CRANEUS es de esas bandas que no aparecen de un día para otro. Desde 2019 vienen desarrollando su sonido, probando, ajustando, hasta que en 2023 dieron el paso a los escenarios. Visceral, su primer disco, los metió de lleno en la escena hard rock y metal chilena. Ahora nos presentan Desestrés, justo en un momento donde todo parece estar creciendo para ellos. Hablamos con Cristián García, vocalista y fundador de CRANEUS sobre este nuevo momento.
Hola Cristián, es un placer dar a conocer vuestro proyecto, que además ya muestra bastante movimiento en YouTube y redes sociales. Enhorabuena. La banda se formó en 2019, pero tardó un tiempo en llegar a los escenarios. ¿Cómo vivisteis ese periodo? Habladme de esos comienzos.
Sí, en ese momento estábamos cerca de los 35 años y apareció la necesidad de volver a ensayar como cuando teníamos 20, cuando tocábamos covers, pero esta vez con otro nivel de conciencia, acorde a la experiencia que ya traíamos. Partimos a fines de 2019 y a los pocos meses vino la pandemia, así que eso marcó completamente el proceso y retrasó la salida en vivo de la banda.
Desde ahí empezamos a retomar canciones que algunos teníamos escritas hace casi 20 años. Las trabajamos de nuevo y les dimos un giro más potente dentro del hard rock y el metal, todas en español, salvo el cover de “Blue Monday”, pero sin querer encasillarnos en un solo estilo dentro del género. Nos interesa ese movimiento, ese cambio de emociones dentro del mismo proyecto, porque sentimos que le da más identidad y evita que todo suene igual.
Tuvimos que adaptarnos rápido, empezar a trabajar con home studio, ensayar por videollamadas y encontrar la forma de avanzar sin estar físicamente juntos. Ahí también se vio el compromiso del equipo, porque nadie se bajó y todos empujaron el proyecto. En ese proceso armamos un demo y lo subimos a Spotify. Empezaron a aparecer reproducciones en más de 20 países, con miles de escuchas para una banda que recién estaba partiendo. No teníamos claro si eso era mucho o poco, pero sí fue una señal de que algo estaba pasando.
Eso nos llevó a dar el siguiente paso y entrar a Estudios Gabelo, donde terminamos de construir el sonido de CRANEUS, con esa idea de potencia que hoy es parte importante de la banda.
Durante ese tiempo previo a tocar en vivo, ¿cómo fuisteis definiendo vuestra identidad como banda? Me gustaría saber cómo trabajabais entre vosotros y qué dinámicas fueron importantes en ese proceso. ¿Algún momento clave a destacar?

Algo clave fue que antes de publicar nuestro demo ni siquiera teníamos nombre. Literalmente éramos una banda sin nombre. Y en ese proceso apareció algo bien cotidiano, que usábamos cuando éramos más chicos acá en Chile: “¿cuánto ponemos por cráneo?”, cuando juntábamos dinero entre amigos.
El concepto del cráneo ya estaba presente, porque siempre nos gustó esa estética, pero faltaba llevarlo a algo que tuviera fuerza y sentido con lo que queríamos transmitir. Ahí surge la idea de mezclar “cráneo” con una figura de poder como Zeus. De esa mezcla nace CRANEUS, que para nosotros representa ese cráneo con potencia, con carácter. Por eso también el nombre de la banda se acentúa en la “E”.
En paralelo a eso, también definimos cómo íbamos a trabajar como banda, y algo que nos costó, pero que logramos, fue ordenar los procesos internos, desde lo musical hasta lo visual y lo comunicacional. Armamos una hoja de ruta con objetivos claros y empezamos a trabajar en función de eso. Las decisiones musicales terminaron de tomar forma en estudio, especialmente en Estudios Gabelo, donde cerramos gran parte del sonido que hoy tiene CRANEUS.
No fue algo improvisado. Cada detalle lo fuimos construyendo con intención, desde el sonido hasta la estética. Hoy todo está conectado, desde lo que pasa en el escenario, como el pedestal de cráneos, hasta lo que mostramos en redes como Instagram. Todo responde a una misma línea y a una identidad que fuimos desarrollando desde el inicio.
