción que me rondaba en la cabeza durante varios días y a cada vuelta que me daba me la imaginaba con un sonido actual y nuevos detalles y me gustaba lo que sonaba dentro de mi cabeza. La grabé por puro placer y resultó que ya no solo me gustaba en mi mente, ahora también me gustaba en mis oídos. Podía no haberle pillado el punto y que el resultado no fuera el que yo imaginaba, no sería la primera vez. Y en ese caso habría ido directamente a la basura, sin contemplaciones. Así que probé con otra, y luego con otra hasta que me vi con ocho canciones y ahí es cuando decidí grabar dos más y sacarlas todas en un vinilo. Al final resultaron 14 y yo mismo me obligué a parar, porque podría haber seguido hasta hacer la gran mayoría de las canciones de Barricada, que son las canciones que han marcado mi vida como músico y que he visto crecer desde que eran tan solo un riff. No hay que olvidar que yo soy coautor de cada una de ellas y por eso las muestro con orgullo.
Esta nueva faceta a la gente le esta gustando mucho tus temas estan calando de una manera diferente, ¿tienes esa percepción?
Al público del rock siempre le gustan las canciones de Barricada o al menos la gran mayoría, a menos que se haga un “destrozo” con ellas. Por eso yo las he tratado con el mayor de los respetos, mimándolas y cuidando muchísimo los detalles e intentando que sonaran frescas, pero sin perder el alma que siempre han tenido. Y pienso que eso es lo que ha gustado a la gente, además del hecho de retomar temas que no eran los hits clásicos, temas a los que yo cariñosamente llamo caras “B”. Siempre soy muy crítico con todo lo que hago, a veces incluso demasiado, y no habría permitido de ninguna manera “profanar” ninguno de esos templos. Creo que esa es la misma sensación que ha tenido el público.
¿Estos nuevos temas de qué hablan? ¿Por dónde nos llevan? ¿Qué reivindican? ¿Qué fue lo más complicado del proceso: elegir, reconstruir arreglos, encajar la voz o aguantar la comparación constante con “lo de antes”?

Son canciones hechas hace muchos años y que gran cantidad de ellas siguen teniendo a día de hoy el mismo sentido que cuando se hicieron. Las canciones reivindican sobre muchos aspectos de la vida. En ese sentido no he tenido problemas a la hora de elegir. Musicalmente buscaba canciones que fueran actualizables. Me habría gustado hacer alguna de “flechas cardinales” o de “la tierra está sorda” pero las escuchaba y me sonaban con un sonido muy actual. Pero vamos, que es algo que no descarto para un futuro. Haciendo arreglos a las canciones a base de riffs o cambiando esquemas no me daba ningún miedo. En ese sentido tengo muy claro que, si me pongo a ello en serio, lo saco adelante. Iker para eso también ha ayudado mucho, en ese sentido somos muy parecidos. A lo que más vueltas le he tenido que dar ha sido a encajar la voz, cambiar tonos o lo que hiciera falta para que mi voz saliera como si las hubiera cantado siempre. Y lo de la comparación, yo mismo me lo saqué de encima a la segunda canción. Porque lógicamente, si has escuchado un tema con una misma voz durante toda la vida, al escuchar esta nueva versión, va a ser lo primero que te choca, pero cuando yo mismo me quité ese prejuicio de encima, que fue muy pronto, seguí adelante con todas.
¿Cómo se hizo el repertorio de la nueva gira, por impulso y cariño, o con estrategia de directo? ¿Has metido temas que tú amas aunque no sean los más coreados? ¿Has dejado fuera alguno por ser “demasiado himno”?
El repertorio de la nueva gira lo he hecho mezclando las dos cosas, el cariño y la estrategia de directo. En las dos horas que tenemos preparadas suenan estas canciones que son menos “himnos” pero que siguen teniendo ese punto entrañable y nostálgico y por supuesto suenan también los grandes himnos del grupo. No todos, porque son demasiados, pero si los más importantes y conocidos. La estrategia de directo ya viene a la hora de colocar las canciones en el set list. Me gusta que una actuación sea como me gustan a mí las canciones, con movimiento, con momentos de subidón, momentos más tranquilos, momentos para todo el público, momentos para ti solo, momentos que te transporten a aquellos momentos que descubriste gracias a esas canciones y que te hagan revivir otra vez aquellas sensaciones. Y por supuesto con un final apoteósico en cuanto a canciones. Que cuando se enciendan las luces del pabellón todos nos vayamos con la sensación de haber disfrutado muchísimo y de que durante esas dos horas en el mundo entero no ocurría nada, excepto tu con todos aquellos grandes recuerdos.
