Bandas: Arch Enemy – Eluveitie – Amorphis – Gatecreeper
Lugar: Palacio de Vistalegre, Madrid – 25 de octubre de 2025
Fotos: Raúl Blanco
“¡Qué noche la de aquel día!” decía el cuarteto de Liverpool. Y qué noche la vivida en Madrid la del pasado sábado 25 de octubre, con una de esas giras potentes que, gracias a Route Resurrection, pudimos disfrutar en el denostado Palacio de Vistalegre. Una montaña rusa de sensaciones, totalmente ligadas a los gustos personales de un servidor por cada una de las cuatro bandas que formaban el cartel. Cierto es que el recinto no tiene las mejores condiciones sonoras, aunque depende de la banda: he podido ver cosas bastante decentes allí dentro. Las circunstancias actuales de la música en directo no dan muchas más opciones. Con un Movistar Arena saturado de conciertos, Vistalegre queda como buena opción a falta alternativas más adecuadas. Por ejemplo, una sala de aforo entre 3.000 y 8.000 personas, la cual podría encajar a la perfección para este tipo de giras. Una necesidad que tiene Madrid con la música en directo desde hace décadas, y que no se satisfizo, ni siquiera ahora, en la época de oro de la música en directo. La grada no estaba llena, estando cubierta por telones negros los sectores vacíos. El número de entradas vendidas para un evento como este me sorprendió muy gratamente, y dada la calidez del público, el recinto no se vio desangelado en ningún momento.
Gatecreeper

La puntualidad fue una de las claves de la jornada. Una gira con tantas bandas debe llevar una precisión muy alta para que no haya problemas o retrasos que acorten los repertorios. Así que puntualmente Gatecreeper subieron al escenario, y tengo dudas de como lo lograron: tuvieron una iluminación paupérrima, además de un sonido no mucho mejor. Estas cosas me cabrean bastante. Llevamos un cuarto de siglo XXI y todavía se siguen dando estos hechos lamentables. Una cosa es que la banda que abre el concierto no disfrute de todas las condiciones del cabeza de cartel, y otra que, permitidme la grosería, directamente le jodas el bolo a la banda. A pesar de las condiciones, la banda procedente de Arizona se sobrepuso e hizo un concierto de Death Metal de la vieja escuela muy digno.
Venían presentando su último disco en estudio, titulado Dark Superstition, publicado hace más de un año a través de Nuclear Blast. El trabajo es bastante bueno, por lo que dieron buena cuenta de él, interpretando media docena de temas como “Dead Star”, “A Chilling Aura”, “Caught in the Treads”, “The Black Curtain”, “Mistaken for Dead” y “Flesh Habit”. Buena representación para todos aquellos que no lo hubieran escuchado previamente. De sus trabajos pasados hubo poca cosa. También es cierto que el tiempo asignado no daba para más, aunque he de decir que por lo menos no fueron maltratados para tocar apenas veinte minutos como ocurre en algunas giras de cuatro bandas o más. Así cayeron “From the Ashes”, “Sick of Being Sober”, dejando “Flamethrower” para el cierre. Esperemos verlos pronto en gira propia para poder disfrutarles en mejores condiciones.
Amorphis

Con notables mejores condiciones aparecieron en escena los finlandeses Amorphis, una banda que, a pesar de su larga trayectoria, creo que todavía no han publicado su mejor trabajo. Los últimos son excelentes, incluido el que venían presentando en esta gira, Borderland, publicado a finales del pasado mes de septiembre.
Así que abrieron con “Bones” para presentarla en directo, sonando de forma contundente desde los primeros acordes. La banda se mostró muy centrada en la interpretación de los temas, que no distante, destacando la buena comunicación de su cantante Tome Joutsen.
Respecto al repertorio, pues repaso a buena parte de su discografía, intercalando temas de discos diferentes en su mayoría. Así fueron ejecutando “Silver Bride”, “The Moon”, “Death of a King” o la joya “Black Winter Day”.
Solo hubo dos discos con doble representación: el que venían presentando, donde además de la ya citada “Bones” interpretaron la genial “Dancing Shadow”, y Queen of time, disco del que eligieron “Wrong Direction” y “The Bee”, con la cual cerraron su descarga. Poco tiempo para una banda con tanto que ofrecer como Amorphis. Al igual que la banda predecesora, se le podría haber asignado unos pocos minutos más, viendo a la hora que terminó el concierto.
Eluveitie

