Evento: Frontiers Rock Festival VIII
Lugar: Live Club – Trezzo sull’Adda (Milán) – 1,2,3 de mayo de 2026
Fotos: Jose Sanchez (Chimpa)
Texto: Aldo Venturi
Octava edición del Frontiers Rock Festival, cita ya imprescindible para la comunidad europea (y no solo) del rock melódico. Nacido bajo el sello de la discográfica italiana Frontiers Music, el festival continúa siendo un observatorio privilegiado del estado de salud del AOR contemporáneo, alternando veteranos históricos (Starship, Night Ranger, Stryper…) y nuevas realidades ya más o menos consolidadas (H.E.A.T., Creye, Degreed…).
El festival tampoco olvida el lado más refinado y elegante del género: Giant (artífices de un show inolvidable) representan una de las experiencias más sofisticadas del AOR de los años 90, mientras que Nelson o Russ Ballard (llamado a última hora en sustitución de House of Lords) encarnan la elegancia del melodic hard rock americano.
La ubicación vuelve a confirmarse en la magnífica Live Club de Trezzo sull’Adda, situada a medio camino entre Milán y Bérgamo, amplio y embellecido por un gran jardín exterior donde no resulta difícil encontrarse y charlar con artistas y músicos. Un sol cálido iluminó las tres jornadas, haciendo que el espacio exterior estuviera especialmente concurrido entre actuación y actuación. Público de sold out en la primera jornada, ligeramente menos numeroso pero siempre abundante el sábado y el domingo. Muy destacada la presencia de público procedente sobre todo de España y Alemania.
ACTUACIONES TOP
Entre las actuaciones más memorables de todo el festival destacan sin duda GIANT, protagonistas de un concierto que superó todas las expectativas. A pesar de una serie de imprevistos dignos de una película (primero la ausencia del batería David Huff por problemas de pasaporte y después la lesión en el hombro del bajista Mike Brignardello pocos minutos antes del show), la banda decidió igualmente subir al escenario. Bryan Cole confirmó ser una voz potente y carismática, mientras Dan Huff dominó la escena con clase y una técnica extraordinaria, guiando un concierto intenso y sorprendentemente compacto. Amplio espacio para los temas de Last of the Runaways (1989), recibidos con ovaciones, hasta el cierre con “Time to Burn”. Contra todo pronóstico, fue una de las actuaciones más memorables del festival.



Junto a ellos, STARSHIP de Mickey Thomas representaron uno de los momentos más espectaculares del evento. El show mantuvo siempre alta la atención gracias a un repertorio extremadamente reconocible y querido. Mickey Thomas volvió a confirmarse como el líder absoluto de la banda, con una voz estable y gran presencia escénica, acompañado por la brillante Chelsee Foster, que aportó mayor frescura a las partes vocales. El concierto recorrió todas las etapas de su carrera, pasando de temas más rockeros como “Jane” y “Layin’ It on the Line” a momentos más melódicos como “Sara”, hasta llegar a los grandes clásicos compartidos con la era Jefferson Starship, entre ellos “White Rabbit” y “Somebody to Love”. El final con “We Built This City” y “Nothing’s Gonna Stop Us Now” convirtió el Live Club en un enorme coro colectivo.



NIGHT RANGER nos hicieron viajar directamente a los años 80. El impacto inicial con “(You Can Still) Rock in America” fue explosivo. El repertorio avanzó entre energía y melodía, alternando temas más intensos como “Sing Me Away” y “High Road” con momentos más abiertos y coreables, entre ellos “When You Close Your Eyes”. Jack Blades, que pese a la edad aún se mueve como un adolescente, demostró gran solidez y frescura manteniendo un contacto constante con el público. La banda se mostró compenetrada y perfectamente cómoda sobre el escenario. Entre los momentos más destacados brillaron la versión de “High Enough” (Damn Yankees), recibida con entusiasmo general, y especialmente “Sister Christian”, interpretada por el batería Kelly Keagy. Final apoteósico con “Don’t Tell Me You Love Me”.


