Blind Guardian juegan con pasado y presente en dos horas de éxtasis nostálgico

Bandas: Blind Guardian + Dawn of Extinction
Lugar: Sala Razzmatazz (Barcelona) – 28 de octubre de 2023
Promotor: Madness Live!
Fotos: Rubén Rosinos

Los que somos fans del guardián ciego que llevamos muchos conciertos, siempre les recibimos con muchas ganas. Esta vez llevan una gira en la que dan protagonismo a su nueva obra The God Machine, la mejor desde Nightfall in the Middle-Earth, algo que si lo miras con perspectiva… duele. Han tardado en rebajar la ampulosidad de su propuesta, las orquestaciones y de bajar el minutaje de las canciones para volver a ser directos, por lo que podemos hablar de que su nuevo disco está a la altura y que las dos horas de directo colmaron a unos fans que no abarrotaron la mayor de las Razz, pero sí que estuvimos entregados y agradecidos.

Dawn to Extinction aprovechan su oportunidad

Antes de que los chicos de Hansi tomaran el escenario estuvieron los valencianos Dawn to Extinction, banda que ha hecho con ellos la gira europea y que demostró nivel y mucho amor por Trivium. Jugaron con dos vocalistas, combinando growls con voces limpias y demostrando que llevan su directo realmente trabajado, a pesar de que les dejaron poco espacio y salieron a tocar delante de todo, en formación de cuatro en raya. A destacar también ese logo muy a lo Queensrÿche. Pudieron tener más minutos que en otros conciertos de la gira empezando con “Underrated” y enganchándonos con la sorpresiva balada “Lost Paradise”.

“Motherfucker” tiene pintas de ser uno de los temas que más pegan, presentándolo el vocalista como una composición en contra de todos los maltratadores y violadores. A partir de aquí la cosa ganó enteros a pesar de que el sonido no era nítido. “The Heresy” va con una entrada muy a lo “Painkiller” de Judas Priest y nos dejaron claro un par de veces que han estado girando con los bardos por toda Europa. No han inventado la sopa de ajo, pero lo hacen muy bien y suenan modernos a pesar de que las influencias son obvias. Destacaría el fenomenal rasgado de su vocalista, especialmente en “The Heresy”, corte del que destaca un gran riff deudor de In Flames. Destacaron la calidad de Blind Guardian como personas y se adentraron en terrenos más death metal en “Apocalypse”, en la que destacó especialmente su baterista con el doble bombo. Han aprovechado bien su oportunidad y cumplieron perfectamente su papel de caldear el ambiente. Despedidos con una gran ovación de la Razz.

Blind Guardian rememora viejos tiempos añadiendo nuevos clásicos

Los bardos germanos aparecieron con un telón delantero en el que proyectaron formas de dragones. Cayó el mismo y se lo llevaron dos operarios mientras atacaban el “Imaginations from the other Side”. Un buen Hansi a las voces escatimó agudos haciendo cantar al público, algo que sería notorio a lo largo de un muy buen concierto. Formaban en sexteto, incluyendo a un teclista y revivimos los momentos mágicos de los 90 y 2000. La gente se dejaba la voz y Kürsch le dio por dar un par de parrafadas largas recordando que en el último Rock Fest no estuvo Marcus Siepen. Turno para “Blood of the Elves”, que no palideció entre tanto clásico, lo cual ya es mucho, bañada en luces rojas de sangre élfica y acompañada luego de otra perorata sobre el horario del concierto (empezaron a las 20:00).

Presentaron el “Nightfall” bajo luces violetas y la gente volvió a cantar como si no hubiese un mañana. La verdad es que el acompañamiento vocal de la gente eleva el tema en ese ritmo de 3/4. Delirio generalizado ante “Script from My Requiem” en la que su líder volvió a dejar algunas partes agudas al gentío, pero es imposible no disfrutar de una composición como esta. Uno de los grandes momentos de la noche fue el “Violent Shadows” pues te demuestra que no todo “Everything Is Lost” y que el grupo es capaz de firmar nuevos clásicos… ¿Hay alguna duda de que esta canción ha venido para quedarse? Y luego pasaron a un corte que tampoco es que emocione especialmente, pero que es de las más escuchadas del grupo en Spotify, y claro, hay que tocarla: “Skalds and Shadows”, con el grupo en acústico e intentando rememorar los grandes momentos de “The Bard’s Song”.

Arrancaron luego con “Born in a Morning Hall” con todo el dramatismo de la pieza de un disco que no tiene ninguna canción de relleno. Cantamos el estribillo tanto como pudimos para luego disfrutar de una de las piezas que han vuelto a catapultar al grupo hasta lo más alto: “Secrets of the American Gods”, acompañada con haces de luz azules. Posteriormente vino uno de esos momentos que todo heavy tiene que vivir y que no es otro que la interpretación del “The Bard’s Song -in the Forest”. Obviamente Hansi dejó que la gente cantara la canción de pe a pa y la disfrutamos como siempre que la tocan. Grandísimo momento de directo para luego encarar un “Majesty” que siempre cae en Barcelona, con esa entrada patillera de música clásica de vals a cargo del teclado. Una concesión reiterativa, pero inmensamente disfrutable.

Llegó entonces algo inesperado y no previsto: “Lost in the Twilight Hall”, cosa que puso la sala patas arriba con todo el respetable dejándose la voz. Con esa canción pasaríamos a los bises, extensos y variados. Luces blancas y verdes se fundirían entre fans y amplis de fondo. “Sacred Worlds” sonó más como concesión que como clásico y toda la sala se volvió a encender con esa balada titulada “Lord of the Rings” en la que Hansi volvió a dejar que fuera la gente la que cantase para él tomar un papel secundario. “Valhalla” no podía faltar a la cita y el gran omento de la velada fue la inclusión de “Welcome to Dying” ante el empuje y entrega del fan barcelonés. Todo un detalle…

Terminaron con la cambiante “Mirror Mirror”, muy esperada y a la vez festiva, con la que quemaron las naves y disfrutamos a pesar de que sabíamos que estábamos ante el final. Buen concierto repleto de nostalgia, pero con los brotes verdes que nos indican que las nuevas canciones pueden llegar a emocionar. Tienen clásicos para aburrir y dos horas de conciertos cumplieron expediente en días en que bandas coetáneas apenas rozan la hora y media. Nadie pudo salir defraudado y se agradecen los vuelcos totales de set list de una gira a otra. Tras tantos años sigue teniendo el grupo un gran círculo juglar.

By Jordi Tàrrega

Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.

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