Bandas: Arch Enemy – Amorphis – Eluveitie – Gatecreeper
Lugar: Eventim Apollo, Londres – 1 de noviembre de 2025
Fotos: Jesús Figueirido
Texto: Emilio Ortega
Los suecos de death metal melódico Arch Enemy regresaron al Reino Unido para promocionar su último disco, recientemente lanzado en marzo de 2025, Blood Dynasty. Acompañados por Amorphis, Eluveitie y Gatecreeper, Londres fue la última parada de su paso por esta gira británica
Gatecreeper

Los primeros en subir al escenario son la nueva sensación del death metal americano, Gatecreeper, que reencarna el género clásico de toda la vida. Bañados en luz verde y rodeados de humo, cadenas y calaveras, los cinco integrantes de la banda originaria de Arizona fueron los encargados de calentar el ambiente en el abarrotado Eventim Apollo de Hammersmith, con lleno hasta la bandera, donde se dieron cita más de tres mil quinientas personas.
Debido al espacio limitado que se les brindó como resultado de la puesta en escena para las bandas siguientes, fue un cambio refrescante respecto al procedimiento habitual de los conciertos ver al batería tan al frente y en el centro como fuera posible.
El repertorio se centró en gran medida en el lanzamiento de su último álbum de 2024, Dark Superstition, e incluyó “Death Star”, “A Chilling Aura”, “Caught in the Treads”, “The Black Curtains”, “Mistaken for Dead” y “Flesh Habit”.
El set fue breve, de apenas media hora, pero lo suficientemente intenso como para hacer entonar al personal para lo que se avecinaba, y lograron su propósito con temas como “Sick of Being Sober” y la demoledora y última canción “Flamethrower”. Esta estuvo repleta de headbanging, puños en alto y un sinfín de mosh pits guiados por el imponente guitarrista principal, Eric “The Darkest Cowboy” Wagner, quien inspiraba mucho respeto; pocos metalheads se atrevían a llevarle la contraria. Su vocalista, Chase “Hellhammer” Mason, nos emplazó para la próxima vez, agradecido por compartir este ilustre cartel de bandas y, sobre todo, por el apoyo mostrado por los asistentes.
Gran inicio para abrir boca, y el nivel se iba elevando con la siguiente banda.
Eluveitie
El cambio de escenario liberó un poco más de espacio en el perímetro de la tarima, y sin duda era necesario, ya que los ocho miembros de las leyendas suizas del folk metal, Eluveitie, aparecieron con prácticamente todos los instrumentos imaginables. Además de la guitarra, el bajo y la batería estándar que se esperaría en un espectáculo de metal, había que añadir una mandolina, un arpa, un violín, una zanfoña, una gaita y una variedad de flautas y tubos. Todo digno de reseñar para la puesta en escena de este talentoso combo helvético.

Llevándonos en una dirección muy diferente a la del acto de apertura, la mezcla de death metal melódico encapsulada en música celta tradicional de Eluveitie fue un triunfo y, posiblemente, uno de los momentos más destacados de la noche, al menos para mi gusto. El contraste entre la voz gutural de Chrigel Glanzmann y la voz limpia y cristalina de Fabienne Erni fue, sencillamente, un privilegio de contemplar.
En esta gira promocionan su álbum de este año, Ànv, y el repertorio está repleto de temazos de toda su discografía. Iniciaron el directo con el tema “Ategnatos”, canción homónima de su disco de 2019, seguido de “Deathwalker”, del mismo álbum. “The Prodigal Ones”, de su nuevo disco, y el sencillo independiente de 2022, “Exile of the Gods”, culminaron un arranque apoteósico.
El público londinense se entregó por completo cuando sonó “A Rose for Epona”, de su álbum Helvetios (2012). La canción atronaba en todo su esplendor, y la conexión con la banda se hizo palpable: entre agradecimientos fervientes y un muro de brazos alzados que se movían de derecha a izquierda al unísono, el momento se convirtió en el punto álgido del show para deleite de todos los presentes.
A continuación vino “Premonition”, canción nueva de su actual disco Ànv, demostrando una vez más todas sus dotes de maestría y el excelente talento con sus instrumentos antes de la parte final de su gran concierto. “Ambiramus” transformó el antiguo e icónico recinto en una auténtica fiesta. El público estalló en júbilo al comenzar “The Call of the Mountains”, de su álbum Origins (2014), que culminó con un coro a capela de toda la sala. Siguieron con “King”, antes de un final sencillamente épico con “Inis Mona”, de su disco Slania (2008), tema emblemático de la banda que siempre funciona en directo y que llevaron a buen puerto con una fuerza arrolladora.
Se encendieron las luces, se hicieron reverencias entre aplausos entusiastas y, con suerte, no pasará mucho tiempo antes de que Eluveitie regrese para volver a hechizarnos con su magia celta.