Otro sustituto de lujo fue RUSS BALLARD. Gran compositor e icono del rock, apareció en escena con pocas palabras creando inmediatamente un ambiente informal y cercano. A sus 80 años mostró todavía energía y ganas de escenario, arrancando con “I Can’t Hear You No More”, coreada de inmediato por el público. La voz ya no posee el brillo de antaño, pero mantuvo solidez durante todo el set. El repertorio recorrió su carrera alternando temas en solitario como “In the Night” y “Two Silhouettes” con clásicos como “Liar” de Argent. Los momentos más celebrados llegaron con “Voices” y “Since You Been Gone”, mientras que el cierre con “God Gave Rock ‘n’ Roll to You” selló un concierto muy participativo.



Algunas dudas iniciales habían surgido sobre el papel de headliners de STRYPER, ya que su metal, aunque melódico, parecía menos alineado con el espíritu del festival. Sin embargo, cualquier duda desapareció gracias a una actuación prácticamente perfecta. Michael Sweet confirmó su excelente estado vocal con su timbre inconfundible, mientras Fox y Richardson mostraron la habitual compenetración. El setlist alternó clásicos ochenteros como “Calling on You” y “To Hell With the Devil” con temas más recientes como “When We Were Kings” y “Divider”, incluyendo también una versión de “Breaking the Law” de Judas Priest. No faltó el tradicional lanzamiento de biblias al público.



Entre los grandes momentos destacó también JOHN CORABI, que volvió a confirmarse como una de las figuras más creíbles y longevas del hard rock americano. Desde su etapa en The Scream hasta su paso por Mötley Crüe, pasando por The Dead Daisies y su carrera en solitario, ha seguido moviéndose con coherencia y pasión. La setlist resultó muy equilibrada, combinando temas del nuevo New Day con momentos ligados a su pasado artístico. Acompañado por una banda de altísimo nivel con miembros de Tesla, Whitesnake y Winger, y gracias a su presencia carismática y su voz cálida y curtida, ofreció uno de los conciertos más logrados del festival.


H.E.A.T se adueñaron inmediatamente del escenario del Live Club con un repertorio de gran impacto. El arranque, demoledor, llegó con “Disaster” y “Rock Your Body”, seguidos por “Hollywood” y “Rise”, fijando desde el principio el tono de la noche: pura energía, estribillos coreados por todos y una banda dominando el escenario con absoluta seguridad. Kenny Leckremo ya no necesita demostrar nada y volvió a confirmarse como un frontman excepcional además de un cantante de enormes capacidades. La conexión con el público fue total, especialmente durante el fragmento dedicado a “War Pigs” de Black Sabbath insertado dentro de “Beg Beg Beg”.


NELSON fueron una de las actuaciones más esperadas y, salvo error, su primera presentación en Italia, recibida con gran curiosidad. Las largas melenas rubias de los gemelos Matthew y Gunnar han dado paso a un look más maduro, coronado por un sombrero de copa al estilo Tío Gilito. Más que un concierto, fue una auténtica inmersión en la memoria colectiva de su hard rock melódico ante un público numeroso y participativo. El show alternó momentos energéticos y pasajes más melódicos manteniendo siempre una atmósfera cálida. Clásicos como “(Can’t Live Without Your) Love and Affection”, “I Can Hardly Wait” y “More Than Ever” fueron los puntos más altos, mientras que adelantos del nuevo material previsto para 2027, como “Steamroller”, mostraron una banda aún en evolución y con ganas de seguir adelante.