Dime algo concreto que destaque de este proyecto frente a un “revival” típico. ¿El sonido, el enfoque, rescatar temas eclipsados, tu manera de tocar ahora?
Yo pienso que un poco de todo eso. No hay duda de que rescatar temas eclipsados ha sido una buena idea, lo mismo que hacerlos sonar con un sonido muy actual y potente. Mi forma de tocar ha tenido que variar un poco. Al cantar yo las canciones hay partes en las que no puedo hacer los dibujos de guitarra y cantar a la vez, pero hemos apañado y nos hemos repartido entre Iker y yo las guitarras de manera que yo pueda hacerlo tranquilamente sin tener que estar pensando ni en una cosa, ni en otra. Por otro lado, el paso del tiempo te hace tomarte las cosas con más calma, sin perder la energía nunca, pero más haciendo una mezcla entre cabeza y corazón, con una energía más controlada y eso aplicado a las canciones hace que suenen enérgicas, pero pensando bien cada nota que das. Y creo que eso es bueno. Las canciones ganan.
A nivel de tripas: ¿esto te alimenta o te pesa? Cuando se apagan las luces, ¿piensas “qué bien” o “otra vez a demostrar”? ¿Sientes más libertad ahora o más presión?
A estas alturas de mi vida siento más libertad que presión. Presión, la que yo mismo me ponga y de momento la única que me pongo es llegar al escenario en buena forma física y ahí viene la otra parte de la preparación de los directos en este proyecto. Eso en cuanto a preparación física, en la musical hemos trabajado muchísimo durante meses para conseguir sonar como una banda que lleva años tocando junta. Ahora mismo ni tengo compañía discográfica, ni la quiero, ni la necesito. Yo me lo guiso, yo me lo como, con lo cual me quito la presión de: hay que tocar, hacer promo, grabar canciones, etc… No le debo nada a nadie. Es posiblemente la vez que más libre me he sentido en mi vida en lo musical. Una vez superadas las dudas por parte de público y promotores de “cómo sonará esto en directo”, ahora mismo va todo rodado. Los días anteriores a ese primer concierto que hicimos en Tudela si que sentía esa sensación de tener que demostrar. Curiosamente, cuando se apagaron las luces y puse un pie en el escenario, desapareció esa sensación por completo. Y ahora ya ni me acuerdo de ella.
Cuando escuchas Barricada hoy, ¿qué te sale primero: orgullo, cansancio o cariño con cicatriz? ¿Qué parte del mito te emociona y qué parte te da pereza? ¿Hay algo que el público cree que fue de una manera… y tú sabes que no?
Me siento muy orgulloso y con mucho cariño, sin cicatriz de ningún tipo. Si que tengo que reconocer que hubo un tiempo en el que estaba muy cansado, era un esfuerzo psicológico terrible cada ensayo, cada concierto, cada viaje en furgoneta. Y todo eso me fue minando por dentro hasta el punto de afectarme físicamente y tener que estar en tratamiento médico bastante tiempo. Incluso estuve a punto de bajarme del carro, era muy difícil sobrellevar todo ese desgaste mental. Pero conseguí salir de aquel bache. Ahora sigo sintiendo mucha emoción, algo que creo y espero que me dure para siempre. Lo único que me da pereza es tener que repetir siempre esas cosas que mucha gente cree saber que pasaron, pero que en realidad no pasaron nunca. Especialmente en el tema de la salida de El Drogas del grupo. Ni fue expulsado, ni es cierto que un día llegó al local de ensayo y estábamos ensayando ya con otro bajista. Pero, hombre, ¿a quién se le puede ocurrir semejante despropósito? Al final es como darse cabezazos contra una pared y aunque tengo la cabeza dura, me da muchísima pereza tener que dar explicaciones de algo que nunca pasó.
Desde fuera se dice “rock urbano” y punto. Pero desde dentro: ¿qué representó Barricada de verdad?
