Con una voz que impone respeto y una presencia que no admite dudas, Anton Darusso aterriza en la Ciudad de México para liberar todo el poder de su alta escuela musical. Dueño de himnos que transitan con naturalidad entre el power, thrash, groove, lo operístico y lo más brutal del heavy metal extremo, Darusso se consolida como una figura que encarna una nueva era del metal, no solo en Latinoamérica, sino en el escenario global. Nacido y criado en Moscú, Rusia, su camino musical comenzó desde temprana edad con estudios formales de piano en una escuela de élite, una base académica que hoy se refleja en la solidez y amplitud de su propuesta artística. A lo largo de su trayectoria, ha cosechado reconocimiento internacional, colaborando con músicos de talla mundial y recibiendo distinciones como Mejor Compositor de Metal en Costa Rica.
Por: Alf Zúñiga / Fotografía: Abril Frey
Anton, llegas a la Ciudad de México con una reputación fuerte y una voz que impone respeto. ¿Cómo defines este momento de tu carrera?
Anton Darusso: Estoy en un punto muy importante. Llego a México para dar rienda suelta a todo lo que he aprendido en mi trayectoria y para mostrar que el metal puede ser poderoso en muchos niveles: power, thrash, groove, lo operístico o lo más extremo. Creo que represento una nueva era del metal, no solo en Latinoamérica, sino a nivel global.
Naciste y creciste en Moscú. ¿Cómo inicia tu camino musical?
Empece con el piano. Estudié en una escuela de música muy selecta en Rusia, y desde ahí se fue formando mi base musical. Esa formación clásica ha sido clave para todo lo que hago hoy dentro del heavy metal.
Has trabajado con artistas de talla mundial y recibido reconocimientos importantes. ¿Qué significa eso para ti?
He tenido la fortuna de colaborar con músicos increíbles y de recibir premios, como el de Mejor Compositor de Metal en Costa Rica. Pero, honestamente, el mejor reconocimiento no es un galardón. Es la identificación de la gente. No me gusta llamarles fans, prefiero decir seguidores. Recuerdo a uno que se comprometió con su novia en uno de nuestros shows; luego volvimos a coincidir. Eso es maravilloso.
Siempre has mostrado una relación cercana con Metal Hammer. ¿Qué representa la revista para ti?
Para mí es un placer estar siempre con Metal Hammer. Ha sido muy importante en mi carrera. Hemos compartido varias veces y siempre ha sido una gran experiencia. A toda la gente de la revista quiero decirle que aquí seguimos creciendo poco a poco y agradezco mucho el apoyo.


A pesar de tu carrera meteórica, se percibe mucha humildad en ti.
El heavy metal, al final del día, sigue siendo rock. Y el rock viene de la calle, de la gente. He tenido la oportunidad de aprender de músicos enormes como Roland Grapow, Timo Tolkki, Fabio Lione, Roberto Tiranti, Ill Niño, DevilDriver, Monstrosity, Sepultura o ANIMAL. Compartir escenario con ellos es lo máximo. Incluso este fin de semana alternaremos con Joe Wyman, exbaterista de Scorpions, y para mí es un honor enorme.
También eres conocido por tu gusto musical amplio. Has mencionado a Molotov, Resorte, Luis Miguel o Cristian Castro. ¿Cómo encaja eso en tu universo metalero?
La música no se divide por estilos, es un todo. Molotov son increíbles, sobre todo en vivo; Resorte también, mis respetos. La sangre latina está en todo el mundo. Son artistas que ya forman parte de una cultura global.
Desde niño uno escucha de todo: radio, melodías, voces. No estás encerrado en una burbuja de puro metal. Yo escucho música muy variada, me gustan las buenas melodías y aprender del canto. Me gustan los grandes cantantes.
Has defendido mucho a Maná, incluso dentro del mundo del rock pesado.
Claro. Maná es una banda legendaria. Conozco a Alex, es un gran músico y una persona muy rock and roll. Creo que mucha de la crítica viene de que a veces no aceptamos a nuestras propias bandas cuando llegan a niveles internacionales, como con su nominación al Rock & Roll Hall of Fame. A veces no eres profeta en tu propia tierra.
Su calidad y legado no se discuten. Pasa lo mismo con El TRI, The Warning, Ángeles del Infierno, Sepultura o Rata Blanca. Te pueden gustar o no, pero su huella es indiscutible.
Tu carrera parece no tener freno. ¿Cómo te ves dentro del heavy metal actual?
Soy alguien que no acepta medias tintas. No importa el subgénero, lo importante es ir con todo. Tengo hambre creativa y ganas de seguir escalando. El metal es enorme y aún tiene muchísimo por ofrecer.
Has trabajado con infinidad de bandas y músicos. La lista es impresionante.
He tenido la suerte de compartir camino con Machine Head, Soulfly, Helloween, Five Finger Death Punch, Sepultura, Rhapsody of Fire, Masterplan, Symphony X, Cradle of Filth, Angra, Firewind, Monstrosity, Rage, Cavalera, DevilDriver, Oxidize, Belial Horde… Ha sido un viaje intenso, como un tornado.
Para cerrar, ¿qué consejo le darías a quienes están empezando en la música?
No puedes decirle a alguien cómo ser; eso violaría su libertad de expresión. El único consejo real es ser tú mismo. En este planeta somos tantos que a alguien le va a gustar lo que hagas. A alguien no, pero a alguien sí.
Exprésate honestamente. No importa si te escuchan uno, diez o mil. Alguien se va a identificar contigo y ahí está la trascendencia. Hagas lo que hagas, ¡sé tú! Con esa actitud el rock siempre tendrá futuro. La música no puede morir.
Gracias, Anton.
¡Increíble, hermano! ¡Wow! Mando un saludo y un abrazo para todo el equipo y lectores de Metal Hammer.