Amorphis
La penúltima banda de la noche fueron los finlandeses Amorphis, un combo veterano con más de tres décadas a sus espaldas; un quinteto que se ha mantenido firme gracias a su enorme calidad en el mundo del metal progresivo. Su último lanzamiento, recién salido del horno, Borderland, se publicó a finales de septiembre, y comenzaron su presentación con el tema “Bones”, que fue recibido por la audiencia con entusiasmo antes de llevarnos a un viaje por su extenso catálogo anterior, hasta Tales from the Thousand Lakes (1994).

El viaje nos transportó por un itinerario abundante en riffs y headbanging a través de “Silver Bride”, del disco Skyforger (2009), donde una intensa iluminación estroboscópica impactó los sentidos, intensificando la atmósfera sonora que se estaba creando. Le siguieron “Wrong Direction”, del disco Queen of Time (2018); “The Moon”, del álbum Halo (2022); y “Dancing Shadow”, el último sencillo de su nuevo trabajo.
La segunda mitad del concierto estuvo marcada por “Death of a King”, de su álbum de 2015 Under a Red Cloud, con la que demostraron su versatilidad a través de pasajes densos y oscuros, dando rienda suelta a su calidad compositiva y a su talento en este complejo mundo del metal progresivo, donde son verdaderos expertos.
Acto seguido llegó “Black Winter Day”, del disco de 1994 Tales from the Thousand Lakes, con la que, como explicaba su vocalista, nos transportaron a sus comienzos en la década de los noventa, cuando empezaban a construir su reputación en la escena musical. A pesar de ser una de las canciones menos conocidas del grupo, fue la más ovacionada por el público.
Continuaron con “House of Sleep”, del disco de 2006 Eclipse, que una vez más elevó la temperatura del respetable con su indiscutible profesionalidad y electrizantes solos de guitarra, haciendo partícipe al público en su pegadizo estribillo antes de enlazar con la última canción de la noche para Amorphis.
“The Bee”, la grandiosa canción elegida para finiquitar su tremendo concierto, fue una muestra de la exquisita y apabullante calidad del quehacer nórdico, gratamente reconocida por todos.
Los teloneros cumplieron satisfactoriamente su cometido, dejando al público londinense más que entusiasmado y expectante ante la llegada del cabeza de cartel.
Arch Enemy
La historia de los suecos Arch Enemy es larga y está llena de anécdotas.
Tras el lanzamiento de su duodécimo álbum de estudio, Blood Dynasty, a principios de este año, esta gira marca el siguiente capítulo en su ya gloriosa, larga y extensa trayectoria.

Después del óptimo y oportuno arreglo del escenario para el espectáculo más esperado por todos los presentes, las luces se atenuaron y el público contuvo la respiración cuando comenzó a sonar por el sistema de sonido “Bark at the Moon”, del célebre y ya póstumo Ozzy Osbourne.
El concierto dio inicio tras una gigantesca lona que cubría todo el escenario con el lema “Pure Fucking Metal”, que no necesita traducción… Las siluetas de la banda se iluminaban tras la tela mientras sonaba el redoble de batería inicial de “Deceiver, Deceiver”, tema de su penúltimo disco de 2022, titulado precisamente Deceivers.
Finalmente, la lona se bajó y el espectáculo arrancó con fuerza, con una intensidad frenética que se mantuvo de principio a fin durante todo el concierto, de casi una hora y media. Y eso era exactamente lo que se esperaba de ellos: la certeza de presenciar, una vez más, un bolo inolvidable.
Apenas habían transcurrido unos minutos cuando la primera oleada de crowdsurfers saltó la valla principal de la primera línea, en la fosa del perímetro de la tarima, con la gratificante ayuda de los stewards de seguridad, siempre atentos al bienestar de los metaleros.
Los temas iniciales fueron “Ravenous”, de su disco Wages of Sin (2001), donde continuó la portentosa actuación del grupo, liderada por la grandiosa cantante canadiense Alissa White-Gluz, quien demostró estar a un nivel supremo con su rango de voz bestial, flanqueada por los hábiles guitarristas que hacían de las suyas por toda la tarima.

