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L’Boulevard Festival 2025. Lo que allí vivimos.

Evento: L’Boulevard Festival
Lugar: Casablanca (Marruecos)  – Del 18 al 21 de septiembre de 2025.
Texto: Pilar de Dios Culebras
Fotos: Alfredo M. Geisse

La primera vez que escuché hablar de L’Boulevard Festival, Casablanca (Marruecos), fue en agosto del 2020. En un viaje de trabajo, para hacer una sesión de fotos a los gaditanos (y lamentablemente extintos) Scapeland, conocimos a Ismael Gómez. Él fue quien nos habló de este festival con tal pasión y energía, que nos hizo desear ir algún día. Con él nació la idea de preparar algo, una entrevista, un taller, quizás una exposición de fotos… La COVID, la vida en general, nos hizo posponerlo, pero la idea siguió germinando.

Así llegamos a este 2025, ¡por fin los astros se alinean para encajar fechas! Llega el momento en que me invitan a colaborar este año con el equipo de Metal Hammer España.

Empieza entonces ese cosquilleo de emoción, que se mezcla con los nervios de no saber qué me voy a encontrar. Asistir a un festival de música de cuatro días, además en un país con una cultura tan distinta a la nuestra, nos causaba respeto y cierta inquietud por no saber que podríamos esperar. La barrera del idioma… y, ¿por qué no decirlo? mis ideas preconcebidas sobre el trato a las mujeres en Marruecos y países árabes. Por otro lado, ¿sería un festival muy multitudinario? ¿habría espacio para la prensa, cómo nos iban a tratar? ¿Cómo reaccionará el público ante el metal extremo? ¿igual que aquí?, ya que es la variante del Metal que más atrae en Marruecos Y…. vale, lo admito, una pregunta Muy importante, ¿podría tomarme alguna cerveza? Todo un mar de dudas que habría que despejar en estos días.

No os quiero hacer un spoiler…. Pero he roto muchos de mis esquemas mentales. Puedo resumirlo como una experiencia fantástica, en todos los sentidos. La organización, el nivel musical, el trato del staff y los músicos que conocí, la impecable calidad de sonido e iluminación. Vi un público mixto, entregado y capaz de volverse tan loco, o más que cualquiera europeo. Pero vamos más al detalle del festival y de mi aventura, porque para mí lo ha sido.

Desde L’Boulevard se encargaron de la logística; vuelos, hoteles y transporte para nuestro viaje, ¿en plural? Claro, representando a Metal Hammer España, fuimos; Quim Brugada, nuestro periodista veterano en este festival, Alfredo M. Geisse, fotógrafo de la revista, y Pilar, que, igual estoy de cámara en entrevistas o escribiendo este artículo. 

Día 1

Después de dos horas de vuelo, llegamos al aeropuerto de Casablanca. Empezamos fuerte, bofetada de calor, 35ºC con 90% de humedad. En la zona de llegadas nos esperaba un chófer de la organización, ¡y me quitó la maleta de las manos para llevarla él! A ver, me considero una mujer independiente y autónoma, pero el detalle de la maleta… que alguien te libere del peso para meterte en un coche con aire acondicionado… entended que eso le toca el corazón a cualquiera. El mismo corazón que se te pone del revés una y otra vez con el caótico tráfico de Casablanca. 

Como teníamos la tarde libre, quedamos con Ismael, nuestro profesor gaditano, metalero y que nos haría de puente con la organización, acompañándonos todos los días como guía e intérprete. Visita fugaz a la Medina de Casablanca hasta la hora de cenar con Ahmed  ‘Alcatraz’, guitarrista de ‘Chickno’,  que este año será el presentador sobre el escenario del día del Metal. Por ahora todo son buenas sensaciones.

Día 2

Aprovechamos a hacer una última visita rápida a la mezquita de Hassan II, ya que no tendremos más tiempo, pues el trabajo empieza en pocas horas. Aunque no puedo dejar de hacer una parada para tomarme un té de menta, dicen que no hay mejor lugar que éste para hacerlo. Incluso el camarero fue tan amable de preparármelo, y enseñarme el ritual que siguen para llegar a ese algo tan exquisito.