Mientras la evolución de Amorphis encaja a la perfección dentro de mis gustos musicales, la de Eluveitie no lo ha logrado desde hace más de una década. La vida cambia, las bandas evolucionan y quizás sea yo el problema de no conectar con ellos en la actualidad. Aunque, a tenor de lo vivido en Vistalegre, creo que no soy el único que piensa lo mismo. Son una banda genial, pero el aura que los acompañaba cuando crecían como banda la han cambiado por una imagen mucho más vistosa y profesional, aunque fría y sin alma. Su música sigue sonando bien, sí, pero si nadie da con la tecla correcta componiendo, puedes sacar discos como churros que no asentarán dentro del cerebro de su público.
Eso se vio claramente en la noche del pasado sábado. Subieron al escenario ejecutando cuatro temas de sus dos últimos discos, Ategnatos y Ànv, que no es que pasaran desapercibidos precisamente. Pero las comparaciones son odiosas. El recibimiento de “A Rose for Epona” fue fantástico. Cualquiera que lo viese debería entender lo que trato de contar. Otra cosa es estar de acuerdo… Como banda me parece excelente que defiendas tus últimos trabajos, cosa que continuaron haciendo. Si ya luego no ves la recepción de “The Call of the Mountains” o “King” pues poco más puedo decir. A “Inis Mona” la saco de esa ecuación, ya que funcionó muy bien desde el primer día, convirtiéndose en algo más que un clásico de la banda procedente de Suiza. Con la finalización de Eluveitie todo estaba listo para las grandes estrellas de la noche.
Arch Enemy
Sonaba “Bark at the Moon” y se apagaban las luces, dejando todo listo para que la estrella de la noche cayera sobre Madrid. Con un telón blanco con el logotipo de la banda y sobrescrito con el mensaje Pure Fucking Metal, los componentes de Arch Enemy se fueron subiendo al escenario siendo iluminados aún con el telón sin bajar. Al final cayó, sí, mientras abrían el concierto con “Deceiver, Deceiver”. El recibimiento fue muy caluroso, a pesar de que el sonido no acompañaba, al menos desde mi posición. Todo era una bola, con el bajo y el doble bombo siendo los principales protagonistas. Con “Ravenous” la cosa no mejoró mucho, aunque en “Dream Stealer” parecía que iba mejor. Bajo mi punto de vista la banda no logró el sonido que merecen en todo el concierto, a pesar de las incesantes mejoras a medida que avanzaba el concierto.

Un concierto que continuaba con “Blood Dynasty”, canción que le da título a su último disco de estudio, publicado el pasado mes de marzo bajo el auspicio de Century Media, y que ha servido como excusa para salir a la carretera tanto en primavera por Norteamérica como en otoño por la vieja Europa. Aunque pronto lo dejarían aparcado para ejecutar dos de las canciones mejor recibidas en la noche. En primer lugar, “War Eternal”, ya todo un clásico de la banda, recordando el primer larga duración con Alissa White-Gluz en las filas de la banda sueca. En segundo lugar, “My Apocalypse,” que continúa inexorable al paso del tiempo. Y como están de presentación de nuevo, disco, pues vuelta al mismo con dos canciones que reconozco me sorprendieron en directo: “Illuminate the Path” y “Liars & Thieves”.
El concierto avanzaba a toda velocidad, demostrando el gran estado de forma de Arch Enemy sobre el escenario. Viendo el número de conciertos que realizan cada año es normal que toda la banda suene de forma tan compacta y precisa, incluso sin que las condiciones del recinto le estén acompañando en ese momento. Todos los miembros cumplen su función de una forma excelente, incluido el último en subirse al barco sueco, el guitarrista Joey Concepcion. No le había visto nunca y he de reconocer que encaja muy bien en la banda.
“The Eagle Flies Alone” sirvió de comienzo de una segunda mitad de un concierto que, como digo anteriormente, avanzaba a toda velocidad. Como no podía ser de otra forma, también el griterío generalizado era buena muestra de la gran recepción que obtuvo. Sin abandonar Will to Power, la banda soltaba “First Day in Hell”, dando por cerrado el protagonismo del segundo disco en estudio de Alissa dentro de la banda. Y como la época de Alissa estaba siendo la gran protagonista, algo que un servidor defiende, “Sunset Over the Empire” fue la siguiente del repertorio en caer, antes de retroceder en el tiempo para conquistar Vistalegre con “No Gods, No Masters”.



Apenas había pasado una hora y el concierto estaba casi finiquitado. Quedaba finalizar la primera parte con “Avalanche” antes de pasar a un único bis, “Nemesis”, perfectamente escoltada por “Snow Bound” y “Fields of Desolation”, esta última sirviendo de fondo mientras Arch Enemy se despedía de un público que salió muy satisfecho. Apenas ochenta minutos de concierto de alta intensidad, que podría haberse alargado ligeramente con alguna de tantas joyas que tienen olvidadas. Más allá de mis fetiches o complejos, el concierto fue sobresaliente en cuestión de ejecución, demostrando que Arch Enemy gozan de una gran popularidad, siendo pieza clave para entender el Death Metal melódico que tantas horas de buena música nos ha brindado tanto ellos como otras bandas de su país de origen.





