Visceral marca vuestro debut en 2024. ¿Qué elementos considerabais fundamentales fijar desde ese primer trabajo? ¿Qué queríais comunicar o posicionar con ese lanzamiento? ¿Estáis satisfechos con el resultado?
Desde el inicio tuvimos claro que no queríamos quedarnos como una banda local. Siempre hemos trabajado con una proyección internacional, y eso se reflejó en cómo abordamos Visceral, no solo desde lo musical, sino también desde lo visual y lo conceptual. También era importante dejar claro desde el inicio el tipo de sonido que queríamos construir como banda.
Por ejemplo, decidimos trabajar con Abymos Films en los videoclips, una productora que ha trabajado con Helloween, Rob Halford, Kreator, Therion, Richie Ramone, Mark Farner y Arch Enemy, entre otros. Eso terminó siendo clave, porque varios de esos trabajos fueron postulados en la categoría de mejor videoclip en los Premios Pulsar, que son los más importantes de la música en Chile. Lo mismo pasó con la portada del disco, que también fue postulada. Para nosotros era importante que todo lo que rodeara al álbum tuviera un estándar alto y una identidad clara.
A nivel musical, siempre buscamos transmitir potencia, furia y emoción. Las letras hablan de historias, conflictos y relaciones humanas, muchas veces llevadas a un extremo para generar impacto, que es algo que intentamos mantener en cada paso que damos como banda. El resultado fue satisfactorio y, más que eso, marcó una forma de trabajar. Nos dejó una base clara de cómo queremos hacer las cosas hacia adelante, siempre con la idea de mejorar. Incluso hoy, con experiencias recientes fuera de Chile como nuestro paso por Buenos Aires, vemos que ese trabajo empieza a rendir frutos también a nivel internacional.
Hoy estamos en pleno proceso de cierre de nuestro segundo disco, Desestrés, donde se empieza a ver todo lo que aprendimos con Visceral llevado a otro nivel.
El título, Visceral, deja clara una intención muy directa. ¿Cómo se traduce eso en vuestra forma de trabajar el sonido y la producción? Y en cuanto al estilo, ¿cómo os posicionáis dentro del hard rock y el metal? ¿Qué elementos queréis conservar y en cuáles buscáis darle una vuelta?
Visceral nace desde una necesidad de expresar lo que nos mueve por dentro, desde lo más emocional e intenso, sin suavizarlo. Esa idea se traduce tanto en lo musical como en lo visual, incluyendo la portada. A nivel sonoro, lo llevamos a una búsqueda de potencia real. Trabajamos las canciones en tonalidad DO, con guitarras más profundas y con peso, pero también con una voz que acompañara eso, más grave y más rabiosa, como una extensión de ese concepto visceral que define el disco.
En ese proceso fue clave el trabajo con Franco Gabelo como productor. Hubo una conexión muy natural con él, pero también fuimos insistentes en lo que queríamos lograr. Su experiencia ayudó a ordenar esa energía y a darle forma a un sonido más sólido, que es el que hoy define a CRANEUS. Dentro del hard rock y el metal, no buscamos encasillarnos. Hay elementos que queremos mantener, como la potencia, la intensidad y el trabajo en español, pero también estamos constantemente buscando evolucionar y llevar ese sonido a otro nivel, que es lo que se empieza a ver en Desestrés.
En el contexto chileno, ¿cómo os veis dentro de la escena? ¿Y qué relación tiene vuestra música con lo que pasa a nivel social?
Somos una banda que hoy está dando que hablar en Chile, no pasa inadvertida. Chile es un país donde el rock tiene un espacio importante, y dentro de ese contexto hemos logrado posicionarnos en la escena local, lo que también nos ha permitido dar un salto internacional.
Por ejemplo, en abril fuimos cabeza de cartel del festival Dark Age Metal Fest, del programa radial Pateando Cráneos, y al día siguiente nos tocó presentarnos en Radio Cemento en Buenos Aires, en ambos lugares tuvimos una muy buena recepción del público, lo que confirmó que la banda también puede conectar fuera de Chile. Y hoy, además, estamos teniendo esta instancia con Metal Hammer. Todo eso es resultado directo del trabajo que venimos haciendo como banda.