Yo creo que fue la demostración de que se podía vivir del rock en este país sin renunciar a tus ideales y sin bajarte los pantalones. Ni siquiera necesitábamos ser virtuosos de los instrumentos, como parecía ser que era indispensable en esa época. Solo era cuestión de saber hacer canciones que conectaran con la calle y eso solo se conseguía viviendo en la calle y absorbiendo todo lo que allí se cocía. Pero sin hacerlo de manera forzada, sin aditivos, nos salía así y por eso creo que representamos a una gran parte de la juventud de la calle, especialmente en aquellos años 80 que tan agitados socialmente estaban.
Tu papel real en Barricada: en una frase.
Te lo podría resumir más que en una frase, en una sola palabra: trabajo. Incluyendo todo lo que implica esa palabra en una banda de rock, que va desde hacer canciones, relaciones con las discográficas, con oficina de contratación, etc… Lo normal no era que desde la discográfica llamaran a todo el grupo, llamaban a uno, y ese transmitía lo que fuera al resto de la banda y volvía a la compañía con la respuesta. Ese tipo de trabajo poco agradecido y que no se veía pero que había que hacerlo también formó parte de mi cometido. Son cosas que hay que hacer dentro de una banda y a mí no sé por qué me tocó también esa ingrata tarea. Pero me quedo con mi labor como compositor, por supuesto.
Elige una: ¿cuál es tu canción de Barricada, la que te retrata como músico, aunque no sea la más famosa?
Ahora mismo te diría que “No sé bien por qué”. No sé si será por todos los arreglos de guitarra que hice en la canción, esos riffs que aparecen y desparecen a lo largo del tema y esa cantidad de detalles que van consiguiendo un ambiente mágico en ella. Es una canción más larga de lo habitual, pasa de los 5 minutos y aún así, ahora mismo, cada vez que la terminamos de tocar pienso: qué maravilla es tocar este tema, ojalá durara diez minutos más. Un tema con el que me sigo emocionando, la conjunción perfecta entre letra y música en un tempo bastante lento, en el que tienes espacio para regodearte con cada detalle. Quizá se me recuerde más por temas como “písale” o “deja que esto no acabe nunca”, seguramente porque eran canciones que cantaba yo. Pero como músico, yo me veo más reflejado en “No sé bien por qué”.
¿Cuál es la que el público te pide siempre y tú ya la has tocado mil veces, pero te la comes porque entiendes lo que significa para la gente?
Hay una que siempre me piden, pero no la toco nunca, por nada en especial, simplemente es de las que gustan a la gente, pero a mí, no me resulta especialmente divertida para tocar. Es “Lentejuelas”. Me jode especialmente cuando estoy haciendo algún acústico y siempre está el típico en primera fila todo el puto rato diciendo: toca Lentejuelas, toca Lentejuelas. Hasta el punto que hay veces en algún acústico que lo aviso al principio del concierto: si alguien está pensando en pedirme “Lentejuelas”, que sepa dos cosas: una que no toco canciones a demanda, solo toco las que me apetece a mi y la segunda que lentejuelas es un tema muy difícil para tocar en acústico. Nunca me cansaré de hacer en directo “No hay tregua” o “En blanco y negro” que he tocado miles de veces, porque son una maravilla y la respuesta del público siempre es espectacular. A fin de cuentas, un concierto es una fiesta con muchos invitados y conseguir poner de acuerdo a todos es difícil, pero con ese tipo de canciones se logra, la comunión entre arriba y abajo del escenario llega a su punto más alto. De eso se trata.
¿Qué tema tuyo crees que quedó tapado por los himnos?
A mi hay un tema que siempre me gustó muchísimo y que clarísimamente quedó eclipsado por los himnos, que es “Su merecido”, aunque estaba claro desde el principio que no era el típico tema para llegar a las masas. Aún así me gustó siempre especialmente. Es un tema que en un principio iba a cantar yo, pero grabando la maqueta pensamos que no funcionaba con mi voz, por eso terminó cantándola El Drogas. Y para este nuevo trabajo mío he decidido rescatarla, cantarla yo y de alguna manera darme “mi merecido”. Quizás ahora no sentía la presión que sentía entonces y que me cerraba la garganta a la hora de cantar. También pienso que he hecho montones de acústicos en los que he cantado buena parte del concierto yo, y eso me ha ayudado a soltarme más y a perder el miedo al micrófono. Además, al no haber sido un cantante habitual, he tenido que trabajar mucho el tema de la voz. Pero vamos, que lo mismo que “su merecido”, en la banda había muchas canciones que quedaron en segundo plano, lógicamente porque también éramos un grupo que tenía muchos himnos. Este disco, en parte, es mi pequeño homenaje a esos temas.