SÓLIDAS CONFIRMACIONES
Muchas fueron las actuaciones que, sin alcanzar las cotas absolutas más altas, se mantuvieron en un nivel cualitativo muy elevado, como en el caso de HEAVENS EDGE, que entre guitarras potentes, estribillos inmediatos y una actitud callejera heredera del Sunset Boulevard devolvieron al festival el encanto del hard rock americano más clásico. Mark Evans dominó el escenario con seguridad y carisma, encarnando perfectamente el papel de frontman old school. Temas como “Play Dirty”, “Rock Steady” y “When the Lights Go Down” resultaron los momentos más eficaces del set.
HELL IN THE CLUB presentaron un impacto más crudo y agresivo que otras bandas. La nueva cantante Tezzi Persson se impuso inmediatamente con gran presencia y una voz potente y rasgada perfectamente integrada en el sonido del grupo. Muy cálida la respuesta del público.
SHIRAZ LANE, pese a su juventud, confirmaron ser una de las realidades más sólidas de la nueva escena hard rock europea. La banda finlandesa combinó actitud street, sonido crudo y gran sentido melódico, ofreciendo un show directo y muy participativo capaz de encender a un público ya numerosísimo a media tarde.
ATLANTIC subieron al escenario con el Live Club ya lleno, presentando un melodic rock de escuela británica. A pesar de contar solo con dos álbumes, la banda demostró años de experiencia, mostrándose compacta y segura en un concierto sólido y bien construido.
Los suecos DEGREED ofrecieron un set energético y envolvente que mezcló melodic rock, AOR y algunas pinceladas más hard rock. Aunque en ocasiones se acercan a sonoridades más pop, convencieron gracias a guitarras contundentes y estribillos inmediatos que conquistaron rápidamente al público.
Los TRANSATLANTIC RADIO llevaron al escenario un melodic rock amplio, redondo y muy accesible. Sonidos limpios, grandes coros y absoluta profesionalidad definieron un concierto de gran impacto. Con un solo álbum publicado y aún lejos de ser una máquina perfectamente rodada en directo, ya han mostrado sus principales virtudes: solidez, experiencia y buenas composiciones.
FIGHTER V abrieron la segunda jornada con gran energía, entre riffs clásicos ochenteros, teclados y atmósferas que recordaron a las grandes bandas del género. Destacó especialmente Emmo Acar por su buena voz y excelente presencia escénica.
DAN BYRNE, llamado como sustituto de última hora, fue una gratísima sorpresa. Muy joven aunque con gran dominio del escenario y una potencia vocal impresionante que lo hizo parecer un auténtico veterano.








ACTUACIONES CORRECTAS
Muy pocas fueron las actuaciones que, aun resultando plenamente disfrutables, no alcanzaron el nivel más alto del festival.
Los italianos IT’sALIE, liderados por la presencia magnética de Giorgia Colleluori, abrieron con un set sólido y visceral donde blues, hard rock clásico y matices heavy convivieron con naturalidad. Excelentes músicos, aunque el show resultó algo frío en directo.
Los suecos SMOKING SNAKES llevaron al escenario un hard & sleaze crudo, directo y sin artificios. Los temas de Danger Zone (2024) se apoyan en riffs inmediatos y estructuras simples pero eficaces. Quizá por la tensión del poco tiempo de preparación, también llamados a última hora para cubrir cancelaciones, no lograron transmitir toda la energía de la que son capaces.
Los también suecos CONFESS, activos desde hace más de veinte años presentaron el nuevo Metalmorphosis (previsto para mayo de 2026). Su actuación, con clara actitud glam ochentera, fue impecable desde el punto de vista formal pero algo fría y poco brillante, con un nivel de implicación similar al de sus compatriotas que actuaron antes.
Por último, los CREYE destacaron por un sonido muy cuidado basado en teclados, melodías limpias y estribillos inmediatos. En directo se mostraron profesionales y precisos, aunque algo fríos; sin duda una banda que funciona mejor en estudio.







Tres días vividos plenamente bajo el signo de la gran música, la diversión y una atmósfera de relajación y amistad que este festival ha sabido crear desde sus inicios. Altísimo el nivel cualitativo de los artistas presentes en cartel y absolutamente satisfactoria la participación del público, con sold out incluido en la primera jornada. Una manifestación que se consolida una vez más como un punto de referencia imprescindible para el rock melódico y el AOR, capaz de reunir bandas históricas y nuevas realidades dentro de un contexto apasionado y familiar.

