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Listos para la batalla salvaje y bestial del Power Metal

Banda: Majestica – Dominum – Battle Beast
Lugar: 02 Shepherd’s Bush Empire, Londres – 24 de octubre de 2025
Fotos: Jesús Figueirido
Texto: Emilio Ortega

Viernes gélido y frío en la capital inglesa aunque al ser el comienzo del fin de semana presagiaba el efecto térmico inverso y deseado en una noche que prometía ser una auténtica exhibición de power metal en Londres, concretamente en el 02 Shepherd’s Bush Empire con un lleno a rebosar donde 2 mil almas desafiaban la bajada de temperatura y se congregaron para ver a Battle Beast terminar su etapa por tierras británicas de su actual gira europea para promocionar su séptimo disco Steelbound.

Presagio de una velada verdaderamente apoteósica, de furor melódico y bombástico: una descarga de Power Metal “in your face”.

Majestica

Abrieron la noche los teloneros, y en primer lugar hizo su aparición Majestica, los adalides suecos del power metal, quienes asaltaron Londres con todo su despliegue teatral y un brío fulgurante digno de su linaje sonoro. Su cometido, nada desdeñable, consistía en avivar a un público ansioso por el fuego finlandés que aguardaba más adelante; sin embargo, desde la primera nota de “Power Train”, Majestica dejó patente que no habían venido a desempeñar un papel secundario. Todo ello acompañado de un despliegue lumínico y pirotécnico, bengalas, destellos y la fastuosidad característica del género.

El incombustible Tommy Johansson se erigió, como de costumbre, en un faro de carisma; su voz, potente y cristalina, se elevaba con naturalidad sobre el muro de guitarras armonizadas y las capas sinfónicas que tejía la banda. El tema inicial funcionó como un manifiesto, un viaje vertiginoso de metal melódico en estado puro que nos mantuvo con los puños en alto desde los primeros compases y estableció, sin titubeos, la tónica triunfal del concierto.

Con su habitual cercanía, Johansson interactuó con el público y rindió homenaje a un joven de tan solo doce años, William, presente entre la multitud, y allí ante los presentes celebró su bautismo en el universo del heavy metal. Nos hizo partícipes de aquella gran festividad en honor a nuestra venerada música. Asimismo, expresó su gratitud por tratarse de la primera ocasión en que Majestica pisaba un escenario londinense tras la cancelación de años atrás, y la banda se entregó con denuedo para desplegar todo su potencial.

Le siguieron «Night Call Girl» y «Rising Tide», ambas interpretadas de forma impecable. Johansson y el guitarrista Alex Oriz intercambiaron solos con alegría y desenfreno. El entusiasmo del público crecía con cada estribillo, y con «No Pain, No Gain», las canciones a coro habían comenzado.

El himno insigne de Majestica, “Above the Sky”, se erigió sin duda como el punto culminante del espectáculo, una odisea melódica que condensó toda la grandeza de la banda. Culminaron su actuación con “Metal United” y “Alliance Forever”, un homenaje al género que defienden con orgullo. Breve (apenas media hora) pero deslumbrante, el concierto de Majestica fue una auténtica lección magistral de power metal… y lo mejor aún estaba por llegar.

Dominum

Tras el eufórico embate de Majestica, Dominum irrumpió en el escenario con un magnetismo más tenebroso.

El grupo alemán de «zombie metal», liderado por el líder Dr. Dead, ofreció un set que fusionó riffs potentes, grandes fondos sinfónicos y un toque de horror gótico que hizo las delicias del público.

Al abrir con «Danger Danger», Dominum imprimió su sello de inmediato: baterías atronadoras y guitarras aceradas erigieron la atmósfera perfecta para su narrativa de corte fúnebre, poblada de muertos vivientes. “Killed by Life” y “The Dead Don’t Die” le siguieron en rápida sucesión, consolidando el tono lúgubre y cinematográfico de su propuesta.

En cada canción, el Dr. Dead interpretaba su papel a la perfección, mitad maestro de ceremonias, mitad científico loco, cautivando al público con su amenaza juguetona y su imponente presencia. «Frankenstein» y «Don’t Get Bitten by the Wrong Ones» sumergieron a los presentes en el retorcido carnaval de la banda, con letras irónicas y estribillos irresistibles.

La conexión de Dominum con el público fue inmediata; nos exhortaron a unirnos a su causa, reclamando nuestra complicidad para intensificar aún más la vorágine sonora de aquel concierto ya de por sí electrizante. La sorpresa mayor del repertorio llegó en forma de una gloriosa y desmesurada reinterpretación de “Rock You Like a Hurricane” de Scorpions, un homenaje que desató el clamor del recinto.