Me intriga con qué me voy a encontrar, el recinto, el trato del staff a la prensa, músicos… Por otro lado, ver la reacción del público ante un evento único en el norte de África como este. Ya va por su 23 edición, y es cada vez más multitudinario.

L’Boulevard está instalado en un campo de rugbi, amplio, con espacio para un enorme escenario, zona con carpas para merchan, venta de productos locales, joyería, bebidas y comida e incluso, en un rincón, una zona dedicada a circo y malabares.

¿Qué puedo decir de la zona dedicada backstage? Alucinante, espaciosa… rodeando la pista de rugbi, zona de gradas para ver las bandas cómodamente, carpas para los músicos, carpas para la prensa, y al fondo, una zona más tranquila, que, de hecho, es un club de tenis privado, con piscina, zona de descanso, restaurante, bar…. ¡Donde podías pedir cerveza! Marcas nacionales, solo 3-4 distintas, pero ¡había cerveza! A un precio de entre 2.5-3 € el botellín. Eso sí, en la zona de público del recinto del festival, nada de alcohol.

Lo más increíble, porque nunca he visto nada así en ningún otro festival, ¡había servicio de fisioterapeuta! ¿Os lo podéis creer? Pues sí, hasta ese punto cuida la organización a sus músicos y personal en general, accesible para cualquier persona del backstage que lo solicitara. No, no lo utilicé, llamadme tonta, pero me pareció ya un abuso después del buen trato que ya nos daban. 

Me llamó la atención la gran seguridad que había en el recinto, localicé tres tipos de cuerpos de seguridad. Ese día la música estaba dedicada al Rap-Hip Hop, quizás era por ello, ya que nos comentaron que en alguna edición pasada hubo problemas entre el público, y desde entonces aseguran que la fiesta sea tranquila.

Dia 3

Empezamos temprano con entrevistas en el mismo hotel, al mediodía parada para tomar un buen cus-cús ya que es viernes, (como nuestro jueves de paella), y de nuevo volvemos a los conciertos. Continuamos allí con más entrevistas a bandas, y a recorrer la zona de merchan antes de que se llene de público.

Hoy es el día de fusión, será por el estilo de música o porque ya es el segundo día de festival, pero el ambiente se nota más relajado.

Aprovechamos a movernos entre el público, a preguntarles sobre sus motivos y expectativas con este festival. En general, los asistentes eran muy jóvenes, sobretodo veinteañeros, incluso había algunas familias con niños. Hablamos con unos chicos de Camerún, uno de ellos nos dijo que vivía en Extremadura y se hacía llamar ‘Cameruneño’ de origen, pero “extremerunés” de corazón. Muy divertido.

Cierto que me preocupaba el tema del idioma, pues hablo inglés, pero no francés, pero me sorprendió lo fácil que se hacen entender, sea francés, inglés, incluso algo de castellano. No puedo decir que hubiera barrera de idioma, al contrario, sentí acogimiento en todo momento. 

Descubrimos en un rincón de la zona de carpas para el público, una tarima de break-dance, muy animada y bulliciosa, era un verdadero espectáculo verlos. Justo al lado, había una especie de ruleta con pruebas, desde baile, canto, cultura general, etc. donde había cola para participar. En general, una zona estupenda de ocio donde pasar tiempo antes de los conciertos.

Dia 4

El día grande, el día del METAL. Comenzamos temprano, entrevistas a las cuatro bandas finalistas del “Tremplin”, que es una especie de Metal Battle de allí. Hoy competían para conseguir tocar el año que viene, la grabación de un sencillo y lo más importante, 10000 Dirhams de premio (un poco menos de 1000€), unos tres meses de sueldo de allí. Fue increíble, su juventud, la ilusión, las ganas de tocar, y todo ello sin medios, sin apenas locales de ensayo, en un país donde casi no se pueden hacer bolos por falta de salas… uno de estos chicos comentó la dificultad de encontrar baterías para tocar, porque es el instrumento que más necesita de estos locales de ensayo.