En cuanto a lo social, nuestra música no está enfocada en lo político o económico. Trabajamos desde las relaciones humanas, desde historias que pueden ser intensas, conflictivas o emocionales, pero que conectan desde otro lugar. En ese sentido, CRANEUS funciona de forma transversal. Nos une la música, el rock y la energía que genera, más allá de cualquier tipo de bandera o tendencia. Somos parte de un estilo que no muere.


La elección de hacer vuestra versión de “Blue Monday” de New Order llama la atención dentro de vuestro repertorio. ¿Qué os motivó a hacerlo y cómo encaja con lo que proponéis como banda? Y ya que estamos, contadme también sobre vuestras influencias.
Mucho de lo que pasa en CRANEUS nace del jam, de lo que ocurre en los ensayos cuando empezamos a improvisar. En este caso fue exactamente así. Estábamos tocando cosas al azar y de pronto la batería marcó el ritmo característico de “Blue Monday”. A partir de eso empezaron a aparecer las notas como si la hubiéramos tocado antes, pero no era así. Simplemente se dio. En ese momento empecé a cantarla en mi tono, llevándola a nuestro terreno, y probablemente por un tema generacional la referencia más cercana fue la versión de Orgy. Todo eso fue completamente espontáneo.
Cuando llegamos al estudio con la idea, decidimos mantener esa mezcla de estilos que también define a la banda. Incorporamos sintetizadores, una base más cercana al pop, pero llevada a nuestra forma de tocar, y funcionó. Hoy es una de las canciones más escuchadas de CRANEUS, y el videoclip incluso se ha mostrado en algunas discotecas en Chile. Va muy en línea con lo que buscamos como banda. No queremos encasillarnos. El género está claro, pero dentro de eso nos interesa explorar y movernos con libertad.
En cuanto a influencias, son bastante amplias. No todo viene del rock directamente, pero hay referentes claros como Type O Negative, Metallica, Slayer, Pantera, Judas Priest, The Doors, INXS, Venom o Motörhead, entre muchos otros.
El videoclip del tema que hablamos propone una estética diferente a lo que suele verse. ¿Cómo encaja eso con vuestra música? ¿Qué lugar tiene lo visual en el proyecto? Y en los conciertos, ¿qué experiencia queréis generar? ¿Cómo se transforman las canciones en directo?
Es una pregunta muy acertada, porque va directo al centro de lo que queremos proyectar. Siempre hemos entendido que lo visual es parte fundamental de la banda. Yo vengo del mundo audiovisual, y eso genera una conexión directa entre la música y cómo la presentamos visualmente.
En el caso de “Blue Monday”, el videoclip busca justamente eso. Es una propuesta distinta, algo que no se había hecho en Chile en este formato. Hay un trabajo manual importante combinado con elementos en CGI (Computer Generated Imagery), todo dentro de una estética que apunta a algo más vanguardista y alineado con la identidad de CRANEUS.
Para nosotros, lo visual no es un complemento, va de la mano con la música. Son dos cosas que conviven. En los conciertos pasa algo similar. Más allá de las canciones, la gente recuerda momentos. Por eso nos interesa que la experiencia sea completa, que haya un espectáculo. Cuidamos los detalles, desde el sonido hasta lo que se ve en el escenario, incluyendo elementos como el pedestal de cráneos, que ya es parte de la identidad de la banda.
Y en cuanto a las canciones, no hay una transformación como tal. Buscamos sonar lo más fiel posible al disco, pero dependiendo del show también preparamos cosas especiales, jugamos con algunos solos y buscamos generar momentos distintos para que cada presentación tenga algo único. Hoy, si alguien tuviera que representar a CRANEUS, hay elementos claros que lo definen. Eso no fue casual, fue algo que trabajamos y construimos con el tiempo.
Como hemos comentado, actualmente estáis desarrollando Desestrés, vuestro segundo álbum. Después de lo que fue Visceral, ¿qué os empuja a empezar este nuevo trabajo? ¿Qué os quedó dando vueltas o qué sentíais que aún queríais decir? En comparación con el primer disco, ¿qué cambios habéis introducido en lo musical, en la idea del álbum o en la manera de construir las canciones?