Prosiguieron con “We All Taste the Same”, donde el vocalista explicó que el color de nuestra piel o la religión que profesemos carecen de importancia, ya que todos tenemos el mismo sabor.

Cerraron con “The Chosen Ones” y el épico desenlace “Immortalis Dominum”, con lo que la banda reafirmó su identidad como una de las propuestas más cautivadoras y singulares del panorama europeo. La conjunción de una maestría musical impecable, una producción meticulosa y un espectáculo deslumbrante —valga la redundancia— dio como fruto una actuación sencillamente inolvidable.

Fueron cuarenta y cinco minutos de intensidad pura y entretenimiento sin tregua. Me atrevo a augurar que no pasará mucho tiempo antes de que se abran paso hacia lo más alto del cartel.

Battle Beast

Después del fuerte apoyo de Majestica y Dominum, el gigante finlandés Battle Beast subió a las tablas en medio de ovaciones estruendosas. Desde los primeros compases de “Straight to the Heart”, contundente y poderosa pieza extraída de su álbum Bringer of Pain, quedó claro que al público le aguardaba algo verdaderamente especial.

Noora Louhimo continúa siendo una de las vocalistas más imponentes del metal; su voz cortaba el aire con una fuerza casi sobrenatural, dominando el escenario con absoluta autoridad. Respaldada por las guitarras de Juuso Soinio y Joona Björkroth, los teclados de Janne Björkroth, y la base rítmica formada por Eero Sipilä al bajo y Pyry Vikki a la batería, la banda se lanzó a interpretar “Master of Illusion” y “Last Goodbye”, ambas con ritmos casi ensordecedores que hicieron temblar el recinto..

La música y la presencia de Battle Beast ha brillado siempre, y esta noche no iba a ser la excepción. «Here We Are» y «No More Hollywood Endings» evidenciaron el talento de la banda para manejar la dinámica emocional, alternando pasajes de melodía que dieron paso a grandes estribillos que hicieron al público alzar los brazos y corear con fervor cada palabra.

Eero Sipilä interactuaba con el público con desparpajo. Explicó que la banda acostumbra a interpretar una canción del país que visitan y, para la ocasión, presentó una sorprendente versión de “Can You Feel the Love Tonight” de Elton John. Confesó entre risas que aún no sabe qué tocarán cuando lleguen a España, aunque admitió que “lo pasarán canutas” al enfrentarse al público polaco. Su humor sarcástico desató carcajadas. La fiesta estaba en su punto álgido, y nada hacía presagiar un descenso en la intensidad; al contrario, todo apuntaba a que el clímax aún estaba por venir.

La energía jamás decayó: “Eye of the Storm” y “Where Angels Fear to Fly” desataron auténticas oleadas de headbanging en la sala, mientras Noora se erigía en protagonista absoluta, desplegando un rango vocal imponente e impregnando cada nota de una emotividad capaz de erizar la piel. A mitad del concierto, la banda viró el rumbo con la arrolladora “Watch the Sky Fall” y la densa, oscura y teatral “Twilight Cabaret”, dos piezas que reafirmaron su espléndida forma y su innegable dominio del dramatismo escénico.

El tramo final fue puro éxtasis de power metal: «Steelbound» canción homónima de su reciente disco y «Eden», en la que Noora pidió la colaboración del público para entonar la estrofa, desataron el entusiasmo colectivo e hicieron las delicias de una audiencia completamente entregada. Tras culminar el tema, la banda se retiró brevemente entre vítores, mientras el público incansable, clamaba su regreso, coreando su nombre con hasta provocar su triunfal retorno al escenario.

Después de una corta instrumental con un solo del virtuoso Biörkroth retumbó «King for a Day», elevando aún más la intensidad, antes de que la banda terminara con la imponente «Wings of Light». Fue un final que encapsuló todo lo que representa Battle Beast: pasión, unidad y la potencia inagotable del Heavy Metal.

Éxtasis absoluto. Y aunque eché en falta algunas joyas de sus tres primeros álbumes, aquellos que los catapultaron a la fama, como “Black Ninja”, “Enter the Metal World” o “Touch in the Night”, Battle Beast superó con creces todas las expectativas con el extenso y vibrante repertorio ofrecido esta noche.

Cuando resonaron las últimas notas, la banda permaneció unida sobre el escenario, saboreando el rugido de una audiencia que simplemente se negaba a dejar morir la noche. La puesta en escena fue impecable, la producción, de una calidad exquisita.

Una velada apoteósica que sació la sed de heavy metal de todos los presentes: desde los veteranos de mil conciertos hasta los neófitos como William y, debo confesarlo, hasta yo mismo.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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