“Dream Stealer” y “Blood Dynasty”, que da título a su último álbum, sonaron potentes y atronadores. La fiesta seguía por todo lo alto cuando sonó la canción “War Eternal” de su homónimo disco de 2014 y “Apocalypse” de su álbum”Doomsday Machine” de 2005, cada uno de ellos siendo un auténtico golpe sonoro al corazón.
El concierto había ido ganando en intensidad y agresividad hasta este punto, cuando sonó el popular sencillo del nuevo álbum, “Illuminate the Path”, durante el cual Alissa White-Gluz ondeaba la gran bandera de Arch Enemy, normalmente reservada para “Under Black Flags We March”. Esa canción no formaba parte del repertorio de esta noche, pero aun así fue un gesto muy agradecido, que al mismo tiempo alentaba al público a seguir animando el cotarro.
Alissa dio al público un momento para recomponerse, preguntando a modo de aplausos cuántos conciertos de Arch Enemy habían presenciado previamente, y ésto de alguna manera se convirtió en una subasta donde un tal Alex se llevó la palma por más de 10 asistencias y les sugirió que lo hicieran permanente y con gusto ella atendió la idea de ser residentes locales de Hammersmith. Seguidamente, nos ofrecieron otro tema de su último disco, «Liars and Thieves”, contundente y poderoso, que generó el mosh pit central más grande de la noche.
Le siguieron un dúo de temas del disco Will to Power (2017): “The Eagle Flies Alone”, que comenzó con un impresionante solo de batería de Daniel Erlandsson, el cual me encantó por toda su crudeza y agresividad, a la vez llena de emociones contrastadas, un temazo verdaderamente aplastante. Luego fue seguida por “First Day in Hell”, que, con el juego de luces rojas sobre el escenario, asemejaba efectivamente al infierno, mientras el público respondía a la petición de Alissa de mover la cabeza sin parar.
“Sunset over the Empire”, del álbum Deceivers (2022), provocó de nuevo una estruendosa ovación, y con “No Gods, No Masters”, del disco Khaos Legions (2011), toda la multitud saltó al ritmo brutal de la música. La última canción de la noche fue “Avalanche”, del álbum War Eternal (2014), un final apoteósico que hizo que los soportes del micrófono y las guitarras se alzaran en señal de triunfo.
La banda se despidió y desapareció momentáneamente del escenario, mientras el público, en un estado de éxtasis total, los aclamaba sin cesar.
Michael Amott y Joey Concepcion volvieron al escenario para protagonizar una especie de duelo de seis cuerdas con “Snow Bound”, del disco Wages of Sin (2001). Poco después se unieron el bajista Sharlee D’Angelo y el batería para completar la pieza instrumental. Cuando Alissa finalmente regresó al escenario, proclamó a los cuatro vientos: “¡Uno para todos, todos para uno, Nemesis!”. El público vio cumplido su deseo y se desató el caos absoluto cuando la banda irrumpió con la canción que los elevó al estrellato, de su no menos emblemático disco Doomsday Machine (2005).
El cierre definitivo llegó con una joya de sus inicios: “Fields of Desolation”, del álbum debut Black Earth (1996).
Una lluvia de grandes globos rojos y negros cayó sobre las huestes desde el balcón superior del recinto, poniendo el broche festivo al bolo hasta el último segundo. Y antes de darnos cuenta, con los oídos todavía zumbando tras el magnífico concierto —sonoramente excepcional—, nos fuimos satisfechos y exhaustos a casa en una noche gris y lluviosa, pero que quedará como un recuerdo memorable. No se podía pedir más a la velada: verdaderamente, un conciertazo.



























