Festival: BBK Legends
Lugar: Bilbao Arena (Bilbao) – 26 y 27 de junio de 2026
Texto y fotos: Juan Ramón Felipe
¿Festival de cinco grupos en dos jornadas? No lo veo. Cierto que el cartel inicial de este año, ya de por sí flojo, era de seis bandas; pero se vio sobrecogido apenas 48 horas antes del día señalado por la suspensión de uno de los platos fuertes del evento.
Aunque Tom Morello cancelaba por fuerza mayor su actuación, no se podía negar que la noticia caía como un jarro de agua fría. No había margen de maniobra y la organización puso en marcha una estrategia para la devolución (parcial o completa) de entradas por el contratiempo, viéndose afectada la afluencia de público a la huérfana jornada del sábado…algo normal en estas circunstancias. Por otro lado, BEAT vieron ampliado su tiempo sobre las tablas para resarcir al personal de alguna manera del batacazo. Con este panorama afrontamos la décima edición del festival que, a mi entender, aun con una organización notable, mucho tendrá que mejorar al menos artísticamente para mantenerse activo en próximas ediciones.
Parte uno
Empecemos por el principio. Festival ecléctico donde los haya. En la jornada inicial pudimos disfrutar de sonidos pop rock con las irlandesas Dea Matrona El dúo de féminas tuvo que enfrentarse al reducido grupo de espectadores que se encontraba dentro del recinto para la hora de su actuación. Una propuesta (que bajo mi criterio se antoja un tanto descafeinada) de rock, indie, pop, matizada con toques de romanticismo oscuro que otorga a la actuación un sesgo de interés. Rompiendo una lanza a su favor diremos que el sonido, no del todo correcto, no ayudó.

Mas expectación desataban los siguientes en el cartel. Cracker son una banda norteamericana, de Virginia para ser más concretos, que afrontaron su actuación con un local bastante más lleno, con un público bastante más efusivo. Descargaron sus temas de country-rock que hizo vibrar a la audiencia. Los himnos creados por el grupo se iban entrelazando con ritmos de rock más convencional e incluso con algunos pasajes más místicos. Gran parte de la atención se la llevó la espectacular violinista que con sus intervenciones de posturas imposibles y contorsiones serpenteantes encandiló a los presentes desatando más de una ovación.
Descanso previo a la gran oferta de la jornada. Desaparecería del fondo el logo que tenía colocado la organización. Un gran telón negro sería el protagonista junto a las tarimas del teclado y la batería, escudada tras paneles transparentes, colocados en el centro del escenario. Tras un leve retraso sobre el horario programado comenzó el show de Chris Isaak que ya desde las primeras notas conectó con el público (más abultado del que yo pensaba, viendo las actuaciones previas). Complicidad con las primeras filas incluso posando para que les retrataran.
La actuación del californiano en Bilbao era una de sus dos paradas programadas en el estado de su gira europea. Y la de Bilbao era especial porque nuestro anfitrión celebraba su setenta aniversario ese mismo día. Para felicitar al cantante, a petición de la organización y la propia banda, se requirió la colaboración de los presentes para entonar un caluroso “happy birthday” en presencia de un pastel con sus respectivas velas. Emotivo momento. Pero continuar con el espectáculo era obligatorio y de eso ya se encargaba esta vez el propio Chris. La gran voz con la que nos deleitó fue parte indiscutible del éxito de la calurosa noche del viernes. Profunda y cristalina en todo momento o suave y aterciopelada cuando lo requerían las circunstancias. Sin olvidarnos de los grandes músicos que acompañan al frontman con un contundente batería, un activo y eficaz bajista y además un polivalente “teclas” también al acordeón, amén de la labor encomiable desarrollada por su guitarrista al mando de la “telecaster”, durante toda la función. El show se desarrolló con el repertorio del propio artista, intercalando versiones de grandes leyendas, como Roy Orbison o Elvis Presley. Algún tema cantado entre el público y algún otro interpretado por el propio bajista con el que Chris se intercambió los papeles. En definitiva, un gran concierto del americano que dejo la satisfacción del trabajo bien hecho.
Parte dos
Nos acercamos al Bilbao Arena en la segunda jornada y ya en los aledaños del pabellón deportivo se veía que el público era distinto al del día anterior. Aunque no hubiera pasado nada si se hubieran juntado los dos días en un solo recital, se entiende que esto también va de negocios y es más rentable sacar partido dos veces a las barras. Sea como fuere la mella de Tom Morello estaba en el aire y para solventar o suavizar dicha cicatriz Beat tendrían un repertorio distribuido en dos sets, con un parón entre ambos de veinte minutos.









