Bandas: Trago Mortal – Night Dream – Michael Angelo Batio
Lugar: Revi Space, Madrid – 7 de mayo de 2026
Fotos y texto: Víctor Lera
Se me acaban los titulares respetuosos. Por taras mentales intento siempre buscar un patrón a cada actividad diaria. Es una tarea más o menos sencilla. Los humanos somos fácilmente previsibles en la gran mayoría de tareas a las que nos enfrentamos, excepto al menos en una: la asistencia a conciertos. Llevo más de un cuarto de siglo asistiendo a conciertos en salas y jamás he encontrado una excusa de peso ante situaciones de salas vacías en conciertos de bandas que son difíciles de ver por nuestros escenarios, o que son claramente elevadas a dioses tanto en redes sociales como en otros foros. La década de los 80 está idolatrada hasta límites enfermizos, y cuando una estrella de esa época aparece por nuestros escenarios, si se sale del sota, caballo y rey, no vende una puta entrada. Podría rellenar el artículo con decenas de ocasiones donde el fracaso en la venta de entradas fue estrepitoso.
No encuentro una excusa razonable para que Michael Angelo Batio tuviera que mover su concierto de la sala Revi Live a su aledaña Revi Space, un recinto inferior en prestaciones destinado a bandas emergentes. Y aún así sobró espacio por toda la sala. No es un artista fácil de ver en nuestro país. Y no, la excusa de la coincidencia con Eric Clapton puede quitar a algunas personas, pero no algo tan exagerado. Es bastante probable que, al igual que ocurrió con otras bandas, no regresen por aquí. Ojalá me equivoque. A pesar de la tristeza de una sala con muy baja asistencia, la noche fue muy buena, comenzando por dos bandas emergentes que, cada una desde su punto de vista, intentan crecer en este mundo tan complicado. El broche final lo puso un Michael Angelo Batio inconmensurable a pesar de un repertorio lleno de momentos álgidos y cuasi vacío de cosecha propia.



Puntuales y con muy poca gente en el ya reducido espacio de Revi Space, Trago Mortal subieron al escenario con ganas de convencer. Un escenario que, si no me falla la memoria, habían visitado hace pocas semanas. En aquella ocasión no pude acercarme, así que era hora de quitarme la espinita. El grupo formado por un padre y sus dos hijos, y que procede de Talavera de la Reina, hizo un buen trabajo, y creo que poco correspondido por parte de un público que miraba con extrañeza lo que allí estaba ocurriendo. Por los comentarios escuchados, estoy por asegurar que casi nadie se había enterado que Batio tenía dos bandas invitadas en su fecha de Madrid. A esto hay que añadir que si la gran mayoría del público va a ver a un guitar heroe y se encuentra a una banda de Rock’n’Roll crudo, pues como que no termina de encajar en sus desprevenidas mentes. El repertorio sirvió de presentación de Paranoia, además de recordar algunas canciones del EP Sin Sentido. Un repertorio completado con varias versiones, entre ellas la de “Haz lo que quieras” de Barricada. Entiendo que la hicieran dado el single que han publicado, pero el resto no. Jamás he entendido que tengas canciones de sobra para rellenar tus minutos en el escenario y lo dediques a hacer versiones.
Los que sí consiguieron calar un poco más entre el público fue la formación murciana Night Dream. Al igual que sus predecesores, su sonido no tiene nada que ver con el que trabaja la estrella de la noche. Lejos de esos detalles, Night Dream salieron al escenario como si estuvieran tocando ante miles de personas. La sala ya presentaba mejor aspecto que con Trago Mortal, además de más animada. Y eso se notó, tanto que la banda se vio contagiada por ello, creciéndose aún más si cabe encima de las tablas. Su repertorio se centró en su segundo trabajo de estudio, titulado Heart in Fury, publicado en 2024. Un disco que interpretaron casi en su totalidad, con el añadido del último single publicado por la banda titulado Love and Dread, el cual contó con la colaboración de Kat Montz en las voces. Sin duda, cumplieron con nota alta el siempre difícil trámite de actuar ante un público que no te conoce y que estaba esperando con ansias la llegada del genio americano.