Cuando partimos con el segundo disco, la idea no era repetir lo que ya habíamos hecho con Visceral. Sabíamos que ese disco funcionaba bien, así que lo lógico era movernos y proponer algo distinto. Por eso terminamos haciendo 10 canciones que son bien diferentes entre sí, pero que siguen conviviendo con el primer disco. Nos atrevimos a salir de lo que veníamos haciendo, sin perder el sello de la banda.
Algo que quisimos hacer en este disco fue cambiar las estructuras más clásicas y jugar con eso. Hay canciones más lentas, incluso una canción de amor, y también volvimos a hacer un cover, pero esta vez instrumental. Son decisiones que muestran una búsqueda más amplia dentro del mismo proyecto. Por ejemplo, el single Desestrés tiene una sección con bronces y un giro más cercano a lo tropical, algo que no estaba en Visceral. Ese tipo de cambios marcan una diferencia clara en este nuevo trabajo.
También cambió la forma de construir las canciones. Ahora hay más intención y una búsqueda más consciente en cada tema. En lo lírico, seguimos trabajando desde las relaciones humanas, pero esta vez abordando también situaciones más delicadas. Hay canciones que relatan experiencias duras, como el cáncer, que inevitablemente generan un cambio emocional. Son temas que tratamos con respeto, y eso finalmente conecta con la gente, ya que muchos pueden sentirse identificados.
Al final, el disco se mueve entre emociones distintas, desde el amor hasta la tristeza, pero siempre con la idea de que la música también sirve para canalizar, para soltar, para encontrar ese Desestrés. Hoy, cada vez que repasamos el disco completo, nos deja una sensación muy positiva. Sabemos que es un disco fuerte dentro de lo que queremos lograr como banda. Además, con este nuevo material ya tenemos un repertorio de cerca de 20 canciones, lo que nos permite llevar el show en vivo a otro nivel, hacerlo más completo, más dinámico y más sólido.


Aprovechando esto, ¿cómo componéis? ¿Cómo nacen las canciones dentro de la banda y cómo las vais trabajando hasta llegar al resultado final?
Por lo general las canciones nacen de ideas muy simples, muchas veces de riffs que aparecen en la cabeza. Puede sonar chistoso, pero varias veces esos riffs se graban tarareando en el celular, y desde ahí empiezan a tomar forma. Esas ideas se comparten, se llevan al ensayo y se empiezan a armar entre todos. De a poco se va construyendo la canción, como una especie de Frankenstein que termina convirtiéndose en algo mucho más grande y potente.
Después viene el paso al estudio con Franco Gabelo, donde todo eso toma forma definitiva. Ahí se ordena, se estructura y se lleva al nivel que necesitamos según lo que queremos proyectar con cada tema. Hoy, además, ese proceso creativo también se pone a prueba en vivo. Como señalábamos, estuvimos en Argentina, y ese paso fue una experiencia importante para la banda. Ver cómo las canciones funcionan fuera de Chile, con público que no necesariamente te conoce, pero que igual conecta, te da otra perspectiva y también valida el trabajo que vienes haciendo.
Por ejemplo, hay una canción del nuevo disco que se llama “Contra la Luz”. Esa idea nació después de ver la película “Interstellar”. Quise llevar esa sensación a algo musical, con una base más lenta, con esa mística espacial, algo en la línea de lo que podría ser “Planet Caravan” de Black Sabbath, pero llevado al lenguaje de CRANEUS. La canción habla de la relación entre un padre y su hija, pero también se puede interpretar como una historia de distancia en una pareja. Hay una frase que dice “si regreso no serás la misma, y quizás no me reconozcas ya”, que genera una carga emocional fuerte dependiendo de cómo conectes con la canción
En una escena musical que cambia constantemente y donde conviven muchos estilos y propuestas, ¿cómo veis vuestro lugar como banda? ¿Sentís que encajáis en algún espacio concreto o preferís moveros entre distintos lugares? Y en ese contexto, ¿qué cosas os interesa mantener firmes dentro de vuestra identidad y en cuáles estáis abiertos a cambiar, revisar o evolucionar?