Relación con los ex-miembros de Barricada hoy: ¿cómo está de verdad? ¿Sin diplomacia vacía? ¿cercana, cordial pero distante, o cada uno en su vida? ¿Hay conversaciones pendientes? Si os cruzáis, ¿hay abrazo de verdad o abrazo de “foto”? Y con el entorno de Boni, en concreto: ¿qué queda hoy?
Con Fernando Coronado estuve hace un par de años y fue un encuentro cordial. Con Ibi, la relación es muy buena. No nos vemos mucho porque él vive en Guipúzcoa, pero las veces que hemos coincidido, siempre ha habido un abrazo sincero. Incluso si alguna vez hemos coincidido en algún escenario, él con Leize y yo con Miss octubre, nos hemos tocado juntos algún tema. Con El Drogas no hay ningún tipo de relación. Creo que, en todos estos años, desde su marcha del grupo nos habremos visto un par de veces. Una, porque nos cruzamos por la calle y otra, cuando murió Boni. Se le iba a hacer un disco homenaje en el que iba a estar él con su grupo y yo con el mío haciendo canciones de las que algún día Boni cantó. Me ofreció colaborar en su canción haciendo un solo de guitarra. Yo le propuse ir un paso más allá, ya que el fallecido no era cualquiera, era Boni, nuestro compañero de 30 años. Y le propuse que hiciéramos juntos una nueva canción y que ese fuera el homenaje especial como Barricada, al margen de lo que hiciera él con su banda y yo con la mía para el disco. Me dijo que no lo veía, y nos deseamos suerte en nuestras vidas. No ha habido más encuentros. Con el entorno de Boni sigo teniendo contacto con amigos comunes. Él vivía en otra zona de Pamplona y, aunque en el entorno musical de Pamplona teníamos muchos amigos en común, en el personal el círculo de amistades era distinto. Yo diría que conversaciones pendientes no quedaron, al menos con Boni, lo que teníamos que hablar se habló. Fue él quien me informó por WhatsApp de que el cáncer había vuelto y que estaba ingresado, y mantuvimos ese medio de contacto de vez en cuando, hasta que un día dejó de contestar y ahí es cuando yo supe que la cosa pintaba muy mal. Sí que pienso que, durante muchos años, como grupo, barrimos la mierda debajo de la alfombra. Hubo cosas que se tuvieron que hablar, aunque hubieran sido incómodas, y no se hablaron. El ritmo de trabajo que nos imponíamos en la banda era duro y no nos paramos a pensar que quizás, guardarse ciertas cosas, al final, lo único que conseguiría sería una acumulación importante. Pero en cosas puntuales, que nadie vaya a pensar por esto que Barricada fue un infierno, ni mucho menos. En 30 años hubo algún momento complicado, pero en general la mayor parte fue de amistad, trabajo y, sobre todo, de respeto. Por eso quizás pienso que merecíamos un final menos “embarrado”.
Mucha gente asocia Barricada a El Drogas. ¿Por qué él se lleva la tostada y el gran caché?
No hay que olvidar que él fue quien fundó Barricada y que siempre fue la imagen del grupo además de uno de los cantantes principales. Lo lógico es que él sea muchísimo más popular que cualquiera de los demás y que llegue a mucho más público.
¿Has sentido alguna vez que tu parte quedaba invisible?
Por supuesto, muchísimas veces. Como he dicho antes, en un grupo hay muchos frentes diferentes en los que hay que picar piedra. Yo picaba en todos. Pero en un escenario las cosas se ven diferentes desde abajo, centras tu mirada en el personaje que lleva las riendas en ese momento, generalmente el cantante. Y lo demás parece que desparece. En mi caso, para el gran público, muchas veces mi parte era invisible, cosa que tampoco me preocupaba excesivamente. Esto era un trabajo en equipo y lo importante era sacar adelante el proyecto. Los seguidores más fieles y la gente cercana al grupo sabían que no era así, que esto era un grupo de 4 personas tirando del carro y yo con eso tenía suficiente.