Nuestro fotógrafo, Alfredo M. Geisse, fue invitado a un encuentro con colegas locales para compartir e intercambiar experiencias, así que aproveché a colarme en la zona directamente bajo el escenario mientras las bandas hacían sus pruebas de sonido. Una zona de carpas para prensa y músicos, una de ellas de ellas con sofás y amplis, para que los concursantes del Tremplin se relajaran o calentaran dedos antes de salir. Veías gente de la organización con botellas de agua fría repartiendo a todos los presentes, ventiladores para el calor sofocante que hacía… ¿os imagináis una jaima? Pues algo así. Todo ello digno de admirar y difícilmente visto en los festivales de aquí. Trato de estrellas del rock para todos.

Y a media tarde empezó por fin el Tremplin. Este año no hubo mucho metal extremo, excepto una banda de Thrash Metal old school, el resto más hard rock. Banda tras banda el ambiente cada vez se vio más animado, hasta el lleno total al final de la noche. Lo que quedó claro ya a estas alturas, es que los metaleros, son metaleros estén el en país que estén, la música, la actitud y las emociones que nos hermanan son las mismas. Y sí, hay mujeres, y son libres de vestir como quieran, van en grupos mixtos, y saltan y animan igual que en cualquier concierto de aquí. Sólo vi gente con ganas de divertirse, como en todos sitios.

Por cierto, un detalle, para amenizar los cambios entre bandas, a través de un QR podías acceder a un juego de Wall of Death multijugador, que era proyectado las pantallas gigantes que flanqueaban el escenario. ¡Muy divertido!

Pasado el Tremplin, y súper puntuales, empezaron las bandas invitadas. Comenzaron con el tributo marroquí a la banda Death, de espectacular ejecución. Después fue el turno de los ganadores del Tremplin del año pasado, los blackmetaleros Pagan Ulver, para cerrar la noche Gorod desde Francia y como cabezas de cartel los suecos Katatonia. Para entonces, ya debían haber más de veinte mil personas volviéndose locos, convirtiendo el día del Metal en el más exitoso de los cuatro del festival.

Impresionante la imagen de las nubes de polvo que levantaban los moshpits repartidos entre el público, a lo lejos… ¡pero si hubo hasta un wall of death!, estábamos como en casa.

Fue un día increíble, emocionante, la gente que conocí, la educación, la simpatía, las ganas de ayudar de todos con los que tuve relación. A los que ya conocías de días anteriores, te saludaban como si fueras un gran amigo. En Casablanca, los hombres se saludan entre ellos con un abrazo y dos besos, y a las mujeres, y aquí hago un inciso, llamadme rara, pero, ¡chicas que pensáis como yo! Si nunca os ha gustado que desconocidos os saluden con dos besos, en esta ciudad no, sólo nos estrechan la mano con su mejor sonrisa. Y eso sí, ese detalle me llegó al corazón.

Dia 5

Volvemos a aprovechar la mañana montando nuestra oficina en el hotel, hay que descargar fotos, vídeos, notas y organizar todo el material que estamos generando.

Regresamos al festival, hoy último día, entrega de premios del Tremplin en sus diferentes categorías. Al llegar, vemos a las bandas en las gradas, nerviosos por saber quiénes serían los ganadores del concurso.

Me emociona que nos reconozcan de las entrevistas y nos saluden al pasar.

El ambiente sigue siendo animado, menos gente que el día del Metal, pero continúan las ganas de música, hoy fusión con los ritmos más tradicionales.

Pudimos aprovechar a despedirnos de todas las personas que habíamos conocido, algunos ya convertidos en amigos, bandas, staff, etc. Es impresionante la de personal que mueve este festival para organizar un evento de tal calidad.

Hicimos las últimas entrevistas, tanto a los ganadores del concurso del Tremplin del Metal, los thrashers Manic Attack, como también a alguna banda conocida de Marruecos, pues este festival es de las pocas, si no la única ocasión anual, en la que se reúnen tantas bandas en un mismo espacio.

Resumen final: si podéis, id alguna vez, mis palabras quedan cortas para lo que se vive allí

Reportaje con fotos exclusivas en nuestra revista impresa de noviembre y también versión web disponible aquí.: https://metalhammer.es/lboulevard-cronica-2025/

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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