Nosotros tenemos como base la mejora constante, siempre en función de nuestros objetivos y valores. Entendemos que el rock es un estilo que se mantiene en el tiempo, pero que también evoluciona según cómo cada banda lo interprete. En ese contexto, más de una vez nos han dicho que para tener proyección internacional deberíamos cantar en inglés, pero no somos de esos. Nos interesa hacer lo que realmente nos representa, y eso incluye cantar en nuestro idioma. El español tiene una fuerza y una riqueza que también queremos llevar a este estilo.
Además, si uno lo piensa, muchos crecimos escuchando música en inglés sin entender completamente lo que decían las letras, y aun así conectábamos. No hay una sola forma de hacer las cosas. Existen tendencias, estadísticas, pero no son una regla.
CRANEUS no busca encajar en un espacio específico ni seguir una fórmula. Nos interesa movernos con libertad dentro del género, manteniendo siempre nuestra identidad. Al mismo tiempo, no somos cerrados. Analizamos cada paso que damos en función de lo que queremos lograr como banda, pero siempre desde una base clara: hacer música que tenga sentido, que conecte y que también tenga un componente entretenido y teatral.
Con el paso del tiempo y una mayor presencia, ¿cómo ha cambiado vuestra relación con la gente que os escucha? ¿Qué tipo de intercambio os interesa construir con el público? Y viendo el recorrido hasta ahora, ¿qué cosas sentís que aún no están cerradas o siguen en construcción?
Somos una banda que ha construido su base con seguidores fieles y orgánicos. Hasta ahora no hemos invertido en campañas para sumar números por sumar. Preferimos partir con gente real, aunque eso significara avanzar más lento. Y ese camino ha dado resultado. Hoy se siente en vivo, cuando la gente canta las canciones, algo que al principio parecía lejano y que ahora se transforma en una experiencia muy potente para nosotros. Incluso lo vivimos recientemente en Buenos Aires, donde hubo una recepción muy positiva y comprobamos que la conexión también cruza fronteras. De hecho el ex baterista de Almafuerte, Rodolfo Márquez se subió al escenario junto al bajista Wally Rodríguez e interpretamos “Ace of Spades” de Motörhead y fue un hito que unió a ambos países mediante ese himno del Rock.
Pero también pasa fuera del escenario. De pronto te encuentras con personas que no conoces y que te hablan de una canción en particular, como “Hijo del Diablo”, que para algunos se ha vuelto su tema de cabecera. Eso sorprende, porque no fue una canción pensada para eso, pero conectó igual. Ahí te das cuenta de que la música llega por distintos caminos.
Creemos que hoy es fácil perderse cuando todo se mide en estadísticas. Nosotros intentamos que esa parte conviva con lo real, con el vínculo directo con la gente. Puede ser un proceso más lento, pero es mucho más sólido. Y en ese sentido, todavía hay cosas en construcción. Queremos seguir creciendo, llegar a más personas y llevar la experiencia en vivo a otro nivel, sin perder esa conexión que hemos ido formando desde el inicio.
Para terminar, más allá de lo que está por venir, ¿cómo definiríais el momento actual de CRANEUS como banda? Si queréis añadir algo más para los lectores de Metal Hammer y para vuestros seguidores, este es el momento. Gracias por vuestro tiempo, os deseo todo lo mejor.
Hoy estamos en nuestro mejor momento, pero en pleno ascenso, y esperamos que eso se mantenga en el tiempo. Venimos de una experiencia muy importante como fue nuestro paso por Buenos Aires, encabezando un festival, tocando en Radio Cemento, y eso marca un punto de inflexión en el crecimiento de la banda. Además, iniciamos una nueva etapa con la incorporación de Alfredo Olguín en el bajo, quien debutó con nosotros en Argentina. Esta entrevista es parte de ese proceso. Aparecer en Metal Hammer es un fiel reflejo del trabajo que venimos haciendo y también una forma de empezar a conectar con Europa.
Nos motiva mucho saber que hay gente que llega, escucha la banda y se toma el tiempo de escribirnos a través de redes sociales. Intentamos responder todos los mensajes y mantener esa cercanía con quienes siguen el proyecto. Aprovechamos este espacio para enviar un fuerte abrazo a todo el equipo de Metal Hammer y a sus lectores, y también a cada persona que llegó hasta acá leyendo. Porque al final, si no fuera por quienes escuchan la música, nada de esto tendría sentido.
Gracias a ti.

