Texto : Héctor Guillermo Izuel Fernandez

La reciente adaptación de El Eternauta, el clásico del cómic argentino creada por Héctor Germán Oesterheld (desaparecido por la dictadura de Videla junto sus cuatro hijas una de ellas embarazada en 1977) y Francisco Solano López y publicada por primera vez en 1957.
Curiosidades de esa época, nos cuentan que cientos de personas hacían colas en los quioscos para ver como seguían las aventuras de aquellos hombres que luchaban contra los alienígenas que habían tomado Buenos Aires.
El Eternauta ha revivido no solo una narrativa fundamental de la cultura Argentina, sino también una sensibilidad musical que conecta profundamente con el espíritu del Rock Argentino.
En esta versión audiovisual, la historia del hombre común enfrentando una invasión alienígena se potencia con una banda sonora que dialoga con el pasado, el presente y el legado del Rock Argentino.
La serie y su sonido
Bruno Stagnaro es el director
La música ambiental de la serie fue compuesta por Federico Jusid, reconocido por su trabajo en cine y televisión. Jusid, junto con Francisco Sokolowicz, creó piezas como “Lo Que Se Rompió Es El Mundo” y “¡Se Escucha, Carajo!”, que complementan perfectamente la narrativa de ciencia ficción y supervivencia.
Ambientada la atmósfera opresiva y nevada del relato original, la serie apuesta por una estética sonora cargada de tensiones. La música cumple un papel central para intensificar la sensación de encierro, lucha y resistencia que atraviesan Juan Salvo (interpretado por Ricardo Darin) y sus compañeros. Más allá de lo instrumental, los productores de la serie han decidido incluir fragmentos y referencias al Rock Argentino como una forma de anclar emocionalmente la historia en un tiempo y espacio reconocible.
Canciones para resistir la invasión
Uno de los ejes que definió la identidad Argentina de la serie fue la música. La apertura estuvo marcada por «Alguien Más En Quien Confiar», de El Reloj, una banda pionera del hard rock progresivo Argentino formada en 1970.
Este tema suena en la escena de la partida de truco (juego de naipes Argentino), una de las más emblemáticas del cómic, y establece de inmediato un tono de camaradería, tensión social y energía contenida.
A medida que la trama avanza, otras canciones acompañan los distintos estados emocionales de los personajes:
“No pibe” de Manal la canta Ricardo Darín durante el primer episodio en el auto durante el cacerolazo en Puente Saavedra.
“El Magnetismo” de El Mató a un Policía Motorizado: sintetiza la desolación de una Buenos Aires arrasada.
“Fuego” de Intoxicados: musicaliza un flashback de fútbol en el conurbano poco antes de la catástrofe.
“Cuando Pase El Temblor” de Soda Stereo: suena en la casetera de un auto abandonado, generando un clima nostálgico y sin esperanza.
«Salgan Al Sol» de Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, aparece durante la primera parte del quinto episodio. En esta escena, el personaje Lucas, interpretado por Marcelo Subiotto, la canta a capela mientras el grupo se dirige en una caravana hacia la isla donde planean refugiarse.
“Jugo De Tomate” de Manal: Juan Salvo la canta en el tren, en el sexto capítulo.
“Porque Hoy Nací” de Manal: aparece en el episodio final, como símbolo de renacimiento o destino cumplido.
Manal fue un trío formado en 1968 por Javier Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina. Es considerado uno de los grupos fundadores del Rock Argentino.
Además, la voz de Mercedes Sosa refuerza la dimensión humana y emotiva. Sus interpretaciones de “Cambia, Todo Cambia” y “Credo” acompañan momentos de introspección y dolor, anclando la tragedia en la memoria colectiva del pueblo Argentino.
Rock nacional y resistencia
No es casual que El Eternauta resuene tanto con el Rock Argentino. Ambos surgieron y crecieron en contextos de censura, dictaduras y crisis sociales. Así como Oesterheld convirtió la ciencia ficción en una herramienta para hablar del poder, el autoritarismo y la memoria, el Rock Argentino —desde Pappo o Spinetta hasta Charly García, pasando por Sumo, Los Redondos y Soda Stereo— sirvió de banda sonora para varias generaciones que resistieron desde el arte.
El Reloj, en particular, representa ese rock oscuro y desafiante de los años setenta que supo anticipar la inestabilidad política y el deseo de romper estructuras. Incluir su música en la serie es un gesto no solo artístico, sino ideológico.
Una relectura generacional
Para nuevas generaciones que quizá no leyeron el cómic original, la serie funciona como una puerta de entrada. Pero también lo hace la música: al integrar canciones históricas del Rock Argentino, se tiende un puente entre la ciencia ficción del siglo XX y las sensibilidades del siglo XXI. Es una estrategia inteligente que permite resignificar los símbolos Argentinos, como El Eternauta o Charly García, en un mismo plano cultural.