La etapa de la salida de El Drogas: ¿lo más duro fue lo musical o lo humano?
En lo humano, sin duda. Boni, Ibi y yo teníamos suficiente bagaje musical, saber hacer, y ganas, como para seguir haciendo canciones buenas y que siguiera sonando 100% Barricada. De hecho, Flechas cardinales fue un gran disco y, sobre todo, un disco muy Barricada. Pero El Drogas y yo éramos del mismo barrio, de cuadrillas que siempre andaban juntas, estudiamos juntos, nuestras mujeres eran amigas desde niñas, compartíamos nuestra pasión por la música y por aquellos grupos de los 70 que nos hicieron soñar con ser algún día músicos como ellos, vivíamos portal con portal, nuestros hijos jugaban juntos. Por todo eso lo más duro de su marcha fue en el aspecto personal.
Vale. Se cierra Barricada… y tú sigues. ¿Qué pasa después? ¿Cómo se recoloca uno cuando se apaga un nombre tan grande? Aparece Miss Octubre: ¿cómo nace ese proyecto y qué estabas buscando ahí?
No hay duda de que cuando se toma la decisión de cerrar la etapa Barricada, por muy hablada que fuera, hay un tiempo se shock. Por aquel entonces yo llevaba tiempo enfrascado en la preparación de un disco en solitario al estilo del primero que hizo Slash, con una banda base, con canciones mías, pero que cada canción fuera cantada por un cantante diferente de bandas del país. Incluso lo tenía hablado ya con unos cuantos. Entre esas voces una de ellas era la del propio Boni, otra era la de Iker y otra era la de Agnés, de Lilith. Cuando le pasé a Agnés la canción, me la devolvió cantada y nos gustó mucho. Así que cuando sobrevino el cierre de Barricada pensamos que podría ser buena idea juntarnosIker, Agnés y yo y montar una banda ya más estable, con su gira a la vista y todo. Con una sola cantante. Además, tendría junto a mí a Iker que siempre me pareció uno de los grandes productores y músicos de rock, y a Agnés que para mí siempre fue la mejor cantante de rock de este país, y que nunca bajo mi punto de vista, se le ha sabido reconocer.Sacamos el primer trabajo “día 1” y yo volvía sentir la ilusión y las ganas por un proyecto nuevo, que por otro lado me servía de refugio para el cambio tan brutal que daba mi vida, siempre dedicada a Barricada. De ahí el nombre de “día 1”. Era el día uno después del “apocalipsis” y había que salir al mundo real, a ver qué quedaba de él y a sobrevivir, teniendo siempre una meta, que era sacar adelante otra banda.

Hoy, de forma clara: ¿dónde queda Miss Octubre en tu vida?
Queda en un lugar muy alto en mi escala de momentos vividos. Fueron unos años en los que pude dedicarme a componer canciones nuevas, grabarlas, buscarme la vida para que alguna discográfica las sacara y pelearme para poder presentarlas en directo. Un trabajo muy duro y en ocasiones muy frustrante, con la sensación de que tenía la “losa” de Barricada y de sus seguidores siempre encima, siempre con comparaciones que no venían a cuento y con esa extraña sensación de que mucha gente no me dejaba avanzar musicalmente. Pero era lo que yo quería hacer y no había más que pensar.
Mirándolo con distancia: ¿qué aprendiste de esa etapa post-Barricada que te ha traído hasta “El mejor de tus días — ¡Siempre Barricada!”?
Algo que yo ya sabía, que hay que seguir picando piedra cada día de tu vida, sin descanso. Unas veces con más brío y otras con mas tranquilidad, pero cada día dándole un poco. Y que por mal que parezca que van a veces las cosas, siempre está por llegar el mejor de tus días. En esta etapa he estado dos años apartado de los escenarios por una operación en la mano izquierda, con lo cual ahora mismo estaba rabioso por volver a ellos de nuevo.
Después de “El mejor de tus días — ¡Siempre Barricada!”, ¿qué habrá?
