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El oficio de D-A-D y las tinieblas de The 69 Eyes se dan la mano en Bilbao

Bandas: D-A-D – The 69 Eyes
Lugar: Sala Santana 27, Bilbao – 20 de enero de 2026
Texto: Xabi Aresti
Fotos: Juan Ramón Felipe

Esta semana, dos bandas con muchos años de carretera a sus espaldas llegaron a Bilbao: D-A-D y The 69 Eyes. Con un aforo discreto pero entregado, el público se mostró claramente dividido entre seguidores de ambas formaciones, generando un ambiente equilibrado y cómplice desde el primer momento.

La noche arrancó con D-A-D, que salieron al escenario sin rodeos y apostando por un rock directo, clásico y efectivo. Liderados por Jesper Binzer a la voz, con Jacob Binzer a la guitarra, Stig Pedersen al bajo y Laust Sonne a la batería, los daneses dejaron claro desde los primeros compases de “Jihad” y “1st, 2nd & 3rd” que venían a lo suyo: ejecutar su sonido compacto con actitud cercana y un estilo tan directo como reconocible.

Uno de los grandes focos del concierto fue Stig Pedersen, bajista histórico del grupo, cuya presencia escénica volvió a ser tan llamativa como reconocible. Sus característicos bajos de dos cuerdas, además de aportar un sello visual inconfundible, reforzaron el carácter del show y confirmaron su peso dentro de la identidad de la banda.

El repertorio avanzó apoyándose en clásicos muy bien recibidos por el público, mientras otros temas reforzaron la sensación de banda sólida y rodada. En distintos momentos del concierto, Jesper Binzer bajó del escenario para cantar entre el público, y más adelante fue Jacob Binzer quien hizo lo propio durante otro tema, reforzando esa cercanía que terminó de meter a la sala en el bolsillo. Fue en el tramo final cuando D-A-D terminaron de levantar la Santana 27, encadenando sus canciones más conocidas y coreadas y cerrando una actuación intensa, directa y muy bien recibida.

Tras el cambio de escenario, el ambiente dio un giro claro con la llegada de The 69 Eyes. Las luces bajaron, el humo cubrió el escenario y la sala se tiñó de rojo. La banda apareció con “Devils”, dejando clara desde el inicio la atmósfera oscura y contenida que iba a dominar el resto del concierto. Con Jyrki 69 al frente, junto a Timo, acompañados por Bazie a la guitarra, Archzie al bajo y Jussi 69 a la batería, el grupo finlandés desplegó una puesta en escena elegante y sobria. Jyrki, vestido completamente de negro y con gafas de sol, mantuvo una presencia controlada y distante, marcando un tono frío durante buena parte de la actuación.

El repertorio recorrió distintas etapas de la banda con temas como “Don’t Turn Your Back on Fear”, “Feel Berlin” o la versión de “Gotta Rock”, manteniendo una intensidad constante. “I Survive” volvió a demostrar su condición de himno, siendo uno de los momentos más coreados de la noche, mientras que “Betty Blue”, “If You Love Me the Morning After” o “Drive” reforzaron la conexión con los seguidores más fieles.

En la recta final, “Wasting the Dawn” y “Gothic Girl” elevaron la intensidad y el seguimiento en la sala, antes de un cierre muy celebrado con “Brandon Lee”. Los bises, con “Framed in Blood”, “Dance d’Amour” y “Lost Boys”, pusieron el broche final a un concierto fiel al universo de la banda: elegante, oscuro y plenamente reconocible.

Más allá de la música, la esencia del rock se manifestaba fuera del escenario: negro, cuero, camisetas gastadas y miradas de complicidad entre quienes comparten algo más que un grupo favorito. El cierre tuvo un punto muy realista: muchos asistentes tuvieron que salir con prisa para no perder el último metro, poniendo fin al concierto casi a contrarreloj.

D-A-D y The 69 Eyes demostraron en Bilbao que la veteranía sigue siendo un valor sólido sobre un escenario. Dos bandas con personalidades muy distintas, pero con el mismo oficio, defendiendo su legado ante un público que sabe perfectamente a qué viene. Mientras sigan existiendo noches como esta en salas como Santana 27, el rock oscuro y el hard rock clásico seguirán teniendo un lugar donde sentirse en casa.


By Xabi Aresti Serna

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