Lo de Michael Angelo Batio no se le puede llamar concierto. Fue una lección de su poderío como guitarrista en vivo, completado con anécdotas y vivencias que en muchos casos significaban la excusa de lo que iba a hacer encima de las tablas. Se subió al escenario con total naturalidad, se colgó su preciosa guitarra verde, saludó de forma muy campechana y comenzó el show. Estuvo muy simpático toda la noche, es cierto, y creo que el público agradeció cada explicación, cada anécdota, cada momento donde el guitarrista americano se dirigió al público. Así contó su anécdota con Dimebag Darrell y le hizo un tributo. Muy bien, todo sea dicho. Es muy curiosa la transformación de las canciones de Pantera, donde mantienen su esencia mientras las manos de Michael Angelo las lleva a otra dimensión a fuerza de arreglos y florituras varias. Si todavía alguien no conoce estas reinterpretaciones, posee dos publicaciones tituladas Hands Without Shadows donde encontrarlas.
El concierto avanzó intercalando canciones propias con reinterpretaciones de sus héroes. La humildad demostrada en cada comentario, en el respeto total hacia todos los músicos, su sinceridad en cada palabra, todo fue un cúmulo de cosas que transformaría lo que parecía iba a ser una pequeña demostración de lo bueno que es, y que se terminó convirtiendo en una ceremonia casi religiosa, donde predicadores y feligreses entraban en completa armonía. “Hand Without Shadows” dio banda sonora al ritual, que pronto tendría otro homenaje a uno de los más grandes tristemente desaparecido: Eddie Van Halen. Desconozco cual es el número de guitarristas que puede hacer un homenaje a, probablemente, el más grande entre los grandes, conservando su esencia, y las notas que componen cada canción. Michael Angelo lo puede hacer, doy fe de ello. Se me ponen los pelos como escarpias con solo recordarlo. Fue uno de los momentos álgidos de la noche, algo que era fácil cuando te unen los clásicos más conocidos en una pieza adornada con un “Eruption” que seguro al buen de Eddie se le iluminó la cara con una sonrisa allá donde esté.

Continuando con la alternancia entre canciones propias y reinterpretaciones, “Rain Forest” sonó enorme, siendo un claro ejemplo donde Michael Angelo exprime su guitarra hasta límites insospechados. Bueno, es difícil encontrar una canción donde no lo haga. También lo hacía, en otro contexto, Randy Rhoads, por lo que su merecido tributo se llevó una buena ovación. Siempre he pensado que Batio podría haber incluido más elementos en ese tributo que “Crazy Train” y “Mr. Crowley”, pero bueno, son mis taras. Taras que no tiene su álbum de debut, No Boundaries, del cual se eligió la canción que le da título para que el concierto no perdiese un ápice de intensidad. Esa intensidad que llegó a máximos cuando apareció en el escenario el monstruo, esa preciosa guitarra de doble mástil que exprimió y que tristemente no tengo foto dada la falta de foso, y la colección de móviles que se levantaron durante toda su presencia en el escenario. Cada día que pasa más de acuerdo estoy con la opinión de Tobias Forge en relación a la entrada de móviles en los conciertos.
Tras un pequeño amago de abandonar el escenario, quedaba su divertida anécdota con miembros de Metallica en el Whisky a Go Go, cuando hizo un concierto con Uli Jon Roth años ha. Este recuerdo dio paso su particular tributo, titulado “Metallica Rules”. Una vez acabado, se despidió muy agradecido, con la misma humildad que demostró en la casi hora y media que duró el concierto, o el no concierto, como ustedes prefieran. Rápidamente apareció por el puesto de merchandising para charlar y fotografiarse con todo el que quiso. Cierto es que, con lo pocos que éramos, seguro los despachó a todos rápido. Una noche especial, una experiencia única de la que me llevé un recuerdo aún mejor del que ya tenía desde hace muchos años, cuando le vi por primera vez en un clinic en Wacken y del que, de la misma forma que en este concierto, salí anonadado ante un guitarrista único, difícilmente repetible, influyente en el aprendizaje de muchos de nuestros héroes de las seis cuerdas, y que desde el underground más absoluto sigue llevando su magia a cada rincón del planeta.