En principio no tengo nada pensado. Bueno, nada que no sea dejarme llevar y que la vida me vaya indicando el camino, más o menos como me ha ido pasando con este “el mejor de tus días”. No me voy a poner ninguna meta ni ningún tipo de presión. De momento las cosas van saliendo muy bien, está habiendo mucha contratación. Ahora solo espero seguir dando la talla en cada concierto y ya veremos lo que vendrá después. De momento tengo ya un par de canciones rondándome en la cabeza, así que imagino que cuando las tenga claras, las grabaré a ver si me gusta como quedan fuera de ella.
Dime una meta concreta. Nada de frases bonitas: ¿qué te queda por cumplir?
Creo que ahora, como acabo de decir, no me pongo ninguna meta que no sea disfrutar del momento. Me parece que vivir del rock en este país durante más de 40 años y seguir teniendo ganas de salir a la carretera es totalmente sinónimo de éxito y eso es algo que hay que saborear.
“Ruido” vs “silencio”: ¿en cinco años te ves más con guitarra o más en el monte?
Todo dependerá de cómo me vea físicamente. Si estoy en buenas condiciones me veo compaginando el monte con el ruido, como hago ahora. Pero la vida es muy puta y de vez en cuando te da donde más te duele. De todos modos, si la alternativa es el monte y disfrutar de la naturaleza, con buena salud, estaré encantado con ese tipo de retiro. Pasar horas en el monte escondido intentando fotografiar a algún animal salvaje, es una terapia mental buenísima. Siempre lo comparo como cuando subes a un escenario: en ese momento no hay otra cosa, vives para ese instante.

Volviendo a la gira actual hay una parada especial en Xerta ya que hay una cronología curiosa, Barricada tocó allí en 1986, volvió a aparecer como actuación en 2003; en 2025 actuó El Drogas en el Xerta Rock… y ahora el 9 de mayo de 2026 vas tú al Casal de Xerta con “El mejor de tus días — ¡Siempre Barricada!”.
En tantos años en la carretera he tocado en miles de sitios, pero con algunos siempre queda un vínculo especial, y es el caso de Xerta. Algo hubo en aquellos dos conciertos anteriores, una conexión especial. Por eso cuando me llamaron para estudiar la posibilidad de tocar allí este año en el Xerta Rock me hizo muchísima ilusión. Es de ese tipo de festivales donde un montón de gente amante del rock se unen para conseguir llevar a cabo cada año el evento que llevan años celebrando, con muchísimo esfuerzo, siempre peleando con las pocas ayudas oficiales que reciben. Y con un trato siempre exquisito con todas las bandas. Pura actitud y pura vida. Espero que se monte un ambiente genial, que la gente responda y que, gracias a eso, el año siguiente puedan seguir celebrándolo. Siempre ha sido una zona muy barriquera, no hay duda que las paredes de ese pabellón están impregnadas con las canciones de Barricada.
Ir a Xerta es “volver” o es plantarte y decir “yo también soy Barricada, y aquí estoy”?
Es siempre volver al hogar. Y no lo digo por quedar bien, lo digo de corazón. Es algo que me pasa en muchos sitios, que conforme te vas acercando al sitio sientes esa agradable sensación de vuelta al hogar. No tengo que reivindicar que yo también soy Barricada porque sé que allí ya lo saben, y lo mismo que allí en casi todos lados. La historia está ahí y es imposible cambiarla. Sé que me van a recibir como un Barricada más, lo mismo que el año pasado recibieron a el Drogas, porque sienten tanto respeto por mi como el que yo siento por ellos. Teniendo claro que esto no es Barricada, que esto es Alfredo Piedrafita dando su visión de todos aquellos temas que marcaron sus vidas y la mía, hechos con todo el respeto y la admiración del mundo. Además, con el valor añadido de compartir cartel con dos grandes banda, Rock añejo y Malos tragos, estos últimos además muy buenos amigos míos.
Cuando termine el 9 de mayo y bajes del escenario… ¿qué te gustaría que se lleve la gente: “qué bien sonó” o “qué verdad hubo”?
Me gustaría haber dejado la sensación de haber podido volver atrás en el tiempo para revivir aquellos momentos que tan marcados quedaron en nuestras vidas.