Afrontamos a la primera banda con el recinto bastante lleno de gente y el mismo calor que nos acompañó el día anterior. Graveyard serían los encargados de abrir fuego el sábado. Tras una “intro” sonora-ambiental, rock setentero sin filtros como ya tienen acostumbrados los suecos a los que conocen la banda. Los temas se iban intercalando en la interpretación por el guitarrista y el bajista. Hubo momentos de riffs pesados y otros mas enérgicos, intensos y desenfrenados, no obstante, hard-rock añejo y psicodélico, de lo que el logo que presidia el escenario podía dar fe. Los de Gotemburgo se “marcaron” una actuación sólida con el público totalmente entregado en su parte final.
Cambio obligatorio de “backline” aunque gran parte del material ya estaba montado con antelación, incluso presente durante la actuación previa de los nórdicos. Aparece la cabeza de un gran elefante delineado con trazos tribales en el telón y los sets instrumentales de cada musico se distribuyen sobre las tablas, cada uno en el lugar que ocuparan durante la representación. Llega la hora y van apareciendo uno a uno los integrantes sobre el escenario elegantemente ataviados y se colocan al borde, saludan y se desplazan a sus posiciones correspondientes. Adrian Belew coge un silbato y da el pitido de inicio del show. Show no apto para iniciados.

Beat es un supergrupo de rock progresivo creado en 2024. Está formado por cuatro virtuosos de la música: Adrian Belew (guitarra, ex-King Crimson), Tony Levin (bajo, ex-King Crimson), Steve Vai (guitarra) y Danny Carey (batería, de Tool) Con esta alineación todo puede pasar sobre el escenario, incluso problemas técnicos con las pedaleras, que estuvieron incordiando durante los primeros temas. Solventados estos inconvenientes, el frontman mete la pata con el saludo inicial y nombra a Barcelona en vez de Bilbao, Steve Vai le hace el comentario y se subsana el error. Simpático inicio. Pronto se desentendieron de las chaquetas con las que acudieron al comienzo del recital, ya que las progresiones de sonidos se iban sucediendo y las intervenciones de cada intérprete se hacían continuas. Mientras Steve Vai desprendía toda clase de sonidos y efectos desde la pedalera comandada por su clásica “Ibanez”, Andrian hacía lo propio con su guitarra y su mezclador (como no, tuvo problemas para hacerlo sonar). Mientras, Danny detrás de una barricada de platos y timbales golpeaba los parches y Tony manteniéndose detrás de su teclado armado unas veces con su bajo y otras con su “Chapman Stick”, agarraba su cámara de fotos y lanzaba unas instantáneas a sus compañeros, si la ocasión lo permitía. Así se sucedió esta primera parte con música experimental y un caos sonoro no apto para principiantes.
Pausa. Si no te apetecía salir al exterior a tomar un poco de aire y/o un refrigerio, podías aguantar en el interior la espera mientras se escuchaba un sonido hipnótico, puesto en bucle, para no desconectar de la experiencia vivida.
Volvemos al lio. Para inicio de la segunda mitad se colocaron unos pequeños timbales sobre el tablao. Danny los hace sonar con un rítmico sonido, aparece Adrian y se le une al sarao también golpeando los tambores. Se incorpora Tony con su “Stick” y Vai con su guitarra, comienza de nuevo el espectáculo sonoro.
En esta segunda parte lo temas son más largos y técnicos, pero la intensidad es la misma y la actitud también. La rock progresivo se iba mezclando de nuevo con sonidos envolventes provenientes de todos los ángulos del escenario. Desde luego música para avanzados. Así, mientras el día anterior pudimos disfrutar de country y rock mas convencional hoy tocaba escuchar otros experimentos musicales.












